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  • COLOMBIA, EL PAÍS DE LATINOAMÉRICA CON LOS MÁS ALTOS ESTANDARES DE MANOFACTURA DE MEDICAMENTOS

    ENTREGA DEL PRIMER PREMIO AFIDRO A LA INVESTIGACION MEDICA EN COLOMBIA

     

    “En este proceso de crisis económica por el cual la República ha atravesado en sus últimos años, (…) nuestro pueblo ha tenido empresas que han sacrificado generosamente ventajas temporales con miras a la reconstrucción social y económica de la Nación, pero fue la industria farmacéutica la primera que tomó la determinación de establecerse nacionalmente para economizarle al país recursos externos y abrirle al pueblo colombiano nuevas fuentes de trabajo”

    Las anteriores fueron las palabras de mi padre, el expresidente Misael Pastrana Borrero, cuando hace más de cuarenta años, junto con personalidades reconocidas en el mundo de la economía y la salud, comenzó la irreversible incorporación de la industria de medicamentos al patrimonio científico y económico del país.

    Por ello hoy, al recorrer el camino de la salud en Colombia,  hacemos un reconocimiento a la labor de nuestros profesionales y de las instituciones que han liderado el cambio en los conceptos de la vida y de la muerte a través del tiempo. En nombre de todos ellos y del rigor en la investigación para promover la transferencia de tecnología y la innovación, la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación, Afidro, hace hoy entrega del premio que lleva la memoria de quien fuera su primer Presidente Ejecutivo y uno de los pioneros en la dirección de un modelo de desarrollo industrial para el gremio.

    Para orgullo de las instituciones científicas y académicas, el cuerpo médico, la industria biomédica y los miles de colombianos que han luchado por ofrecer un mayor bienestar a la comunidad, en esta primera versión del premio han sido 30 los aportes científicos presentados por distintos profesionales de la salud, que permitirán mejores acercamientos diagnósticos o terapeúticos, modificaciones en el curso de las enfermedades, un mayor entendimiento epidemiológico y cambios favorables en la prevención de las dolencias.

    A todos ellos, y muy particularmente a las eminentes investigadoras Luz Helena Cano y Angela Restrepo, del Grupo de Micología Médica y Experimental de la Corporación para Investigaciones Biológicas, de Medellín, quienes se hicieron acreedoras al primer premio, y a los investigadores finalistas, pertenecientes al Grupo de Neurociencias de la Universidad de Antioquia, al Grupo del Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana y a la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle, les quiero expresar nuestra admiración y las más sinceras felicitaciones.

    Así mismo, éste también es un homenaje a esos hombres y mujeres que a través de la historia y desde sus laboratorios han ido elaborando las páginas de la investigación médica en Colombia.

    Han sido muchos los avances desde el siglo XIX, cuando los cirujanos realizaban operaciones anestesiando a sus pacientes con inyecciones de brandy, éter y cloroformo. Todavía reposan en los anales de la industria farmacéutica, en potes de porcelana, impresionantes dosis de reconstituyentes preparados a base de vino puro, licor de pearson y kola, para robustecer a las personas débiles; fórmulas magistrales o remedios secretos que se vendían desde las vitrinas de las boticas al público.

    Pero el tiempo ha pasado y con él los adelantos de la industria farmacéutica, que han hecho de la salud algo más que la simple ausencia de las enfermedades y de las dolencias.

    Por eso, en la actualidad, para el Gobierno Nacional y el país entero es satisfactorio contar con el esfuerzo de 25 empresas farmacéuticas de Investigación y Desarrollo de medicamentos agremiadas en Afidro, las cuales han sido responsables de la invención de más del 95% de los medicamentos que se producen en el mundo.

    Sabemos que su mayor contribución no sólo ha sido la reducción en las tasas de mortalidad en el planeta sino también un mejoramiento en la expectativa de vida de nuestros pueblos. En las últimas tres décadas, gracias a sus esfuerzos, cada cinco años ha aumentado esta expectativa en un año más.

    Para el Gobierno Nacional es gratificante el esfuerzo que se ha llevado a cabo por parte de la industria farmacéutica nacional y extranjera, en la implementación de las Buenas Prácticas de Manufactura, al interior de las plantas de fabricación situadas a lo largo y ancho del territorio colombiano. Este esfuerzo que desarrolla las normas técnicas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud y que se traduce en la fabricación de medicamentos de óptima calidad, ha demandado por parte de los laboratorios que ya se encuentran certificados una inversión superior a los 300 millones de dólares.

    El decidido impulso que le ha dado mi Gobierno a la industria farmacéutica, a través del Ministerio de Salud y del Invima, con el concurso de los laboratorios nacionales y extranjeros, nos ha llevado a ser el país con más altos estándares de manufactura de medicamentos a nivel latinoamericano, a la altura de los mejores del mundo, como acertadamente lo reconocen hoy la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud. A este logro han contribuido muy especialmente las empresas afiliadas a Afidro, que han desarrollado con oportunidad y eficiencia estas prácticas de incuestionable beneficio colectivo.

    Además, cabe destacar que recientemente el Invima certificó con las Buenas Prácticas de Manufactura un laboratorio farmacéutico, sin duda el más moderno y más grande de América Latina, que cuenta con tecnología virtual, susceptible de ser monitorizada en tiempo real desde Basilea, capital tecnológica de la industria farmacéutica, lo que representó una inversión de más de 25 millones de dólares, obtenidos en su gran mayoría por la utilización de las líneas de crédito IFI, Fonade  y Bancoldex, proyecto que refleja una vez más el propósito de mi Gobierno de fortalecer la industria farmacéutica.

    Así damos cumplimiento al lema que desde 1959 ha perdurado en las orientaciones del sector farmaceútico, según el cual: “Si es producto colombiano merece la confianza del comerciante importador y del público consumidor”.

    Pero los esfuerzos por implementar una política coherente en materia de medicamentos no termina ahí. También en el último año, el Invima, ha realizado más de 400 operativos directos, tendientes a desarticular el mercado negro de medicamentos en el país, con resultados francamente alentadores. A lo anterior, se suma el esfuerzo realizado por el Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía, con el desmantelamiento de peligrosas bandas dedicadas al lavado de medicamentos robados, y la confiscación de imprentas dedicadas a la falsificación de cajas y rótulos, por valor superior a un millón de dólares.

    En su conjunto, las estrategias emprendidas por el Gobierno a través del Ministerio de Salud y el Invima, las cadenas de productividad y competitividad promovidas por los Ministerios de Desarrollo Económico y de Comercio Exterior, sumadas a la cuantiosa inversión realizada por la Industria Farmacéutica en general, se reflejan hoy en excelentes resultados, que constituyen otro evidente signo de la reactivación económica del país. En lo corrido del año las exportaciones de medicamentos han aumentado en un 12%, si bien tal incremento se sitúa en más del 50% en lo que respecta a las exportaciones realizadas hacia México, Venezuela, Paraguay, Costa Rica y Puerto Rico, que es una puerta de entrada para el gran mercado norteamericano.

    Amigos farmaceutas e investigadores:

    El éxito en encontrar la cura adecuada a las enfermedades que privan de la vida a personas que tienen derecho a ella y que representan altísimos gastos de salud y costos laborales depende en gran medida del desarrollo de investigaciones para el descubrimiento de nuevas formas farmacéuticas que reduzcan la necesidad de hospitalización y que le permitan a la gente disfrutar de vidas más productivas.

    Por ello, el reto de la industria farmacéutica consiste en hacer medicamentos seguros y eficaces para todos los pacientes que así lo requieren. Como lo afirmaba un famoso investigador, ”a través de la historia, la utopía de los entusiastas de la tecnología consiste en creer que ella misma contribuirá a derrotar los paradigmas tecnológicos ya establecidos y a crear otros nuevos, que quizás finalmente puedan vencer a su creador, el hombre mismo”. Con esta mente abierta y receptiva, las nuevas generaciones tendrán que globalizar su interacción para enfrentar el tercer milenio.

    Por eso, hago una invitación a incrementar sustancialmente la inversión en investigación médica, tal como lo han hecho las compañías agremiadas en Afidro, que destinaron en 1998 4.253 millones de pesos, y que para el año 2000 han presupuestado 9.600 millones, lo que significa  un incremento de más del 79% en inversión para investigación médica.

    Sólo invirtiendo en salud estamos favoreciendo las condiciones para que la humanidad pueda disfrutar de la vida en todas sus dimensiones.

    Todos somos pequeños en cuanto somos criaturas sometidas al dolor, a la caducidad y a la muerte; pero la grandeza del hombre reside precisamente en el valor para sujetar con mano dura las riendas del paso inexorable del tiempo y conducir sin desmayo su capacidad intelectual y creativa para el progreso de la humanidad.

    Hoy, bajo el auspicio fundador de la memoria de mi padre, su primer Presidente Ejecutivo, agradecemos los esfuerzos de todas las compañías afiliadas a Afidro; de los miembros la junta directiva; de su actual Presidente Ejecutiva, la doctora Margarita Villate, y de todos los científicos que sin descanso, y como prueba fehaciente de su compromiso responsable por la vida, están logrando que la enfermedad deje de ser el más temible verdugo de la humanidad.

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    15 de noviembre del 2000

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