• Banner textos

  • [fusion_builder_container hundred_percent=”yes” overflow=”visible”][fusion_builder_row][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_size=”” border_color=”” border_style=”solid” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”no” center_content=”no” min_height=”none” last=”no” hover_type=”none” link=”” border_position=”all”][fusion_text]

    Discurso de posesión de Andrés Pastrana Arango como Presidente de la República

    Este no es mi día sino el de todos nosotros los colombianos. El juramento solemne que he prestado hoy ante Dios todopoderoso y ante ustedes es un sacramento de nuestra democracia. Un juramento pronunciado a lo largo de nuestra historia, pero que en este caso adquiere una mayor dimensión pues nos exige a la vez acertar en el cumplimiento de nuestras obligaciones y no repetir los errores del pasado. Orgullosos de nuestro patrimonio vamos a buscar ahora lo mejor de nuestro futuro.

    No sólo estamos hoy invistiendo a un nuevo Presidente sino inaugurando la nueva era de una Colombia, orientada hacia el camino correcto. Me comprometo conmigo mismo y ante ustedes a gobernar sin privilegios ni discriminaciones para todos los colombianos. Quienes ocupen las más altas posiciones del gobierno tendrán las más grandes obligaciones frente a la ley, y no gobernarán los que crean que el poder otorga licencia para quebrantarla. Dicho de un modo más sencillo: en mi administración no habrá espacio para la corrupción, y no será tolerada ni perdonada. Quiero -y no transijo por menos- que éste pase a la historia como el más limpio de los gobiernos.

    Dentro del inmenso margen de nuestros retos arriesguémonos a enfrentar los grandes cambios que necesitamos. Volvamos a confiar en que nuestras ciudades y nuestros campos recobrarán su seguridad y la paz. Creamos una vez más que nuestra industria y nuestra agricultura prosperarán; que nuestros hijos recibirán una buena educación, que su salud estará protegida y sus padres estarán a salvo del flagelo del desempleo.

    Realizar estas esperanzas implica serios y sostenidos esfuerzos, una causa común y el poco común coraje de recoger nuevas ideas y estar dispuestos a nunca renunciar ni darnos por vencidos.

    Porque el cambio no se realiza en una semana, en un mes o en un año. Quizás ni siquiera se haya complementado al término de esta administración. Estamos en el amanecer de una nueva era, todavía no en su esplendor. Pero el cambio comienza hoy.

    Poseemos vastos recursos naturales, pero aún más importante: un gran talento humano. Si nos preparamos a conciencia no debemos tener miedo a la globalización de la economía. Por el contrario, le daremos la bienvenida y competiremos y prosperaremos dentro de ella.

    Yo veo a una Colombia reconocida orgullosamente en nuestro hemisferio y en el mundo entero por transitar en los prodigios de la informática, y no en los paraísos artificiales de la cocaína. Yo veo a una Colombia orgullosa y con autoridad suficiente para retar a otras naciones a que controlen su demanda de drogas, porque fuimos capaces de combatir la oferta y también la demanda dentro de nuestro propio país.

    Como Presidente no entregaré ni un ápice de nuestra soberanía, pero apelaré a toda ella para hacer cumplir la ley y para construir una prosperidad que haga de Colombia, con una economía moderna, un imán para la inversión.

    No solo buscaremos la prosperidad en la industria y en las empresas, sino también en la agricultura, a la que hemos exprimido durante muchos años sin pagarle lo que le debemos. Vamos a invertir más en el campo. No olvidemos que la tierra es el alma de Colombia y que quienes la cultivan son el alma de la tierra.

    Colombianos:

    Durante mi campaña propuse los diez grandes cambios. Cada uno de ellos es igualmente importante y todos ellos serán promovidos. Debemos intentar de nuevo, y confiar una vez más en que podemos cambiar y lograr un país mejor. Les pido que me ayuden, pues son sus manos, más que las decisiones de un Presidente, las que moldearán la materia final de nuestros esfuerzos.

    Al pueblo de Colombia le debo el privilegio de ser el gobernante que ha de cerrar las puertas del siglo XX y ha de abrir las del siglo XXI hacia el vasto horizonte del tercer milenio. Se me ha encomendado la responsabilidad de continuar y mejorar lo mejorable que ha sido hecho por otros gobernantes. Pero más de seis millones de colombianos y el consenso más amplio de la Nación, me han señalado para descubrir el camino de esa tierra presentida y prometida que debe ser Colombia.

    UNA COLOMBIA EN PAZ

    El muy sabio refranero español lo dijo: “Sin paz no hay pan”. Por eso, ante todo, quiero la paz, que es paz y pan. Y es la tierra prometida que anhelamos: una Colombia en paz.

    Pero la reconciliación demanda un Gobierno capaz de organizar un liderazgo colectivo por la paz, que implica sacrificios, exige renuncias y demanda compromisos graves que han de ser estériles mientras Caín siga .matando a Abel.

    El Presidente de la República asume elliderazgo irrenunciable de construir la paz. No esperen de mí que construya una burocracia de la paz. Desde ahora convoco a todos los colombianos a seguir y trabajar dentro de la “Agenda de paz” que voy a dirigir.

    Para todos debe ser claro que recuperaré para el Estado el monopolio de la fuerza para la paz, la justicia social y la felicidad de los colombianos. Cada minuto que ahorremos en la guerra es una inversión en la vida. La cooperación internacional en nuestros procesos de paz no debe verse como la incapacidad de construirla solos, sino como una nueva manera de hacer la paz.

    El llamamiento a la paz como condición necesaria para un proyecto de país, es evidente. Pero la paz exige transformar la energía humana del rencor, propia de las guerras, en energía vital para la reconstrucción de una nueva Colombia.

    Es precisamente esa energía vital la que nos debe permitir que no se sigan repitiendo los actos de violencia como los de los últimos días, que al igual que a sus familias ya todos mis compatriotas, me han llenado de dolor. Estos actos no contribuyen al clima de entendimiento que personalmente, al igual que todo mi Gobierno, estamos dispuestos a propiciar empeñando para ellos todos nuestros esfuerzos.

    La primera cuestión es de identidad. ¿Qué es Colombia y que queremos que sea? Históricamente la Nación buscaba su identidad en la homogeneidad excluyente, que despreciaba la diversidad o la anulaba. Una Patria exigía una religión, una lengua, incluso una etnia dominante. Desde posiciones dictatoriales o desde pactos republicanos se iban imponiendo estas condiciones de identidad durante tiempo indefinido para configurar otros sistemas de poder. La evolución posterior, en particular la actual, demuestra que los excluidos de cualquier tipo, suelen reclamar con gran violencia el reconocimiento de su existencia y de su derecho a participar. La gracia es que la identidad de la nueva Colombia que encare los desafíos del siglo XXI y se ofrezca a las nuevas generaciones, tiene que ser incluyente de la diversidad colombiana, y no excluyente, como ha sido hasta hora para una parte importante de los colombianos. Mantener la unidad de la Nación tiene que estar en el origen y la finalidad de esta determinación histórica a favor de la paz.

    UN MODELO DE DESARROLLO POR LA VIDA Y LA JUSTICIA SOCIAL

    Recibo un país con sus indicadores económicos gravemente averiados, y con sus finanzas públicas destrozadas. Por esto me propongo ahora hacer un estado de cuenta y razón de las condiciones en que las he recibido. Pero también presentaremos sin tardanza, en las semanas venideras, los grandes lineamientos de las medidas que vamos a tomar para sacar a Colombia de la postración en que la encontramos.

    Pieza fundamental en este programa de recuperación será el ajuste fiscal. Nuestro país no puede seguir gastando alegremente mas allá de sus posibilidades. Si así lo hiciéramos, la ya gravísima situación de desempleo que heredamos se haría aún más agobiante. Y los desequilibrios de todo orden harían inmanejable la economía y comprometerían el desarrollo del país por mucho tiempo. Por eso nos empeñaremos con rigor desde los primeros días de la Administración, a poner en orden la casa fiscal.

    Pero no solamente nos ocuparemos de ordenar las finanzas públicas. También tenemos que reactivar el crecimiento económico equitativo. El plan de desarrollo que la administración debe presentar a consideración de las cámaras dentro de los primeros seis meses, tal como lo dispone la Constitución, será la oportunidad para trazar la carta de navegación que nos permita abrir las puertas del siglo XXI a una sociedad con un crecimiento mejor e igualitario. Dentro de este propósito la búsqueda de la paz no es sólo un anhelo colectivo sino también una estrategia inteligente de desarrollo económico. La paz es la tarea más urgente en la agenda de nuestro país y el mejor contrato social que podemos hacer hacia el futuro.

    NARCOTRÁFICO

    Debemos aprovechar el fin de siglo para hacer un corte de cuentas de los profundos daños que le ha causado a nuestra sociedad el fenómeno del narcotráfico. En lo ecológico, no queda duda de que es el principal depredador de grandes zonas del territorio colombiano, apreciado en el mundo por la diversidad de sus tesoros ambientales.

    Qué no decir del fomento de la corrupción, cuyo efecto en las instituciones se ha convertido en uno de los agresores más funestos que ha enfrentado el Estado colombiano durante toda su historia. O el fomento de la violencia, por el dinero fácil para el logro de objetivos que antes eran frutos de años y años de trabajo limpio. O el incremento del consumo.

    Si Colombia sobrevive pese a tantas desgracias es sólo por la fortaleza moral de un pueblo que ha sabido afrontarlas. Pero no le pidamos más milagros.

    “EL FONDO DE LA PAZ” CON APORTES TRIPARTITOS

    Para lograr este propósito nacional, además de las iniciativas políticas que ya estamos poniendo en marcha, la paz será el hilo conductor del próximo plan de desarrollo. Ello implicará inversiones sociales y de infraestructura de gran magnitud en las zonas de conflicto.

    Con este objetivo vamos a crear el gran “Fondo de la Paz” que será administrado en urna de cristal y cuyos programas harán parte integral del plan de desarrollo. Se nutrirá de aportes tripartitos provenientes de tres fuentes distintas. En primer lugar del propio Gobierno, el cual, como consecuencia del programa de austeridad que va a emprenderse, liberará recursos importantes que podrá destinar a inversiones estratégicas para la paz. En segundo lugar, de aportes provenientes de la comunidad internacional que ha mostrado su interés en colaborar económicamente para aclimatar la paz en Colombia. Y en tercer lugar, de dineros que habrán de aportar los colombianos prósperos, a través de un “Bono de Paz de Obligatoria Suscripción”,cuya autorización solicitaremos al Congreso Nacional, y a través del cual podrán concretarse las valiosas manifestaciones de tantos colombianos de buena voluntad.

    Tal como lo dije en la campaña, presentaremos ante el Congreso Nacional el proyecto de ley que permita realizar una disminución gradual del IVA combatiendo simultáneamente y con energía la evasión que hoy se produce. Así mismo se presentará, una vez que el programa de ajuste fiscal fructifique, se propondrá una reducción de la tarifa del impuesto a la renta para aquellas empresas que generen nuevos empleos.

    NUESTRA POLÍTICA INTERNACIONAL

    El mandato transparente y categórico que he recibido de los colombianos deberá transformar también nuestra posición internacional para adelantar una política exterior de amplio consenso, coherente y sistemática, que supere cualquier exclusivismo de grupo, de región o de partido. Nuestra diplomacia será eficaz, apta para obrar sin desventajas, respetuosa de compromisos y consciente de su irrenunciable dignidad y de sus derechos bien ganados.

    Estoy convencido de que el irreversible propósito de globabilización exige un orden internacional más equitativo. No queremos ser espectadores simples sino protagonistas diligentes de ese nuevo compromiso mundial.

    No ignoro que nuestra agenda internacional demanda un modo diferente de concebirla. No rehuimos la responsabilidad, la asumimos. Nuestra política exterior estará encaminada a fortalecer nuestro poder de negociación en torno a temas primordiales de la agenda global. Reafirmaremos con hechos y acciones efectivas nuestro compromiso con la promoción y defensa de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario.

    Como Presidente de la República ejerceré a plenitud la obligación constitucional de dirigir las relaciones exteriores, consciente de que en un régimen como el nuestro el liderazgo del Jefe del Estado es irremplazable.

    Nuestra política exterior estará guiada por la protección de los derechos esenciales de Colombia. Compartimos los grandes principios que están incorporados en la carta de las Naciones Unidas y en los instrumentos del sistema interamericano. La palabra internacional de Colombia es sagrada para nosotros.
    Somos abanderados de la santidad de los tratados y de la buena fe en las relaciones entre los Estados. Siempre hemos sustentado la solución pacífica y negociada de los conflictos. La heredad nacional es el producto del derecho, nunca de la fuerza o de la imposición arbitraria. Creemos en la vigencia del multilateralismo, en la acción colectiva organizada para enfrentar los problemas y prevenir y resolver las divergencias y conflictos.

    Venezuela es el país con el cual Colombia ha avanzado más en materia de integración económica. Los estrechos vínculos históricos y culturales que nos unen nos permitirán impulsar el entendimiento en todos los campos a fin de continuar avanzando en el proceso de integración binacional y en la consolidación de la Comunidad Andina de Naciones para proyectarla al continente.

    Estados Unidos, en su condición de potencia hemisférica y por ser la economía más grande y avanzada del mundo, es un país fundamental para las relaciones internacionales de Colombia. Comenzamos también con ellos una nueva era de entendimiento y de confianza que nos ha de permitir la diversificación de la agenda de nuestras relaciones, para avanzar por la senda de una verdadera cooperación, más de hermanos que de buenos vecinos.

    En lo que hace relación con Europa y los países de la Cuenca del Pacífico, continuaremos estrechando nuestras relaciones económicas y culturales, así como los vínculos entre los distintos bloques de integración que hoy existen. Para este efecto otorgaremos particular importancia a la Cumbre Unión Europea – América Latina y el Caribe que se realizará el año entrante como fruto del diálogo entre la Unión Europea y el Grupo de Río.

    Colombia sale hoya la búsqueda de la comunidad internacional para reasumir el liderazgo que le corresponde en el diseño del “Nuevo Mundo”.

    JUSTICIA SOCIAL

    Es claro: tampoco la paz es posible sin justicia social. Colombia es una sociedad desgarrada por las distancias sociales. Urge por lo tanto a través de la  educación, de la salud y el empleo mejorar la redistribución de la riqueza material, cohesionar la sociedad y conducirla hacia la paz.

    El mundo está cambiando a pasos agigantados. La sociedad ha descubierto que su gran fuente de riqueza ya no es mineral sino humana. Invertir tanto en ella como en nuestros recursos naturales es el cambio que nos hará fuertes. Y esto a su vez nos obliga a reflexionar sobre el significado de seguir peleando por unos recursos materiales escasos, en lugar de fortalecer la democracia y desarrollar nuestra industria y nuestro comercio con base en el recurso humano, en la educación la tecnología y la ciencia.

    Por eso es hora de romper con la historia y cambiar nuestro curso. Y por eso el modelo de desarrollo que les propongo no está supeditado a las negociaciones de paz sino que él mismo• sienta las bases para que esa paz sea diáfana, fértil y duradera.

    LA ECONOMÍA Y EL EMPLEO

    El esfuerzo macroeconómico estará dirigido a la urgente generación de empleo.Generar empleo -buen empleo- es indispensable si queremos tener futuro real. El empleo no es solo el nuevo nombre de la paz sino también nuestra expresión primera de solidaridad.

    Para lograr estas metas de mejoramiento colectivo es preciso construir la economía fuerte y solidaria que hoy no tenemos. Corregir los desequilibrios y encauzar de nuevo la economía hacia el desarrollo y el pleno empleo, demandará inicialmente la adopción de medidas severas pero indispensables.

    La economía y la educación deben ir de la mano para cimentar el progreso. El Tercer Milenio que se avecina necesita de un nuevo aprendizaje. Vamos a cambiar la educación en Colombia, para que sea una puerta abierta en donde no se pregunte cuánto dinero tiene la familia sino cuánto talento tiene el estudiante. Despertar a los jóvenes al conocimiento es la única manera de encarar con éxito el futuro.

    LA OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES

    Mi Gobierno hace y reitera la opción preferencial por los pobres. No queremos una Colombia de excluidos. Nuestra tarea desde el Gobierno es impulsar y cimentar un crecimiento económico que disminuya injusticias de la pobreza y muestre, con sus resultados, que vale la pena ser justos.

    Para mi Gobierno, los pobres son un compromiso moral, un compromiso político, un compromiso económico, un compromiso cultural y no tan solo un índice estadístico. Un Plan para la superación de la pobreza convoca, encauza y abre nuevas dimensiones a la cooperación internacional y debe evitar que la pobreza sea el peligroso aliado de quienes intentan con el narcotráfico socavar los fundamentos de la Nación y de la comunidad internacional.

    Ser solidario con Colombia consiste en ayudar a generar empleo, en invertir para generar empleo, en comprar a precio justo para generar y cimentar la calidad del empleo. Cuando pienso en la globalización, pienso en la faceta más urgente de ella que es la globalización de la solidaridad.

    RECUPERAR LOS VALORES

    Es por ello que quiero con Gustavo Bell convocarlos a todos a recuperar los valores. Este país tiene que organizarse y fortalecerse contra la corrupción. no podemos seguir tolerando el robo sistemático de los bienes que pertenecen a la comunidad. Es preciso acabar con la corrupción y ya el pueblo dio el primer paso con su voto. El presidente y cada uno de sus funcionarios deben ser un modelo para los demás, sus palabras deben ser veraces y su ejemplo debe ser claro. No hay corrupción ni mentira mayor que un buen consejo cuando es seguido de una mal ejemplo.

    Que nadie se equivoque. Este Gobierno perseguirá a los corruptos, los pondrá en evidencia pública y rescatará las instituciones de las garras de los corruptos.

    LA NECESIDAD DE LA REFORMA POLÍTICA

    Por todo ello hay que emprender una reforma política a fondo: “No se puede echar vino nuevo en vasijas viejas”. La recuperación de la política para el bien común, para la justicia social, para la solidaridad, para el desarrollo requiere crear nuevas formas de gobernar, de controlar, de competir por el poder, de diseñar leyes, de crear el futuro.

    Agradezco a Dios por el privilegio de la presencia de mi madre y de mi familia, agradezco a la Providencia el don de la compañía y el liderazgo de Nohora y el desafiante futuro de Santiago, Laura y Valentina.

    y agradezco al Señor haberme dado en Misael Pastrana un ejemplo viviente de valores, de lealtad a la vida, de amor a la Patria, ese patriota que ante el destino y los interrogantes de Colombia afirmaba y advertía que estaba “comprometida la tierra prometida”. Es preciso que el “nuevo amanecer” nos traiga el optimismo, la fe, la verdad, la solidaridad y el compromiso que requerimos para cambiar la historia porque nadie hará por nosotros lo que nosotros mismos.

    Queridos amigos: Comienza ahora “Un Nuevo Amanecer”. Hoy no solamente se posesiona un Presidente sino que se abre una nueva era para la Nación. Con Gustavo Bell haremos verdad real todo aquello que a nombre de “La Gran Alianza por El Cambio” soñamos para Colombia.

    La gloria del gobernante consiste en establecer la paz, procurar el bienestar y aumentar la felicidad de los ciudadanos. Lograr esto será la única recompensa a la que aspire a llegar al final de mi mandato. No es hora de vacilaciones ni de dudas. Es el momento de las decisiones y del coraje. Largo y difícil es el camino que conduce a la Colombia que anhelamos. !Empecemos ya! Mañana será otro día.

    [fusion_separator style_type=”none” top_margin=”10px” bottom_margin=”” sep_color=”” icon=”” width=”10px” class=”” id=”” /][/fusion_builder_column][fusion_builder_column type=”1_1″ layout=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_size=”” border_color=”” border_style=”solid” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding_top=”” padding_right=”” padding_bottom=”” padding_left=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”no” center_content=”no” min_height=”none” last=”no” hover_type=”none” link=”” border_position=”all”][fusion_title size=”2″ content_align=”left” style_type=”single solid” sep_color=”” class=”” id=””]

    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    7 de agosto de 1998

    INTERVENCIÓN RADIO-TELEVISADA CON OCASIÓN DE LA PRESENTACIÓN DEL PROYECTO DE LEY MEDIANTE EL CUAL SE CONVOCA AL REFERENDO

    Compatriotas:

    El futuro no es un regalo, es una conquista. Hoy es un día histórico en la vida institucional de Colombia, en el que damos un paso fundamental en la conquista de nuestro propio porvenir.

    Hoy vamos a romper con el pasado y vamos a abrir de par en par las puertas al futuro que nos merecemos.

    Hoy estamos librando la gran batalla en la guerra contra los corruptos que se roban la esperanza del país.

    Hoy empieza la más grande transformación de nuestras costumbres políticas de los últimos tiempos.

    Hoy, compatriotas, les entrego a ustedes, a los 40 millones de colombianos que quieren vivir en un país justo, honesto y progresista, las llaves del cambio.

    El cambio que les propuse y con el que me comprometí ya no es mío, tampoco es de la clase política, ni del Congreso de la República. ¡El cambio, a partir de hoy, es una sola bandera que enarbolamos todos los colombianos!

    Hace exactamente 5 días, cuando propuse la realización de un referendo para luchar contra la corrupción y para cambiar la forma de hacer política, dije que le íbamos a meter pueblo al cambio. Pues bien, hoy, con la inmensa satisfacción de estar cumpliendo no sólo con mi deber como Presidente, sino con mi conciencia de colombiano, les quiero decir que he cumplido mi promesa.

    El pueblo quiere participar y vamos a pedir su participación. En los últimos 4 días recibí miles de cartas, de faxes y de correos electrónicos de ciudadanos colombianos que quieren hacer sus aportes a la nueva Colombia que estamos construyendo.

    Y debo reconocer que en muchos de esos mensajes encontré ideas valiosas, que ayudaron a concretar el proyecto de referendo que hoy mismo –tal como me comprometí- presento al país.

    ¡Nos cansamos de los corruptos! ¡Nos cansamos de la burocracia ineficiente! ¡Nos cansamos de la politiquería!

    Por eso el referendo que a partir de hoy queda en manos del pueblo, ¡y solamente en manos del pueblo!, propone un cambio radical para sanear la política en Colombia y recuperar la moral de nuestras instituciones.

    ¡No queremos más paños de agua tibia! ¡El cambio es ahora y es con todos!

    Colombianos, éstas son mis propuestas:

    Propongo reducir el tamaño del Senado a 70 miembros y el de la Cámara de Representantes en una proporción similar, de acuerdo con el número de habitantes por circunscripción territorial.

    Veo en el horizonte de Colombia un Congreso más pequeño, más eficiente y más cercano a los ciudadanos que representan, elegido mediante un sistema más justo en el que el voto de cada ciudadano valga igual. Cantidad no necesariamente es sinónimo de calidad. ¡Yo sé que menos van a hacer más!

    Propongo suprimir las Asambleas Departamentales reemplazándolas por un nuevo órgano conformado por un máximo de 15 miembros, los cuales no tendrán remuneración y serán elegidos por los Concejales de los municipios de cada departamento.

    También propongo disminuir el tamaño de los Concejos Municipales. Así, las ciudades más grandes tendrán un máximo de 21 concejales y las más pequeñas tendrán solo 7. Estos tampoco tendrán remuneración alguna.

    Nadie entiende por qué 502 diputados que hoy tiene el país reciben en un año honorarios por 76.000 millones de pesos ni que los Concejos municipales gasten al año 190.000 millones de pesos en su funcionamiento.

    Oigo el clamor de muchos compatriotas que quieren ver estos recursos invertidos en más salud, en más y mejor educación, y en más bienestar para cada ciudadano.

    Sé que los colombianos no quieren ver más a los corruptos ocupando cargos públicos. Por eso propongo que nadie que haya sido condenado penalmente por delitos contra el tesoro público o por enriquecimiento ilícito o por tráfico de estupefacientes o que haya sido sancionado con pérdida de investidura, pueda ser elegido ni designado como servidor público, ni pueda tampoco celebrar contratos con el Estado. ¡Le declararemos la muerte civil a los corruptos!

    Hoy  un parlamentario solo pierde su investidura por unas pocas causas. Le propongo al país que los parlamentarios pierdan su investidura por más causas. Por ejemplo, cuando se violen las normas de financiación de las campañas, cuando se compren votos o se trasteen electores, cuando se intervenga indebidamente en el manejo de recursos públicos, cuando se gestione el nombramiento de funcionarios o se intervenga en la adjudicación de contratos.

    Así mismo, los alcaldes y gobernadores que cometan algunas de estas faltas también perderán su investidura.

    Pero igualmente debemos sancionar a los funcionarios públicos que acepten las recomendaciones que les hacen para nombrar funcionarios a dedo. Quien reciba estas sugerencias podrá ser destituido.

    Así acabaremos de raíz con el clientelismo que tanto daño ha hecho y le daremos la oportunidad sólo a quienes por sus méritos deban estar en la administración pública.

    La batalla contra la corrupción no puede tener tregua y debe ser la más feroz de las batallas. Le propongo al país la creación de un tribunal de ética pública conformado por los más altos servidores de las leyes: los presidentes de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo de Estado, de la Corte Constitucional y del Consejo Superior de la Judicatura.

    Este tribunal será el encargado, verdad sabida y buena fe guardada, de ordenar la destitución de los funcionarios públicos, de suspender los procesos de contratación o la ejecución de contratos, de prohibir a un ciudadano la salida del país o que pueda ser  contratista del estado o funcionario público, cuando cometan faltas contra  el orden jurídico que afecten el patrimonio público.

    ¡Que tiemblen los corruptos porque los colombianos podrán decidir si quieren más dientes para acabar con la corrupción!

    Los colombianos saben que su democracia es fuerte si sus partidos son fuertes y si existen mecanismos adecuados para que los independientes participen con verdadero poder decisorio en la vida política del país.

    Además de modificar el sistema para elegir los candidatos a las corporaciones públicas, propongo al país que cambiemos el viejo sistema de las listas por montones por un sistema de listas únicas de partido y un sistema de elección que le permita a quienes trabajen en equipo lograr una mayor representación. Quienes se agrupen para hacer política, ganarán.

    Muchos compatriotas quieren expresar su voluntad en las urnas votando en blanco, pero hoy el voto en blanco no sirve para nada. Lo convoco a que mediante el referendo le demos fuerza al voto en blanco. Así, cuando el voto en blanco sea la mayoría, la votación deberá repetirse.

    Propongo prohibir la elección de una persona para más de tres períodos en el Congreso de la República. ¡Se acabarán las curules vitalicias en el país!

    Propongo que los servidores públicos no puedan burlar las incompatibilidades e inhabilidades a las que están sujetos, retirándose anticipadamente de sus cargos, pues ellas subsistirán durante todo el tiempo que debió haber permanecido en el cargo. ¡Los funcionarios públicos ya no podrán utilizar sus puestos como trampolines para promover sus ambiciones personales!

    Propongo que los congresistas nunca más tengan que ver con los manejo administrativos del Congreso, prohibiéndoles cualquier tipo de injerencia en las funciones administrativas, las cuales serán asignadas a un órgano técnico, independiente y autónomo. Zapatero a tus zapatos: ¡los congresistas a legislar y los gerentes a administrar!

    Propongo que el voto de los congresistas sea público y nominal para que los electores, y en general todos los colombianos, podamos conocer cómo votan nuestros representantes. ¡Ya no vale aquello de botar la piedra y esconder la mano!

    Propongo eliminar el engaño de elegir a un representante y que su puesto lo ocupe otra persona. ¡Las suplencias no serán más un negocio de miti-miti!

    Propongo que los congresistas no sean más los privilegiados del régimen salarial, prestacional o pensional. ¡O todos en la cama o todos en el piso! En adelante los congresistas no podrán aumentar sus salarios en una proporción mayor que la del funcionario público que menos aumento reciba.

    Propongo que los gastos de funcionamiento de los municipios y departamentos nunca puedan ser mayores que sus ingresos corrientes de libre destinación. ¡No queremos más entidades territoriales viviendo al debe y gastando más de lo que reciben!

    Estos cambios no dependen solamente del Presidente o del gobierno. Estos cambios dependen de todos. Por eso es entre todos que debemos decidir si queremos cambiar ahora o si dejamos para después lo que podemos hacer hoy.

    Para que los cambios puedan operar desde ya, en el referendo hemos incluido una pregunta con la cual podremos definir si queremos hacer la renovación política ya.  Se que ese es un anhelo de mis compatriotas y por eso serán todos los colombianos quienes tendrán la oportunidad de decidirlo.

    Colombianos:

    Con el paso histórico que hoy propongo a la nación, quiero interpretar el sueño colectivo que compartimos 40 millones de colombianos de tener al fin un país donde todos trabajen con honestidad para construir un futuro mejor.

    ¡Vamos a decirle SÍ al cambio! ¡SÍ a una Colombia limpia y transparente! ¡SÍ al progreso con justicia social!

    Este es el cambio que merece un nuevo milenio. Yo veo en el 2001 una Colombia donde sólo los honestos ocupen cargos públicos. Yo veo una Colombia donde cada vez se gasta  más en inversión social y menos en burocracia. Yo veo una Colombia donde el trabajo se premia y la corrupción se castiga ejemplarmente. Yo veo una Colombia donde el pueblo ejerce libremente su soberanía, esa misma soberanía que le reconoce nuestra Constitución.

    Yo les dije en mi campaña que el Cambio es Ahora y he trabajado incansablemente para lograrlo. Hoy les digo más, si esto es posible: El cambio no es sólo ahora: ¡El cambio es YA!

    Para construir el futuro, es imprescindible cimentar el presente. Pero no es menos cierto que únicamente edificando con visión de futuro será útil lo que hagamos, no sólo para salir del paso ahora, sino para preparar el camino que habremos de recorrer en el porvenir.

    Quiero que ustedes sepan que “no hay nada más poderoso que una idea a la que le llega su momento”. ¡Y hoy toda Colombia sabe que el momento del cambio ha llegado!

    Que Dios los bendiga y que Dios me bendiga.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia

    4 de abril del 2000

    La defensa de los Derechos Humanos y la aplicación del Derecho Internacional Humanitario es mucho más que una obligación internacional o un deber constitucional: Es una convicción íntima de mi gobierno, que responde a una formación ética en la que se entiende que el patrimonio esencial de todo ser humano es su vida, su integridad y su propia dignidad, y que nadie puede vulnerarlo.

    Desde el mismo momento de mi posesión, mi Gobierno no ha cejado en sus esfuerzos por otorgar al tema de los Derechos Humanos la mayor relevancia y la más alta de las prioridades. Prueba de ello fue la decisión de delegar su coordinación al Vicepresidente de la República.

    También dentro de este compromiso esencial, diseñamos y promulgamos la “Política de Promoción, Respeto y Garantía de los Derechos Humanos y de Aplicación del Derecho Internacional Humanitario 1998 – 2002”, que es la carta de navegación del país en estas materias fundamentales.

    En desarrollo de esta política hemos tenido importantes avances: Se reformó el Código Penal Militar, disponiendo, entre otros puntos, que delitos como la desaparición forzada, el genocidio y la tortura, en cualquier caso, serán juzgados por la jurisdicción ordinaria y no militar. Se prohibió, sin ninguna excepción, la vinculación de menores de edad a la fuerza pública. Y se incorporó la Convención de Ottawa sobre la prohibición de minas antipersonales a la jurisdicción interna.

    Pero dentro de este esfuerzo continuo por alcanzar la plena vigencia de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario en Colombia, se hizo patente la necesidad de una entidad que, al más alto nivel, coordinara los planes de acción en esta materia e hiciera un seguimiento de los resultados.

    Esta es la razón de ser de la Comisión que hoy estamos creando e instalando, para darle aún más dientes a una política coherente y sincera de protección de los Derechos Humanos.

    Por primera vez se cuenta con una política de origen gubernamental con proyección estatal y cuya aspiración es también vincular al conjunto de las organizaciones de la sociedad civil que adelantan valerosas tareas de promoción y defensa de los Derechos Humanos.

    Una política efectiva de Derechos Humanos debe ser el fruto de un intenso y extenso proceso de consulta, concertación y compromiso de quienes desde el gobierno u otras entidades del Estado están relacionados con el tema. Por eso son esas mismas entidades las que integran la Comisión que hoy se instala, buscando que en lugar de lineamientos aislados contemos con criterios, acciones y métodos de evaluación coherentes y compartidos por los funcionarios y cabezas de las entidades directamente involucradas.

    La sumatoria de esfuerzos de la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría General de la República y la Defensoría del Pueblo, es absolutamente indispensable en este propósito, que no es sólo del gobierno sino de todo el Estado colombiano.

    No debe quedar ninguna duda: la Política de Derechos Humanos es de manera esencial una política de Estado, que continuará contando como uno de sus principales aliados con la presencia y los esfuerzos de la comunidad internacional, materializados en Oficinas como la de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos y la Oficina para los Refugiados.

    Tengo, además, la convicción de que nuestra búsqueda seria y razonada de una solución negociada al conflicto armado contribuirá a la plena vigencia de los Derechos Humanos, de la misma forma como la lucha por su protección y garantía allana los caminos de la Paz.

    En este sentido, la inclusión del Derecho Internacional Humanitario como normatividad aplicable y la consecuente tarea por buscar la aplicación de sus prescripciones protectoras de la población civil mediante compromisos humanitarios de los grupos armados irregulares al margen de la ley, hacen parte integral de la Política.

    Pero de poco servirían la adecuada discusión y formulación de una política y la consolidación o creación de normas legales consecuentes, si no se definen parámetros para evaluar su ejecución e indicadores de gestión para su mejoramiento y eventual corrección.

    La Comisión Intersectorial y su Grupo Técnico son, entonces,  el motor para impulsar la política de protección de los Derechos Humanos y de aplicación del Derecho Internacional Humanitario con todo el vigor necesario.

    Adicionalmente, aspiro a que la Comisión Intersectorial estimule la concertación con otras instancias del Estado, de carácter nacional y regional, y con amplios sectores de la sociedad civil, para que avancemos en la construcción de un Plan Nacional de Acción en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, que sea el fruto del esfuerzo colectivo de todos los colombianos.

    Así, con la puesta en marcha de esta Comisión, seguimos dando pasos en la dirección correcta, que no es otra que la defensa de la dignidad del ser humano.

    El compromiso de mi gobierno es sincero y real, y así mismo ha de ser el compromiso de esta Comisión, que declaro instalada para el mejor futuro de Colombia y de todos y cada uno de los colombianos.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    29 de febrero del 2000

    “La patria no es la tierra. Los hombres que la tierra nutre son la patria”, dijo el gran poeta hindú Rabindranath Tagore. Y en esa frase encuentro la esencia de lo que representan los colombianos dispersos por el mundo para Colombia. Ustedes son la patria. Así como lo somos los millones que habitamos el querido suelo de nuestros ancestros.

    Todos somos la patria. Todos somos un solo corazón lleno de vida. Vibramos cuando entonamos nuestro himno, sentimos que se nos quema el alma cuando escuchamos el ritmo de un bambuco o un vallenato, disfrutamos los triunfos de nuestros deportistas y trabajamos día a día por construir un mejor futuro para los nuestros. Y con la misma intensidad nos duelen, profundamente, los muertos que cobra cada momento la absurda violencia del país. Todos somos Colombia, nuestra Colombia, con sus luces y sus sombras, en cualquier lugar del mundo.

    Hoy, cuando celebramos emocionados los 190 años de nuestra independencia, tenemos más motivos para estar juntos y para progresar juntos. Compartimos los mismos problemas y los mismos anhelos. Por eso mismo, a todos nos incumbe poner un grano de arena para sacar a nuestra nación adelante.

    Ustedes pueden hacerlo, desde donde se encuentran, dejando siempre en alto el nombre del país, con una conducta pulcra, responsable y honorable en todo momento. La visión que tengan en otros países sobre Colombia es la que ustedes mismos proyecten. ¡Salgan por el mundo y hagan saber, con sus actos, cómo somos de verdad los colombianos!

    Nosotros, los que nos quedamos, continuamos trabajando sin descanso para sacar la economía al otro lado y para lograr al fin la paz que ha sido tan esquiva a nuestra vida nacional.

    Las cosas están mejorando. Ustedes saben que después de dos años de trabajo tenemos controlado el costo de la vida por debajo del 10% y que tenemos unas tasas de interés bajas, que ya no son la pesadilla de los deudores. En mayo, la industria colombiana presentó un crecimiento del 15% y las exportaciones de nuestro país se incrementaron en un 23%. Estos hechos positivos nos indican que pronto comenzaremos a derrotar el desempleo que agobia a tantos colombianos.

    Colombia no tiene por qué estar condenada a la violencia ni al mal. Seguiremos avanzando en el proceso de paz, con decisión y esperanza, y también seguiremos combatiendo a quienes se obstinan en atacar a sus propios hermanos.

    Y hay un hecho que yo quisiera que todos ustedes conozcan y divulguen: Colombia está cambiando su cara frente al mundo. Gracias a la Diplomacia por la Paz y la Economía que hemos venido adelantando, nuestro país es hoy un centro de interés para la comunidad internacional, que ha entendido finalmente que el problema de la droga no es sólo nuestro, sino que es una responsabilidad mundial, y está decidida a apoyarnos.

    Colombia, esta Colombia que formamos ustedes y nosotros, es de nuevo un país digno, con liderazgo y personalidad propia ante el mundo.

    Sigamos trabajando, sigamos creyendo y sigamos estando unidos. Porque en nuestra unión radica nuestra esperanza.

    ¡Que viva Colombia! Y que Dios los bendiga.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    20 de julio del 2000

    FIRMA DEL CONVENIO ENTRE EL ICETEX Y EL FONDO NACIONAL DE GARANTÍAS EN EL MARCO DEL PROGRAMA DE CRÉDITO – COLOMBIA JOVEN-

    Un país que no le da prioridad a la educación de su gente se condena a reproducir a través del tiempo problemas tan graves como la desigualdad, la pobreza y la exclusión social de importantes segmentos de la población. Esto es especialmente cierto en las actuales circunstancias, que se caracterizan por un entorno internacional cada vez más globalizado, en el cual las habilidades y formación de los individuos determinan su capacidad de generación de ingresos y de conseguir empleos dignos. Adicionalmente, la coyuntura económica que atraviesa el país, en la que la tasa de desempleo ha crecido hasta niveles históricos, especialmente entre los jóvenes con niveles intermedios de educación, requiere de un esfuerzo por parte del sector público y el sector privado para ofrecer a ese grupo de la población herramientas que les permitan enfrentar y superar la crisis de manera exitosa.

    Importantes estudios han revelado que la educación, hoy en día, es el principal determinante de la empleabilidad y de los ingresos laborales. En particular, se ha encontrado que a pesar de los grandes avances realizados en materia educativa, que se han reflejado, por ejemplo, en una reducción a la mitad en la tasa de analfabetismo entre 1978 y 1999, y en un crecimiento superior al 100% del porcentaje de la población mayor de 18 años que ha finalizado el bachillerato, aún falta dar un paso definitivo: lograr aumentar el número de colombianos que poseen un título de educación superior, especialmente entre las familias de menores ingresos.

    En efecto, cada vez se hace más evidente que la demanda por los servicios de trabajo de la población con sólo bachillerato o con parte del bachillerato se ha reducido desde mediados de los ochenta, al tiempo que su oferta ha crecido de manera significativa. Por ello, los grupos con educación intermedia muestran tasas de desempleo sustancialmente superiores al resto de la población y sus ingresos relativos han caído de manera continua desde 1984, incluso más que los de las personas sin educación o con educación primaria.

    A esta problemática se suma el hecho de que el sistema de educación superior en Colombia sigue siendo altamente regresivo y selectivo. Del  millón doscientos cuarenta mil estudiantes que puede actualmente cubrir el sistema, el 73% proviene del 40%  más rico de la población, en tanto sólo el 27% de los alumnos de educación superior pertenecen al 60% de la población con menores ingresos. Es preocupante que del total de matriculados en instituciones de educación superior, tan solo el 4% proviene del 20% más pobre de los colombianos.

    Por otra parte, la selectividad del sistema se da en la universidad pública y privada, tanto por ingresos como por calidad de la educación secundaria. Cada año salen del bachillerato unos 367.000 alumnos, de los cuales 207.000 entran a cursar estudios superiores y 160.000 no logran este objetivo. Infortunadamente, la mayor parte de los alumnos excluidos proviene de clases populares, quienes se ven entonces obligados a buscar trabajo, aumentando la tasa de desempleo.

    Finalmente, el sistema actual está sesgado hacia carreras profesionales: en Colombia todos quieren ser doctores, en contra de las carreras cortas, técnicas y tecnológicas, que, además de ser más económicas, son más productivas desde el punto de vista social.

    El Icetex, bajo la acertada orientación del Ministro de Educación, el doctor Francisco José Lloreda, viene realizando enormes esfuerzos para brindar alternativas de financiación a los estudiantes de escasos recursos para el acceso, continuación y terminación de los estudios de pregrado y posgrado. En cuanto a la asignación de créditos para estudiantes de pregrado, hasta finales de octubre se habían otorgado 62.430 créditos y 5.058 de posgrado en el país.

    Lo que se ha evidenciado hasta el momento, a pesar de la buena labor realizada, es la falta de recursos estatales para cubrir la totalidad de la demanda de créditos para educación superior ofrecidos a través del Icetex. En este último año, se han atendido el 46% de las solicitudes nuevas de crédito a nivel nacional para pregrado, dejando excluidas cerca de 14.400 solicitudes.

    Basado en estas consideraciones, desde el Gobierno hemos diseñado un mecanismo que permita a los bachilleres, especialmente los de bajos ingresos, acceder a carreras universitarias intermedias o completas de buena calidad, a través de un sistema de crédito estudiantil de mediano plazo. Atendiendo la experiencia internacional, hemos entendido que, si el país quiere expandir la educación superior y mejorar su calidad, debe modificar la forma de financiación y montar un sistema de crédito en el cual los recursos del Estado se canalicen principalmente hacia el sistema financiero, incentivándolo a otorgar créditos.

    Para realizar estos postulados, hoy le estamos presentando al país, con inmensa satisfacción, la suscripción y puesta en marcha del convenio entre el Icetex y el Fondo Nacional de Garantías, en desarrollo del Programa de Crédito Educativo “Colombia Joven”, el cual contribuirá de manera sustancial a complementar y ampliar la cobertura de crédito educativo a largo plazo que maneja el Icetex.

    Con este programa, en los próximos 5 años, vamos a favorecer a 134.000 estudiantes, ¡más del doble de los que hoy  gozan de créditos de pregrado!

    Los créditos que se otorguen bajo este esquema financiarán un porcentaje significativo, entre el 70 y el 80%, de las matrículas semestrales, contando con el aval del Fondo Nacional de Garantías. El 30 o 20% restante del costo de la matrícula estará avalado por el sistema financiero o será subsidiado por el Gobierno, en los casos de los estudiantes más pobres.

    Se contemplará, por supuesto, un plazo apropiado para que el beneficiario pueda cumplir su obligación, el cual comprenderá la duración de los estudios, un año de gracia mientras el egresado consigue su primer empleo y 5 años adicionales. El estudiante comenzará a amortizar el crédito durante la carrera con el objeto de asegurar la continuidad del mismo y de disminuir, tanto el saldo de la deuda contraída en el momento de la terminación de los estudios, como el valor de las cuotas mensuales que el egresado debe pagar una vez termine su carrera.

    En lo que se refiere a la amortización de la deuda, se estableció que las cuotas mensuales que el estudiante o su familia paguen durante la carrera deben ser estables en términos reales, y que los pagos que el egresado comience a cancelar después del año de gracia no superarán el 16% del ingreso mensual esperado.

    Quiero resaltar que un componente fundamental del programa son los subsidios directos que se otorgarán a los estudiantes de ingresos más bajos, con recursos de la Nación. La idea es que a los jóvenes de menores recursos de Colombia, el Estado les pagará la diferencia entre el crédito otorgado y el valor total de la matrícula semestral.

    Este trascendental programa de crédito educativo, que está llamado a marcar un hito en la educación colombiana, será implementado en las siguientes dos  etapas:

    En una primera fase, que se ejecutará a partir del próximo mes, se invertirán aproximadamente 20.000 millones de pesos, financiados con recursos de la Nación para atender las necesidades de crédito de cerca de 12.000 estudiantes, que se repartirán por mitades entre carreras cortas y largas.

    Durante el periodo durante el cual estos estudiantes adelantarán sus carreras se darán los pasos necesarios para montar un sistema de crédito educativo más sólido de largo plazo, basado no tanto en la movilización de recursos bancarios, sino en un sistema de fondeo o línea de redescuento, alimentado con recursos internos o externos, lo que da origen a la última etapa.

    Esta segunda y última fase consiste en que desde el año 2002 pondremos a disposición de la población un programa más sólido abriendo líneas de redescuento destinadas al crédito educativo, financiadas con créditos de la banca multilateral, por cerca de 100 millones de dólares, y con recursos internos provenientes de diferentes fuentes, que en este momento se están analizando.

    Así las cosas, el programa podría beneficiar a 5 grupos anuales de 24.400 estudiantes, lo que supondría, hoy en día, cubrir el 92% de la demanda de crédito nuevo para estudiantes de pregrado. Esto quiere decir, ¡oígase bien!, que el programa, en su etapa de madurez, triplicará la oferta de créditos nuevos para educación superior que hoy ofrece el Icetex. Y de estos nuevos créditos –para estar acordes con las necesidades de la economía- el 80% corresponderá a carreras cortas y el 20% a carreras profesionales.

    ¡Así le estamos dando la mano, con futuro y educación, a los jóvenes estudiantes de Colombia!

    Apreciados amigos:

    Para el Gobierno Nacional la educación no es un gasto sino una inversión. El acceso a la educación no es una dádiva sino un derecho, lo cual facilita el desarrollo integral del país a través de un sector educativo vigoroso, integrado con la realidad de la nación, técnicamente administrado y debidamente financiado

    Con la firma del convenio que hoy da vida al ambicioso programa de crédito educativo “Colombia Joven”, el Fondo Nacional de Garantías podrá ultimar los detalles con cada banco o corporación que haga parte de esta cruzada por la educación de los colombianos, lo cual debe quedar terminado en su totalidad el 20 de enero de 2001, fecha en la cual se cristalizará el empeño colectivo de cambiar las circunstancias que nos impiden realizar nuestro potencial creativo y civilizador en pro de nuestra juventud.

    Por eso, una vez concluido este proceso, los bancos, las instituciones de educación superior, el Icetex y el Fondo de Garantías, harán la divulgación masiva del programa, con el propósito de que los estudiantes interesados se dirijan a la entidad financiera de su preferencia, la cual debe estar incluida en el programa de Financiación de la Educación Superior a través de este convenio, para hacer la solicitud del crédito respectivo.

    Recordando las palabras de un gran pionero del crédito educativo, el ex presidente Mariano Ospina Pérez, “consideramos que es un deber patriótico proporcionarle a la juventud la facilidad de adquirir una adecuada preparación para que el país pueda aprovechar tanto su inteligencia como su deseo de cooperar racionalmente en la solución de los múltiples problemas nacionales”.

    Estimados amigos:

    Incentivando nuestros procesos educativos, fortalecemos el recurso humano de la nación para superar la pobreza, la violencia, la injusticia y la intolerancia; como los problemas fundamentales que  impiden el desarrollo del país.

    El proyecto de crédito educativo que hoy estamos concretando con la firma de este convenio es una respuesta seria a los problemas que tiene nuestro país para ingresar en el menor lapso posible al nuevo orden científico y tecnológico.

    Hoy reconocemos que la riqueza y el activo más valioso de Colombia es su gente. Por ello estamos replanteando y asumiendo un nuevo rumbo histórico en la forma como el Estado y la sociedad asumen sus procesos de educación. Hoy, con esta iniciativa, estamos potenciando nuestra verdadera ventaja competitiva: el empeño de todo el país para aprender a relacionarse con el conocimiento.

    Con visión de futuro, hemos asumido el reto de superar el legado de la historia. Desde los trabajos del Sabio Caldas y la Expedición Botánica de Mutis, cada vez más sentimos la imperiosa necesidad de jalonar el saber del país para poder tener al fin la segunda oportunidad  que no alcanzó la estirpe del coronel Aureliano Buendía: la de crear el territorio del progreso que siempre hemos soñado vivir.

    Muchas gracias

    Lugar y fecha

    Bogotá
    14 de diciembre del 2000

    IMPOSICIÓN DE LA CRUZ DE BOYACÁ AL SEÑOR FABIO RICO CALLE

    En el día de hoy me enorgullece tener la oportunidad de condecorar con la Cruz de Boyacá a un defensor y promotor sin igual de la ética en el mundo de los negocios, y a quien representa por excelencia la visión empresarial de los antioqueños.

    Un hijo del pueblo de Bolívar -Antioquia-, quien, como muchos de su generación, es Ingeniero Civil de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional.

    Hoy quiero, en este sencillo pero emotivo acto, decir unas breves palabras a quien considero un gran amigo y un invaluable patrimonio del sector empresarial de nuestro país. Siento una profunda admiración por lo que ha sido su labor como empresario y líder de unas de las empresas colombianas más pujantes y con futuro, y también por su carácter, perseverancia y disciplina. Estos son los auténticos valores colombianos que usted representa y que debemos estimular en las nuevas generaciones que seguirán los pasos de los grandes pioneros de nuestra economía y nuestro desarrollo social: ¡Pioneros como usted, querido Fabio Rico Calle!

    Su carrera profesional representa un ejemplo y un símbolo para Colombia. Vale la pena recordar su trabajo inicial en la construcción de carreteras y su posterior desempeño, desde 1953, como gerente de la entonces Empresa de Energía Eléctrica de Medellín, donde sembró las bases de lo que hoy son las Empresas Publicas de Medellín, las cuales constituyen un ejemplo de eficiencia para toda la administración pública nacional.

    Cuando en 1959 se vinculó a la Industria Colombiana de Café, empresa que se desarrollaba con inmensas dificultades, le correspondió a usted y a su grupo de colaboradores batallar por lograr la importación y el montaje del primer equipo para producir café soluble, y desarrollar la estrategia de apertura del mercado para este producto en el Japón, en 1963.

    También fue usted quien posicionó a Colcafé como una empresa líder indiscutible en materia de tecnología y como una de las empresas exportadoras más importantes de Colombia. Sus productos se encuentran en más de 42 países, y tal es el éxito de la empresa, que se le ha calificado como un milagro industrial, debido a que compite en las grandes ligas con empresas multinacionales posicionadas en todos los países del mundo.

    Posteriormente, como Presidente de la Compañía Nacional de Chocolates, Fabio Rico se propuso reorientar la Empresa hacia la modernización tecnológica y administrativa, y desde muy temprano vislumbró la conveniencia de fortalecerla financieramente mediante la ampliación de su horizonte en la industria de alimentos y la diversificación de inversiones.

    Sus 20 años en la presidencia de la empresa le permitieron a la Nacional de Chocolates consolidarse como líder en la elaboración de golosinas de chocolate, asegurando así un futuro “dulce y goloso” para la industria colombiana. Usted, Fabio, nos ha endulzado la vida, ¡y sin embargo nunca nos ha empalagado!

    Fruto de un desarrollo cultural liderado por usted, al  incorporar el concepto de calidad en todos los procesos, la Compañía Nacional de Chocolates recibió, en 1982, el Premio Nacional de la Calidad, constituyéndose en la primera empresa de alimentos en recibirlo.

    Su interés por los trabajadores y el capital humano en general le hizo adelantar un proceso integral de formación, dirigido al desarrollo permanente del ser humano y sus competencias y a la construcción de una compañía fundamentada en principios y valores. Su objetivo ha sido formar personas integrales que entiendan la importancia del trabajo como forma de realización del ser humano. Nadie ha comprendido tan bien como usted que es cultivando a las personas como se cosecha la verdadera riqueza.

    Esta es también la ocasión para mencionar su labor en industrias NOEL, una compañía que hoy se cuenta entre las más grandes del país, con una significativa presencia en el mercado internacional, vendiendo productos en más de veinticinco países que hoy reconocen la sonrisa de San Nicolás como un sello de calidad y buen sabor.

    En los últimos años, NOEL ha emprendido un trascendental proceso de actualización tecnológica y alianzas estratégicas, lo cual la ha llevado a posicionarse en el mercado, ya que ha sabido acomodarse a las necesidades cambiantes del consumidor y a las oportunidades de los mercados.

    A este honesto y dedicado empresario colombiano, también le debemos buena parte de la internacionalización de las empresas antioqueñas, que supieron aprovechar las oportunidades que trajo consigo la apertura económica.

    Pero este homenaje no sería completo si no mencionáramos la gran labor en defensa del patrimonio industrial de Antioquia que ha adelantado Fabio.  Como coordinador de las acciones de defensa del patrimonio industrial antioqueño, diseñó la conocida estrategia del “enroque”, mediante la cual se cruzó la propiedad accionaria de un grupo de empresas, protegiéndolas de la toma hostil en el mercado de acciones.

    También bajo su dirección tuvo origen el Grupo Empresarial Antioqueño, del cual fue gestor y promotor, cuando se reasumió el control accionario de varias empresas antioqueñas, entre las cuales se contaba la Nacional de Chocolates, que había pasado a manos de grupos financieros cuyos manejos ponían en duda la estabilidad y el futuro de las industrias que pretendían controlar.

    Como parte de su labor en beneficio de la industria antioqueña y colombiana, Fabio participó también activamente en la salvación de Cadenalco, empresa cuya estabilidad estuvo amenazada en 1983 como consecuencia de los embates del capital especulativo. Una vez recuperada en el mercado nacional, Cadenalco inició un notable proceso de expansión en Venezuela.

    Fabio: Pareciera que sus manos hicieran milagros, porque a todos estos logros se le suman otros no menos significativos, como fueron las actividades de ayuda emprendidas por la Nacional de Chocolates en Proleche, Fabricato, Setas y Tablemac, gracias a las cuales estas sociedades lograron sobrellevar las grandes dificultades que enfrentaron.

    Usted, un antioqueño de pura cepa, además de distinguirse por ser un incansable trabajador, un hombre de carácter, de ideas firmes, y absolutamente apasionado y esmerado por el orden y la limpieza, ha sido bendecido con un hermoso hogar al cual es igualmente dedicado.

    Por eso, quiero hacer extensivas estas palabras de felicitación a su esposa Leonor Restrepo, a sus hijos Juan David, Ana Beatriz, Claudia, Patricia y Esteban y a sus nietos aquí presentes.

    Han contado ustedes con un excelente esposo, padre y abuelo; los colombianos con un inmejorable compatriota dedicado a crear empresa, industria y empleo en nuestro país; y los antioqueños con un activo defensor de su departamento, de la empresa privada de Antioquia, impulsor de las actividades agropecuarias y ganaderas, y, más recientemente, promotor de la naturaleza y del medio ambiente en su calidad de Director del Proyecto Forestal para el Desarrollo de Antioquia.

    Querido Fabio,

    No crea que yo no sigo de cerca sus iniciativas y sus sueños. Por eso, aunque le sorprenda, estoy bien enterado de que en la actualidad está promoviendo un ambicioso plan de reforestación para Antioquia, y de que su propósito es presentarlo al Gobierno Nacional para su conocimiento y apoyo. Aún sin conocerlo, no me cabe duda de que este será otro trascendental proyecto para el departamento y que con él usted continuará cosechando éxitos y generando desarrollo para el país.

    Victor Hugo dijo que: “juzgaríamos mejor a los hombres según lo que sueñan que según lo que piensan”. Usted, Fabio, ha sido de los pocos afortunados que ha podido convertir en realidades sus más preciados sueños, en beneficio de sus trabajadores, de su pueblo antioqueño y de toda la nación colombiana que hoy se lo reconoce.

    ¡Bienvenido, Fabio, a la orgullosa legión de los portadores de la orden que el libertador instituyó para exaltar a los mejores colombianos!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Medellín, Colombia
    7 de junio del 2000

    INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN “PICASSO EN BOGOTÁ” EN EL MUSEO NACIONAL DE COLOMBIA

    El artista no muere. Su vida, su sangre, su alma continúa alentando en sus obras. Y en una noche como ésta, cuando contemplamos absortos y emocionados las pinturas, los dibujos y la escultura de Picasso, el artista más importante del siglo XX, sabemos que él está con nosotros en su esencia inmortal.

    Por eso hoy, con la venia de todos ustedes, quiero dirigirme a él: al “Artista”, y leerle esta carta de parte mía y de parte de una Colombia que lo recibe con los brazos, pero sobre todo con los ojos, abiertos:

    Apreciado Señor Pablo Ruiz Picasso, o mejor, Maestro Pablo Picasso, como usted mismo decidió llamarse desde hace ya 100 años:

    ¡Bienvenido a Colombia! No se imagina cuánto tiempo llevamos esperándolo, codiciando en silencio este momento de encontrarnos frente a frente con estas obras suyas, que capturan el tiempo en unas pinceladas y que cambiaron para siempre la historia del arte humano.

    Su presencia hoy en Santa Fe de Bogotá, en este paisaje andino que tanto le hubiera gustado conocer y disfrutar durante su vida terrena, es la presencia del genio del hombre en medio de un país que hoy, más que nunca, necesita de inspiración y compromiso con la vida.
    Yo creo, junto con las personas que trabajaron incansablemente por hacer realidad este sueño del Museo Nacional de Colombia, que usted ha de estar muy satisfecho de presentar su obra en un país como el nuestro, y de saber que, en medio del conflicto que vivimos, los colombianos tenemos el coraje de mantenernos en pie.

    Usted debe sentirse orgulloso al ver a tantos jóvenes estudiantes que desde hace una semana están acercándose a este museo, en actitud casi mística, para preparar el encuentro con su arte. Le debe alucinar, como le ocurre a mucha gente que no vive en nuestro país, el constatar que la vida y la cultura continúan circulando por nuestros caminos y encontrándose en las calles y en las plazas de nuestras ciudades, a pesar de la dolorosa realidad que vivimos. Debe sorprenderle conocer que aquí, en Colombia, estamos convencidos de que realizamos los festivales de teatro y de poesía más importantes del planeta.

    Usted fue siempre un artista comprometido con su entorno y con la realidad de su país y del mundo. Por eso sé que deben dolerle las noticias de que también acá, en esta tierra que debería ser de paz y de riqueza, los violentos siguen generando escenarios de horror, como esa “Guernica” que, gracias a su arte, nunca se nos va a borrar de la memoria.

    Maestro Pablo Picasso: usted ha denunciado como ninguno, con el dolor del hombre que ve sacrificado su destino, la terrible tragedia de la guerra. Ese pequeño pueblo vasco de Guernica es el símbolo de tantos lugares del mundo, de tantas poblaciones de nuestra querida Colombia que son arrasadas por las armas ciegas de los intolerantes.

    Yo miro a esa madre clamando al cielo con el cadáver de su hijo entre los brazos. Yo miro a ese caballo moribundo, esas manos crispadas, esas bocas suplicantes, y no puedo más que sentir su dolor y llorar su llanto. Pero también contemplo la flor, esa pequeña y solitaria flor que brota de la mano del guerrero caído, y entonces entiendo que la paz siempre tiene una oportunidad y que por esa oportunidad, por pequeña que sea, por ese rayo de esperanza, bien vale la pena luchar la vida entera.

    Porque usted denunció, maestro Picasso, pero no se quedó sólo en la denuncia. Usted abrazó la bandera de la paz e hizo todo lo que estuvo a su alcance para luchar por un mundo justo donde hubiera lugar para todos, como en sus cuadros. Esa paloma que usted pintó para el Movimiento de la Paz hace medio siglo sigue siendo el símbolo inspirador de nuestras acciones. Y la razón de nuestra fe.

    Aquí está Colombia, Pablo: una Colombia decidida a cambiar su horizonte por un futuro de transparencia, de paz, de progreso y de justicia social.

    Su presencia hoy en este país hermoso como el más hermoso de los paisajes del arte, es un voto de confianza en nuestro futuro y en nuestra vocación de mantenernos en diálogo entre nosotros y con el resto del mundo. Un país incomunicado es un país que se muere. Un país que no crea, que no se abre al arte, es un país sin esperanza. Por eso nuestra decisión de abrir esta exposición y de invitarlo a usted, maestro, a inaugurar con sus obras una nueva era en nuestro devenir cultural.

    No podemos aislarnos. En la medida en que lo hagamos, nuestra nación dejará de existir y terminará convertida en una serie de fragmentos, que sólo su genio podría volver a articular en un mismo lienzo.

    ¡Picasso está en Bogotá! Con esta buena noticia y con cada evento artístico que convoque el encuentro entre los colombianos, estamos construyendo el futuro que queremos. La cultura es nuestro gran poder de resistencia, pero sobre todo, nuestro gran poder de creación.

    Como alguien lo dijera, la única posibilidad de mantenerse vivo radica en la imaginación y en seguir soñando. Nosotros seguimos soñando, pero nuestros sueños nos hacen fuertes, no nos debilitan. Fueron los sueños los que lo hicieron fuerte, maestro Picasso, y los que lo mantuvieron vivo en medio de la guerra. Son los sueños en Colombia los que nos impulsan a hacer de ella una nación libre y en paz. Una nación en la que tengamos la dicha de abrazarnos en nuestra diversidad. Una nación capaz, no sólo de tolerar las diferencias culturales, ideológicas y políticas, sino también de enriquecerse de ellas y de convertirlas en motivo de fiesta y de celebración.

    Usted, Pablo Picasso, es el maestro del cambio. Después de que usted encandiló al mundo y a los críticos con la creación de esas cinco desafiantes y multifacéticas “señoritas de Avignon”, nada volvió a ser igual en el arte.

    Una nación también es una creación que no acepta definiciones acabadas, que no puede encasillarse ni permanecer idéntica a lo largo del tiempo. Una nación viva siempre está en cambio, siempre está en tránsito hacia algo nuevo, siempre tiene que encontrar la fuerza y la imaginación para renovarse. Por eso Colombia hoy es un lienzo inacabado, en trance de superar sus dificultades y de cambiar profundamente su destino. De nosotros depende generar un futuro promisorio y escapar a las profecías de los pesimistas.

    Este encuentro con usted, maestro Picasso, nos sirve para recordar el infinito poder que tiene la cultura para crear nuestra nación según nuestros sueños, pero también, según los sueños de otros.

    La gran vocación de Francia en el concierto de las naciones es la de ser un lugar de diálogo y enriquecimiento mutuo entre las culturas. Esa fue la Francia que usted vivió y es la misma Francia que hoy hace posible para Colombia esta brillante exposición. Una nación multicultural que reparte los dones de su arte con generosidad.

    Picasso: usted que nunca ha dejado de ser un español auténtico, también le debe a Francia los principales motivos de su creación.

    Y ya que estamos agradeciendo, pienso que lo más justo es felicitar al Museo Nacional de Colombia por haber emprendido esta aventura picassiana en un momento tan complejo como éste, y agradecer a todas las personas, instituciones y empresas que con su trabajo y su amor por nuestra patria hicieron posible este nuevo espacio de encuentro entre los colombianos y el pintor más grande del siglo XX.

    Muy especialmente, quiero llamarle la atención, maestro Picasso, sobre la labor dedicada y amorosa que ha desplegado doña Elvira Cuervo de Jaramillo en la preparación de esta exposición y en la transformación de este museo, -que alguna vez fue una cárcel, y que ahora sirve de recinto para la liberación del alma-, en lo que es ahora: El gran museo de Colombia, donde nos reencontramos con nuestro arte, con nuestra historia y con nuestra nacionalidad. ¡Gracias, Elvira!

    Maestro Pablo Picasso:

    Hoy usted nos inunda con su universo. Hoy las calles y las plazas bogotanas registran atónitas la presencia de extraños minotauros, de arlequines y saltimbanquis vestidos de rombos, de bailarinas, de toros y toreros, de músicos con mandolinas y guitarras, de espejos rotos y mujeres desnudas que nos miran de frente y de perfil.

    Aquí no más, a pocos pasos de nosotros, en estas paredes centenarias, reposa una muestra significativa del arte colombiano, que hoy se ve engalanado con su visita. Y me parece escuchar –estoy casi seguro- a sus pinturas hablando con las nuestras. Allí está el torpe payaso Pierrot susurrándole piropos a las lavanderas del Sena de Andrés de Santa María. En la otra sala hay unos toreros españoles que insisten en tomar la alternativa en la voluminosa plaza de toros de Botero y hay una guitarra picassiana que toca a dúo con una redonda mandolina boteriana. Más acá, tal vez, un fauno duerme su siesta vigilado por un cóndor de Obregón. Y en la rotonda, la bailarina Sada Yacco llora junto al cuerpo dolorido de la “Mujer del Levita” de Epifanio Garay, mientras la “Mujer que se peina” se distrae suavemente, mirando jugar a la “Niña de la Columna” de Ricardo Acevedo.

    ¡Bienvenido a Colombia, usted y sus obras, Pablo Picasso! Aquí amamos la vida, como usted. Aquí vibramos con el arte y con su arte. Aquí luchamos incansables por construir un mejor mañana, un mañana de tonos rosas y azules, donde la sangre nos hierva en las venas pero no se derrame jamás sobre la tierra.

    Aquí se quedará viviendo para siempre, como habita ya en la historia del hombre y de su arte. Su nueva visión habrá de acompañarnos para buscar nuevas soluciones a los problemas viejos. Queremos mirar con sus ojos para poder crear con sus ojos. Porque antes de la mano y el pincel estuvo su mirada: una mirada nueva que construyó un universo.

    Por eso quiero terminar estas palabras sentidas, con los versos inspirados de otro español, de Alberti, quien se rindió también ante su genio y ante sus ojos, “los ojos de Picasso”:

    “Todo el amor para esos ojos. El cielo entero para esos ojos. El mar entero para esos ojos. La tierra entera para esos ojos. La eternidad para esos ojos”.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    11 de mayo del 2000

    INAUGURACIÓN DEL NUEVO HIPERMERCADO DE CARREFOUR EN BOGOTÁ

    Cuando un mercader le preguntó al Profeta, -escribió Jalil Gibrán-, sobre las Compras y las Ventas, éste le respondió:

    “Es en el intercambio de los dones de la tierra donde podrán encontrar la abundancia y quedar satisfechos.

    “Pero si el intercambio no se hace con amor y sentimiento de justicia, conducirá a unos a la codicia y a otros al hambre”.

    Hoy, cuando presenciamos la inauguración de este nuevo hipermercado de Carrefour, pienso, con satisfacción, que en este lugar –así como ha ocurrido en el primero que se abrió en la calle 80 y en el que existe también en Cali- se intercambiarán los bienes necesarios para una vida digna, pero “con amor y con justicia”.

    Pienso que el mejor negocio es vender a precios justos y razonables, para que cada vez más personas puedan beneficiarse de los dones del comercio y así seguir avivando la corriente dinámica de la economía.

    Con este criterio, el Grupo Carrefour, una empresa venida de la bella Francia, líder en Europa y segunda a nivel mundial, ha venido extendiendo sus servicios por todo el planeta, con un ingrediente adicional: tener siempre como objetivo la máxima satisfacción de sus clientes.

    En América Latina, Carrefour ha hecho presencia en países como Brasil, Argentina, México y Chile, y en Colombia están desde hace unos tres años, generando empleo y progreso a su alrededor, como bien lo ha destacado su director.

    Por otra parte, es resaltable que su negocio en nuestro país se realice en un joint-venture con el Grupo Bavaria y el Grupo Sigla, lo que hace que el éxito de sus ventas se traduzca también en buenos resultados para la industria colombiana.

    Además, el hecho de que se dé prioridad a los proveedores locales garantiza un desarrollo extensivo a otros renglones de la economía. Este nuevo hipermercado, por ejemplo, negociará con más de 1.400 proveedores colombianos, que encuentran una excelente oportunidad de comercialización de sus productos.

    En Cali, donde la apertura de un inmenso Carrefour ha sido vista como un símbolo de fe y de confianza en esta querida ciudad, en momentos en los que a veces flaquea la esperanza, ha hecho carrera un verbo no muy castizo, pero sí muy efectivo, que es casi un emblema de este grupo francés: “Positivar”.

    Pues bien: eventos como éste nos invitan a “positivar”, a cambiar el polo de las cosas y convertir las dificultades en oportunidades, las crisis en progreso, los conflictos en comunicación creativa.

    En Cali, por ejemplo, están “positivando”. Están viendo que no vale la pena seguir quejándose de la crisis, de los efectos perversos del narcotráfico, de la violencia, sino que hay que empujar todos, con decisión, en la dirección contraria. Hay que ponerle fe y entusiasmo al futuro y contagiarnos de voluntad y de coraje. Hay que reconocer las potencialidades de nuestra tierra y de nuestra gente y sacar lo mejor de ellas.

    Queridos amigos: Todos en Colombia vamos a mirar las cosas con los ojos con que hoy los inversionistas extranjeros y nacionales, como Carrefour y sus grupos aliados, lo están haciendo. ¡Vamos a “positivar”!

    En esta hermosa y gigantesca construcción, dirigida por arquitectos y contratistas colombianos, vemos algo más que un gran mercado: vemos un ejemplo palpable de confianza en el futuro del país.

    Este mismo mes me reuní con los presidentes de muchas de las multinacionales radicadas en Colombia y entonces pude palpar su voluntad de apoyar el curso positivo de nuestra nación con acciones y aporte concretos, como éste que hoy se inaugura.

    En esa oportunidad hablé sobre las tres dimensiones que posibilitan su confianza en nosotros: por una parte, una política macroeconómica seria y coherente que hemos venido desarrollando con resultados concretos, tales como el control de la inflación, la baja de las tasas de interés y la estabilidad cambiaria; en segundo lugar, las garantías que hoy existen en Colombia a favor de la inversión extranjera, y, como el tercer lado del triángulo, los esfuerzos que estamos realizando por mejorar la estabilidad social de la nación a través de programas integrales como los que componen el Plan Colombia.

    Ayer Europa ratificó una vez más su compromiso con nuestro país, al ofrecer más de US $280 millones de dólares al Plan Colombia. La Comisión Europea, Canadá, Finlandia, Italia, Japón, Suecia y Suiza han demostrado su solidaridad con el esfuerzo que viene haciendo Colombia para luchar contra el narcotráfico, y han entendido que sólo con un ambicioso plan de fortalecimiento de las instituciones legítimas del estado, con una recuperación de la justicia, y con una estrategia efectiva de sustitución de cultivos ilícitos y de lucha contra la pobreza, Colombia podrá vencer a ese cruel y despiadado enemigo que es el narcotráfico, el cual está acabando con lo más importante que tiene nuestro país: su gente.

    Estamos trabajando por hacer del país un centro productivo y exportador de primera categoría. Estamos trabajando día a día por mejorar nuestra competitividad. Y, lo más importante, estamos buscando la paz y buscando mejores condiciones sociales para nuestra gente.

    Quiero aprovechar esta oportunidad para condenar enfáticamente el secuestro sistemático de líderes políticos en los últimos días. Se trata de una demostración de cobardía sin límites, intentar callar a quienes sólo tienen el arma de la persuasión y la inteligencia, a través de la intimidación del secuestro. Actos de fuerza como estos demuestran una vez más, que la fortaleza de nuestra democracia esta incólume, esa que defendemos contra la arbitrariedad y la intolerancia de la guerrilla y de las autodefensas.

    En coordinación directa con la Fuerza Pública y los Ministerios del Interior y de Defensa, existe ya un elaborado Plan para garantizar la tranquilidad de las elecciones del próximo Domingo. La seguridad de los candidatos se ha robustecido y la transparencia de las elecciones está asegurada. Por lo tanto, no conviene al país darle un enfoque proselitista a estos hechos, cayendo en la trampa de hacer eco a la intención de los actores armados de crear zozobra e inestabilidad.

    Señoras y señores:

    En medio de todos estos esfuerzos, iniciativas como la de Carrefour, que en este nuevo proyecto ha invertido 50.000 millones de pesos, son como una inyección extra de gasolina que potencia la reactivación y contribuye a mejorar la calidad de vida de los colombianos.

    A los directivos de Carrefour en Francia; a su director en Colombia, Jean Nöel Bironneau; al director de este nuevo hipermercado, Thierry Desgans, y a los socios colombianos del Grupo Bavaria y del Grupo Sigla, les auguro los mayores éxitos en esta nueva apuesta por el futuro de Colombia.

    Ustedes parece que escucharan cada día la consigna inspiradora de Víctor Hugo: “¡Atreveos! El progreso solamente se logra así”.

    Vamos a atrevernos. Vamos a “positivar”. Con confianza, con trabajo y con justicia social, ¡podemos hacerlo!

    Felicitaciones, y muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    25 de octubre del 2000
    Copyright2020 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved