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    Discurso de posesión de Andrés Pastrana Arango como Presidente de la República

    Este no es mi día sino el de todos nosotros los colombianos. El juramento solemne que he prestado hoy ante Dios todopoderoso y ante ustedes es un sacramento de nuestra democracia. Un juramento pronunciado a lo largo de nuestra historia, pero que en este caso adquiere una mayor dimensión pues nos exige a la vez acertar en el cumplimiento de nuestras obligaciones y no repetir los errores del pasado. Orgullosos de nuestro patrimonio vamos a buscar ahora lo mejor de nuestro futuro.

    No sólo estamos hoy invistiendo a un nuevo Presidente sino inaugurando la nueva era de una Colombia, orientada hacia el camino correcto. Me comprometo conmigo mismo y ante ustedes a gobernar sin privilegios ni discriminaciones para todos los colombianos. Quienes ocupen las más altas posiciones del gobierno tendrán las más grandes obligaciones frente a la ley, y no gobernarán los que crean que el poder otorga licencia para quebrantarla. Dicho de un modo más sencillo: en mi administración no habrá espacio para la corrupción, y no será tolerada ni perdonada. Quiero -y no transijo por menos- que éste pase a la historia como el más limpio de los gobiernos.

    Dentro del inmenso margen de nuestros retos arriesguémonos a enfrentar los grandes cambios que necesitamos. Volvamos a confiar en que nuestras ciudades y nuestros campos recobrarán su seguridad y la paz. Creamos una vez más que nuestra industria y nuestra agricultura prosperarán; que nuestros hijos recibirán una buena educación, que su salud estará protegida y sus padres estarán a salvo del flagelo del desempleo.

    Realizar estas esperanzas implica serios y sostenidos esfuerzos, una causa común y el poco común coraje de recoger nuevas ideas y estar dispuestos a nunca renunciar ni darnos por vencidos.

    Porque el cambio no se realiza en una semana, en un mes o en un año. Quizás ni siquiera se haya complementado al término de esta administración. Estamos en el amanecer de una nueva era, todavía no en su esplendor. Pero el cambio comienza hoy.

    Poseemos vastos recursos naturales, pero aún más importante: un gran talento humano. Si nos preparamos a conciencia no debemos tener miedo a la globalización de la economía. Por el contrario, le daremos la bienvenida y competiremos y prosperaremos dentro de ella.

    Yo veo a una Colombia reconocida orgullosamente en nuestro hemisferio y en el mundo entero por transitar en los prodigios de la informática, y no en los paraísos artificiales de la cocaína. Yo veo a una Colombia orgullosa y con autoridad suficiente para retar a otras naciones a que controlen su demanda de drogas, porque fuimos capaces de combatir la oferta y también la demanda dentro de nuestro propio país.

    Como Presidente no entregaré ni un ápice de nuestra soberanía, pero apelaré a toda ella para hacer cumplir la ley y para construir una prosperidad que haga de Colombia, con una economía moderna, un imán para la inversión.

    No solo buscaremos la prosperidad en la industria y en las empresas, sino también en la agricultura, a la que hemos exprimido durante muchos años sin pagarle lo que le debemos. Vamos a invertir más en el campo. No olvidemos que la tierra es el alma de Colombia y que quienes la cultivan son el alma de la tierra.

    Colombianos:

    Durante mi campaña propuse los diez grandes cambios. Cada uno de ellos es igualmente importante y todos ellos serán promovidos. Debemos intentar de nuevo, y confiar una vez más en que podemos cambiar y lograr un país mejor. Les pido que me ayuden, pues son sus manos, más que las decisiones de un Presidente, las que moldearán la materia final de nuestros esfuerzos.

    Al pueblo de Colombia le debo el privilegio de ser el gobernante que ha de cerrar las puertas del siglo XX y ha de abrir las del siglo XXI hacia el vasto horizonte del tercer milenio. Se me ha encomendado la responsabilidad de continuar y mejorar lo mejorable que ha sido hecho por otros gobernantes. Pero más de seis millones de colombianos y el consenso más amplio de la Nación, me han señalado para descubrir el camino de esa tierra presentida y prometida que debe ser Colombia.

    UNA COLOMBIA EN PAZ

    El muy sabio refranero español lo dijo: “Sin paz no hay pan”. Por eso, ante todo, quiero la paz, que es paz y pan. Y es la tierra prometida que anhelamos: una Colombia en paz.

    Pero la reconciliación demanda un Gobierno capaz de organizar un liderazgo colectivo por la paz, que implica sacrificios, exige renuncias y demanda compromisos graves que han de ser estériles mientras Caín siga .matando a Abel.

    El Presidente de la República asume elliderazgo irrenunciable de construir la paz. No esperen de mí que construya una burocracia de la paz. Desde ahora convoco a todos los colombianos a seguir y trabajar dentro de la “Agenda de paz” que voy a dirigir.

    Para todos debe ser claro que recuperaré para el Estado el monopolio de la fuerza para la paz, la justicia social y la felicidad de los colombianos. Cada minuto que ahorremos en la guerra es una inversión en la vida. La cooperación internacional en nuestros procesos de paz no debe verse como la incapacidad de construirla solos, sino como una nueva manera de hacer la paz.

    El llamamiento a la paz como condición necesaria para un proyecto de país, es evidente. Pero la paz exige transformar la energía humana del rencor, propia de las guerras, en energía vital para la reconstrucción de una nueva Colombia.

    Es precisamente esa energía vital la que nos debe permitir que no se sigan repitiendo los actos de violencia como los de los últimos días, que al igual que a sus familias ya todos mis compatriotas, me han llenado de dolor. Estos actos no contribuyen al clima de entendimiento que personalmente, al igual que todo mi Gobierno, estamos dispuestos a propiciar empeñando para ellos todos nuestros esfuerzos.

    La primera cuestión es de identidad. ¿Qué es Colombia y que queremos que sea? Históricamente la Nación buscaba su identidad en la homogeneidad excluyente, que despreciaba la diversidad o la anulaba. Una Patria exigía una religión, una lengua, incluso una etnia dominante. Desde posiciones dictatoriales o desde pactos republicanos se iban imponiendo estas condiciones de identidad durante tiempo indefinido para configurar otros sistemas de poder. La evolución posterior, en particular la actual, demuestra que los excluidos de cualquier tipo, suelen reclamar con gran violencia el reconocimiento de su existencia y de su derecho a participar. La gracia es que la identidad de la nueva Colombia que encare los desafíos del siglo XXI y se ofrezca a las nuevas generaciones, tiene que ser incluyente de la diversidad colombiana, y no excluyente, como ha sido hasta hora para una parte importante de los colombianos. Mantener la unidad de la Nación tiene que estar en el origen y la finalidad de esta determinación histórica a favor de la paz.

    UN MODELO DE DESARROLLO POR LA VIDA Y LA JUSTICIA SOCIAL

    Recibo un país con sus indicadores económicos gravemente averiados, y con sus finanzas públicas destrozadas. Por esto me propongo ahora hacer un estado de cuenta y razón de las condiciones en que las he recibido. Pero también presentaremos sin tardanza, en las semanas venideras, los grandes lineamientos de las medidas que vamos a tomar para sacar a Colombia de la postración en que la encontramos.

    Pieza fundamental en este programa de recuperación será el ajuste fiscal. Nuestro país no puede seguir gastando alegremente mas allá de sus posibilidades. Si así lo hiciéramos, la ya gravísima situación de desempleo que heredamos se haría aún más agobiante. Y los desequilibrios de todo orden harían inmanejable la economía y comprometerían el desarrollo del país por mucho tiempo. Por eso nos empeñaremos con rigor desde los primeros días de la Administración, a poner en orden la casa fiscal.

    Pero no solamente nos ocuparemos de ordenar las finanzas públicas. También tenemos que reactivar el crecimiento económico equitativo. El plan de desarrollo que la administración debe presentar a consideración de las cámaras dentro de los primeros seis meses, tal como lo dispone la Constitución, será la oportunidad para trazar la carta de navegación que nos permita abrir las puertas del siglo XXI a una sociedad con un crecimiento mejor e igualitario. Dentro de este propósito la búsqueda de la paz no es sólo un anhelo colectivo sino también una estrategia inteligente de desarrollo económico. La paz es la tarea más urgente en la agenda de nuestro país y el mejor contrato social que podemos hacer hacia el futuro.

    NARCOTRÁFICO

    Debemos aprovechar el fin de siglo para hacer un corte de cuentas de los profundos daños que le ha causado a nuestra sociedad el fenómeno del narcotráfico. En lo ecológico, no queda duda de que es el principal depredador de grandes zonas del territorio colombiano, apreciado en el mundo por la diversidad de sus tesoros ambientales.

    Qué no decir del fomento de la corrupción, cuyo efecto en las instituciones se ha convertido en uno de los agresores más funestos que ha enfrentado el Estado colombiano durante toda su historia. O el fomento de la violencia, por el dinero fácil para el logro de objetivos que antes eran frutos de años y años de trabajo limpio. O el incremento del consumo.

    Si Colombia sobrevive pese a tantas desgracias es sólo por la fortaleza moral de un pueblo que ha sabido afrontarlas. Pero no le pidamos más milagros.

    “EL FONDO DE LA PAZ” CON APORTES TRIPARTITOS

    Para lograr este propósito nacional, además de las iniciativas políticas que ya estamos poniendo en marcha, la paz será el hilo conductor del próximo plan de desarrollo. Ello implicará inversiones sociales y de infraestructura de gran magnitud en las zonas de conflicto.

    Con este objetivo vamos a crear el gran “Fondo de la Paz” que será administrado en urna de cristal y cuyos programas harán parte integral del plan de desarrollo. Se nutrirá de aportes tripartitos provenientes de tres fuentes distintas. En primer lugar del propio Gobierno, el cual, como consecuencia del programa de austeridad que va a emprenderse, liberará recursos importantes que podrá destinar a inversiones estratégicas para la paz. En segundo lugar, de aportes provenientes de la comunidad internacional que ha mostrado su interés en colaborar económicamente para aclimatar la paz en Colombia. Y en tercer lugar, de dineros que habrán de aportar los colombianos prósperos, a través de un “Bono de Paz de Obligatoria Suscripción”,cuya autorización solicitaremos al Congreso Nacional, y a través del cual podrán concretarse las valiosas manifestaciones de tantos colombianos de buena voluntad.

    Tal como lo dije en la campaña, presentaremos ante el Congreso Nacional el proyecto de ley que permita realizar una disminución gradual del IVA combatiendo simultáneamente y con energía la evasión que hoy se produce. Así mismo se presentará, una vez que el programa de ajuste fiscal fructifique, se propondrá una reducción de la tarifa del impuesto a la renta para aquellas empresas que generen nuevos empleos.

    NUESTRA POLÍTICA INTERNACIONAL

    El mandato transparente y categórico que he recibido de los colombianos deberá transformar también nuestra posición internacional para adelantar una política exterior de amplio consenso, coherente y sistemática, que supere cualquier exclusivismo de grupo, de región o de partido. Nuestra diplomacia será eficaz, apta para obrar sin desventajas, respetuosa de compromisos y consciente de su irrenunciable dignidad y de sus derechos bien ganados.

    Estoy convencido de que el irreversible propósito de globabilización exige un orden internacional más equitativo. No queremos ser espectadores simples sino protagonistas diligentes de ese nuevo compromiso mundial.

    No ignoro que nuestra agenda internacional demanda un modo diferente de concebirla. No rehuimos la responsabilidad, la asumimos. Nuestra política exterior estará encaminada a fortalecer nuestro poder de negociación en torno a temas primordiales de la agenda global. Reafirmaremos con hechos y acciones efectivas nuestro compromiso con la promoción y defensa de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario.

    Como Presidente de la República ejerceré a plenitud la obligación constitucional de dirigir las relaciones exteriores, consciente de que en un régimen como el nuestro el liderazgo del Jefe del Estado es irremplazable.

    Nuestra política exterior estará guiada por la protección de los derechos esenciales de Colombia. Compartimos los grandes principios que están incorporados en la carta de las Naciones Unidas y en los instrumentos del sistema interamericano. La palabra internacional de Colombia es sagrada para nosotros.
    Somos abanderados de la santidad de los tratados y de la buena fe en las relaciones entre los Estados. Siempre hemos sustentado la solución pacífica y negociada de los conflictos. La heredad nacional es el producto del derecho, nunca de la fuerza o de la imposición arbitraria. Creemos en la vigencia del multilateralismo, en la acción colectiva organizada para enfrentar los problemas y prevenir y resolver las divergencias y conflictos.

    Venezuela es el país con el cual Colombia ha avanzado más en materia de integración económica. Los estrechos vínculos históricos y culturales que nos unen nos permitirán impulsar el entendimiento en todos los campos a fin de continuar avanzando en el proceso de integración binacional y en la consolidación de la Comunidad Andina de Naciones para proyectarla al continente.

    Estados Unidos, en su condición de potencia hemisférica y por ser la economía más grande y avanzada del mundo, es un país fundamental para las relaciones internacionales de Colombia. Comenzamos también con ellos una nueva era de entendimiento y de confianza que nos ha de permitir la diversificación de la agenda de nuestras relaciones, para avanzar por la senda de una verdadera cooperación, más de hermanos que de buenos vecinos.

    En lo que hace relación con Europa y los países de la Cuenca del Pacífico, continuaremos estrechando nuestras relaciones económicas y culturales, así como los vínculos entre los distintos bloques de integración que hoy existen. Para este efecto otorgaremos particular importancia a la Cumbre Unión Europea – América Latina y el Caribe que se realizará el año entrante como fruto del diálogo entre la Unión Europea y el Grupo de Río.

    Colombia sale hoya la búsqueda de la comunidad internacional para reasumir el liderazgo que le corresponde en el diseño del “Nuevo Mundo”.

    JUSTICIA SOCIAL

    Es claro: tampoco la paz es posible sin justicia social. Colombia es una sociedad desgarrada por las distancias sociales. Urge por lo tanto a través de la  educación, de la salud y el empleo mejorar la redistribución de la riqueza material, cohesionar la sociedad y conducirla hacia la paz.

    El mundo está cambiando a pasos agigantados. La sociedad ha descubierto que su gran fuente de riqueza ya no es mineral sino humana. Invertir tanto en ella como en nuestros recursos naturales es el cambio que nos hará fuertes. Y esto a su vez nos obliga a reflexionar sobre el significado de seguir peleando por unos recursos materiales escasos, en lugar de fortalecer la democracia y desarrollar nuestra industria y nuestro comercio con base en el recurso humano, en la educación la tecnología y la ciencia.

    Por eso es hora de romper con la historia y cambiar nuestro curso. Y por eso el modelo de desarrollo que les propongo no está supeditado a las negociaciones de paz sino que él mismo• sienta las bases para que esa paz sea diáfana, fértil y duradera.

    LA ECONOMÍA Y EL EMPLEO

    El esfuerzo macroeconómico estará dirigido a la urgente generación de empleo.Generar empleo -buen empleo- es indispensable si queremos tener futuro real. El empleo no es solo el nuevo nombre de la paz sino también nuestra expresión primera de solidaridad.

    Para lograr estas metas de mejoramiento colectivo es preciso construir la economía fuerte y solidaria que hoy no tenemos. Corregir los desequilibrios y encauzar de nuevo la economía hacia el desarrollo y el pleno empleo, demandará inicialmente la adopción de medidas severas pero indispensables.

    La economía y la educación deben ir de la mano para cimentar el progreso. El Tercer Milenio que se avecina necesita de un nuevo aprendizaje. Vamos a cambiar la educación en Colombia, para que sea una puerta abierta en donde no se pregunte cuánto dinero tiene la familia sino cuánto talento tiene el estudiante. Despertar a los jóvenes al conocimiento es la única manera de encarar con éxito el futuro.

    LA OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES

    Mi Gobierno hace y reitera la opción preferencial por los pobres. No queremos una Colombia de excluidos. Nuestra tarea desde el Gobierno es impulsar y cimentar un crecimiento económico que disminuya injusticias de la pobreza y muestre, con sus resultados, que vale la pena ser justos.

    Para mi Gobierno, los pobres son un compromiso moral, un compromiso político, un compromiso económico, un compromiso cultural y no tan solo un índice estadístico. Un Plan para la superación de la pobreza convoca, encauza y abre nuevas dimensiones a la cooperación internacional y debe evitar que la pobreza sea el peligroso aliado de quienes intentan con el narcotráfico socavar los fundamentos de la Nación y de la comunidad internacional.

    Ser solidario con Colombia consiste en ayudar a generar empleo, en invertir para generar empleo, en comprar a precio justo para generar y cimentar la calidad del empleo. Cuando pienso en la globalización, pienso en la faceta más urgente de ella que es la globalización de la solidaridad.

    RECUPERAR LOS VALORES

    Es por ello que quiero con Gustavo Bell convocarlos a todos a recuperar los valores. Este país tiene que organizarse y fortalecerse contra la corrupción. no podemos seguir tolerando el robo sistemático de los bienes que pertenecen a la comunidad. Es preciso acabar con la corrupción y ya el pueblo dio el primer paso con su voto. El presidente y cada uno de sus funcionarios deben ser un modelo para los demás, sus palabras deben ser veraces y su ejemplo debe ser claro. No hay corrupción ni mentira mayor que un buen consejo cuando es seguido de una mal ejemplo.

    Que nadie se equivoque. Este Gobierno perseguirá a los corruptos, los pondrá en evidencia pública y rescatará las instituciones de las garras de los corruptos.

    LA NECESIDAD DE LA REFORMA POLÍTICA

    Por todo ello hay que emprender una reforma política a fondo: “No se puede echar vino nuevo en vasijas viejas”. La recuperación de la política para el bien común, para la justicia social, para la solidaridad, para el desarrollo requiere crear nuevas formas de gobernar, de controlar, de competir por el poder, de diseñar leyes, de crear el futuro.

    Agradezco a Dios por el privilegio de la presencia de mi madre y de mi familia, agradezco a la Providencia el don de la compañía y el liderazgo de Nohora y el desafiante futuro de Santiago, Laura y Valentina.

    y agradezco al Señor haberme dado en Misael Pastrana un ejemplo viviente de valores, de lealtad a la vida, de amor a la Patria, ese patriota que ante el destino y los interrogantes de Colombia afirmaba y advertía que estaba “comprometida la tierra prometida”. Es preciso que el “nuevo amanecer” nos traiga el optimismo, la fe, la verdad, la solidaridad y el compromiso que requerimos para cambiar la historia porque nadie hará por nosotros lo que nosotros mismos.

    Queridos amigos: Comienza ahora “Un Nuevo Amanecer”. Hoy no solamente se posesiona un Presidente sino que se abre una nueva era para la Nación. Con Gustavo Bell haremos verdad real todo aquello que a nombre de “La Gran Alianza por El Cambio” soñamos para Colombia.

    La gloria del gobernante consiste en establecer la paz, procurar el bienestar y aumentar la felicidad de los ciudadanos. Lograr esto será la única recompensa a la que aspire a llegar al final de mi mandato. No es hora de vacilaciones ni de dudas. Es el momento de las decisiones y del coraje. Largo y difícil es el camino que conduce a la Colombia que anhelamos. !Empecemos ya! Mañana será otro día.

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    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    7 de agosto de 1998

    COMPATRIOTAS:

    Yo me la he jugado por la paz, y lo he hecho en representación de los millones de colombianos que votaron masivamente hace tres años el mandato por la paz, un mandato que me obliga como gobernante a buscar la paz de Colombia a través de la negociación política.

    Los colombianos todos le hemos apostado a la paz, con decisión y firmeza. Hemos recorrido un camino importante, hemos sorteado obstáculos, y seguimos convencidos de que la paz es posible.

    Por eso resulta ahora incomprensible, precisamente cuando todas las fuerzas vivas de Colombia nos estamos uniendo en un frente común para buscar la paz, que las Farc, obrando en contravía de la voluntad nacional, haya decidido unilateralmente congelar los diálogos y la negociación.

    Quieren congelar el proceso, justamente cuando estamos llegando al momento de los acuerdos.

    Ustedes saben que mi compromiso con los colombianos y con las futuras generaciones es allanar el camino de la paz.

    Como candidato y como Presidente electo adelanté las gestiones para poner en marcha un proceso de paz que entonces era inexistente. Viajé a las montañas de Colombia a sentar las bases del mismo con el propio líder de las FARC y, ya como Presidente en funciones, abrí las puertas del gobierno para propiciar un diálogo franco y abierto de la nación con todos los alzados en armas, que equivocadamente persisten en el camino de la muerte y la violencia.

    No ha sido un proceso improvisado, sino el fruto de una estrategia de paz que habíamos madurado durante mucho tiempo y que expuse al país antes de ser elegido, el 8 de junio de 1998, cuando en el Hotel Tequendama planteé los veinte puntos concretos para acercarse a la paz.

    En ese momento expresé la necesidad de una reforma política de fondo que fomentara la representatividad con responsabilidad y garantías para las minorías, de la creación de una zona de distensión considerada como un espacio para la paz, de la internacionalización de la paz para terminar la guerra. Igualmente, propuse el liderazgo personal del Presidente en el proceso, una agenda abierta y sin condiciones, la recuperación del monopolio efectivo de la fuerza en cabeza exclusiva del Estado, la detención de la barbarie y la defensa del derecho a la vida, una actitud de mano dura con los paramilitares y la aceptación del mandato por la paz, votado por 10 millones de colombianos.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    16 de noviembre del 2000

    ENTREGA DE VIVIENDAS DE INTERÉS SOCIAL “COMFANDI”

    Es verdaderamente grato estar hoy acá en Cali cumpliendo con uno de los grandes objetivos sociales de mi Gobierno: asegurar casa propia a miles de familias colombianas.

    Esta ciudad ha sido una de las más afectadas por el desempleo, por la dificultades económicas por las que atraviesa el país y en particular por la crisis en el sector constructor. Sin embargo, a pesar de ello los empresarios del Valle del Cauca, conscientes de su responsabilidad económica y social no han desfallecido y, por el contrario, a través del Comité Intergremial y del Comité de Vivienda, están atentos a presentar nuevas propuestas que con el apoyo del Gobierno Nacional, pretenden sacar adelante a la región y con ello contribuir a la reactivación del aparato productivo nacional.

    A través de COMFANDI entregamos hoy 702 viviendas de interés social, con una inversión que llega a más de $21.000 millones. Con su construcción generamos cerca de 2.200 empleos, contribuyendo con ello al bienestar de cientos de familias colombianas.

    Es significativo estar hoy en Cali para plantear los nuevos derroteros de la política de vivienda de interés social, dado que en el pasado esta región no se vio particularmente beneficiada con la distribución de subsidios para la vivienda. Mi Gobierno quiere que la vivienda de interés social beneficie efectivamente a los sectores de más bajos ingresos y contribuya a la reactivación económica del sector constructor que ha sido tradicionalmente un importante motor de la riqueza nacional.

    Nos hemos propuesto invertir durante estos cuatro años un total de 606.000 millones de pesos, superando el cálculo inicial realizado en el Plan Nacional de Desarrollo, en donde se había calculado una inversión de $580.000 millones. Esta seguridad nace del compromiso adquirido por el Gobierno Nacional de destinar un mínimo de $150 .000 millones anuales para el subsidio familiar de vivienda, buscando el mayor beneficio social de esta inversión y una distribución equitativa entre las diferentes regiones del país, haciendo que la política nacional de vivienda de interés social llegue a todas las ciudades y regiones.

    A estos recursos se le deben incrementar los destinados por las Cajas de Compensación Familiar para el subsidio de vivienda, que representan cerca de $160.000 millones de pesos anuales, lo cual nos permite contar durante este cuatrienio con una suma adicional de $700.000 millones. Entre los recursos nacionales y los recursos parafiscales manejados por las Cajas de Compensación, vamos a destinar cerca de $1.3 billones de pesos para el subsidio de vivienda de los colombianos más pobres, lo que permitirá entregar como mínimo 55.000 subsidios anuales que generarán más de 100.000 cada año en el sector de la construcción.

    Es mi propósito que los subsidios se distribuyan con la máxima eficacia social en la inversión y se realice con equidad regional, para evitar que ciudades o regiones ricas con capacidad de gestión absorban la totalidad de los subsidios.

    Para cumplir este objetivo expedimos el Decreto 568 por medio del cual se distribuirán anualmente los cupos regionales para subsidios, dándole a cada una de las regiones del país la seguridad de contar con un volumen de recursos para enfrentar los problemas de la vivienda social de las familias más pobres.

    En la distribución regional de recursos el Valle del Cauca recibirá en este año un total de $10.100 millones para los subsidios del área urbana, de los cuales $5.850 millones estarán destinados a la ciudad de Cali y el resto para las demás ciudades del departamento. Estos recursos se incrementarán anualmente en una proporción no menor a la variación del índice de precios, por lo cual podemos asegurar que en los próximos tres años el departamento recibirá más de $30.000 millones para destinarlos exclusivamente vivienda.

    Adicionalmente, en el Decreto 568 del pasado 30 de marzo se establece la posibilidad para que los municipios que aprueben el Plan de Ordenamiento Territorial antes del 30 de junio y además aporten recursos para subsidios municipales de vivienda, puedan acceder a recursos adicionales, incrementando la partida establecida de manera automática.

    Por otra parte. de los recursos parafiscales que manejan las Cajas de Compensación, el Valle del Cauca contará con una apropiación de $23.000 millones en la actual vigencia, siendo la más importante inversión la realizada por COMFANDI que llegará este año a $15.800 millones. Es decir, entre los recursos nacionales y los recursos de las Cajas de Compensación Familiar este departamento contará con $34.100 millones durante este año, lo que ha de suponer la entrega de más de 6.000 subsidios de vivienda para igual número de familias de bajos recursos.

    Quiero llamar la atención sobre la importancia de la labor de las alcaldías en favor de la vivienda de interés social, la cual debe ser una prioridad para las administraciones locales. De la acción municipal depende que los recursos adicionales, que suman $36.000 millones de pesos, lleguen a las ciudades más importantes del país. Esta gestión local implica la asignación de subsidios municipales de vivienda y la promoción de proyectos con un alto impacto social que utilicen para su implementación los instrumentos urbanísticos establecidos en la Ley 388 de 1997 y aprobados localmente a través del Plan de Ordenamiento Territorial.

    Estoy convencido que sólo el trabajo conjunto entre el Gobierno Nacional, los departamentos y los municipios nos permitirá encontrar las mejores soluciones para segurarle vivienda a las familias más necesitadas.

    La nueva normatividad expedida este año contiene otros elementos importantes que quiero destacar. En primer lugar, se permite que los subsidios asignados en un municipio de un departamento puedan ser utilizado en cualquier municipio de dicho departamento; en segundo lugar, se redujo el tiempo de ahorro programado a solo tres meses en el presente año, con lo cual evitamos generar un obstáculo adicional en las condiciones actuales de incertidumbre y, por último ampliamos la vigencia de los subsidios entregados en 1999 hasta el 31 de diciembre del presente año, con lo cual esperamos que la oferta de vivienda se recupere y de esa manera, los usuarios puedan utilizar los subsidios en la compra de nuevas viviendas.

    Pero las acciones que estamos realizando alrededor de la vivienda de interés social no se circunscriben a la distribución regional de recursos.

    Una preocupación central del gobierno nacional es definir reglas claras y estables para la construcción de vivienda rural, por lo cual el Ministerio de Desarrollo en coordinación con el Ministerio de Agricultura y los diversos representantes del sector constructor han preparado una reglamentación que por primera vez permite que los campesinos colombianos puedan acceder a una vivienda digna, contribuyendo con ello a crear una sociedad más justa, mas equitativa y con mejores posibilidades de paz.

    Por otra parte estamos revisando las normas sobre postulación y asignación de subsidios de vivienda urbana, para que, sin renunciar a los avances que hemos establecido en esta política a través de reglas claras y transparentes, se puedan agilizar más los procedimientos para que las comunidades y los sectores mas pobres de la población puedan utilizar eficiente y rápidamente los recursos de vivienda.

    ….Así mismo, con el fin de garantizar el manejo transparente de los recursos, gobierno nacional acaba de contratar con una firma internacional la auditoria de los procesos de postulación, calificación y asignación de los subsidios que se llevan a cabo en el INURBE, con lo cual esperamos que para todos los actores interesados en este proceso haya la más absoluta confianza que se están llevando a cabo ajustados a la ley y buscando beneficiar a los sectores de menores ingresos.

    Es indiscutible la importancia que han tenido y tienen las Cajas de Compensación en la Política Nacional de Vivienda. Estas instituciones contribuyen dinámicamente en el desarrollo de tal política, mediante la promoción y construcción de proyectos con alta calidad arquitectónica y urbana, la asesoría técnica, jurídica, administrativa y financiera y el manejo eficiente y seguro de los recursos del subsidio. Los proyectos promovidos y acompañados por las Cajas de Compensación Familiar han entregado soluciones reales y efectivas de vivienda que contribuyen al bienestar de los colombianos, la reactivación de la economía, a la generación de empleo, a la paz y a la justicia social que tanto anhela el país.

    Los procesos de concertación que el gobierno ha realizado con el sistema del subsidio familiar y que se plasmó en el decreto 1729 del año anterior, hoy se empiezan a expresar en obras concretas como la que tenemos frente a nosotros. El papel del gobierno es facilitar los procesos y no entrabarlos, en tanto la función del sector privado es responder con eficiencia y eficacia los retos que se le plantean para el crecimiento y el desarrollo del país.

    Un tema recurrente en la problemática de la vivienda de interés social es la necesidad de disponer de tierra urbana para su construcción. La expedición de los planes de ordenamiento territorial que deben aprobarse antes del 30 de junio, establecerán las áreas destinadas a este fin, de acuerdo con las demandas identificadas en cada ciudad, pues de no ser así el efecto regulador que debe tener el POT no se cumplirá y los precios de la tierra fácilmente ser convertirán en una barrera para que los pobres accedan a la vivienda digna. Es muy importante para el gobierno que la especulación con el precio de la tierra se haya disminuido y que hoy, a través de los diversos instrumentos de gestión urbana de que disponen las localidades colombianas, se haya podido regular el precio de este insumo indispensable para la vivienda, permitiendo que amplios sectores de la población accedan a una mejor calidad de vida en el futuro.

    Adicional a los esfuerzos que se están haciendo en la provisión de recursos de subsidio para la vivienda de interés social las inversiones que el gobierno nacional está promoviendo en el Valle del Cauca en el sector de la vivienda involucra los recursos que ha dispuesto el Fondo Nacional de Ahorro que durante 1999 invirtió $14.000 millones para 630 viviendas y que, en el año 2000 invertirá una proporción similar para apalancar la financiación de 570 viviendas adicionales. Es decir, el Fondo Nacional de Ahorro ha invertido más de $28.500 millones, en estos dos primeros años e invertirá en el restante período de gobierno una cifra similar para la solución de vivienda de empleados oficiales, proceso que contribuye indiscutiblemente en la reactivación económica del Valle del Cauca.

    Los ajustes y complementos que hemos realizando en la política de vivienda de interés social, nos entrega el marco en el cual los constructores, los beneficiarios y las entidades territoriales se pueden mover para acceder rápidamente a esta ayuda oficial. Se necesita ahora una mayor gestión por parte de las localidades y las regiones para que sus comunidades se postulen y así generar las condiciones necesarias para que los recursos lleguen efectivamente a la población objetivo de esta política.

    Estoy seguro que en el futuro aparecerán nuevos problemas para la vivienda de interés social, que deberán ser resueltos en su momento, pero también que lo hecho hasta ahora por este gobierno, al entregar los recursos necesarios para poner en marcha la política de subsidios, los instrumentos de gestión para la provisión de tierras urbanas y todo ello en un marco de transparencia para evitar las desviaciones de los recursos públicos, son en su conjunto las condiciones necesarias para una política de largo alcance en la vivienda social. En este momento el reto está en manos de los constructores, de las localidades y de las comunidades para que a través de procesos eficientes de producción y organización puedan acceder a los recursos que el gobierno nacional ha dispuesto para este fin.

    También quiero aprovechar esta oportunidad para referirme a un tema de especial interés para el pueblo colombiano: el referendo contra la corrupción.

    Como ustedes bien saben, hace pocas semanas le entregué a los colombianos la más importante oportunidad para cambiar las costumbres políticas en nuestro país mediante la convocatoria a un referendo que busca transformar radicalmente la forma de hacer política en nuestro país. Estoy seguro de que con esta propuesta interpreto a la inmensa mayoría de compatriotas que están cansados de la corrupción, de la deshonestidad, del clientelismo y de la vagabundería.

    Votando SI al referendo vamos a garantizar que los dineros públicos no continúen llenando los bolsillos de unos pocos pícaros de cuello blanco en perjuicio de los más pobres y necesitados. Quiero que cada peso del presupuesto nacional sea destinado a la construcción de escuelas y de hospitales, a la reactivación del campo, a la atención de desplazados, a programas de nutrición de niños y niñas, a la construcción de viviendas, a la generación de empleo, en fin en una palabra, a la realización de la justicia social.

    Este proceso que hemos iniciado no tiene reversa porque goza del respaldo de la inmensa mayoría de colombianos. Hay quienes pretenden equivocadamente oponerse a este cambio desde el Congreso incluyendo modificaciones sustanciales al proyecto de referendo que hemos presentado, pero no me canso de repetir que la función del Congreso se limita a tomarlo o dejarlo, es decir se limita a decidir si quiere purificar las costumbres políticas o si quiere continuar con las maquinarias clientelistas que tanto daño le han hecho al país. Estoy convencido de que los senadores y representantes acogerán el referendo porque los representantes del pueblo no pueden ir en contravía de la voluntad popular de ese pueblo que dicen representar.


    Lugar y fecha

    Cali, Colombia
    27 de marzo del 2000

    Colombia es un país convencido de las bondades del proceso de acercamiento y diálogo entre Europa y América Latina. Este es un proceso a todas luces necesario y provechoso, en el cual, dentro de las particularidades de cada región, hemos encontrado múltiples valores e ideales comunes y un fértil campo de trabajo conjunto en las áreas comercial y financiera. Somos dos áreas principales del planeta que entendemos la necesidad de humanizar la globalización para evitar que la brecha entre ricos y pobres se acentúe.

    Colombia, un país tradicionalmente apegado al derecho internacional y a la cooperación pacífica entre las naciones, inmerso en un trascendental proceso de paz y comprometido éticamente con la lucha contra el problema mundial de las drogas, encuentra en Europa un aliado ideal para librar estas cruzadas, que son por la democracia, por el respeto de los derechos humanos y por el mejor futuro de las nuevas y próximas generaciones.

    Por esto mismo, hoy estamos liderando, desde nuestra posición en la Secretaría Pro-témpore del Grupo de Río, -que reúne a 19 países y es el mecanismo de consulta y concertación política más importante de América Latina y el Caribe-, una mayor aproximación con Europa, un continente con el cual nos vinculan fuertes nexos históricos, económicos y culturales.

    Europa y América Latina, dos mundos que se encontraron hace ya más de cinco siglos, no pueden olvidar su historia común, sino que tienen el imperativo moral de construir sobre ella un porvenir más justo y humano para todos.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    5 de enero del 2000

    IMPOSICIÓN DE LA GRAN CRUZ DE LA ORDEN DE SAN CARLOS  AL DOCTOR ENRIQUE GARCÍA RODRÍGUEZ, PRESIDENTE EJECUTIVO DE LA CORPORACIÓN ANDINA DE FOMENTO

    “Hemos venido a este mundo como hermanos; caminemos, pues, dándonos la mano y uno delante de otro”, escribió William Shakespeare, y en esa frase condensó el ideal de solidaridad que debe presidir las relaciones entre los hombres y, también, las relaciones entre los pueblos.

    Enrique García Rodríguez, nuestro grato invitado del día de hoy, venido de la querida y encumbrada Bolivia, guardiana de los Andes, adormecida y altiva en las aguas silenciosas del Titicaca, es uno de los latinoamericanos que más entiende este postulado de hermandad.

    Él, que podría, con sobrados méritos personales, profesionales y académicos, ocupar los cargos de más alta jerarquía de su país, ha optado desde hace ya nueve años por servir a una patria más grande, condensada en la Comunidad Andina y ampliada a todo el continente de la esperanza americana.

    Su seriedad de economista está más que compensada por su gran corazón y por una visión que apunta, no a las frías utilidades financieras, sino al logro de un desarrollo sostenible en toda la región latinoamericana.

    En Colombia tenemos muchos motivos de agradecimiento para con la Corporación Andina de Fomento y muy particularmente para con Enrique García, su Presidente Ejecutivo desde 1991.

    Hace dos meses, cuando la CAF y el Gobierno Nacional produjimos en esta misma Casa de Nariño una declaración conjunta sobre los últimos empréstitos aprobados por aquella para la Red de Apoyo Social, que hace parte del Plan Colombia; para el Fortalecimiento del Sistema Financiero, y para el Plan de Inversiones del Gobierno Nacional, por un valor total cercano a los 500 millones de dólares, tuve oportunidad de señalar que la CAF siempre ha sabido entender las necesidades más sentidas de nuestro país y las ha apoyado con empréstitos oportunos, aun cuando la turbulencia en los mercados financieros internacionales limitaba el acceso a los recursos que demandábamos.

    Como lo dije entonces, no hay duda de que la Corporación Andina de Fomento se ha convertido en un aliado estratégico del Colombia, pero este mérito solidario tiene también el nombre de Enrique García, un hombre que ha estado al frente de la Corporación durante el último tercio de esas tres décadas de existencia, que celebramos con júbilo y entusiasmo.

    Con ese mismo furor juvenil sonarán hoy en Bogotá las notas de la Sinfónica de Juventudes de los Países Andinos, que nos honra con su visita, promovida por la CAF y compuesta por jóvenes músicos de los países andinos. Con la música de nuestra región y de los maestros universales la Corporación nos está entregando la más hermosa prueba de fraternidad y creación conjunta entre nuestras naciones. Ahí veo, también, el espíritu visionario de su Presidente Ejecutivo.

    Por todo lo anterior; porque Enrique García es un gran amigo de Colombia que ha probado con hechos su apuesta por el desarrollo de nuestro país, y por su trayectoria impecable de servicio a la Comunidad Andina y a Latinoamérica, tengo la gran satisfacción de imponerle la Gran Cruz de la Orden de San Carlos, como un justo reconocimiento a su gestión social en el ámbito regional.

    Aquí hay un hombre que cree en la justicia social y que trabaja por ella. Hay un latinoamericano que apoya sin dilación todo esfuerzo por mejorar la calidad de vida de nuestra gente, por lograr la paz y por incrementar la inversión social de nuestros pueblos. Hay, en fin, un boliviano que hace honor a los ideales del Libertador que definió esa tierra alta y mineral como “un amor desenfrenado de libertad”.

    Otro boliviano, el escritor Gonzalo Lema, recordaba hace dos meses en Bogotá su primera visita a Colombia, con las siguientes palabras: “La continuidad de siglos de historia compartida y de un mismo paisaje de Bolivia, Perú y Ecuador quedaban atrás y aparecía ante mí Colombia y la novedad, Colombia y su vocación por la alegría”.

    Pues bien: querido amigo Enrique García, es ésta misma “Colombia y su vocación por la alegría” la que hoy le dice gracias a un buen hijo de América que trabaja incansable por el desarrollo humano y social de nuestras naciones.

    Quede desde ahora, y para siempre, inscrito en el gigante corazón de esta tierra hermana y cubierta de esperanza.

    Muchas gracias.

    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    26 de noviembre del 2000

    INAUGURACIÓN DE LA NUEVA SEDE DE “HOY DIARIO DEL MAGDALENA”

    No es gratuito que la bella e histórica ciudad de Santa Marta y “Hoy Diario del Magdalena” tengan la misma fecha de cumpleaños, y que, así como la ciudad cumple hoy nada menos que 475 años desde cuando fue fundada por Rodrigo de Bastidas, el Diario del Magdalena cumpla también 7 años desde el momento en que cambió su nombre original y se convirtió en una publicación periódica con circulación diaria, de lunes a sábado.

    Y digo que no es gratuito ni pura coincidencia, porque “Hoy Diario del Magdalena” es también parte de la historia y del más hondo querer de los samarios y de las gentes del departamento, que han encontrado en esta publicación la mejor y más veraz fuente de información sobre la región, la expresión de sus intereses más cercanos y la forma ideal de comunicar sus inquietudes y opiniones.

    Desde hace 7 años –y. si nos remontamos a los antecedentes del periódico, desde hace unos 14 años- “Hoy Diario del Magdalena” ha sido un aliado fundamental del progreso de esta región caribe colombiana y un defensor sin igual de la libertad de prensa con responsabilidad, del derecho del lector a contar con una información fidedigna y del periodismo que ejerce la opinión dentro de la sana crítica y con independencia.

    Pero detrás de este logro se encuentra un hombre, un gran samario, un querido amigo y colega que hoy merece nuestro homenaje por su constancia y profesionalismo, que han llevado a “Hoy Diario del Magdalena” a ser una publicación moderna y completa, que tiene, además, la mayor circulación en la región, aún por encima de los periódicos nacionales.

    Me refiero, por supuesto, a su fundador y director, mi buen amigo Ulilo Acevedo Silva.

    A Ulilo y a mí nos ha unido desde hace varios años una cercana relación de compañerismo y colegaje, que se ha incrementado con el tiempo. ¡Cómo no recordar, con nostalgia y también con alegría, aquella época a principios de la década de los ochenta, cuando ambos hicimos nuestros primeros “pinos” como reporteros en el noticiero “TV Hoy”! Desde entonces y hasta ahora he estado al tanto de su carrera y del progreso de su labor como periodista y a favor de Santa Marta. Pero debo decir que no sólo nos vincula el periodismo, sino también el hecho de haber sido ambos víctimas, como tantos otros compatriotas, del atroz delito del secuestro, que hoy estamos combatiendo con decisión de la mano de todos los colombianos.

    Yo seguí con mucho interés la iniciativa de Ulilo de fundar en 1986 el semanario que entonces se llamó “Hoy Lunes” y que tuvo rápida y excelente acogida entre los habitantes de Santa Marta. Tanta, que todavía hay muchos que le siguen diciendo “Hoy Lunes”, a pesar de que cambió de formato en 1992 y de nombre en 1993.

    El antiguo “Hoy Lunes” y el actual “Hoy Diario del Magdalena” forman parte fundamental de la vida y obra de Ulilo Acevedo y de su compromiso con su tierra, y forman también parte del legado cultural de Santa Marta.

    Yo soy un convencido de la gran importancia que tiene la prensa regional para el desarrollo de los departamentos y municipios de las distintas zonas del país. Los periódicos regionales, como “Hoy Diario del Magdalena”, buscan llegar a la población con las noticias y las opiniones que realmente tocan su vida diaria y su entorno cercano. Y terminan por reflejar, mejor que nadie, el pensamiento y el alma de un grupo humano que se encuentra y se reconoce en sus páginas.

    ¡Qué importante para Colombia, para la libertad de expresión y para el progreso regional, la existencia de medios de prensa responsables y cercanos a la gente, como “Hoy Diario del Magdalena!

    Por eso, Ulilo y queridos amigos, me siento realmente satisfecho de asistir a este evento, que es la prueba palpable del buen suceso de este diario regional, que debe ser, con toda la razón, un motivo de orgullo para su director y fundador, para sus periodistas y empleados, y para todos sus fieles lectores, que superan los 40.000 a lo largo y ancho del departamento.

    En mis dos campañas presidenciales tuve oportunidad de visitar las instalaciones del diario y de constatar sus continuos adelantos tecnológicos, y hoy tengo la feliz ocasión, como presidente, como amigo y como colega periodista, de acompañarlos en la realización de un sueño largamente acariciado: tener sede propia.

    Con la inauguración de esta nueva sede administrativa y de producción editorial, construida bajo las directrices del periodismo moderno, “Hoy Diario del Magdalena” cumple un hito fundamental en su existencia y hace, de alguna manera, un precioso regalo a la ciudad de Santa Marta, en esta fecha de cumpleaños compartidos.

    Pero no sólo hay regalo para la ciudad, sino también para todos sus lectores, pues “Hoy Diario del Magdalena” acompañará, a partir de mañana, los domingos –el único día que le faltaba- de las queridas gentes del Magdalena, con el lanzamiento de su edición dominical.

    Son sólo buenas noticias. Las buenas noticias que tanto le hacen falta a Colombia. Las buenas noticias que tantas veces no se ven porque siempre nos empeñamos en resaltar lo malo, cuando nuestro país está lleno de esperanza y de sueños cumplidos, como este sueño de Ulilo Acevedo y de sus colaboradores que hoy se hace realidad, para alegría de Santa Marta, del Magdalena y de toda Colombia.

    ¡Felicitaciones, Ulilo! ¡Felicitaciones, Santa Marta! ¡Y que el éxito los acompañe siempre!

    Muchas gracias.

    Lugar y fecha

    Santa Marta, Colombia
    29 de julio del 2000

    INAUGURACIÓN DEL XXXIII  FESTIVAL DE LA LEYENDA VALLENATA

    “Francisco el Hombre, así llamado porque derrotó al diablo en un duelo de improvisación de cantos, y cuyo verdadero nombre no conoció nadie, desapareció de Macondo durante la peste del insomnio y una noche reapareció sin ningún anuncio en la tienda de Catarino. Todo el pueblo fue a escucharlo para saber qué había pasado en el mundo”.

    Con estas sencillas palabras, Gabo, el colombiano más universal de nuestra historia, presentó la leyenda de Francisco el Hombre en el vallenato más largo que se haya compuesto jamás, el cual, para mayor asombro, ni siquiera lleva música: un vallenato de trescientas páginas titulado “Cien Años de Soledad”.

    Tal vez parezca difícil reconocer en ese “anciano trotamundos de casi 200 años”, sentado “como un camaleón monolítico”, al verdadero Francisco Moscote, pero es que así son las leyendas y así de grande es el talento y el realismo mágico de Gabriel García Márquez.

    ¡Qué maravilloso es rendir un homenaje simultáneo hoy, en esta tarima llamada como el Francisco de la historia, junto al bello río Guatapurí y bajo la sombra de los famosos Palo e’Mango de Valledupar, a la leyenda vallenata y al más grande escritor de nuestra historia, el mismo Gabo que ha dicho que fueron los cantos vallenatos los que le abrieron los ojos!

    Porque la Leyenda Vallenata, esa que vincula en un solo escenario a la misma Virgen del Rosario con las figuras hoy míticas de Francisco Moscote y de Pacho Rada y con el talento inagotable de Alejo Durán, Rafa Escalona, Leandro Díaz, Emiliano Zuleta, Lorenzo Morales y tantos otros, es la leyenda viva más importante de Valledupar, del Cesar, de toda la región Caribe y también de toda Colombia.

    La música vallenata es un verdadero patrimonio nacional que con razón enorgullece a Valledupar, su indiscutible capital. Porque esta música y la leyenda que vive en sus letras, en sus historias entrañables y en su ritmo embrujador, es corazón de patria y alma de Colombia.

    Como dijo mi padre, cuando hace ya casi 30 años visitó esta querida ciudad, “la música del Cesar no está solamente en sus compositores, sino en su pueblo; es parte de su propio espíritu, de su propia alegría, de sus propias emociones, emociones que en realidad han contagiado ya todos los rincones de la Patria con el sentimiento”.

    Y es que el vallenato es sobre todo eso: sentimiento, un sentimiento profundo que conmueve y contagia a todo el que lo oye. “No sé que tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento”, ha dicho Gabo. Pero también vivimos profundamente sus letras, sus historias y su poesía, porque el vallenato, como también dijo nuestro Nóbel, se hizo para “contar cantando”, y guarda en sus letras la historia y el sentir de un pueblo mágico y amante de la vida.

    La Plaza Alfonso López y la famosa tarima de Francisco El Hombre han sido testigos de la historia del vallenato por más de tres décadas. Ha sido el Olimpo de la “Diosa Coronada” y la sede real de los soberanos vallenatos que se escogen cada año, desde ese primer abril de 1968 cuando “el Negro Alejo”, el Grande, inició la tradición monárquica en “la tierra de Pedro Castro”.

    Aquí venimos todos con la mayor ilusión, porque en el fondo los colombianos somos los alegres herederos de Aureliano Segundo, ese inmenso parrandero que hasta los últimos días de su vida “tocó en el acordeón las canciones olvidadas de Francisco el Hombre”.

    Aquí, en este paréntesis de la realidad en que se convierte la celebración de la Leyenda Vallenata, tenemos Reyes y tenemos también Cacica: una mujer prototipo de la belleza del alma vallenata que ha sido nervio y alma de este Festival. Cacica Consuelo Araújonoguera: no sólo el Cesar, sino Colombia entera tienen una deuda de gratitud con su perseverancia y su alegría sabanera.

    Pronto, y gracias a su iniciativa, el pueblo vallenato contará con el Parque de la Leyenda Vallenata, que servirá de nueva sede al Festival y a otros eventos que se presenten en Valledupar, un parque cuya primera piedra colocamos al despuntar este nuevo año.

    Allí escucharemos como un eco inmemorial el sonido inconfundible de los acordeones. Ese mismo acordeón “donde tengo el alma mía, donde tengo el corazón y parte de mi alegría”, como decía Alejo Durán.

    Yo también tengo mi corazón enamorado, pero enamorado del Cesar. No por nada ésta es la tercera vez que vengo en sólo cuatro meses, porque el alma vallenata de la gente de la Provincia es para mí la más grata de las compañías.

    El 6 de enero, cuando celebramos los 450 años de la fundación de esta ciudad, tuve la inmensa alegría de anunciarles la decisión del gobierno de constituir a Valledupar como la primera Zona Económica Especial de Exportación, una buena noticia que jalonará el desarrollo de toda la región.

    Y respecto a la reglamentación de las Zonas Especiales Económicas de Exportación es bueno poder decir que el gobierno ha honrado su compromiso. El 19 de enero del presente año expedimos el decreto 49, estableciendo importantes incentivos tributarios, cambiarios y de comercio exterior.

    De acuerdo con dicho decreto, los proyectos de las zonas no pagarán arancel ni IVA, no estarán obligados a pagar los impuestos de renta y remesas, y  no deberán canalizar sus recursos por el mercado cambiario. Esos son los mayores incentivos que con las facultades presidenciales pueden otorgarse a cualquier región en Colombia y que hoy ya podrían ser realidad para los proyectos que se presenten con el fin de beneficiarse de este régimen excepcional.

    Además los Ministerios de Hacienda, Trabajo y Comercio Exterior y Planeación Nacional iniciaron un proceso de concertación con los representantes de las zonas con el fin de identificar los incentivos adicionales que se incluirían en un proyecto de ley. Inexplicablemente, el gobierno ha recibido la noticia de que las zonas decidieron presentar ellas solas un proyecto de ley que radicaron el pasado 31 de marzo.

    No obstante esto, el gobierno cumplirá su palabra, continuaremos los necesarios esfuerzos de concertación y, una vez se concluya el análisis por parte de las entidades competentes, presentaremos un proyecto de ley al Congreso con el fin de dotar a estas zonas de incentivos adicionales a los ya existentes.

    ¡El progreso y el desarrollo de la capital vallenata del mundo son un compromiso en el que no vamos a desfallecer!

    Y por eso hoy quiero también referirme muy brevemente a lo que estamos haciendo para rescatar la situación de la salud de los cesarenses. Tal como me comprometí en mi campaña y así como lo anuncié en enero, el gobierno ha destinado 14.630 millones de pesos para el proceso de reestructuración y modernización del Hospital Rosario Pumarejo de López, el cual avanza a muy buen ritmo.

    Estos recursos no reembolsables permitirán su reingeniería administrativa, su saneamiento financiero, el ajuste laboral con el pago de todos los derechos a los trabajadores salientes, el mejoramiento de la oferta de servicios y la implantación del sistema integral de informática, para convertirlo en una institución médica de avanzada. También nos hemos puesto al día con el pasivo prestacional, como parte esencial de la política de mi gobierno hacia los trabajadores colombianos

    Adicionalmente, me he comprometido a terminar la nueva torre del Hospital Rosario Pumarejo con recursos del Fondo Nacional de Regalías por la suma de 2.200 millones de pesos, para una inversión total de 16.830 millones de pesos en el centro de salud más importante del Cesar.

    Pero quiero ser claro. No voy a permitir que estos recursos que he destinado a la salud de los más pobres del Cesar se los roben los corruptos. ¡No se aprovecharán de ellos los politiqueros de siempre!

    Valga la pena recalcar que mi gobierno, preocupado por la salud de los colombianos, ha adelantado similar programa en los veintiséis hospitales más grandes de la red pública del país y con ello estoy cumpliéndole a los colombianos más pobres y vulnerables, quienes son los directamente beneficiados con  estas políticas de inversión social.

    Hoy traigo una noticia especial para los futuros reyes vallenatos: los niños músicos del Cesar. Gracias al interés y a la gestión de nuestra embajadora y madrina del festival, Gabriela Febres-Cordero, hemos conseguido la donación de 20 acordeones para la escuela Talento Vallenato: cuna de la nueva generación de juglares. Este generoso regalo contribuirá sin duda a alegrar las caras de cientos de niños, prolongando así el tesoro musical de esta mágica región de nuestra Patria.

    Amigos vallenatos:

    Sigamos la receta del doctor Juvenal Urbino, quien dice con sabiduría que “la música es importante para la salud”, y demos paso a los sones vallenatos, a los acordeones, las cajas y las guacharacas.

    Hoy que los vallenatos le rinden un justo homenaje al escritor que los universalizó, es bueno recordar cómo el mismo Gabo, con generosidad, ha rendido también homenajes a los principales compositores vallenatos.

    Usted, por ejemplo, maestro Rafael Escalona, gracias a Gabo no sólo vivirá para siempre en la memoria y el cariño de sus compatriotas, sino que también habitará a perpetuidad las páginas inmortales de su gran obra maestra “Cien Años de Soledad”, un libro del que Borges dijo que “no sólo es uno de los grandes libros de este tiempo, sino de todos los tiempos”.

    “Escalona”, según Gabo, “es el intelectual de nuestros aires populares, el que se impuso un proceso de maduración hasta alcanzar ese estado de gracia en que su música respira ya el aire de la pura poesía”.

    O qué decir del gran Leandro Díaz. Yo imagino que a él nunca le importó que el eterno enamorado del “Amor en los Tiempos del Cólera”, Florentino Ariza, se hubiera adjudicado la composición de “La Diosa Coronada”, el mismo nombre con el que llamaba a la Fermina Daza de su corazón. Al fin y al cabo, Gabo ha dicho que esta canción del maestro Leandro es “no sólo su canción más hermosa sino una nota muy alta de nuestra poesía”, y además utiliza como epígrafe de la novela estos dos versos tan queridos por todos los amantes del vallenato: “En adelanto van estos lugares: ya tienen su diosa coronada”.

    Y con la misma dosis de admiración ha hablado Gabo de Emiliano Zuleta, cuya “Gota Fría” define como una “canción perfecta”. O de Alejo Durán, de Lorenzo Morales, de Colacho Mendoza, de Chico Bolaño, de Toño Salas, y muchos más.

    Gabo ha dicho que escribe “para que sus amigos lo quieran más”. Viendo este cálido y sincero homenaje que hoy le brinda la gente vallenata, yo quiero decirle que lo ha logrado: que sus amigos y compatriotas cada vez lo queremos y lo admiramos más. Y para que quede más convencido, díganle que “se lo juramos por la Diosa Coronada”, que él entenderá.

    “Gabo se lo dice a Colombia y se lo dice al mundo. No estamos condenados al Mal”, ha escrito el mexicano Carlos Fuentes. Y así mismo lo demostró Francisco el Hombre cuando derrotó con su música y una oración al mismísimo diablo. Yo quiero retomar esta idea, porque también estoy convencido de que Colombia no está condenada al mal, ni a la violencia, ni a la corrupción. Por eso yo sé que también aquí, en Valledupar y en el Cesar, las gentes vallenatas van a decirle SÍ al cambio, apoyando el referendo que he propuesto, como lo está haciendo ya la gran mayoría de los colombianos.

    Yo sueño, todos soñamos, con un país donde predomine el color amarillo de las mariposas de Mauricio Babilonia y no el rojo sangre de la violencia. Yo sueño una Colombia con mucho trabajo pero también con alegres parrandas. Yo sueño un país donde el coronel sí tenga quien le escriba, donde la cándida Eréndira escape de la violencia intrafamiliar, donde los corruptos vivan su otoño y los honestos su primavera, donde no tengamos más una mala hora ni haya más muertes anunciadas ni noticias de un secuestro, donde terminemos con la hojarasca de la burocracia inútil, donde vivamos el amor y no sólo en los tiempos del cólera, donde respiremos el olor de la guayaba y oigamos vallenatos, que es la música del alma colombiana.

    ¡Entre todos podemos escapar a la condena de otros cien años de soledad y podemos encontrar una segunda oportunidad sobre la tierra!

    Con la magia de Gabo y la alegría vallenata, yo sé que siempre podremos hallar debajo de cualquier Palo e’Mango, como en el inmortal canto de Adolfo Pacheco, a “un indio faroto y su vieja gaita” que nos cuente “historias sagradas que antepasados recuerdos esconden” y “que hermosamente toque y nos diga cuando venga, que también tiene leyenda, cual la de Francisco El Hombre”.

    Por esa leyenda, por ustedes, por la paz y el futuro de Colombia, ¡declaro formalmente inaugurado el Trigésimo Tercer Festival de la Leyenda Vallenata!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Valledupar, Colombia
    26 de abril del 2000

    Discurso del presidente  en el acto de conmemoración de los 79 años de la Fuerza Aérea Colombiana.

    Este no es un día cualquiera. A la vez que estamos conmemorando los 79  años de creación de la Fuerza Aérea Colombiana, estamos saliendo del asombro causado por la sangrienta toma de Mitú por parte de los alzados en armas.

    Hace 79 años el presidente Marco Fidel Suárez creó de manera formal la Fuerza Aérea Colombiana como quinta arma del Ejército Nacional. Después de recibir el apoyo de distintas misiones extranjeras, en 1966, en atención a los grados de madurez y desarrollo alcanzados, fueron reestructuradas todas las bases aéreas mayores alcanzando la categoría de Comandos Aéreos, en las modalidades de combate, apoyo táctico, transporte y mantenimiento, principalmente.

    En 1992 se puso en servicio el Centro Nacional de Vigilancia Aérea integrado por una cadena de radares tridimensionales que cubren todo el país, para optimizar la permanente lucha contra el narcotráfico, el contrabando, el tráfico de armas y la subversión.

    A partir de 1995 se inició un plan de descentralización con el propósito de  lograr una mayor efectividad del potencial humano y tecnológico de la Fuerza.

    Esto representa una filosofía operacional basada en la economía de esfuerzos y recursos, y complementada con una amplia autonomía de los Comandantes comprometidos en las acciones.

    Sin embargo, ya pesar de los importantes logros operativos, logísticos y tecnológicos adelantados, liderados por el Ministro de Defensa, tenemos el compromiso de profundizar la transformación estratégica de la Fuerza Aérea.

    Para ello, se está haciendo una revisión de la estructura jerárquica con el propósito de vigorizarla en las áreas de planeamiento, dirección y control. Se están disminuyendo las funciones administrativas del Comandante, se centralizarán los aspectos relativos a la inteligencia y se organizarán todos los controles operativos y administrativos de la inspección general.

    Con relación a los Comandos Aéreos, el Grupo Aéreo del Sur, situado en Tres Esquinas, Caquetá, se convertirá en el Comando Aéreo de Combate No. 4, que será de importancia sin igual en los próximos años, en especial como centro de operaciones conjuntas de las Fuerzas Militares. Se hará una inversión cercana a cinco millones de dólares destinados a la pavimentación de su pista en 1.410 metros adicionales para quedar de 2.060 metros a finales del año próximo. Así mismo, se está construyendo una rampa para operaciones helicoportadas de la Policía Nacional para la lucha contra el narcotráfico, y se hará el mantenimiento y adecuación de las instalaciones de la Base Aérea.

    Por otra parte se están adelantando importantes procesos de educación, capacitación y entrenamiento, con énfasis en el aspecto práctico, orientados hacia elliderazgo aeronáutica, el pensamiento sistémico y estratégico y entrenamiento para operación permanente. La defensa de las bases será totalmente tecnificada en su personal y equipos para que el hombre vigile los sistemas e instalaciones a fin de minimizar riesgos, optimizar recursos y mejorar la efectividad.

    La Fuerza Aérea está empeñada en lograr una operación permanente las 24 horas, para lo cual se ha implementado una estrategia técnica de adaptación tanto de aeronaves como de pilotos, mediante el entrenamiento de tripulaciones y la adquisición de equipo de tal forma que se puedan realizar operaciones nocturnas en un 90% cuando menos.

    Se está adelantando un programa de adquisición y modernización del sistema de inteligencia aérea que proporcionará la capacidad de adquirir información real y confiable para el desarrollo de las operaciones contra el narcotráfico y las actividades subversivas. Los programas de modernización y blindaje de los helicópteros proveerán una mayor capacidad de apoyo de la FAC a las demás Fuerzas.

    La renovación de los aviones de apoyo aerotáctico incrementarán sustancialmente el alistamiento de las aeronaves para estas operaciones. La adquisición de helicópteros de ataque proporcionará un incremento sustancial en la capacidad disuasiva y operativa de la Fuerza contra las amenazas a la seguridad nacional.

    Todo lo anterior forma parte de la nueva política diseñada por el Gobierno para que las Fuerzas Militares puedan cumplir cabalmente con la defensa de la integridad nacional y el mantenimiento de la soberanía nacional. Estamos pensando en una Fuerza Aérea preparada y capacitada en forma estratégica y táctica con recursos técnicos, tecnológicos y científicos, con una fuerza humana altamente formada, eficiente, práctica, operativa y motivada.

    Hoy, en este acto de conmemoración de un aniversario más de la Fuerza Aérea Colombiana, deseo felicitar especialmente al grupo de Oficiales, Suboficiales y Personal Civil de la Fuerza por la entrega de las condecoraciones Antonio Nariño, Cruz de la Fuerza Aérea Colombiana y, distinción José Fernández Madrid, con las que serán condecorados hoy.

    Quiero decirles a los colombianos que como Presidente, estoy orgulloso de nuestras Fuerzas Armadas. Los hechos recientes acontecidos en Mitú dan prueba de la valentía y entrega que siempre han caracterizado a las Fuerzas Militares. Ayer tuve oportunidad de conversar en Mitú con los primeros soldados que iniciaron la ofensiva contra la guerrilla. Me emocionó el coraje y la mística con que me narraron el operativo militar en el que participaron. Tuve la oportunidad de conocer de primera mano la forma como los pilotos de la Fuerza Aérea realizaron un verdadero acto de heroísmo durante el traslado de tropas a esta golpeada población del país. Su coraje, aún a riesgo de sus propias vidas, constituye un verdadero ejemplo de amor patrio.

    La Fuerza Pública realizó una operación sin precedentes con una estrategia de ataque nocturno en medio de la selva, a una gran distancia y con grandes dificultades climáticas. Esta operación es digna de ejemplo a nivel mundial. Los oficiales y soldados del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Policía pusieron cuerpo y alma para cumplir la orden de recuperar a Mitú.

    Por sobre todo, deseo destacar la cautela utilizada por las Fuerzas Armadas para proteger a la población civil, evitando cualquier riesgo que pudiera afectarla aún más después del atroz ataque guerrillero. La acción  militar se cumplió con el más estricto respeto de los derechos humanos y respeto a la población.

    Que lamentable fue ver el escenario de crueldad y muerte que había en el cuartel de la Policía en donde miembros de la institución defendieron a la población hasta entregar sus vidas. Que triste fue ver las escuelas de Mitú destruidas y parte de su hospital incendiado. Rechazo enérgicamente la utilización, por parte de la guerrilla, de la población civil y en especial de los niños a manera de escudos humanos, así como el uso de armas no convencionales y el ataque a instalaciones protegidas por las normas humanitarias que de ninguna manera pueden ser consideradas como objetivos militares.

    Quiero hacerle llegar mi condolencia a los familiares de las víctimas del ataque guerrillero. El Gobierno siente como suyo el dolor de las madres, esposas y huérfanos, por la pérdida de sus familiares y el destrozo de tantos bienes.

    Como bien lo dije ayer en Mitú, mi gobierno adoptará las medidas que  sean necesarias para la recuperación de la población. Asumiremos de inmediato las acciones que permitan volver a hacer de Mitú ese lugar tranquilo y pacífico siempre ha sido. Por ahora, las medidas adoptadas tienen el propósito de mantener el orden público y garantizar la seguridad de sus habitantes.

    La toma de Mitú es aún más grave si se tiene en cuenta que esta región del  país concentra la más rica y variada diversidad de etnia s y lenguas. Cuenta por lo menos con 27 comunidades indígenas diferentes en los alrededores del río Vaupés. No podemos consentir que esta riqueza pluricultural se destruya y se convierta en escenario de guerra.

    Ayer también tuve la oportunidad de visitar a Machuca en el municipio de Segovia. Allí, un niño de menos de 10 años tomó la palabra y con voz temblorosa dijo «la guerrilla nos quemó todo menos la pobreza». Que dolor fue oír de los labios de un niño una verdad como estas. Cada ataque guerrillero, sólo logra causar más pobreza en la población al destruir los recursos de infraestructura y causar enormes daños ecológicos. Deseo reiterar que esta voladura del oleoducto constituye también una clara infracción de las normas humanitarias. Es urgente que la guerrilla asuma un compromiso serio de respeto a las normas humanitarias. La población civil no puede continuar siendo la principal perjudicada en esta guerra.

    Juan Pablo II decía, «el desarrollo es el nuevo nombre de la paz». No hay paz sin desarrollo como tampoco hay desarrollo sin paz. Es por eso que el Gobierno Nacional está comprometido con el desarrollo de programas que ofrezcan verdaderas oportunidades de progreso a los colombianos, en especial a los sectores más marginados. Es necesaria la construcción de más escuelas, más hospitales, más puestos de salud que garanticen una adecuada calidad de vida a los colombianos. Como dije en mi discurso de posesión, «sin paz no hay pan». Por eso ante todo, quiero la paz, que es paz y pan. Esa es la tierra prometida que todos anhelamos.

    No queremos que una sola gota más de sangre de un colombiano, derramada por cuenta de otro colombiano, manche nuestros ríos. No queremos que una sola lágrima más de madres y huérfanos causadas por el dolor, por la pérdida de los suyos, haga crecer el mar de desolación provocado por la guerra. No queremos que un arma más sea utilizada contra víctimas inocentes, ni que más escuelas o puestos de salud sean destruidos por la acción de la violencia.

    Vamos a encontrar la Paz. Estoy seguro que con el esfuerzo conjunto de todos los colombianos de bien, vamos a hacer de nuestro país un lugar donde reine el respeto y la tranquilidad.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    6 de noviembre de 1998
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