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  • CELEBRACIÓN DE FIN DE AÑO DE LOS FUNCIONARIOS DE LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA

    Queridos amigos y amigas de la Presidencia:

    Hace un poco más de 40 meses, el 7 de agosto de 1998, llegué a la Casa de Nariño representando la voluntad de cambio que más de seis millones de colombianos depositaron en las urnas, la votación más grande en la historia del país.

    Ese día muchos de ustedes fueron los que me recibieron, pues ya trabajaban en la Presidencia de la República; otros llegaron a trabajar conmigo, y otros han ido ingresando desde entonces, conformando entre todos un equipo humano muy especial con el cual hemos laborado con una gran mística de servicio a Colombia.

    Hoy me siento muy feliz al tener la oportunidad de reunirme con todos ustedes, mis más cercanos colaboradores, para decirles de viva voz una palabra que me nace del corazón: ¡Gracias!

    El Gobierno que me honro en liderar ha trabajado sin descanso por construir un país mejor, en paz y con mayor justicia social. Todos sabemos que lo hemos hecho sin ahorrar un solo esfuerzo, pensando únicamente en lo más conveniente para el país.

    La historia habrá de reconocer que durante este periodo Colombia recuperó la senda perdida y enfiló definitivamente hacia el desarrollo. Éste ha sido el Gobierno del cambio y de la responsabilidad hacia el futuro, y ustedes, queridos amigos y amigas, son copartícipes de sus realizaciones.

    ¡Qué bueno poder reunirme esta tarde de diciembre con ustedes para reconocer su aporte a este proceso de cambio! La Presidencia no la hace una sola persona, ni el gabinete ministerial, ni un pequeño grupo de asesores. Todos sabemos que nuestro trabajo sería imposible sin el aporte de todos y cada uno de los funcionarios que han realizado bien su trabajo para que las cosas funcionen y todos podamos cumplir con nuestra misión.

    Las secretarias, los conductores, el personal de seguridad, el de la Casa Militar, el de aseo y mantenimiento, el administrativo, el jurídico, el financiero, el de comunicaciones y sistemas, todos sin excepción han trabajado duro no sólo para que a la Presidencia le vaya bien, sino sobre todo para que al país le vaya bien.

    Si alguien pudiera leer en este momento en mi corazón encontraría en él un solo sentimiento: ¡Gratitud!

    Cuando el sentimiento es tan grande, de verdad que a veces se quedan cortas las palabras. Ustedes lo saben: Lo que hemos hecho desde la Presidencia lo hemos construido juntos. Juntos tenemos que sentirnos orgullosos y juntos tenemos que defender las buenas obras realizadas.

    Juntos, además, seguiremos trabajando hasta el último minuto del 6 de agosto del año próximo, aunque nuestro compromiso no termina ni se agotará tampoco ese día, pues cada uno -los que sigan aquí en la Presidencia y los que nos vayamos a servir en otros destinos- debemos mantener la decisión de trabajar sin descanso por Colombia, por la paz y por el progreso de nuestro querido país.

    Hoy comenzamos la temporada navideña y es época de regalos y buenos propósitos. Hagámonos todos el propósito de mantener vivos los lazos de amistad, de continuar trabajando con alegría por el país y de hacer de nuestras oficinas y de nuestros hogares remansos de paz.

    De corazón les deseo, junto con Nohra y mis hijos, a todos ustedes la más feliz de las navidades -la última que pasaré con ustedes en la Presidencia- y un nuevo año lleno de amor, de felicidad y de grandes realizaciones.

    Déjenme decirles hoy, desde el fondo del alma, esas palabras que siempre digo a todos nuestros compatriotas, pero esta vez adicionadas con un inmenso sentimiento de afecto y de gratitud.

    ¡Que Dios los bendiga! ¡Y que Dios me bendiga!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    14 de diciembre del 2001

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