• Banner textos

  • COLOMBIA RETORNANDO A LOS PANORAMAS DE ESTABILIDAD Y CRECIMIENTO

    Hoy me siento plenamente complacido. Sólo un par de semanas después de mi visita al territorio francés, donde tuve la grata oportunidad de encontrarme con los empresarios de esta querida nación y de exponer ante ellos mi visión sobre la situación de la economía colombiana, hoy vuelvo a verlos, esta vez en las cálidas y hospitalarias tierras de mi país. Creo que esto es una muestra inequívoca de su interés por conocer las posibilidades de la economía nacional y, en esa medida, un gesto de confianza en mis palabras y en el futuro que ellas anunciaban.

    Es claro que, en el mundo contemporáneo, la política internacional ya no es sólo un asunto entre Estados. Allí están involucrados también los gremios empresariales, las Organizaciones No Gubernamentales, los organismos multinacionales, los círculos académicos, esto es, un conjunto de instituciones distintas a las entidades estatales. Su presencia aquí es una muestra de cómo el gobierno colombiano está tan convencido de la necesidad de estrechar sus vínculos con tales actores, como de profundizar sus nexos, más tradicionales, con otros gobiernos. Creo, más que nunca, que por ahí avanza el camino hacia el desarrollo.

    Como ya lo mencionaba en nuestra pasada reunión, ese camino se ha venido ensanchando gracias a los esfuerzos de mi administración. Tras recibir una economía agobiada por una larga herencia de desajustes e imperfecciones desatendidas, se ha puesto la casa en orden. El programa económico que hemos desarrollado en más de dos años de trabajo nos permitió alcanzar el índice de inflación más bajo de las tres últimas décadas, bajar las tasas de interés en más de 30 puntos y reducir sensiblemente el déficit fiscal; tenemos estabilidad cambiaria, acabamos con la incertidumbre en el sector financiero, recuperamos la seguridad jurídica para los inversionistas y agilizamos el sistema aduanero. Los cimientos de nuestra economía, aquellos sobre los cuales se pueden levantar grandes rascacielos, han recibido el refuerzo que necesitaban.

    Estos procesos requirieron de medidas arriesgadas y no siempre populares. Junto a decisiones como la liberación de la tasa de cambio, la reforma constitucional para enmendar la figura de la expropiación por vía administrativa o la declaración de emergencia económica para evitar el posible colapso del sistema financiero, se debió, entre otras medidas, implementar  una reducción del gasto público y una política de austeridad en los gastos de funcionamiento de las instituciones regionales, para lograr, así, el saneamiento de las finanzas estatales. No obstante, a pesar de la magnitud de las dificultades afrontadas, el balance ha sido alentador y ya se han dejado ver los mejores efectos.

    Superando una profunda recesión, la industria está creciendo a una tasa del 10% -con sectores como el textilero cuyo crecimiento ha estado por encima del 20%-; las exportaciones, no tradicionales por su parte, lo están haciendo al 17%; el sector agropecuario, tras un largo letargo, se estima que creció en una cifra aproximada al 5%, descontando el sector cafetero; el sistema financiero, asimismo, ha mejorado la calidad de su cartera y ha podido reactivar un continuo flujo de créditos a los empresarios. Las perspectivas, en suma, son innegablemente alentadoras.

    El ajuste fiscal realizado hasta ahora, sumado a los buenos efectos que tendrán tanto el proceso de reestructuración de deudas como la reforma tributaria, la del régimen pensional y la del de transferencias, nos permiten esperar un crecimiento del 4% para el presente año. Este no sólo es un punto mayor al crecimiento del 3% que se produjo el año pasado, sino que tiene especial significación si se considera el decrecimiento del 4.5% que se presentó en 1999.

    No les quepa duda, amigos empresario e inversionistas: ¡Soplan buenos vientos en la economía colombiana!

    Gracias a ellos, estamos retornando a los atractivos panoramas de estabilidad y crecimiento que, por tradición, han distinguido a Colombia dentro del conjunto de los países latinoamericanos.

    A todo lo anterior se suman los esfuerzos que el Gobierno Nacional ha venido adelantando, desde hace más de dos años, para consolidar la paz en el país. Es absolutamente claro que las oportunidades de inversión y creación de empresas no dependen solamente de medidas acertadas en el campo macroeconómico, sino que exigen también unas adecuadas condiciones de paz y seguridad.

    Por eso, con paciencia, superando los diversos obstáculos propios de un proceso de esta índole, se ha logrado establecer, con las FARC, una zona de distensión para facilitar los diálogos, fijar una agenda para la negociación, incluir la participación ciudadana a través de audiencias públicas y definir unos procedimientos y unas mesas para la deliberación. Con el ELN, y con los buenos auspicios de Francia como parte del Grupo de Países Amigos, se está adelantando el establecimiento de otra zona de encuentro, se han visto gestos de paz como la entrega de soldados retenidos y, en un corto plazo, esperamos comenzar las negociaciones.

    Los signos, además, son cada vez más prometedores. Mientras hace un par de semanas, cuando yo realizaba mi gira por Francia, los diálogos con las FARC se hallaban congelados, ahora, después de la reunión que sostuve con el líder de dicha agrupación subversiva, se ha decidido reestablecerlos con un intenso ritmo de trabajo semanal y se han acordado, además, mecanismos para asegurar la participación de la comunidad internacional y para desbloquearlos en caso de futuros percances. Incluso, como consecuencia del clima de confianza generado por esa reunión, el grupo en cuestión ha anunciado la posibilidad de restringir a corto plazo el uso de cilindros de gas como armamento en sus combates. Aún dentro del malestar de la guerra, creo que indicios como éstos son síntomas de una pronta mejoría.

    A estos avances en la consecución de la paz,  se le suman los recursos en inversión social que están atacando los fenómenos que coadyuvan en la generación de la violencia. Ya sea en programas de desarrollo alternativo para los campesinos o de generación de empleo para jóvenes o mano de obra no calificada, en la modernización y reforma de la rama judicial, en subsidios para madres cabezas de familia, en el apoyo a proyectos productivos sostenibles a nivel regional, en el  amparo a la población desplazada o en las campañas de divulgación de derechos humanos, se están invirtiendo más de 5.600 millones de dólares ¡Estoy convencido de que invertir en la paz es invertir en el futuro de Colombia!

    Amigos empresarios:

    Colombia es un buen negocio. Fuera de los puntos ya mencionados, los cuales aclaran buena parte de los interrogantes que a ustedes podría generarles la situación del país, son amplias las ventajas de invertir en el país.

    Podría, para ello, mencionar su excelente ubicación geográfica, tanto por su acceso al Pacífico y al Atlántico -donde se cuenta con un fácil contacto con las islas del Caribe- como por ser un puente entre Suramérica y Centroamérica.  Bien podría añadir que a dichos nexos físicos se le suman los vínculos comerciales, en términos de acuerdos de libre cambio  y de preferencias arancelarias, con los que cuenta el país. Estos, descontando que Colombia tiene el segundo mercado interno de las naciones de habla hispana, nos dan acceso a más de 800 millones de consumidores en la Unión Europea, Estados  Unidos, México y la Comunidad Andina.

    Podría mencionar las zonas especiales de exportación en ambas costas que permiten no pagar impuesto de remesas, importar sin aranceles y no pagar impuesto de renta hasta el 2002 o aludir a nuestra autosuficiencia energética o, también, citar las abundantes y estimulantes garantías legales, en términos de desaparición de restricciones sectoriales a la inversión, de regulaciones para proteger la propiedad intelectual, de libre remisión de utilidades y capitales al exterior, de controles a la piratería, de flexibilización de los contratos de asociación o de convenios internacionales para arreglar las posibles diferencias entre el Estado colombiano y empresarios extranjeros, que se han venido adoptado.

    Sin embargo, la mejor prueba de lo que puede ofrecerles Colombia consiste simplemente en que charlen con algunos de los representantes de las no menos de 450 empresas francesas radicadas en Colombia. No casualmente, durante 1999, Francia realizó una inversión directa en nuestro país de 128 millones de dólares, una cifra récord en nuestras relaciones, y, en los primeros nueve meses del año pasado, efectuó inversiones por cerca de 60 millones de dólares.

    Si este indicio no fuera suficiente, y si tampoco bastaran las charlas que ustedes sostendrán con el selecto grupo de empresarios colombianos aquí presente, creo que su visita por las calles de algunas de las ciudades más importantes del país, ayudará a persuadirlos. De esa manera, podrán ver que Colombia no es el país apocalíptico de los noticias internacionales sino que es un país de gente trabajadora, estudiosa y amable, donde no sólo estallan bombas sino también buenas ideas y buenos sentimientos y donde las actividades laborales, académicas  y artísticas de la vida cotidiana de las sociedades no son una excepción sino son una regla de nuestro diario acontecer.

    Aquí, con la compañía de los representantes de las Cámaras de Comercio y del Medef colombiano, esto es, de nuestra Asociación Nacional de Industriales -ANDI-, que agrupa a empresarios dispuestos a impulsar importantes negocios con sus colegas franceses, podrán ver un país por detrás la pantalla. Un país al que ustedes pueden contribuir con capital, conocimientos y tecnología, pero que les devolverá esa contribución con negocios rentables y buenas alianzas estratégicas. Un país en el cual las oportunidades de inversión en infraestructura, comunicaciones o manufacturas, sólo necesita de empresarios decididos a tomarlas. Espero que puedan aprovechar esta ocasión.

    Muchas gracias y ¡bon appétit!


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    14 de febrero del 2001

    Destacados

    publicaciones recientes

    Relacionados

    Deja un comentario

    Copyright2021 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved