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  • COLOCACIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA DEL PARQUE DE LA LEYENDA VALLENATA

    Hoy y aquí, a orillas del bello río Guatapurí, en cuya ribera Hernando de Santana tuvo la buena idea de fundar hace 450 años a esta querida ciudad de Valledupar, se está dando inicio a la construcción del símbolo altivo de un pueblo.

     Porque la Leyenda Vallenata, esa que vincula en un solo escenario a la misma Virgen del Rosario con las figuras hoy míticas de Francisco Moscote y de Pacho Rada y con el talento inagotable de Alejo Durán, Rafa Escalona, Leandro Díaz, Emiliano Zuleta Lorenzo Morales y tantos otros, es la leyenda viva más importante de Valledupar, del Cesar, de toda la región Caribe y también de toda Colombia.

    La música vallenata es un verdadero patrimonio nacional que con razón enorgullece a Valledupar, su indiscutible capital. Porque esta música y la leyenda que vive en sus letras, en sus historias entrañables y en su ritmo embrujador, es corazón de patria y alma de Colombia.

    Como dijo mi padre, cuando hace ya casi 30 años visitó esta querida ciudad, “la música del Cesar no está solamente en su compositores, sino en su pueblo; es parte de su propio espíritu, de su propia alegría, de sus propias emociones, emociones que en realidad han contagiado ya todos los rincones de la Patria con el sentimiento”.

    Y es que el vallenato es sobre todo eso: sentimiento, un sentimiento profundo que conmueve y contagia a todo el que lo oye. No por nada el mismo Gabo dijo alguna vez que su obra maestra “Cien Años de Soledad” no era más que un largo vallenato escrito. Porque el vallenato, como él mismo lo define, se hizo para “contar cantando”.

    La Plaza Alfonso López y la famosa tarima de Francisco El Hombre han sido testigos de la historia del vallenato por más de tres décadas, ha sido el Olimpo de la “Diosa Coronada” y la sede real de los soberanos vallenatos que sin falta se escogen cada mes de abril.

    Pero el pueblo y el fervor vallenato hace ya rato que superaron la capacidad de la plaza. Por ello resulta tan oportuna y pertinente la iniciativa que ha liderado –quién si no ella- la Cacica Consuelo Araújonoguera con las autoridades locales, para iniciar la construcción del Parque de la Leyenda Vallenata, que sirva de nueva sede al Festival y a otros eventos que se presenten en Valledupar.

    Con esta primera piedra que hoy colocamos se está cristalizando un sueño antiguo de la gente vallenata, dotando a la ciudad de un parque a la altura de su tradición y de su lugar preponderante en el  folclor colombiano. Un parque vivo y ecológico para disfrutar y promover la música vallenata. Un parque lleno de historia, donde todos podamos escuchar y cantar a coro las más bellas estrofas de nuestra poesía popular.

    Pronto todos los colombianos podremos caminar al fin en el Bosque del Amor-Amor, recorrer la Plaza de los Chimilas, disfrutar los cantos de los juglares vallenatos en el Coliseo Cacique de Upar y la Tarima Compae Chipuco, e incluso encontrarnos con una réplica del antiguo convento de Santo Domingo, donde reposaba la imagen de la Virgen del Rosario, cuyo milagro dio vida a la Leyenda Vallenata.

    Allí escucharemos como un eco inmemorial el sonido inconfundible de los acordeones. Ese mismo acordeón “donde tengo el alma mía, donde tengo corazón y parte de mi alegría”, como decía el gran Alejo Durán.

    Yo estoy seguro de que en este nuevo parque siempre podremos encontrar, como en el inmortal canto de Adolfo Pacheco, a “un indio faroto y su vieja gaita” que nos cuente “historias sagradas que antepasados recuerdos esconden” y “que hermosamente toque y les diga cuando venga, que también tiene leyenda, cual la de Francisco El Hombre”.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Valledupar, Cesar

    6 de enero del 2000

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