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    Discurso de posesión de Andrés Pastrana Arango como Presidente de la República

    Este no es mi día sino el de todos nosotros los colombianos. El juramento solemne que he prestado hoy ante Dios todopoderoso y ante ustedes es un sacramento de nuestra democracia. Un juramento pronunciado a lo largo de nuestra historia, pero que en este caso adquiere una mayor dimensión pues nos exige a la vez acertar en el cumplimiento de nuestras obligaciones y no repetir los errores del pasado. Orgullosos de nuestro patrimonio vamos a buscar ahora lo mejor de nuestro futuro.

    No sólo estamos hoy invistiendo a un nuevo Presidente sino inaugurando la nueva era de una Colombia, orientada hacia el camino correcto. Me comprometo conmigo mismo y ante ustedes a gobernar sin privilegios ni discriminaciones para todos los colombianos. Quienes ocupen las más altas posiciones del gobierno tendrán las más grandes obligaciones frente a la ley, y no gobernarán los que crean que el poder otorga licencia para quebrantarla. Dicho de un modo más sencillo: en mi administración no habrá espacio para la corrupción, y no será tolerada ni perdonada. Quiero -y no transijo por menos- que éste pase a la historia como el más limpio de los gobiernos.

    Dentro del inmenso margen de nuestros retos arriesguémonos a enfrentar los grandes cambios que necesitamos. Volvamos a confiar en que nuestras ciudades y nuestros campos recobrarán su seguridad y la paz. Creamos una vez más que nuestra industria y nuestra agricultura prosperarán; que nuestros hijos recibirán una buena educación, que su salud estará protegida y sus padres estarán a salvo del flagelo del desempleo.

    Realizar estas esperanzas implica serios y sostenidos esfuerzos, una causa común y el poco común coraje de recoger nuevas ideas y estar dispuestos a nunca renunciar ni darnos por vencidos.

    Porque el cambio no se realiza en una semana, en un mes o en un año. Quizás ni siquiera se haya complementado al término de esta administración. Estamos en el amanecer de una nueva era, todavía no en su esplendor. Pero el cambio comienza hoy.

    Poseemos vastos recursos naturales, pero aún más importante: un gran talento humano. Si nos preparamos a conciencia no debemos tener miedo a la globalización de la economía. Por el contrario, le daremos la bienvenida y competiremos y prosperaremos dentro de ella.

    Yo veo a una Colombia reconocida orgullosamente en nuestro hemisferio y en el mundo entero por transitar en los prodigios de la informática, y no en los paraísos artificiales de la cocaína. Yo veo a una Colombia orgullosa y con autoridad suficiente para retar a otras naciones a que controlen su demanda de drogas, porque fuimos capaces de combatir la oferta y también la demanda dentro de nuestro propio país.

    Como Presidente no entregaré ni un ápice de nuestra soberanía, pero apelaré a toda ella para hacer cumplir la ley y para construir una prosperidad que haga de Colombia, con una economía moderna, un imán para la inversión.

    No solo buscaremos la prosperidad en la industria y en las empresas, sino también en la agricultura, a la que hemos exprimido durante muchos años sin pagarle lo que le debemos. Vamos a invertir más en el campo. No olvidemos que la tierra es el alma de Colombia y que quienes la cultivan son el alma de la tierra.

    Colombianos:

    Durante mi campaña propuse los diez grandes cambios. Cada uno de ellos es igualmente importante y todos ellos serán promovidos. Debemos intentar de nuevo, y confiar una vez más en que podemos cambiar y lograr un país mejor. Les pido que me ayuden, pues son sus manos, más que las decisiones de un Presidente, las que moldearán la materia final de nuestros esfuerzos.

    Al pueblo de Colombia le debo el privilegio de ser el gobernante que ha de cerrar las puertas del siglo XX y ha de abrir las del siglo XXI hacia el vasto horizonte del tercer milenio. Se me ha encomendado la responsabilidad de continuar y mejorar lo mejorable que ha sido hecho por otros gobernantes. Pero más de seis millones de colombianos y el consenso más amplio de la Nación, me han señalado para descubrir el camino de esa tierra presentida y prometida que debe ser Colombia.

    UNA COLOMBIA EN PAZ

    El muy sabio refranero español lo dijo: “Sin paz no hay pan”. Por eso, ante todo, quiero la paz, que es paz y pan. Y es la tierra prometida que anhelamos: una Colombia en paz.

    Pero la reconciliación demanda un Gobierno capaz de organizar un liderazgo colectivo por la paz, que implica sacrificios, exige renuncias y demanda compromisos graves que han de ser estériles mientras Caín siga .matando a Abel.

    El Presidente de la República asume elliderazgo irrenunciable de construir la paz. No esperen de mí que construya una burocracia de la paz. Desde ahora convoco a todos los colombianos a seguir y trabajar dentro de la “Agenda de paz” que voy a dirigir.

    Para todos debe ser claro que recuperaré para el Estado el monopolio de la fuerza para la paz, la justicia social y la felicidad de los colombianos. Cada minuto que ahorremos en la guerra es una inversión en la vida. La cooperación internacional en nuestros procesos de paz no debe verse como la incapacidad de construirla solos, sino como una nueva manera de hacer la paz.

    El llamamiento a la paz como condición necesaria para un proyecto de país, es evidente. Pero la paz exige transformar la energía humana del rencor, propia de las guerras, en energía vital para la reconstrucción de una nueva Colombia.

    Es precisamente esa energía vital la que nos debe permitir que no se sigan repitiendo los actos de violencia como los de los últimos días, que al igual que a sus familias ya todos mis compatriotas, me han llenado de dolor. Estos actos no contribuyen al clima de entendimiento que personalmente, al igual que todo mi Gobierno, estamos dispuestos a propiciar empeñando para ellos todos nuestros esfuerzos.

    La primera cuestión es de identidad. ¿Qué es Colombia y que queremos que sea? Históricamente la Nación buscaba su identidad en la homogeneidad excluyente, que despreciaba la diversidad o la anulaba. Una Patria exigía una religión, una lengua, incluso una etnia dominante. Desde posiciones dictatoriales o desde pactos republicanos se iban imponiendo estas condiciones de identidad durante tiempo indefinido para configurar otros sistemas de poder. La evolución posterior, en particular la actual, demuestra que los excluidos de cualquier tipo, suelen reclamar con gran violencia el reconocimiento de su existencia y de su derecho a participar. La gracia es que la identidad de la nueva Colombia que encare los desafíos del siglo XXI y se ofrezca a las nuevas generaciones, tiene que ser incluyente de la diversidad colombiana, y no excluyente, como ha sido hasta hora para una parte importante de los colombianos. Mantener la unidad de la Nación tiene que estar en el origen y la finalidad de esta determinación histórica a favor de la paz.

    UN MODELO DE DESARROLLO POR LA VIDA Y LA JUSTICIA SOCIAL

    Recibo un país con sus indicadores económicos gravemente averiados, y con sus finanzas públicas destrozadas. Por esto me propongo ahora hacer un estado de cuenta y razón de las condiciones en que las he recibido. Pero también presentaremos sin tardanza, en las semanas venideras, los grandes lineamientos de las medidas que vamos a tomar para sacar a Colombia de la postración en que la encontramos.

    Pieza fundamental en este programa de recuperación será el ajuste fiscal. Nuestro país no puede seguir gastando alegremente mas allá de sus posibilidades. Si así lo hiciéramos, la ya gravísima situación de desempleo que heredamos se haría aún más agobiante. Y los desequilibrios de todo orden harían inmanejable la economía y comprometerían el desarrollo del país por mucho tiempo. Por eso nos empeñaremos con rigor desde los primeros días de la Administración, a poner en orden la casa fiscal.

    Pero no solamente nos ocuparemos de ordenar las finanzas públicas. También tenemos que reactivar el crecimiento económico equitativo. El plan de desarrollo que la administración debe presentar a consideración de las cámaras dentro de los primeros seis meses, tal como lo dispone la Constitución, será la oportunidad para trazar la carta de navegación que nos permita abrir las puertas del siglo XXI a una sociedad con un crecimiento mejor e igualitario. Dentro de este propósito la búsqueda de la paz no es sólo un anhelo colectivo sino también una estrategia inteligente de desarrollo económico. La paz es la tarea más urgente en la agenda de nuestro país y el mejor contrato social que podemos hacer hacia el futuro.

    NARCOTRÁFICO

    Debemos aprovechar el fin de siglo para hacer un corte de cuentas de los profundos daños que le ha causado a nuestra sociedad el fenómeno del narcotráfico. En lo ecológico, no queda duda de que es el principal depredador de grandes zonas del territorio colombiano, apreciado en el mundo por la diversidad de sus tesoros ambientales.

    Qué no decir del fomento de la corrupción, cuyo efecto en las instituciones se ha convertido en uno de los agresores más funestos que ha enfrentado el Estado colombiano durante toda su historia. O el fomento de la violencia, por el dinero fácil para el logro de objetivos que antes eran frutos de años y años de trabajo limpio. O el incremento del consumo.

    Si Colombia sobrevive pese a tantas desgracias es sólo por la fortaleza moral de un pueblo que ha sabido afrontarlas. Pero no le pidamos más milagros.

    “EL FONDO DE LA PAZ” CON APORTES TRIPARTITOS

    Para lograr este propósito nacional, además de las iniciativas políticas que ya estamos poniendo en marcha, la paz será el hilo conductor del próximo plan de desarrollo. Ello implicará inversiones sociales y de infraestructura de gran magnitud en las zonas de conflicto.

    Con este objetivo vamos a crear el gran “Fondo de la Paz” que será administrado en urna de cristal y cuyos programas harán parte integral del plan de desarrollo. Se nutrirá de aportes tripartitos provenientes de tres fuentes distintas. En primer lugar del propio Gobierno, el cual, como consecuencia del programa de austeridad que va a emprenderse, liberará recursos importantes que podrá destinar a inversiones estratégicas para la paz. En segundo lugar, de aportes provenientes de la comunidad internacional que ha mostrado su interés en colaborar económicamente para aclimatar la paz en Colombia. Y en tercer lugar, de dineros que habrán de aportar los colombianos prósperos, a través de un “Bono de Paz de Obligatoria Suscripción”,cuya autorización solicitaremos al Congreso Nacional, y a través del cual podrán concretarse las valiosas manifestaciones de tantos colombianos de buena voluntad.

    Tal como lo dije en la campaña, presentaremos ante el Congreso Nacional el proyecto de ley que permita realizar una disminución gradual del IVA combatiendo simultáneamente y con energía la evasión que hoy se produce. Así mismo se presentará, una vez que el programa de ajuste fiscal fructifique, se propondrá una reducción de la tarifa del impuesto a la renta para aquellas empresas que generen nuevos empleos.

    NUESTRA POLÍTICA INTERNACIONAL

    El mandato transparente y categórico que he recibido de los colombianos deberá transformar también nuestra posición internacional para adelantar una política exterior de amplio consenso, coherente y sistemática, que supere cualquier exclusivismo de grupo, de región o de partido. Nuestra diplomacia será eficaz, apta para obrar sin desventajas, respetuosa de compromisos y consciente de su irrenunciable dignidad y de sus derechos bien ganados.

    Estoy convencido de que el irreversible propósito de globabilización exige un orden internacional más equitativo. No queremos ser espectadores simples sino protagonistas diligentes de ese nuevo compromiso mundial.

    No ignoro que nuestra agenda internacional demanda un modo diferente de concebirla. No rehuimos la responsabilidad, la asumimos. Nuestra política exterior estará encaminada a fortalecer nuestro poder de negociación en torno a temas primordiales de la agenda global. Reafirmaremos con hechos y acciones efectivas nuestro compromiso con la promoción y defensa de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario.

    Como Presidente de la República ejerceré a plenitud la obligación constitucional de dirigir las relaciones exteriores, consciente de que en un régimen como el nuestro el liderazgo del Jefe del Estado es irremplazable.

    Nuestra política exterior estará guiada por la protección de los derechos esenciales de Colombia. Compartimos los grandes principios que están incorporados en la carta de las Naciones Unidas y en los instrumentos del sistema interamericano. La palabra internacional de Colombia es sagrada para nosotros.
    Somos abanderados de la santidad de los tratados y de la buena fe en las relaciones entre los Estados. Siempre hemos sustentado la solución pacífica y negociada de los conflictos. La heredad nacional es el producto del derecho, nunca de la fuerza o de la imposición arbitraria. Creemos en la vigencia del multilateralismo, en la acción colectiva organizada para enfrentar los problemas y prevenir y resolver las divergencias y conflictos.

    Venezuela es el país con el cual Colombia ha avanzado más en materia de integración económica. Los estrechos vínculos históricos y culturales que nos unen nos permitirán impulsar el entendimiento en todos los campos a fin de continuar avanzando en el proceso de integración binacional y en la consolidación de la Comunidad Andina de Naciones para proyectarla al continente.

    Estados Unidos, en su condición de potencia hemisférica y por ser la economía más grande y avanzada del mundo, es un país fundamental para las relaciones internacionales de Colombia. Comenzamos también con ellos una nueva era de entendimiento y de confianza que nos ha de permitir la diversificación de la agenda de nuestras relaciones, para avanzar por la senda de una verdadera cooperación, más de hermanos que de buenos vecinos.

    En lo que hace relación con Europa y los países de la Cuenca del Pacífico, continuaremos estrechando nuestras relaciones económicas y culturales, así como los vínculos entre los distintos bloques de integración que hoy existen. Para este efecto otorgaremos particular importancia a la Cumbre Unión Europea – América Latina y el Caribe que se realizará el año entrante como fruto del diálogo entre la Unión Europea y el Grupo de Río.

    Colombia sale hoya la búsqueda de la comunidad internacional para reasumir el liderazgo que le corresponde en el diseño del “Nuevo Mundo”.

    JUSTICIA SOCIAL

    Es claro: tampoco la paz es posible sin justicia social. Colombia es una sociedad desgarrada por las distancias sociales. Urge por lo tanto a través de la  educación, de la salud y el empleo mejorar la redistribución de la riqueza material, cohesionar la sociedad y conducirla hacia la paz.

    El mundo está cambiando a pasos agigantados. La sociedad ha descubierto que su gran fuente de riqueza ya no es mineral sino humana. Invertir tanto en ella como en nuestros recursos naturales es el cambio que nos hará fuertes. Y esto a su vez nos obliga a reflexionar sobre el significado de seguir peleando por unos recursos materiales escasos, en lugar de fortalecer la democracia y desarrollar nuestra industria y nuestro comercio con base en el recurso humano, en la educación la tecnología y la ciencia.

    Por eso es hora de romper con la historia y cambiar nuestro curso. Y por eso el modelo de desarrollo que les propongo no está supeditado a las negociaciones de paz sino que él mismo• sienta las bases para que esa paz sea diáfana, fértil y duradera.

    LA ECONOMÍA Y EL EMPLEO

    El esfuerzo macroeconómico estará dirigido a la urgente generación de empleo.Generar empleo -buen empleo- es indispensable si queremos tener futuro real. El empleo no es solo el nuevo nombre de la paz sino también nuestra expresión primera de solidaridad.

    Para lograr estas metas de mejoramiento colectivo es preciso construir la economía fuerte y solidaria que hoy no tenemos. Corregir los desequilibrios y encauzar de nuevo la economía hacia el desarrollo y el pleno empleo, demandará inicialmente la adopción de medidas severas pero indispensables.

    La economía y la educación deben ir de la mano para cimentar el progreso. El Tercer Milenio que se avecina necesita de un nuevo aprendizaje. Vamos a cambiar la educación en Colombia, para que sea una puerta abierta en donde no se pregunte cuánto dinero tiene la familia sino cuánto talento tiene el estudiante. Despertar a los jóvenes al conocimiento es la única manera de encarar con éxito el futuro.

    LA OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES

    Mi Gobierno hace y reitera la opción preferencial por los pobres. No queremos una Colombia de excluidos. Nuestra tarea desde el Gobierno es impulsar y cimentar un crecimiento económico que disminuya injusticias de la pobreza y muestre, con sus resultados, que vale la pena ser justos.

    Para mi Gobierno, los pobres son un compromiso moral, un compromiso político, un compromiso económico, un compromiso cultural y no tan solo un índice estadístico. Un Plan para la superación de la pobreza convoca, encauza y abre nuevas dimensiones a la cooperación internacional y debe evitar que la pobreza sea el peligroso aliado de quienes intentan con el narcotráfico socavar los fundamentos de la Nación y de la comunidad internacional.

    Ser solidario con Colombia consiste en ayudar a generar empleo, en invertir para generar empleo, en comprar a precio justo para generar y cimentar la calidad del empleo. Cuando pienso en la globalización, pienso en la faceta más urgente de ella que es la globalización de la solidaridad.

    RECUPERAR LOS VALORES

    Es por ello que quiero con Gustavo Bell convocarlos a todos a recuperar los valores. Este país tiene que organizarse y fortalecerse contra la corrupción. no podemos seguir tolerando el robo sistemático de los bienes que pertenecen a la comunidad. Es preciso acabar con la corrupción y ya el pueblo dio el primer paso con su voto. El presidente y cada uno de sus funcionarios deben ser un modelo para los demás, sus palabras deben ser veraces y su ejemplo debe ser claro. No hay corrupción ni mentira mayor que un buen consejo cuando es seguido de una mal ejemplo.

    Que nadie se equivoque. Este Gobierno perseguirá a los corruptos, los pondrá en evidencia pública y rescatará las instituciones de las garras de los corruptos.

    LA NECESIDAD DE LA REFORMA POLÍTICA

    Por todo ello hay que emprender una reforma política a fondo: “No se puede echar vino nuevo en vasijas viejas”. La recuperación de la política para el bien común, para la justicia social, para la solidaridad, para el desarrollo requiere crear nuevas formas de gobernar, de controlar, de competir por el poder, de diseñar leyes, de crear el futuro.

    Agradezco a Dios por el privilegio de la presencia de mi madre y de mi familia, agradezco a la Providencia el don de la compañía y el liderazgo de Nohora y el desafiante futuro de Santiago, Laura y Valentina.

    y agradezco al Señor haberme dado en Misael Pastrana un ejemplo viviente de valores, de lealtad a la vida, de amor a la Patria, ese patriota que ante el destino y los interrogantes de Colombia afirmaba y advertía que estaba “comprometida la tierra prometida”. Es preciso que el “nuevo amanecer” nos traiga el optimismo, la fe, la verdad, la solidaridad y el compromiso que requerimos para cambiar la historia porque nadie hará por nosotros lo que nosotros mismos.

    Queridos amigos: Comienza ahora “Un Nuevo Amanecer”. Hoy no solamente se posesiona un Presidente sino que se abre una nueva era para la Nación. Con Gustavo Bell haremos verdad real todo aquello que a nombre de “La Gran Alianza por El Cambio” soñamos para Colombia.

    La gloria del gobernante consiste en establecer la paz, procurar el bienestar y aumentar la felicidad de los ciudadanos. Lograr esto será la única recompensa a la que aspire a llegar al final de mi mandato. No es hora de vacilaciones ni de dudas. Es el momento de las decisiones y del coraje. Largo y difícil es el camino que conduce a la Colombia que anhelamos. !Empecemos ya! Mañana será otro día.

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    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    7 de agosto de 1998

    COLOMBIANOS:

    Esta semana, como ustedes ya saben, realicé cambios muy importantes en mi equipo de gobierno. En un periódico titularon con ingenio que había empezado el “segundo tiempo”, y me ha gustado ese titular, porque es verdad.

    El primer tiempo de este partido que estamos jugando todos por Colombia lo dedicamos a poner en orden la casa, a sanear las finanzas, a recuperar la credibilidad de nuestro país frente al mundo y a conseguir los recursos que necesitamos para poder ganar. El control del costo de vida debajo del 10%, la baja de los intereses en más de 30 puntos, el mejoramiento de nuestras exportaciones en un 23%, el crecimiento de nuestra industria en un 15%, y la aprobación de inmensos recursos para el país a través del Plan Colombia, son sólo algunos ejemplos que nos demuestran que la primera parte del partido terminó a nuestro favor.

    Ahora, para este segundo y definitivo tiempo que comienza, he convocado a nuevos jugadores, a grandes “cracks”, que nos van a ayudar a consolidar un triunfo que tiene que ser por goleada, porque lo que vamos a hacer en lo que resta del partido es a meter los mayores golazos contra el desempleo, contra la corrupción y contra la violencia.

    La nueva alineación con que hoy contamos es un gabinete de verdadera unidad nacional, porque he convocado para su formación a los mejores representantes de todos los sectores del país: de los sindicatos, de las mujeres, de los jóvenes, de la riqueza cultural de las regiones, de los partidos ajenos al gobierno y de los grupos independientes.

    La idea es que todos vamos a jugar, no con la camiseta de nuestros propios equipos locales, sino con una sola y orgullosa camiseta, que es la camiseta de Colombia: ¡de nuestra Empresa Colombia!

    ¿Y quienes son estos “cracks” que nos acompañarán en adelante, junto con los otros nueve ministros que siguen jugando en la formación titular?

    Juan Manuel Santos, el nuevo Ministro de Hacienda, es ante todo un gran liberal y un gran colombiano. Experto en economía y en administración, y apasionado por el tema del buen gobierno, a Juan Manuel le caben las finanzas del país en la cabeza, y yo estoy seguro de que se encargará, con el entusiasmo que lo caracteriza, de poner a trabajar la plata del país, de nuestra Empresa Colombia, en función de la inversión social y de la generación de empleo, que es lo que necesita Colombia.

    Angelino Garzón será nuestro nuevo Ministro de Trabajo y Seguridad Social. El país lo conoce y lo reconoce como un gran amigo de las causas sociales, un luchador incansable por los derechos y las garantías de los trabajadores y un hombre de izquierda que piensa en la gente y quiere a la gente. Su presencia en el Ministerio enriquecerá el diálogo y generará nuevas y creativas soluciones en el tema laboral.

    Al Ministerio de Salud llega Sara Ordóñez, ante todo una gran dama, una abogada economista con mucha experiencia en la administración pública y también en el sector bancario, que ha demostrado con hechos su vocación para trabajar por Colombia, y que pondrá todo su empeño en continuar el proceso de mejoramiento de la salud, consiguiendo mayores recursos para los hospitales y volviéndolos más eficientes.

    Por su parte, en el Ministerio de Desarrollo Económico contaremos con la presencia de un verdadero “10”, de un líder con experiencia, como lo es Augusto Ramírez Ocampo, quien fue un gran canciller, un gran alcalde de Bogotá y ha sido un luchador incansable por la paz en Colombia y en el mundo. Ahora viene a darnos la mano en el manejo de temas tan importantes como la reactivación de la industria, la mejoría del comercio y del turismo, y la ampliación de la cobertura de servicios públicos. No me cabe duda de que cumplirá esta nueva misión con sabiduría y compromiso.

    Y también convocamos a Francisco Lloreda, o Kiko Lloreda, como le decimos sus amigos y como lo conocen en su querido Valle, para que sea nuestro nuevo  Ministro de Educación. Se trata de un hombre joven y cálido, abogado, periodista y experto en administración pública, que ha aceptado con entusiasmo poner su talento y su trabajo al servicio de una causa primordial: que todos los niños y jóvenes de Colombia tengan acceso a una buena educación.

    En el Ministerio de Comunicaciones viene a ayudarnos María del Rosario Sintes, una economista destacada que fue hace unos años Ministra de Agricultura y se ha desempeñado con gran éxito en los temas de planeación y de finanzas, y que llega con toda la decisión de “conectar a Colombia” y a los colombianos entre sí con lo mejor de la tecnología.

    Por último, hemos convocado también a otra gran mujer de la tierra vallenata, la mejor exponente del amor a nuestro folclor y a nuestras raíces, como lo es Consuelo Araújonoguera, o la “cacica”, como le dicen en su tierra con cariño, periodista y escritora de vocacion, y promotora inigualable de la cultura regional. Ella viene, cómo no, a ponerle más provincia a la cultura nacional desde el Ministerio de la Cultura.

    Pero ahí no paran los cambios. Aparte de los jugadores, hemos hecho también modificaciones en el Cuerpo Técnico, como un complemento ideal para un triunfo seguro. Por eso hemos llamado a la hasta hoy ministra Claudia de Francisco, para que aporte su buen criterio económico y social desde la dirección del Departamento Nacional de Planeación, donde se coordinará toda la ejecución del Plan Colombia.

    Y hemos convocado, por último, a la economista María Eulalia Arteta para que siga proporcionando seriedad y credibilidad a las cifras y estadísticas, como directora del DANE.

    Este es el nuevo equipo. Un equipo que jugará por nosotros, para nosotros y, sobre todo, con nosotros: con todos y cada uno de los colombianos, con usted y conmigo, que hacemos parte de esta gran Empresa Colombia que está decidida a consolidar el triunfo en este segundo tiempo que comienza.

    Pero también quiero, por último, expresar mi más sincero agradecimiento a los hombres y mujeres que nos acompañaron en el primer tiempo y que hoy pasan a la reserva, pero no a una reserva pasiva, sino a seguir jugando por Colombia desde otros horizontes, pero siempre con vocación de patria y de servicio.

    A Juan Camilo, que tanto hizo para dejar las finanzas del país de nuevo con una tendencia positiva; a Gina Magnolia Riaño; a Jaime Alberto Cabal; a Germán Bula; a Juan Luis Mejía; a Mauricio Cárdenas y a René Verswyvel, van el reconocimiento y la gratitud, no sólo mías, sino de Colombia entera. ¡El triunfo que lograremos también será suyo!

    Colombianos:

    Podemos dormir tranquilos, porque tenemos los mejores jugadores en la cancha. Pero no olvidemos nunca que los jugadores somos todos y que sólo si todos trabajamos con optimismo, si todos practicamos el juego limpio y si todos participamos, podemos ganarnos el futuro que queremos y que merecemos.

    Que Dios los bendiga. Y que Dios me bendiga.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    13 de junio del 2000

    CONTEXTO HISTÓRICO:

    Si nos atenemos a la historia, podemos decir que el nuevo siglo no llegó para Iberoamérica hace un mes, sino el 12 de octubre de 1992, cuando se conmemoró el quinto centenario del descubrimiento de América. Desde esa fecha, Iberoamérica comenzó a transitar por su sexto siglo de existencia con un paso firme y renovador. Y es que antes del Descubrimiento no existía Iberoamérica, sino que crecían paralelos, inconscientes el uno del otro, dos mundos diversos y complementarios.

    Por una parte Europa, inmersa en la revolución del arte y de la ciencia que significó el Renacimiento. Y por otra parte, América, dominada por los fabulosos imperios Inca y Azteca, donde miles de nativos atesoraban el conocimiento de la tierra y de los cielos. Por eso, cuando las carabelas de Colón tocaron la tierra nueva, no se produjo la simple absorción de una cultura por otra, sino que saltó la chispa de una nueva identidad. El escritor de América, nuestro querido Germán Arciniegas, que nació y murió con el siglo XX, resumía el mundo resultante de este encuentro en cuatro simples palabras: “América es otra cosa”.

    Por muchísimos años iberoamérica fue un gigante dormido al amparo de las políticas coloniales. En el Siglo XIX se dio la transición de las colonias a Estados independientes y se redimensionó el balance del poder. Y en el siglo pasado Iberoamérica fue un escenario de sombras y de luces. En efecto, el siglo XX fue, por una parte, una centuria difícil que estuvo marcada por las guerras mundiales y la guerra fría, por largos periodos de dictadura, insolidaridad regional, conflictos fronterizos y un sentido de aislamiento internacional. Pero también fue un siglo en el que se fortalecieron las incipientes instituciones y se encaminaron nuestros países por la ruta del progreso y el desarrollo económico.

    LA NUEVA CONCIENCIA DE SER IBEROAMERICANO:

    Afortunadamente, logramos pasar al nuevo milenio en un escenario con más luces que sombras. Ahora la norma en Iberoamérica es la democracia, la cooperación y la integración. Y sobre todo, hemos adquirido una conciencia que antes no teníamos: La de que Iberoamérica es una entidad real, dinámica y promisoria, que tiene un importante papel que jugar en el siglo XXI.

    Quizás el aspecto más representativo de esta nueva conciencia sean las Cumbres Iberoamericanas que desde 1991 nos reúnen anualmente a los Jefes de Estado y de Gobierno de 21 países de Europa, América continental y del Caribe, que reconocemos un pasado y una tradición comunes, un presente que nos interrelaciona y un futuro de oportunidades. Y es que el potencial de Iberoamérica es indiscutible, tanto que es difícil entender cómo no nos habíamos reunido antes para aprovechar nuestros múltiples factores de unión.

    Cuando hablamos de Iberoamérica estamos hablando de una entidad a nivel mundial con una extensión total superior a los 20 millones de kilómetros cuadrados y con cerca de 550 millones de habitantes, vale decir, casi la décima parte de la humanidad. Pero lo más valioso es que todas estas personas comparten una misma raíz cultural e histórica. Hablamos solo dos lenguas principales: el español y el portugués, que son hermanas, y que nos vinculan más que cualquier otro lazo. Profesamos la inmensa mayoría una misma religión, y vibramos con el mismo sentir latino.

    Si adicionamos a estos valores culturales comunes -que ningún otro conjunto de países comparte en tal grado- la inmensa riqueza de nuestros recursos naturales, de los océanos Atlántico y Pacífico que bañan nuestras tierras, y de nuestros climas tropicales y con estaciones, tendremos que concluir que Iberoamérica es el verdadero “Dorado” que nunca pudieron hallar los conquistadores.

    IBEROAMERICA: REGIONALISMO Y GLOBALIZACIÓN

    Nuestros países forman parte de importantes grupos de integración económica y de coordinación política, como la Unión Europea, la Comunidad Andina, el Mercosur, el Sistema de Integración Centroamericano, la Asociación de Estados del Caribe y el Grupo de Río, que son instancias de fortalecimiento regional y que no son en absoluto excluyentes frente a otros esfuerzos de integración y cooperación global.

    Iberoamérica constituye un modelo de construcción integracionista basado en una historia común bicontinental. Un modelo acumulativo que lejos de estorbarnos en nuestros respectivos compromisos con Europa y con América, sirve de sustento para consolidar un mayor poder de negociación en un mundo globalizado.

    IBEROAMÉRICA: PROTAGONISTA DEL SIGLO XXI

    Si Iberoamérica toma conciencia de su inmenso potencial de unión y cooperación, como en efecto lo viene haciendo desde que inició su sexto siglo de existencia, podemos contar con su cada vez más creciente participación en el escenario económico y político del planeta.

    Otros países, como los europeos, han logrado alianzas de inmensa importancia mundial a pesar de la diversidad de culturas, lenguas, religiones y raíces históricas. ¡Cuánto más podemos esperar de Iberoamérica, cuyos integrantes son todos parte de una misma tradición!

    Si continuamos profundizando los factores de unión y minimizamos las diferencias entre nosotros, el mundo podrá contar con una Iberoamérica actuante, consciente de sus potencialidades y de sus ventajas comparativas, pero a la vez sin egoísmos ni parcialidades. ¡Esa es la Iberoamérica protagonista del Siglo XXI!

    CITA FINAL:

    Podemos definir el pasado y el futuro de Iberoamérica con las bellas palabras del gran escritor español Azorín, cuando se refería al encuentro entre España y el Nuevo Mundo:

    “Venimos todos de un pasado milenario y vamos todos a un porvenir que Dios haga que sea venturoso”.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Davos, Suiza
    29 de enero del 2000

    ENTREGA DE SUBSIDIOS DE VIVIENDA EN LA CIUDAD DE ARMENIA

     Hoy vuelvo a Armenia y al Quindío porque mi compromiso con esta tierra querida por toda Colombia es un compromiso del corazón y es un desafío como gobernante.

    Quindío siempre ha sido un departamento fértil y pujante. No por nada dicen los mismos quindianos que éste fue el sitio que escogió Dios para descansar el séptimo día de la creación. Y así debe haber sido, porque no imagino mejor lugar para posar la vista en los verdes paisajes, aspirar el aroma de los cafetales y deleitarse con el color maravilloso de las orquídeas.

    Por eso yo en Armenia me siento como en casa. Aquí vine acompañando a mi padre, quien también sentía predilección por esta tierra amable. Aquí regresé luego como candidato. Y aquí estuve, con el corazón encogido y con la decisión de ayudar, al día siguiente del terremoto del 25 de enero.

    Pero desde ese momento difícil he seguido viniendo para constatar el coraje y el empuje de esta raza de arrieros que se ha levantado de los escombros como un segundo milagro. Porque si Armenia era ya conocida como la Ciudad Milagro por su rápido desarrollo, a partir de ahora debería llamarse la Ciudad de los Milagros, porque parece más que un portento que, un año después de la tragedia, Armenia esté resurgiendo como lo hace, para volver a ser un polo de desarrollo y de progreso y un ejemplo para el resto de Colombia.

    Hace un mes vine al Quindío para atestiguar, un año después del terremoto, los logros de un proceso de reconstrucción que hemos liderado con convicción y determinación. Un proceso en el que hemos demostrado con hechos que los colombianos sí podemos manejar los recursos públicos con absoluta transparencia y eficiencia.

    Y es que este proceso es imparable, como imparable es nuestra voluntad de dar la mano al Eje Cafetero. A fines del año pasado habíamos desembolsado 141.000 millones de pesos en subsidios de vivienda a un total de 47.500 familias beneficiarias. Pues bien, hoy, apenas transcurridos 2 meses del año 2000, ya hemos desembolsado 54.000 millones de pesos más, para un gran total de 195.000 millones que se han entregado en subsidios a 60.000 familias damnificadas.

    Hoy mismo tengo la feliz oportunidad de entregar 6.071 cartas de asignación a nuevos adjudicatarios de subsidios de vivienda, los cuales cuentan ya con su respectiva orden de desembolso. Y quiero resaltar que, dentro de estas mismas asignaciones, estamos iniciando ya el proceso de desembolso de subsidios para los poseedores afectados de las gerencias de Confama y Solidaridad por Colombia, quienes cumplieron todos los trámites de ley.

    La primera carta de adjudicación de subsidios de todo este proceso se entregó en el municipio de La Tebaida exactamente el 17 de junio del año pasado. Y si La Tebaida fue la primera en comenzar, será también la primera en terminar. Hoy, con gran satisfacción, podemos dar por concluido el tema de los subsidios en este municipio, pues la Gerencia Zonal, en cabeza de la Corporación Antioquia Presente, ya identificó y valoró las últimas 3.200 viviendas que califican para subsidios, por un valor de 20.622 millones de pesos. En la próxima semana confiamos en terminar también el proceso de subsidios en 5 zonas de Armenia, los 4 municipios cordilleranos y 7 del Valle del Cauca.

    De esta forma, con la eficiente labor de cada una de las respectivas Gerencias Zonales, está comenzando a volver la normalidad en los 28 municipios afectados por el terremoto.

    En cuanto a las 11.600 familias no propietarias que están en alojamientos temporales, así como las 11.000 familias propietarias o poseedoras que deben reubicarse por estar sus viviendas en zona de alto riesgo, estamos lanzando hoy una Convocatoria a nivel Nacional para que se presenten de todas partes del país diversos proyectos de vivienda para suplir las necesidades de estas familias afectadas.

    La información sobre los programas seleccionados estará a disposición de los interesados en una gran Vitrina Inmobiliaria que se realizará aquí en Armenia. El objetivo es informar y orientar a los beneficiarios de subsidios sobre las diversas opciones de compra de vivienda, para que de esta forma puedan tomar la mejor decisión de compra, de conformidad con sus gustos, sus recursos y sus necesidades.

    Y como todas estas ayudas requieren de una fuente garantizada de financiación, quiero destacar también que el FOREC finalizó ya las negociaciones con el Banco Mundial, el cual le otorgará en los próximos días un crédito por 225 millones de dólares, con la garantía de la Nación. De esta forma, el Gobierno Nacional sigue realizando las gestiones necesarias para cumplir con el Eje Cafetero, en los términos de eficiencia y de transparencia en que lo venimos haciendo.

    Porque lo más resaltable de este proceso de reconstrucción y lo que ha generado precisamente la confianza de las entidades internacionales ha sido el esquema participativo, comunitario, regional y social que le hemos impreso a esta tarea. Con la intervención de las autoridades departamentales y municipales, de organizaciones solidarias, de ONG, cámaras de comercio y federaciones de vivienda popular, hemos generado un modelo de reconstrucción que se ha convertido en un ejemplo para el mundo, por sus excelentes resultados y su gestión transparente.

    La misma Contraloría General de la República ha reconocido la forma pulcra como se han manejado los cuantiosos recursos que se han destinado al Eje Cafetero. Y todos sabemos que esto no es tarea fácil cuando hay tantos contratos de por medio. Hasta la fecha el FOREC ha realizado contratos por 1.3 billones de pesos, y frente a esta inmensa suma el logro de una labor eficaz y sin reparos merece aún mayor reconocimiento y aplauso.

    ¡En Colombia sí se pueden manejar recursos con transparencia y eficiencia! ¡En Colombia sí se puede trabajar con honestidad a favor del pueblo! Así lo hemos demostrado aquí en Armenia y en todo el Eje Cafetero. Porque en este proceso de reconstrucción no han tenido lugar ni la politiquería, ni el amiguismo, ni la corrupción. ¡Aquí sólo se ve el trabajo duro y concienzudo del gobierno y de los colombianos solidarios en favor de unos compatriotas golpeados por el destino!

    No los quiero agobiar con demasiados datos sobre la tarea de reconstrucción, pues ya tuvieron la oportunidad de escucharme hacer un balance detallado en mi reciente visita con ocasión del aniversario del terremoto. Sin embargo, quiero destacar el cumplimiento que se ha dado al cronograma de entregas de establecimientos educativos en lo que va corrido del presente año.

    De 202 establecimientos educativos para reparar en zonas urbanas de Quindío, Risaralda, Valle y Tolima, se han entregado ya 149 –cerca del 75%- y se espera entregar el resto a más tardar en abril del presente año. Hoy mismo estamos dando al servicio, debidamente reparado, el Centro Auxiliar de Servicios Docentes, lo que es una magnífica novedad para sus 2.000 alumnos y sus 56 docentes.

    En total, con el programa de reparación de centros educativos, que ya estamos culminando, se benefician 112.000 estudiantes, con un costo cercano a los 22.000 millones de pesos. Además, entregamos el año pasado 1.500 millones de pesos en subsidios a estudiantes de la Universidad del Quindío y de la Universidad Tecnológica de Pereira, garantizando la continuidad de su formación técnica y profesional.

    Por otra parte, el trabajo de Nohra, quien ha venido liderando con verdadero entusiasmo el Plan Padrino que busca motivar a los gobiernos y entidades internacionales y al sector privado a apoyar financieramente centros educativos, para su reconstrucción, construcción o dotación, sigue dando excelentes resultados. Hace sólo dos semanas Nohra y su infatigable equipo de trabajo estuvieron en Calarcá, en Quimbaya y en Filandia entregando más colegios para el Eje Cafetero. Y ha sido un experimento tan exitoso, que pronto extenderá sus beneficios a todo el territorio nacional.

    Queridos amigos cuyabros, quindianos y cafeteros:

    Los hombres y mujeres más valiosos de la humanidad se han forjado en medio de las experiencias más difíciles. Y así ha ocurrido con esta tierra buena del Quindío, que ha afrontado con verdadero coraje y positivismo una situación que a otros hubiera amilanado y sumido en la desesperanza.

    No por nada los emblemas de esta ciudad son el Monumento al Hacha y el Monumento al Esfuerzo, dos símbolos de una raza arriera y emprendedora que es ejemplo para toda Colombia.

    Por eso quiero manifestarles, como amigo y como Presidente, mi admiración de colombiano y decirles que seguiré viniendo, una y otra vez, para supervisar, para constatar y, sobre todo, para compartir con ustedes los buenos resultados de la acción local más ambiciosa que haya realizado gobierno alguno en nuestro país.

    Muchas gracias.

    Lugar y fecha

    Quindio, Colombia
    2 de marzo del 2000

    FIRMA DEL DECRETO QUE ORDENA EL GIRO DE 80.000 MILLONES DE PESOS PARA EL PAGO DE PENSIONES TERRITORIALES

    Hace 27 años, un febrero como éste de 1973, mi padre, el entonces presidente Misael Pastrana, vino al Chocó y estuvo aquí en Quibdó, y estuvo en Tadó, y estuvo en Condoto. Y ese fue un hecho memorable, porque desde la constitución del Chocó en departamento en 1947 ningún presidente en ejercicio había visitado esta tierra amable, rica en recursos naturales pero también en necesidades. Con razón los chocoanos han reclamado por décadas una mayor atención del gobierno central para con esta tierra cansada de promesas y ávida de realizaciones.

    Mi padre me enseñó a querer al Chocó, la tierra del presidente Carlos Holguín y del poeta Ricardo Carrasquilla, como lo que es: un tesoro de biodiversidad y de riqueza hídrica que todos los colombianos estamos en mora de apreciar, de conocer y de apoyar en su verdadera dimensión.

    El Chocó no puede seguir siendo un departamento pobre y olvidado que descansa sobre un lecho de oro y platino. El gran reto de los gobernantes nacionales y departamentales es dejar atrás esta triste paradoja y asumir de una vez por todas el desafío de progreso que nos presenta la región.

    Yo sé que el departamento está pasando por una difícil situación fiscal, nacida de un consecutivo déficit en sus finanzas públicas, donde los ingresos son significativamente inferiores a los gastos y donde los gastos de funcionamiento absorben casi la totalidad del presupuesto.

    La situación de los pensionados, a quienes se les ha llegado a adeudar hasta 52 mesadas y de los docentes departamentales, a quienes también se les deben varios meses de salarios atrasados, es insostenible, y es una carga muy pesada en las finanzas departamentales.

    En efecto,  el departamento tiene una carga pensional de poco más de 300 millones de pesos al mes y una deuda pensional acumulada de alrededor de 12.000 millones. Con este lastre pendiente, la gestión fiscal se hace extremadamente difícil.

    Por eso he querido venir al Chocó, a este departamento que no olvidó mi padre y que jamás olvidaré yo, a hablar sobre hechos concretos y ayuda contante y sonante para los chocoanos y para todas las regiones del país.

    Nuestro compromiso tiene que ser, primero que todo, con quienes han entregado su vida y su trabajo al servicio de la nación. Con los pensionados de Colombia: nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros hermanos, que tienen todo el derecho de cosechar lo que por tantos años sembraron. A ellos tenemos la obligación de garantizarles el pago oportuno de sus mesadas.

    El pasivo pensional de las entidades territoriales asciende a 64 billones de pesos, vale decir, a 40 puntos del Producto Interno Bruto, y afecta a más de 500.000 colombianos, entre pensionados y trabajadores activos que se pensionarán en los años venideros. No sólo Chocó, sino también otros departamentos como Magdalena, Bolívar y Córdoba afrontan una difícil situación de atraso en los pagos pensionales. Por eso no hemos exagerado al calificar a este problema como una “bomba de tiempo fiscal” que estamos decididos a desactivar.

    Para resolver definitivamente el grave dilema social que implica el elevado pasivo de las entidades territoriales, promoví y sancioné a finales del año pasado la Ley 549 que creó el Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales, para que con él se asegure en el futuro el adecuado financiamiento y pago de las pensiones.

    Este Fondo recibirá mensualmente recursos de las entidades territoriales, a los cuales se sumarán importantes recursos del nivel nacional, hasta lograr aprovisionar el valor necesario para cubrir todas las obligaciones pensionales. Así, con un esfuerzo conjunto, estamos garantizando el futuro de las entidades territoriales, los derechos de los pensionados y la estabilidad misma de la nación.

    En la misma Ley 549 se dispuso que el Gobierno Nacional anticipará a los departamentos, distritos y municipios que tengan pendientes de pago mesadas al 30 de octubre de 1999, el valor correspondiente para cubrir dicha deuda pensional.

    Y hoy desde Quibdó tengo el gusto de decirles a todos los pensionados del país que no han recibido sus mesadas, que hoy estamos firmando el decreto que ordena anticipar 80.000 millones de pesos, destinados exclusivamente a poner al día el pago de estas pensiones atrasadas. No más aquí, en el Chocó, giraremos al departamento cerca de 11.000 millones de pesos para pagarle a los pensionados del Chocó una deuda que avergonzaba a toda la nación.

    Como en el célebre relato de Gabo, no queremos más pensionados diseminados por nuestra geografía esperando el cheque que nunca llega. A partir de hoy, para usar las palabras de nuestro premio nobel, “el coronel sí tiene quien le escriba”. ¡Este es mi compromiso con los pensionados del país y lo estoy cumpliendo!

    Pero vamos a ser extremadamente cuidadosos en la ejecución de estos 80.000 millones de pesos para los colombianos, de forma que el dinero llegue exclusivamente a aquellos que tienen el derecho. He dado instrucciones para que sean revisadas y auditadas una por una todas las hojas de vida de los pensionados. Y desde aquí les pido a todos los gobernadores y alcaldes del país, a las empresas administradoras de pensiones e incluso a las asociaciones de pensionados, que sean ellos mismos quienes vigilen que estos recursos lleguen a sus legítimos destinatarios. ¡No puede desviarse ni un solo peso de nuestros trabajadores hacia las manos manchadas de los corruptos!

    Con esta medida de altísimo impacto social estamos, además, generando las condiciones para un fortalecimiento de las finanzas territoriales, al aliviarles la carga de un pasivo que gravita sobre su funcionamiento. Estamos encaminando a todos los departamentos y municipios del país hacia una pronta recuperación fiscal que permita una mayor inversión social a favor de los sectores más necesitados.

    Pero con el Chocó nuestro compromiso va mucho más allá del trascendental tema de las pensiones. Desde el mismo momento de mi posesión hemos venido adelantando con el departamento un ambicioso programa de saneamiento fiscal y fortalecimiento institucional, para el cual ya hemos girado 5.000 millones de pesos. El único compromiso del departamento para que la nación le girara estos recursos ha sido adelantar procesos de ajuste mediante el reconocimiento de pasivos laborales y la reducción de gastos corrientes.

    Y no olvidemos a los maestros, que son el sustento de la educación y, por lo tanto, del futuro del Chocó. La deuda con los docentes es una deuda de toda la sociedad para con los forjadores de los niños y los jóvenes, que queremos cubrir con creces. Por ello, en las últimas tres semanas hemos girado al departamento la suma total de 14.000 millones de pesos para financiar el pasivo con los docentes departamentales que no se cubre con recursos del situado fiscal. ¡Para pagarle a los maestros esta deuda impostergable!

    Con sólo las tres medidas mencionadas –el pago a pensionados, los recursos de saneamiento fiscal y el pago a docentes- estamos girando ya más de 30.000 millones de pesos, destinados a resolver los problemas sociales más sentidos del Chocó. ¡Ningún gobierno en la historia del país ha dedicado tanta atención y destinado tantos recursos a esta región, que, si fue olvidada por gobiernos precedentes, no lo será por mi gobierno!

    Pero sigamos hablando de más hechos tangibles y de proyectos concretos para el departamento:

    Para la Universidad Tecnológica del Chocó “Diego Luis Córdoba”, forjadora de maestros, el año pasado se logró una adición presupuestal de 1.400 millones de pesos para gastos de funcionamiento y este año se tiene previsto un aporte para inversión por 342 millones.

    La situación educativa del departamento requiere de todo nuestro empeño y del de las diversas autoridades territoriales. Todavía el 30% de la población en edad escolar está por fuera del sistema. Les propongo el reto a todos los alcaldes chocoanos de apuntarle a la meta alcanzada ya por varios municipios caminantes que hemos venido graduando por todo el país, con una escolaridad del 100%.

    También hay mucho que hacer –y lo estamos haciendo- en el importante tema de la salud. Actualmente contamos con 165.000 afiliados al régimen subsidiado de salud en el Chocó, a un costo de 25.715 millones de pesos. Desde el inicio de mi gobierno hemos invertido 2.850 millones de pesos en la salud de los municipios chocoanos, de los cuales casi 1.900 millones fueron destinados a la atención de la población más pobre, que aún no está afiliada al régimen subsidiado. Junto con Bogotá, el Chocó recibió la mayor cantidad de los consultorios de urgencias que tuve oportunidad de entregar el pasado mes de octubre: en total 19 consultorios para sendos municipios chocoanos, por un valor total de 70 millones de pesos. Además, hemos destinado 150 millones de pesos en convenios exclusivos para atender población desplazada.

    Somos también conscientes de la crítica situación financiera que vive el Hospital San Francisco de Asís. Por ello, hemos destinado recursos para su programa de reestructuración hasta por 3.400 millones de pesos, cuyo desembolso está sujeto al cumplimiento del acuerdo al que se llegue con las autoridades del Departamento y del Hospital. Pero el propósito indeclinable de mi gobierno es hacer viable esta institución indispensable para la salud de los habitantes de Quibdó.

    Y como un complemento a la salud, estamos trabajando con las autoridades municipales y las empresas de servicios públicos en programas de acueducto y alcantarillado para los chocoanos.

    Para el programa de Agua Potable y Saneamiento Básico de Quibdó la nación destinará 580 millones de pesos que serán desembolsados este mismo año, aparte de otros 463 millones que fueron aprobados en diciembre del año pasado por la Comisión Nacional de Regalías.

    Esta misma Comisión aprobó también el año pasado recursos por 386 millones para trabajos de acueducto en la comunidad indígena de Santa Cecilia, en  Nóvita y en Tadó.

    Igualmente, la Comisión aprobó recursos por 1.163 millones de pesos para 11 proyectos de suministro de energía eléctrica, algunos mediante la entrega e instalación de plantas diesel y redes y otros mediante interconexión, en Bahía Solano, Bajo Baudó, Istmina, San José del Palmar, Sipí y el Litoral del Bajo San Juan.

    Y sigamos hablando de obras. Porque el Chocó –hoy y siempre- necesita de obras, no de promesas.

    Vamos a invertir este año 2.000 millones de pesos en el dragado de la Boca Coquito en el río Atrato, para recuperar la navegabilidad en la principal arteria fluvial del departamento.

    En cuanto a vías terrestres, destinaremos 1.430 millones de pesos a la ampliación, rectificación y pavimentación de un tramo de 3 kilómetros en la carretera Ánimas-Condoto-Istmina, y 2.000 millones a la terminación del acceso a Quibdó, en la vía a Yuto, en el sector urbano. El año pasado se destinaron 2.122 millones a programas de conservación de vías en el departamento y este año se invertirán otros 2.500 millones.

    Asimismo, el Fondo Nacional de Caminos Vecinales ha asignado 130 millones de pesos de las vigencias fiscales del 99 y del 2000 a la terminación de 4.5 kilómetros de afirmado de la vía Pie de Pepe -Puerto Meluk en Bajo Baudó. En total, el Fondo cuenta con 310 millones de pesos para atender vías rurales del departamento en este año.

    En cuanto a la infraestructura aeroportuaria, hemos invertido hasta ahora 400 millones de pesos en mantenimiento y obras en el aeropuerto de Quibdó y tenemos proyectado invertir este año 200 millones más. Asimismo, en los aeropuertos de Nuquí y de Condoto hemos invertido hasta ahora 60 y 19 millones de pesos, respectivamente, y tenemos proyectado invertir este año 160 y 20 millones, también respectivamente, incluyendo la ampliación y reparcheo de la pista de Nuquí.

    En materia ambiental, -tan importante en una tierra tan rica en biodiversidad como lo es el Chocó, donde quedan el bellísimo Parque Nacional Natural de los Katíos, declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, y el complejo ecosistema que conforman las selvas del Darién y los valles del río Atrato y del río San Juan-, hemos trabajado también sin descanso.

    La Comisión Nacional de Regalías ha destinado recursos por 430 millones de pesos a proyectos de recuperación de suelos en Istmina y Bahía Solano. Además, asignó 156 millones para el establecimiento de plantaciones forestales protectoras en ocho zonas del Chocó, en desarrollo del Plan Verde que viene coordinando el Ministerio del Medio Ambiente. También para este Plan, que impide la degradación ambiental y al tiempo genera empleo, el gobierno transferirá a Codechocó cerca de 438 millones de pesos.

    El Gobierno se encuentra comprometido en la Agenda Pacífico XXI, que es el proyecto ambiental más importante en la zona, y cuya coordinación se ha dejado en manos del Instituto de Investigaciones del Pacífico. En la formulación de esta Agenda es fundamental contar con el concurso de la región y de sus gentes, para convertirla en un verdadero mapa orientador de la inversión en la región.

    El Estado, a través del Ministerio del Medio Ambiente, en coordinación con el Incora y la Red de Solidaridad, también ha venido apoyando la consolidación de los derechos territoriales de las comunidades negras y pueblos indígenas, y hoy se cuenta con 1.4 millones de hectáreas tituladas a favor de los afrocolombianos del Pacífico y 32 nuevos resguardos constituidos. Al finalizar la presente vigencia se espera alcanzar la cifra de 3.1 millones de hectáreas tituladas a las comunidades negras y más de 40 nuevos resguardos. La inversión total en este rubro, desde cuando inició mi gobierno, ha sido de 3.400 millones de pesos.

    También en el tema de la vivienda, podemos anotar que entre 1998 y 1999 se han asignado en el Chocó, por parte del Inurbe, 409 subsidios familiares de vivienda por un valor cercano a los 1.000 millones de pesos.

    La Red de Solidaridad, por su parte, ha jugado un papel fundamental en el alivio de la dramática situación de las poblaciones desplazadas por la violencia o por desastres naturales en el departamento, con una inversión de casi 2.600 millones de pesos en los últimos dos años. Asimismo, ha destinado en el mismo periodo 1.665 millones a la atención de los adultos mayores y la construcción de obras de protección.

    Finalmente, quiero referirme a un tema que sé que está en el centro de las preocupaciones de los chocoanos: el tema del orden público. Quiero ser enfático en que esta responsabilidad estatal la seguiremos ejerciendo en todo el territorio del Chocó, una tierra de la cual Colombia tiene por qué sentirse orgullosa y que debe sentir a su vez todo el apoyo institucional del Estado.

    Destinaremos 400 millones de pesos de recursos de la Policía Nacional, del Ministerio del Interior y del municipio de Juradó, para reconstruir el puesto de policía alevemente destruido por los subversivos y devolver la presencia policial a la región.

    Al mismo tiempo, la Armada Nacional viene conduciendo patrullajes de área en las zonas afectadas por la falta de fuerza pública, con más de 300 hombres, con el fin de brindar seguridad a la región, y proteger las importantes zonas turísticas.

    Cualquier otra medida que sea necesaria para devolver la tranquilidad y el turismo al Chocó la tomaremos de común acuerdo con las autoridades regionales y las fuerzas vivas del departamento.

    Amigos chocoanos:

    Quería hablar con ustedes de hechos y no de promesas, porque ustedes y yo estamos cansados de escuchar siempre las mismas palabras vacías sobre este departamento, sin que se produzcan resultados concretos.

    Por mis actos pueden juzgarme. Con el Chocó y con el desarrollo integral de todas las regiones de Colombia estoy comprometido hasta el fondo. Y espero que ustedes mismos, los chocoanos, ayuden con su actitud constructiva y con la continua fiscalización a los corruptos a derrotar para siempre el síndrome de la pobreza y la marginalidad. ¡Si entre todos empujamos la locomotora del progreso, llegaremos a buen puerto! No lo duden.

    Como dijo mi padre, hace exactamente 27 años, yo también “sé que este pueblo del Chocó va a ser uno de los factores de equilibrio en esas perspectivas que comienzan a despejarse en el mañana de Colombia”.

    ¡Que así sea! ¡Que se despeje al fin el horizonte de esta tierra de oro y esplendor!

    Muchas gracias

    Lugar y fecha

    Choco, Colombia
    15 de febrero del 2000

    HONORES MILITARES DE BIENVENIDA AL PRIMER MINISTRO DEL REINO DE MARRUECOS, ABDERRAHMAN EL-YOUSSOUFI

    Con gran placer quiero dar la más cálida bienvenida a nuestro país a su excelencia Abderrahman El-Youssoufi, Primer Ministro del Reino de Marruecos, y a su distinguida comitiva, presidida por el Ministro de Relaciones Exteriores y de la Cooperación, Mohamed Benaissa. Y hago extensivo mi saludo y votos de felicidad a Su Majestad Mohammed VI y a todo el querido pueblo marroquí, que hoy se acerca al pueblo colombiano para fortalecer los lazos de amistad y cooperación que nos unen en los dos extremos del Océano Atlántico.

    El Reino de Marruecos evoca para los colombianos la imagen de una tierra hospitalaria, ancestral y progresista a la vez, donde las milenarias tradiciones se funden con la modernidad y donde el Occidente y el Oriente se hacen uno, como un símbolo de convivencia universal.

    Ciudades bellas y llenas de vitalidad e historia, como Rabat, Casablanca, Marrakech, Fez y Tánger, son referencias obligadas para todo aquel que quiera entender el desarrollo del Norte de Africa y de la Península Ibérica y que quiera sumergirse en el encanto mágico de las culturas beréber y árabe, que dominan el horizonte cultural de Marruecos.

    Pero Marruecos, “El Reino de los Sentidos”, es mucho más que historia. Es una monarquía constitucional que avanza en el camino de las conquistas democráticas para su pueblo y es también una nación con vocación de progreso, con una importante y creciente industria turística, con grandes riquezas minerales y agrícolas y con un sector industrial que genera cerca del 70% de sus ventas al exterior.

    Es, además, una nación de gente dinámica y laboriosa, dispuesta a aprovechar al máximo su herencia multicultural, donde el uso de las lenguas árabe y beréber convive con la utilización de idiomas occidentales, como el francés y el español, facilitando así una mayor y más efectiva inserción del Reino al comercio y la cultura mundiales.

    Hace un año tuve la agradable oportunidad de viajar al Reino de Marruecos, en una visita de trabajo, y guardo los mejores recuerdos de la amable hospitalidad que me dispensó Su Majestad Hassan II, por cuyo fallecimiento pocas semanas después sentí un profundo pesar, que me hizo acompañar de corazón al pueblo marroquí en el duelo que vivió ante la muerte de su monarca.

    En esa ocasión fui recibido en el aeropuerto internacional La Menara por el entonces príncipe heredero y hoy Rey de todos los marroquíes, Su Majestad Mohammed VI, a quien le deseo grandes éxitos en su tarea como líder y guía de su nación. Y también celebramos fructíferas reuniones con usted, señor Primer Ministro, y con los más altos dignatarios del gobierno marroquí.

    Traje de esta visita a Marruecos la sólida impresión de una nación regida por los mejores valores del Islam, convencida de las bondades del multilateralismo y de la solución pacífica de los conflictos, y comprometida en un proceso constante de modernización, consolidación democrática y crecimiento económico.

    Colombia tiene muchas razones, de índole cultural, comercial y político, para estimular una relación cada vez más fuerte con el Reino de Marruecos, sobre las bases de una amistad sincera y de una cooperación respetuosa.

    Señor Primer Ministro Abderrahman El-Youssoufi:

    Durante su estancia en Colombia tendremos oportunidad de discutir y ampliar nuestros intereses en temas comunes a las dos naciones y de analizar el papel de nuestros estados en los organismos que nos reúnen, como las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio, el Grupo de los 77 y el Movimiento de Países No Alineados.

    Confío en que su estadía y la de su comitiva en nuestro país sea grata y amable, presidida por el afecto que debe existir entre nuestros pueblos, y que logremos avances fructíferos en nuestra relación.

    Un poeta del Magreb, del siglo XI, escribió estas bellas palabras sobre el mundo y las gentes: “Haz de la tierra una casa y de la humanidad un hombre. Así, quien venga será siempre bienvenido”.

    Sean, pues, todos ustedes, dignatarios y amigos del querido pueblo marroquí, bienvenidos a mi país: una Colombia viva, positiva, pujante y solidaria que los recibe con el más cordial de los afectos.

    Muchas gracias.

    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    8 de marzo del 2000

    INAUGURACIÓN DE LA CLÍNICA EDUARDO SANTOS

    En los años 30 del siglo XX ocurrió un cambio fundamental en la manera de entender el Estado. Si hasta entonces se le concebía, en el mundo capitalista, sólo como un garante del pacífico funcionamiento de una economía regida por la iniciativa privada, desde ese momento se comenzó también a pensar en la responsabilidad estatal en el logro del bienestar social de los ciudadanos. El cuidado de asuntos tan esenciales como la salud, los amaneceres de la maternidad o, en el otro extremo, los ocasos de la vejez, no podía abandonarse a los azares de la voluntad de los particulares.

    De ese clima intelectual surgió, en nuestro país, el Instituto de Seguros Sociales. Una institución que, a pesar de haberse fundado en 1946, recoge una herencia de prolongadas y  esmeradas iniciativas por darle a los colombianos la necesaria asistencia para poder llevar una vida realmente digna. Desde el cuerpo de médicos que, luego de educarse en nuestras universidades tras la reforma educativa del general Santander,  sobrellevaron la epidemia de viruela que azotó a Bogotá en 1841, hasta la aprobación, por parte del presidente Olaya Herrera, de la Convención sobre Seguros de Enfermedades de los Trabajadores, se fraguaron en Colombia muy diversas iniciativas para impulsar la protección social.

    Hemos avanzado un gran trecho desde entonces. Y hoy podemos contar, con orgullo, que la Organización Mundial de la Salud ha certificado que Colombia es el país de Latinoamérica que tiene el sistema de salud más eficiente y equitativo. En palabras de la misma Organización, Colombia “ha implementado un sistema extremadamente justo de ingreso al sistema, el cual le está dando acceso a un segmento mucho más amplio de la población, con lo cual está reduciendo las desigualdades frente a la salud y conduciendo a una mejor respuesta”.

    Tenemos un excelente sistema de salud, reconocido en el mundo, y estamos trabajando para que su funcionamiento sea cada vez más eficiente, con un esfuerzo indeclinable.

    En los últimos meses hemos realizado inversiones por más de 150.000 millones de pesos para afrontar la crisis de los hospitales. Con estos recursos estamos salvando a 27 hospitales departamentales de segundo y tercer nivel en todo el país. A la vez, hemos aumentado en 800.000 el número de afiliados al régimen subsidiado de salud, buscando, de ese modo, que se haga realidad el mandato constitucional según el cual ningún colombiano podrá carecer de tal atención.

    El gobierno, -que quede claro-, se la juega toda por la salud. Y aún en medio de las dificultades fiscales que tenemos, no hemos disminuido nuestra inversión en salud, sino que, incluso, hemos podido incrementarla. ¡Porque invertir en salud es invertir en vida!

    La obra que hoy inauguramos, la clínica Eduardo Santos, demuestra, precisamente, nuestra perseverancia en trabajar por el futuro de la salud y, muy particularmente, por nuestros niños. Qué gran satisfacción poner en marcha hoy, en las instalaciones del antiguo centro pediátrico de la institución, una entidad tan especializada y tan moderna. Unas 100 camas para atender a menores de edad, junto con los mejores equipos y el más calificado personal, serán un certero aporte a la salud de los niños colombianos.

    La institución que hoy inauguramos, junto con la ampliación de camas pediátricas en la Clínica Carlos Lleras, en la Jorge Bejarano y en el Hospital San Pedro Claver, busca justamente cubrir la demanda de atención médica infantil que la desaparición del Lorencita generó.

    Apreciados amigos:

    En los artículos 48 y 49 de la  Constitución Nacional se estipula que la salud y, más genéricamente, la seguridad social, son derechos públicos cuya prestación se realizará bajo la dirección, coordinación y dirección del Estado. Ese deber constitucional es inexorable. No queremos ver que por falta de asistencia los accidentes se conviertan en fatalidades. La presencia estatal –aunque no sólo la estatal– es, en esa medida,  imprescindible.

    Al respecto recuerdo el caso, hace unos años,  de una joven del sur de la ciudad que sufría simultáneamente una insuficiencia renal y una aguda lesión cardíaca. Cuatro veces al día debía transportarse a la clínica San Rafael para  realizar un recambio de sangre. Una sola falla significaba para ella despedirse del futuro. Sin embargo, el complicado procedimiento tampoco estaba funcionando. Aunque tenía sólo 17 años sus expectativas de vida cada vez se reducían más. Entonces, luego de pedirle consejo a su madre y al Divino Niño, ella aceptó la propuesta de someterse, a la vez, a un transplante de riñón y de corazón. Era la segunda ocasión que en el país se realizaba una operación de este tipo. Tras 10 horas de intervención y la participación de unos quince especialistas, la cirugía, realizada en la clínica San Pedro Claver del Seguro Social, concluyó exitosamente. Los médicos, gracias a una oportuna decisión, le dieron a esta joven una segunda oportunidad.

    Yo confío en que el Seguro Social disfrute también de una nueva oportunidad, para que se repitan estos gratificantes acontecimientos.  Estamos trabajando para ello. Si contamos con la concertación entre los distintos estamentos y también con  un correcto  y eficiente cumplimiento del servicio por parte de los directos responsables, podremos cuidar y salvar muchas vidas. Más aún cuando, como acontece en el evento que hoy nos reúne, se trata de ese bien invaluable que es la vida de los niños.

    Bien decía, al respecto, la poetisa Gabriela Mistral:  “Muchas cosas pueden esperar; pero el niño no. Es ahora cuando se están formando sus huesos, se está constituyendo su sangre, se está desarrollando su mente. A él no le podemos decir mañana, su nombre es hoy”

    Muchas gracias.

    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    16 de agosto del 2000

    INTERVENCIÓN RADIO-TELEVISADA DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, DOCTOR ANDRÉS PASTRANA ARANGO

    COMPATRIOTAS:

    En mi campaña a la Presidencia de la República le propuse al país la realización de un gran Cambio. Esta alternativa fue apoyada por más de seis y medio millones de colombianos – la votación más alta de la historia- que creyeron en mí, en mi propuesta y en la necesidad urgente de corregir el rumbo del país.

    Desde el primer día, y aún antes de posesionarme, comencé a trabajar para lograr un cambio que nos permita una salida negociada al conflicto armado y en este propósito vamos avanzando, a pesar de todas las dificultades. También propusimos e implementamos trascendentales reformas en el campo económico y social, que se requerían con urgencia, aún cuando algunas fueran impopulares, pero con la conciencia de que son indispensables. ¡En éstas también estamos avanzando!

    Y como otro propósito fundamental –quizás uno de los más importantes- propuse al país un trabajo conjunto para rescatar la política, moralizar la actividad pública y castigar a los corruptos.

    Como dije en mi discurso de posesión, utilizando las palabras de Jesús: “No se puede echar vino nuevo en vasijas viejas”. Por ello convoqué a las fuerzas políticas y nacionales a un gran acuerdo para cambiarle la cara a la política y abrir las puertas del Congreso a la participación de los  más honestos representantes del pueblo.

    Todos queremos políticos que sean eficaces voceros de los intereses ciudadanos.

    En esa ocasión la Reforma Política que presentamos fue derrotada en el Congreso, ante el desinterés de un sector de aquellos mismos que queríamos reformar.

    En estos últimos días hemos visto los desastrosos resultados de no haber asumido a tiempo esta necesaria reforma. Hoy, lo que ha podido ser una medida preventiva, debe ser cirugía mayor para un enfermo grave. Siguen, lamentablemente, las prácticas deshonestas y corruptas en contra del presupuesto de todos los colombianos, como un cáncer oscuro, carcomiendo la moral del país.

    No hemos parado de luchar en contra de este flagelo ni un solo minuto. Fue la propia Presidencia de la República la que inició la investigación que destapó la olla podrida en la Cámara de Representantes, así como hemos destapado muchas otras en diferentes entidades y como lo seguiremos haciendo donde sea necesario.

    Permanentemente oigo a mis compatriotas, siento sus preocupaciones y veo sus angustias. Por eso sé que esto no puede seguir así.

    Cuando recorro este país hermoso y vital, lleno de riquezas y de oportunidades a la espera de ser aprovechadas y cuando veo el tesón del trabajo y la creatividad de nuestros compatriotas, entiendo la enorme responsabilidad de realizar el cambio que necesitamos para  responder a sus justas expectativas.

    Cuando oigo las voces de los jóvenes, de las mujeres, de los trabajadores, de los niños, de los campesinos, en fin, de todos los colombianos buenos, honestos y pacíficos que reclaman un cambio, sé que cuento con ellos para hacer las grandes reformas que todos queremos.

    Por ellos, por esa inmensa mayoría de compatriotas buenos,  esto no puede seguir así. Y no podemos esperar más para tomar medidas contundentes.

    ¡Queremos un país en donde toda la gente buena y trabajadora  tenga oportunidades para un futuro mejor!

    En mi condición de Presidente de todos los colombianos, he decidido de nuevo convocar a las diversas fuerzas políticas a definir en forma inmediata un gran acuerdo que permita impulsar y encontrar soluciones de consenso a aquellos temas de interés nacional, cuyo contenido y alcance va más allá de la coyuntura. La paz, la economía y lo social, la lucha contra el narcotráfico y la política internacional deben ser los ejes de ese nuevo compromiso con el futuro.

    Para comenzar esa discusión el Gobierno ha puesto sobre la mesa una ambiciosa agenda legislativa para este periodo de sesiones. En ella atendemos la urgente necesidad de profundizar nuestro proceso de reforma estructural en lo económico y en lo social. En cuanto a lo primero quiero decirles que debemos creer en que podemos hacer de Colombia un país que genere más empleo y riqueza para todos, un país competitivo en la economía global que amplíe el horizonte de nuestras oportunidades. En lo social, queremos que ese progreso se refleje en un sistema eficiente a la hora de distribuir equitativamente el producto del trabajo de todos y en el que los más pobres tengan más beneficios y más oportunidades.

    Adelantar esta inmensa tarea legislativa, que implica grandes cambios, requiere de un consenso mínimo que garantice el futuro del país. Esa es la labor patriótica a la que hoy convoco a las fuerzas políticas y sociales del país.

    Para hacer realidad una reforma que nos asegure el cambio de las costumbres políticas, de los partidos y del propio Congreso, voy a apelar a la decisión soberana de mis compatriotas. Voy a convocar a un referendo.

    ¡Vamos a meterle pueblo al cambio!

    De acuerdo con nuestra Constitución, para poder llevar a cabo este referendo, es necesario presentar un proyecto de ley, el cual radicaremos en el Congreso la próxima semana.

    Mediante este referendo se preguntará a los colombianos sobre las bases constitucionales de un nuevo orden político. Cada uno de ustedes podrá decidir si aprueba o no el cambio en la política, en una votación que se realizará este año, tan pronto se cumplan los trámites correspondientes.

    Invito desde ya al Congreso de la República a aprobar unánimemente esta iniciativa, para darle paso a un anhelo popular y a una necesidad ineludible de nuestra democracia.

    En estos casos, la función del Congreso consiste en aprobar o rechazar la realización del referendo. Lo toma o lo deja. Me asiste la seguridad de que el Congreso sabrá entender su responsabilidad histórica.

    Mediante este mecanismo, los colombianos podrán decidir si quieren una democracia que funcione mejor, si quieren un Estado sin corrupción, un Congreso que con transparencia y autonomía ejerza el control político, que expida leyes adecuadas y unos partidos que interpreten la voluntad popular.

    También podrán pronunciarse acerca de si desean un Congreso más pequeño y especializado. Desde luego no se pretende con ello afectar la adecuada representación, tanto regional como de las diferentes tendencias de nuestro espectro ideológico.

    Los colombianos decidirán si adoptamos un adecuado sistema de representación, no excluyente, que le abra espacios a los sectores que hoy no se sienten interpretados por los  partidos tradicionales.

    En esa misma vía, deberemos escoger si queremos que las campañas políticas cuenten con una financiación transparente, independiente y limpia.

    Siempre he creído que los hombres públicos debemos responder por nuestros actos. Por ello, así como los actos de gobierno son públicos, le preguntaremos a los colombianos si desean que el voto de los congresistas en sus actuaciones como legisladores sea público, para que respondan ante sus electores por sus actuaciones.

    Queremos a nuestro Congreso comprometido con el control político, sin ataduras del ejecutivo. Queremos que sea un foro democrático en donde la oposición tenga garantías y en donde las minorías se puedan expresar.

    Y la depuración no debe ser sólo en el Congreso. Desde el Ejecutivo reafirmo hoy el compromiso de elevar a norma constitucional que sólo los mejores accedan a los cargos públicos, tal como mi gobierno lo esta haciendo. Así acabaremos de una vez por todas con la “dedocracia” y el “amiguismo”.. Para esto, consultaremos si la recomendación política para cargos públicos debe dar lugar a la pérdida de investidura.

    También vamos a preguntarle a los colombianos si están de acuerdo con sancionar a los corruptos con la prohibición de volver a acceder a cargos de elección popular, o al ejercicio de funciones públicas.

    En el referendo, además, debemos indagar si es necesario hacer más drásticas las causales de pérdida de investidura extendiéndolas a castigar a quienes trasteen electores, a los ausentistas y a quienes violen las reglas de financiación de las campañas. ¡Nos cansamos de los corruptos!

    Quiero invitar a nuestros compatriotas a decir SÍ, acabemos con las malas prácticas políticas. SÍ, acabemos con el turismo parlamentario y el negocio de las suplencias. SÍ, acabemos  con los abusos en el régimen de pensiones y de salarios de los altos funcionarios del Estado.

    Por último, también quiero darles una buena noticia, especialmente a los más pobres de Colombia. La Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos aprobó en primer debate el paquete de ayuda con el que ese país contribuirá al Plan Colombia, gracias al cual los más necesitados del país podrán tener nuevas oportunidades de empleo y de bienestar . Esos recursos servirán para fortalecer todos los proyectos sociales que adelantaremos con dicho plan y servirán para que Colombia fortalezca la lucha que de tiempo atrás libra contra el narcotráfico.

    COMPATRIOTAS:

    Después de 10 años de vigencia de la nueva Constitución, quiero abrirle las puertas a la soberanía y a la sabiduría de nuestro pueblo, para que se pronuncie con SI rotundo para acabar con los vicios de la política y de nuestro sistema de representación. De nosotros depende la depuración que hoy se reclama a gritos.

    ¡Entre todos vamos a ganar el referendo para construir una nueva Colombia!

    ¡Este es un paso gigantesco hacia el futuro!

    Que Dios los bendiga y que Dios me bendiga.

    Muchas gracias.

    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    30 de marzo del 2000
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