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  • TÚNEL SOCIAL, INTEGRADO A LOS PROYECTOS DE PROGRESO DE LOS COLOMBIANOS

    Palabras del presidente Andrés Pastrana Arango, con ocasión de la inauguración del túnel Argelino Durán Quintero, en la vía Bogotá- Villavicencio

    Nos relatan los cronistas de la historia de Colombia en sus escritos, que durante los intentos de la reconquista española en 1819, los caminos de Paya, la Salina, Pueblo Viejo y Medina, -las rutas utilizadas por las tropas patriotas-. presentaban grandes alturas y páramos.

    En el desenlace de ese trascendental episodio independentista, la principal aliada de la división granadina, fue la propia geografía colombiana: ante la dificultad del paso hacia los llanos, las tropas republicanas calcularon que los españoles estarían apostados en las proximidades de la ruta más fácil y con astucia despreciaron la del Valle de Tenza para tomar la de Paya, que continuaba para atravesar la cordillera por las soledades del páramo de Pisba y así seguir hacia el sur del país y salirle al paso a las tropas extranjeras.

    Fue esta una jornada difícil pero satisfactoria para quienes luchaban con el aliciente de libertar su propia tierra, ideal que los estimulaba a vencer todos los peligros y penalidades y que con decisión y empeño los alentaba a defender a la Nueva Granada de la tiranía española.

    Casi dos siglos después, dejando totalmente atrás esas dificultades de comunicación entre el centro y el oriente del país, estamos inaugurando una de las obras más importantes de ingeniería en materia de especificaciones técnicas y de mayor impacto a nivel de infraestructura. Hoy estamos inaugurando el túnel del empleo, el comercio y el progreso que une el interior de Colombia con los Llanos Orientales. Un túnel social, integrado a los proyectos de progreso de los colombianos.

    Esta obra hace parte de un gran proyecto vial que empieza a entregar sus primeras obras y que tiene vital importancia para el progreso del país: ese primer paso es la entrega de la nueva vía Bogotá-Villavicencio.

    Estamos presentando hoy a los colombianos una gran autopista con una longitud de 90 kilómetros, con excelentes especificaciones, túneles y viaductos que permiten reducir el tiempo de viaje de Bogotá a Villavicencio a solamente 90 minutos.

    Esta nueva vía frente a la anterior, permitirá el ahorro promedio de dos horas de viaje, significa además la disminución de los costos de operación de vehículos y por ende de los costos del transporte para el tráfico de personas y mercancías entre el llano y el corazón del país.

    Esta vía tendrá una inversión total de 246.3 millones de dólares, integrará zonas antes apartadas y permitirá la entrada al altiplano de los productos de toda la Orinoquia colombiana y de Venezuela.

    Hemos querido llamar este túnel Argelino Durán Quintero, como un homenaje al gran ingeniero colombiano, ex ministro de obras públicas, que tanto contribuyó al desarrollo del país a través del impulso de la construcción de importantes obras de infraestructura, y quien hasta el último momento, aun a costa de su propia vida, estuvo presente en su ánimo de servir a la patria.

    Esta trascendental obra, que se llevó a cabo mediante el esquema de concesión, fue construida por la firma Coviandes S. A. y Dragados y Construcciones y comienza cinco kilómetros después de donde termina la Troncal de la Caracas. Los trabajos se iniciaron el 20 de febrero de 1996, con un costo total de 40 millones de dólares.

    Este túnel, con forma de herradura, cruza el Alto del Boquerón, inicia su descenso en el portal de entrada a 3.010 metros sobre el nivel del mar para desembocar en cercanías del municipio de Chipaque, convirtiéndose en el túnel más largo a esta altura.

    Basta tan sólo que hagamos un recorrido a través de él, para observar sus excelentes especificaciones de amplitud, iluminación y seguridad.

    ¡Este es un túnel de primera porque así lo merece el Llano y así lo merece Colombia!

    Entre las obras complementarias a la construcción del túnel del Boquerón se puede mencionar también el puente paso elevado a Une, entre el portal de salida y El Antojo.

    Una parte muy importante de la vía que conduce a Villavicencio, serán también: el viaducto del Pipiral, con un costo de 16 millones de dólares y el túnel de Buenavista, actualmente en construcción, con un costo aproximado de 65 millones de dólares.

    Nos hemos propuesto para mayo del año 2001, entregar la vía completamente terminada, incluyendo las obras a las que hemos hecho mención y los accesos correspondientes a Santa Fe de Bogotá.

    Este proyecto que une a Bogotá con Villavicencio, es también un eslabón fundamental en la conexión territorial con Venezuela.

    A través de la llamada Troncal del Llano, Bogotá quedará a 16 horas por carretera con Caracas, reduciéndose a la mitad el tiempo en esta ruta, con las enormes ventajas que esta vía tendrá para el comercio de ambos países.

    Para convertir en realidad esta nueva vía terminaremos el tramo Villavicencio-Yopal-Hato Corosal-Paz de Ariporo-Tame-Arauca, de la cual sólo restan por pavimentar 62 km. con un costo de $25 mil millones. Esta inversión la realizaremos bajo la modalidad de concesión para lo cual el Instituto Nacional de Vías está negociando con el consorcio colombiano Carreterras Nacionales del Meta S.A., concesionario de las principales vías del Llano, para que se encargue del mantenimiento de la Troncal hasta la frontera con Venezuela, cuyo paso puede ser por Arauca o por Saravena según se acuerde con el gobierno de nuestro hermano país.

    La importancia de la nueva carretera al Llano incide también en la “Recuperación de la navegabilidad del río Meta” que lleva a cabo el Ministerio de Transporte.

    Este proyecto será viable a través del esquema de concesión que establece un sistema de transporte combinado para la industria agrícola y manufacturera del altiplano, y apunta hacia la región venezolana, situada a orillas del río Orinoco.

    La actual carretera ha permitido madurar este viejo anhelo de recu- peración del río Meta, principal vía fluvial de la región de la Orinoquia.

    Tenemos la certeza que habilitando la vía del río, las industrias del centro del país estarán más cerca de Puerto López. Este estratégico puerto tiene capacidad para embarcar cerca de cinco mil toneladas de productos agrícolas al año, con la ventaja de ofrecer un flete reducido hasta de un 80% respecto del terrestre.

    Los posibles destinos para nuestros productos son por ejemplo, las grandes áreas industriales de Venezuela, como Puerto Ordaz, donde se explota y produce el acero y el aluminio, materias primas de las cuales hoy somos importadores con altos costos.

    Entre las posibilidades que traerá este proyecto, está la venta de palma y carbón coquizable a Venezuela y la exportación de productos manufacturados de la región andina, en beneficio también de la competitividad de los productos colombianos en los mercados externos y en beneficio del empleo.

    Por supuesto, tanto la Troncal del Llano como el proyecto de navegabilidad del río Meta, implican la conexión de la Orinoquia con el Pacífico y la posibilidad para Venezuela de salir a este mismo océano en la medida en que se conectan con el corredor Bogotá- Buenaventura.

    Porque sabemos que la comunicación del interior del país y la Orinoquia no puede depender de una sola carretera, estamos trabajando en dos proyectos adicionales que le darán a nuestros Llanos Orientales mayores alternativas de comunicación con el resto de Colombia:

    Son ellos el proyecto Sisga-Guateque-Santa María-San Luis de Gaceno-El Secreto-Aguaclara, denominado “la vía alterna al Llano”.

    Así mismo, el proyecto Sogamoso-Aguazul-Yopal, con una longitud de 119.11 kilómetros entre Sogamoso y Aguazul, sitio donde empalma con la Troncal del Llano, tiene dos contratos de construcción y pavimentación en ejecución, cuya inversión alcanza un valor de 53.41 7 millones de pesos.

    Todos estos proyectos de infraestructura también son empleo para los colombianos.

    Quiero aprovechar esta oportunidad para anunciar que en el día de hoy, el Ministerio de Transporte a través de Ferrovías adjudicó la Concesión de la Red Férrea del Atlántico a la sociedad de Ferrocarriles del Norte de Colombia S.A., liderada por el Grupo Dragados S.A. de España, lo cual demuestra su compromiso con las obras de infraestructura de nuestro país.

    Esta concesión unirá los grandes centros de producción del altiplano cundiboyacense, de Antioquia, Santander y el Cesar con el puerto de Santa Marta, comprendiendo las labores de rehabilitación de 1.500 kilómetros durante los próximos cinco años, y el mantenimiento y la operación del ferrocarril durante 30 años.

    La recuperación del sistema férreo es vital para el desarrollo y la competitividad del sector productivo colombiano de cara a los mercados internacionales.

    Queridos colombianos: Estas son obras para el empleo que traerán a nuestras regiones inversión, comercio y empleo.

    Agricultores y ganaderos de las extensas tierras del Llano, encontrarán en esta nueva vía, la mejor salida para sus productos. Al mismo tiempo, los insumos necesarios para la producción llegarán ahora a fincas y parcelas a menores costos y puntualmente.

    Estoy convencido que al otro lado de este túnel, los colombianos veremos el halo de luz que ilumina el progreso, el empleo y la justicia social.

    Mi principal interés es integrar a Colombia para luego integrarla al mundo. Y lo estamos haciendo a la vez que generamos empleo: este tipo de proyectos, han requerido la mano de obra de muchos colombianos. Estamos empeñados en estimular la generación de empleo a través del programa “Manos a la Obra”. Este novedoso sistema ha servido para que tan sólo en esta primera etapa de la vía Bogotá-Villavicencio, se generaran más de 2.000 empleos para nues- tros compatriotas.

    Qué grato es entregar al servicio del país obras concretas, estratégicas, resultado del trabajo productivo iniciado por el presidente Cesar Gaviria. Ese es nuestro compromiso con el cambio.

    Ahora que el Llano y las montañas estarán “a un paso”, que este magnífico túnel se convierta en símbolo de unión, paz y empleo para todos los colombianos.


    Lugar y fecha

    Villavicencio, Meta
    27 de julio de 1999

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