• Banner textos

  • COLOMBIA Y ESTADOS UNIDOS FORTALECEN SUS RELACIONES

    Cena ofrecida por el Presidente de los Estados Unidos Bill Clinton y la Primera Dama

    Gracias, señor Presidente Clinton y señora Clinton por la cálida bienvenida de que hemos sido objeto Nohra y yo y los miembros de nuestra delegación.

    Señora Clinton, usted es una inspiración para las mujeres tanto de su propia Nación como de cualquier otra. Nohra me manifestó que sintió como si la conociera desde antes cuando la vio por primera vez y pienso que existen muchas mujeres que comparten este sentimiento. Las reuniones que Nohra ha tenido con usted han sido tan productivas como mis reuniones con el Presidente. Ella regresará más comprometida que nunca a realizar su trabajo para combatir el abuso infantil y llevar atención de la salud a los colombianos que habitan las áreas pobres y rurales de Colombia. Sé que Nohra, con su ayuda triunfará, como ustedes lo han hecho, porque ella también es una mujer con muchos dones y una gran determinación.

    Sé que esta es una ocasión formal y sé que el cuerpo diplomático piensa que debo decir que hemos tenido conversaciones productivas. Bien, sí las hemos tenido. Pero la verdad es que el Presidente y yo disfrutamos de un buen rato. He pensado cuál ha sido la razón y decidí que quizás ello se deba a que ambos somos del sur: yo de Sur América y el Presidente Clinton de Arkansas.

    y naturalmente, porque ambos fuimos elegidos a la edad de 44 años. Bien, señor Presidente, usted ha estado en su cargo por casi siete años; yo lo he estado por menos de tres meses. Pero en nuestras conversaciones tanto en esta visita como en la anterior, encuentro un espíritu común y una causa común. Un convencimiento de que aún los problemas más insondables pueden solucionarse con resistencia y coraje. Una resolución de construir una nueva economía global donde los poderosos sean justos y se comparta la prosperidad, donde todos podamos utilizar mercados abiertos para avanzar juntos y no dejar atrás a nadie. Juntos, aquí en nuestra reunión, hemos hecho progreso y hemos reafirmado nuestro gran objetivo, un hemisferio sin droga y sin pobreza.

    Atravesamos por un momento crítico, tanto para Colombia y los Estados Unidos como para la economía mundial. Debo expresarle, señor Presidente, que mi país como muchos otros profesan un gran respeto y tiene sembradas las más altas esperanzas en su gestión. Tenemos la fortuna de que usted es el hombre adecuado en el momento adecuado. En un punto decisivo económico a nivel global, el mundo necesita de su Nación y ahora más que nunca señor Presidente, necesitamos de su visión y de su fortaleza.

    Para nosotros en Colombia este momento en la historia es especialmente importante. Para nosotros, el asunto no es solo la economía internacional sino la integridad y alma de nuestra Nación. Fui elegido Presidente como prenda de un cambio. Luego de casi cuarenta años de lucha interna armada, estamos comprometidos a hacer la paz; luego de tantos años de estar asolados por la droga y la violencia que ella conlleva, estamos resueltos a ganar la guerra contra el narcotráfico; después de tantas décadas de carencias económicas, estamos resueltos a elevar el nivel de vida de nuestro pueblo. Esta es nuestra nueva oportunidad y nuestro reto permanente. Como lo dijo su antecesor el presidente Kennedy en su memorable visita a Bogotá en 1961, “un hombre no es realmente libre si no tiene un techo sobre su cabeza o si no puede educar a sus hijos, o si no puede encontrar trabajo o seguridad en su vejez”.

    Estamos resueltos a enviar a nuestra próxima generación de jóvenes a la escuela y no a la guerra. Esta noche se encuentra entre nosotros Gabriel García Márquez, nuestro Nobel de Literatura, quien ha puesto toda su energía creadora al servicio de la causa de la educación para todos los niños de Colombia. Igualmente se encuentra esta noche Fernando Botero quien ha donado gran parte de su obra artística no solo a su ciudad natal Medellín y a la tierra de Antioquia golpeada por la violencia, sino también a este país y al mundo.

    Es con este ánimo que les digo a ustedes: aunemos esfuerzos por la paz y por los derechos humanos y en contra de la droga en una búsqueda incansable por la prosperidad de nuestro hemisferio, de nuestras naciones y de nuestros pueblos. Pongamos punto final a los conflictos, cerremos el abastecimiento y la demanda de las drogas, abramos el comercio y la inversión, enseñemos a nuestros hijos, pongamos en alto el norte de nuestro futuro.

    Señor Presidente, durante estos años y de varias formas usted ha demostrado al mundo un derrotero nuevo y mejor. La admiración por usted atraviesa las fronteras desde Sur África hasta Sur América. En Europa, su nuevo enfoque, su convicción de que el progreso es práctico y no ideológico, es el modelo de una nueva generación de líderes que ha llegado al poder. Usted es el hacedor de paz de esta generación. Usted se ha hecho mi amigo, usted es amigo de Colombia.

    Señoras y señores, permítanme elevar mi copa en nombre del pueblo de Colombia y proponer un brindis de todo corazón por el Presidente de los Estados Unidos.


    Lugar y fecha

    Washington, Estados Unidos
    28 de octubre de 1998

    Relacionados

    Deja un comentario

    Copyright2021 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved