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  • CENTENARIO DE LA DIÓCESIS DE GARZÓN

    Amado Jesús:

    Hace ya un siglo desde cuando Garzón, esta tierra buena y bella que llevo en el alma, -la tierra de mi padre, de mis abuelos y de mi familia-, se convirtió en una sede principal de los pastores de tu Iglesia, desde donde se irradia el mensaje de la fe y de la esperanza a tantos colombianos.

    Han pasado siete Obispos por esta Diócesis desde aquel 20 de mayo del año 1900, y sus consejos y su ejemplo cristiano han sido un faro de luz para tantos creyentes que buscan la sombra protectora de tu amor y tu palabra.

    A la Virgen Inmaculada, patrona bondadosa de la Diócesis, quiero hoy también elevar los ojos y el sentimiento agradecido  porque su amparo maternal nos ha dado fuerza a todos los colombianos en los momentos difíciles que hemos vivido en este último siglo y en los tiempos actuales.

    Colombia, esta tierra dotada con las riquezas del Paraíso, fija hoy su esperanza en tu misericordia y en la santa intercesión de la Virgen María para que todos sus hijos alcancemos el sueño de vivir y prosperar en paz y armonía.

    Sabemos que nosotros debemos poner el trabajo y el esfuerzo para alcanzar la paz. Pero también escuchamos tu promesa, que nos da fuerzas para continuar: “Bienaventurados los que luchan por la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios”.

    Hoy, más que nunca, en esta Colombia adolorida por la sangre derramada entre hermanos, renuevo mi compromiso y el de todos mis compatriotas en la lucha por la paz. Queremos ser instrumentos de tu paz. Y te decimos, con las palabras del Centurión, que una palabra tuya bastará para sanarnos.

    Somos todos hijos de tu amor y Tú nos enseñaste que si pedimos nos será dado, porque es infinita la generosidad de un padre.

    Por eso hoy, al tiempo que te damos gracias por los 100 años de existencia de esta querida Diócesis de Garzón, te pedimos con devoción y con la certeza de tu amparo benefactor:

    Que dulcifiques el corazón de los violentos y les muestres con tu ejemplo el único camino verdadero, que es el de la paz y la concordia.

    Que acojas en tu seno las almas de tantos sacrificados por la guerra y des consuelo a los que lloran por su ausencia.

    Que nos des sabiduría, paciencia y discernimiento para seguir siempre el camino que nos acerque a la paz entre nosotros y con las naciones del mundo.

    Que bendigas esta tierra buena de Garzón, a sus pastores y al pueblo querido del Huila.

    Que bendigas a Colombia y que guíes su destino con tu mano bondadosa.

    Que nos muestres siempre tu amado rostro misericordioso.

    Amén


    Lugar y fecha

    Garzón, Huila

    19 de mayo del 2000

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