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  • COLOMBIA, EXPOHANNOVER 2000, TESTIMONIO DE NUESTRA PARTICIPACION EN ESTE EVENTO DE IMPACTO UNIVERSAL

    LANZAMIENTO DEL LIBRO “COLOMBIA EXPOHANNOVER 2000”

    “Hemos modificado tan radicalmente nuestro entorno que ahora debemos modificarnos a nosotros mismos para poder existir dentro de él”. Estoy seguro de que estas palabras del matemático estadounidense Norbert Wiener pasaron por la mente de más de uno de los 18 millones de personas que visitaron la Exposición Universal que, bajo el lema de “Humanidad, Naturaleza y Tecnología”, se realizó entre Junio y Octubre del año 2000 en Hannover, Alemania.

    Concebida como un Foro Global donde se discutieron los criterios ecológicos, éticos, socioculturales y económicos que determinarán las acciones humanas hacia un futuro sostenible, la Expo 2000 se convirtió en un espacio abierto e incluyente para que más de 155 naciones y otros 27 participantes dieran a conocer sus logros y sus proyectos relacionados con este tema.

    El libro “Colombia, Expo 2000 Hannover”, que hoy lanzamos, es un testimonio de nuestra participación en este evento de gran impacto universal, y será una memoria útil para reconocer el aporte de la nación colombiana dentro del marco global.

    Con una bella presentación gráfica y unos textos sobrios y amables, este libro también testimonia la gestión realizada en Hannover por mi querida amiga Maria Paulina Espinosa de López, quien, con su proverbial dinamismo, consiguió dejar muy en alto el nombre de Colombia.

    Sus esfuerzos, desplegados tanto en la coordinación de las múltiples delegaciones culturales, científicas y comerciales que representaron a nuestro país en Alemania, como en medio de las diferentes delegaciones extranjeras que también pasaron por nuestro pabellón en Expo Hannover, dieron como fruto el reconocimiento de nuestra patria como un país hermoso e interesante, lleno de riquezas culturales y naturales por descubrir.

    Mil gracias, Maria Paulina, por haber dejado tan alta imagen de nuestra nación en el exterior, trabajando sin descanso para que quienes pasaran por el pabellón colombiano en la Exposición Universal pudieran conocer nuestro país y a sus gentes más allá de las flores y el café, que nos enorgullecen, y, por supuesto, más allá de algunos hechos que generan una imagen negativa de nuestra patria. ¡Felicitaciones, Maria Paulina, por este libro que recopila el esfuerzo de muchos colombianos por hacer florecer el nombre de Colombia en el extranjero!

    En efecto, el Pabellón de Colombia en Expo Hannover fue, como nos cuenta el libro cuyo lanzamiento hoy nos reúne, uno de los más impactantes embajadores de nuestra arquitectura frente al resto del planeta. Construido en teca y metal, el espacio diseñado por el arquitecto bogotano Daniel Bonilla fue elegido como uno de los quince más bellos de la Exposición Universal, y se consolidó como un símbolo de cómo la naturaleza y la tecnología se pueden reunir para crear un espacio sostenible. Del mismo modo, fue motivo de admiración el pabellón diseñado por Simón Vélez para la ONG Zeri –Zero Emission Research Initiatives-, líder en proyectos sostenibles, que causó sensación por su versatilidad, su sostenibilidad y su belleza, el cual también tiene su merecido lugar en este libro.

    Gracias al trabajo gráfico, periodístico y editorial del equipo que colaboró en la publicación de este documento, también tenemos bellos recuerdos de los coloridos montajes de arte colombiano, música y danza que fueron presentados a los visitantes de nuestro pabellón. La escultura “El Maíz”, del maestro Edgar Negret, así como los cuadros del maestro Miguel Hernández y el bellísimo Ballet Folklórico de Sonia Osorio, por ejemplo, quedaron plasmados para siempre en las fotografías de este libro.

    Lo mismo pasó con las flores, las frutas, las joyas precolombinas, las artesanías y los deliciosos aromas del café colombiano que se esparcieron por Hannover. El esfuerzo realizado por nuestros múltiples concesionarios también recoge sus frutos en estas páginas. La Galería Cano, Frutiérrez, Artesanías de Colombia y la Federación Nacional de Cafeteros tienen en ellas su propio espacio, donde se reconoce el valioso aporte realizado con su participación.

    Hojeando las páginas de este libro me emocionó encontrar las imágenes de miles y miles de personas provenientes de todos los puntos del planeta, que se acercaban a nuestro pabellón ávidas de adentrarse en toda su riqueza: ¡Más de un millón de visitantes disfrutaron de la diversidad biológica y cultural que, desde Colombia, quisimos compartir con el resto del mundo!. Por ejemplo, sé que a todos impactó el Salón Dorado, exhibición museográfica montada por el Museo del Oro de Bogotá, la cual dio testimonio de la calidad, lujo y belleza de nuestra orfebrería ancestral.

    En este libro encontré muchas sorpresas, imágenes para la posteridad, proyectos futuristas aplicados en Colombia, como los de Reciclaje Escolar y Cosecha Urbana desarrollados por el Ministerio de Educación; caras alegres y orgullosas mostrando todo lo bueno de Colombia en el exterior. ¡Incluso hallé fotografías de las sillas de vaqueta que, por intervención de Nohra, fueron expuestas en el salón VIP para recordarle a nuestros invitados más especiales la belleza de los paisajes colombianos!

    Definitivamente, en este libro se encuentran los momentos más iluminados, más bellos y efervescentes de lo que fue la participación colombiana en la primera Exposición Universal de este milenio. La música, las danzas, las artesanías, los visitantes, el café y los proyectos sostenibles, todo reunido en estas páginas para dar fe de que en Colombia está viva, verde y colorida, la energía capaz de transformar positivamente las experiencias del milenio anterior para hacer realidad en el próximo el milagro de un mundo desarrollado y sostenible.

    Sin duda, María Paulina, quien ejerció como Viceministra de Turismo al comienzo de mi administración, encontró en la Expo Hannover la más eficaz forma de hacer patria en el exterior y de divulgar las riquezas y diversidad de nuestra Colombia, como la mejor promotora de lo que somos y lo que queremos ser.

    Quiero felicitarla a ella y a su entusiasta equipo de trabajo, a cada una de las personas que hizo posible tan decorosa participación de nuestra Colombia en la Expo 2000, al equipo editorial y al equipo de apoyo de la Cancillería, porque tras las interminables jornadas de trabajo, las sonrisas incansables de bienvenida a tanta gente, tras el tiempo dedicado a la preparación de este documento, sé que está la mejor y más firme voluntad de mostrarle al mundo y a nuestra propia tierra, que sí podemos, que sí vale la pena modificar nuestra forma de pensamiento, nuestras costumbres, nuestras vidas por entero, para hacer de este planeta y, por supuesto de nuestra querida Nación, un lugar mejor para vivir.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    15 de julio del 2002

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