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  • DECLARACIÓN DE LOS CARNAVALES DE PASTO Y BARRANQUILLA COMO PATRIMONIO CULTURAL NACIONAL

    Detrás de la existencia de un volcán se esconde la imagen del carnaval. Los volcanes, símbolo de las emociones que se expresan, de la alegría que se extiende por el aire con fuerza, iluminándolo todo a su alrededor, son los mensajeros por excelencia de la fiesta. ¡Quién no recuerda los volcanes de luces de la infancia!

    La alegría que se agita dentro de nuestro imponente volcán Galeras tiene esa misma clase de fuego. Es la ardiente llama de la hospitalidad, de la alegría, de la esperanza. El fuego que en otras noches del pasado ha iluminado a la temblorosa ciudad no es más que el símbolo de la brillantez de sus paisanos. Este fuego que abrasa los aires y nos hace temer, a veces, el derretimiento de los nevados Chiles y Cumbal, es simplemente la explosión de emociones que se concentran en el amplio corazón verde de Nariño.

    Este carnaval, como un volcán de felicidad, es el instante privilegiado para sentir, condensada, toda la generosidad y la entrega de los nariñenses. Las llamas rojas, azules, sulfurosas, que a veces emergen de su cráter gigantesco, no son otra cosa que la fuerza vital de los nariñenses, una fuerza que admiramos en toda Colombia.

    Queridos amigos de Nariño:

    El secreto de la felicidad en la época del Carnaval, es la posibilidad de hacer catarsis, de extender al viento las preocupaciones y apartarlas un poco al calor de la fiesta y de los bailes. Es por eso que las fiestas carnavalescas son, en esencia, el momento de usar la máscara para dejar salir el verdadero yo, el interior divertido y dicharachero, el yo instintivo y desvergonzado, la personalidad oculta tras los velos de la vida cotidiana.

    Según las tradiciones más antiguas, durante los días de carnaval las convenciones sociales, las jerarquías y las caras largas, se quedan guardadas en el cuarto más oscuro de la casa, y todo se permite, hasta que el cansancio y el hastío nos hacen regresar al camino rutinario, algo estropeados, pero felices. Esa calma después de la tempestad es el tesoro invaluable que dejan los carnavales al pueblo colombiano: otra oportunidad más para construir la paz expresando su alegría y, después de colmarse de fiesta, seguir satisfecho trabajando por alcanzar la vida tranquila y próspera que todos soñamos.

    Precisamente por el potencial pacífico de la locura carnavalesca, hoy tenemos la feliz oportunidad de sancionar la ley que declara, tanto al Carnaval de Blancos y Negros de Pasto, como al Carnaval de Barrranquilla, Patrimonio Cultural de la Nación. ¡Que las máscaras y los cabezones, los congos y la guacherna, que se pasean por las calles de estas ciudades festivas, sean desde ahora y para siempre, símbolos de la esperanza de paz del pueblo colombiano! ¡Que la gritería de las calles, los desfiles y las carrozas, las caras pintadas de betún, muestren a todo el mundo que aquí la fiesta no se acaba, que aquí la alegría es otra expresión de fe en la vida!.

    Dicen los que saben que el corazón de la fiesta es la música, y que, además de la selección de las comparsas y los disfraces, no hay mejor cosa que tener un buen balcón para disfrutar los desfiles. Pues bien, el carnaval de Pasto tendrá el mejor lugar para desplegarse: A partir de la sanción de la ley que declara los carnavales como patrimonio cultural de la nación, se destinarán recursos nacionales para iniciar la construcción de la Plaza del Carnaval y la Cultura, en el céntrico sector Veinte de Julio.

    Gracias a esta ley que hoy sancionamos, podremos incluír en la adición presupuestal de este año, cuantiosos recursos para adquirir, junto con el municipio, los terrenos para edificar la plaza. Así mismo, el próximo año asignaremos nuevos recursos provenientes de Findeter, para garantizar -también en conjunto con el municipio de Pasto- la construcción de esta obra.

    Pero esta plaza no será el espacio silencioso y vacío que queda después de la fiesta. Será un nuevo espacio para la convivencia de la comunidad nariñense, será la vitrina de la productividad y el empuje de este pueblo de artesanos. A través de la renovación urbana del sector, se generarán nuevos canales de participación de los habitantes de Pasto en el desarrollo social, ambiental y económico de su ciudad. El embellecimiento de sus calles no será solamente una máscara pasajera del carnaval: será también la renovación y el arraigo de la identidad pastusa.

    Ya las hijas de la familia Castañeda, protagonistas del Carnaval, tienen un sitio para recibir visitas y organizar los paquetes, platos, ollas y muebles del trasteo. Ya los negros tienen baldosas para azotar con sus danzas y para resaltar el gran aporte de su raza en la orgullosa historia de la muy noble y leal ciudad de San Juan de Pasto.

    Nariño, que ya es famoso por el verde de sus montañas, tinte del cual el poeta Aurelio Arturo dijera que es “un verde de todos los colores”, tiene muchos más motivos para hacer surgir la verde envidia en otras tierras menos fértiles. El impulso que se ha dado al campo del departamento es muy prometedor: el Banco Agrario, durante el periodo comprendido entre junio de 1999 y octubre de este año, ha desembolsado cerca de 20 mil millones de pesos para apoyar el crecimiento del sector agropecuario en Nariño.

    Igualmente, a través del Banco Agrario se han entregado, entre el año pasado y el actual, 4.900 millones de pesos en 15 municipios de Nariño en subsidios de vivienda rural, beneficiando a más de 1.100 familias. En cuanto a la vivienda urbana, podemos contar que el Inurbe ha asignado desde 1999 hasta la fecha cerca de 5.000 subsidios de vivienda de interés social por más de 23.500 millones de pesos en todo el departamento.

    También hemos apoyado con decisión el acuerdo de la cadena de caña panelera, que es tan importante para Nariño donde 22 de sus municipios son productores de panela. Para contribuir al mismo hemos destinado inversiones por más de 3.335 millones de pesos en el corto y el mediano plazo.

    Así mismo, desde 1998 y hasta la fecha, con recursos del Fondo Nacional de Regalías, se han desarrollado programas para el sector ambiental en lo que tiene que ver con la conservación, preservación, reparación y manejo de cuencas, zonas mineras y plantaciones forestales en todo el departamento de Nariño, por un monto de más de 1.800 millones de pesos. Adicionalmente, la inversión ambiental de la Nación, en el mismo periodo, se acerca a la cifra de 3.900 millones de pesos.

    Así como el Nudo de los Pastos origina un sinfín de corrientes de agua para regar las tierras colombianas, y a su alrededor se entrecruzan los caminos de la Patria, de igual manera los caminos de Nariño se encuentran y se extienden, renovados, para comunicarlo con el resto del país.

    El programa Vías para la Paz está invirtiendo 74 mil millones de pesos en la construcción y mejoramiento de más de 230 kilómetros de vias en el departamento, dentro de las cuales son destacables la pavimentación y mejoramiento de la vía Junín-Barbacoas, la construcción y pavimentación de la vía Espriella-Río Mataje -incluyendo la construcción del puente fronterizo sobre este río- y la pavimentación de la vía El Empate-La Cruz-San Pablo, además de la pavimentación de la intersección de la Variante de Daza-Buesaco-La Unión-Mojarras y la rehabilitación de la vía Ipiales-Guachucal-El Espino.

    También a través de “Vías para la Paz” estamos invirtiendo 1.500 millones de pesos en la construcción de varios puentes en las vías del departamento, y 2.015 millones de pesos para la rehabilitación, mejoramiento y mantenimiento de las vías veredales de Nariño. Además, entre el 2000 y el 2001 hemos aprobado recursos por cerca de 5.500 millones para mejoramiento de vías a través del Fondo Nacional de Regalías.

    A nivel de salud, es bueno poder resaltar también que el mes pasado, en cumplimiento de la adición presupuestal para el sector que solicitamos al Congreso de la República, tuve la oportunidad de entregar 3.178 millones de pesos al Hospital Departamental de Nariño para aliviar su situación financiera. Esto sin contar los casi seis mil millones de pesos que invertimos en el fortalecimiento de las entidades de salud de Nivel I y II en este departamento. Adicionalmente, este año logramos abrir 60 mil nuevos cupos de afiliación en salud para personas de escasos recursos, con una inversión superior a los tres mil millones de pesos.

    También preocupados por la salubridad de los nariñenses, hemos invertido 1.700 millones de pesos dentro del Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado de Ipiales e invertiremos 400 millones de pesos para el mejoramiento y ampliación del acueducto del municipio de Córdoba.

    Hace unos minutos estuve visitando algunas obras que comienzan a ejecutarse con base en los recursos del Plan Colombia para generar empleo y desarrollo comunitario. Es bueno poder decir que a través del programa “Empleo en Acción” se han aprobado hasta ahora, en Pasto, 52 proyectos de 62 presentados, que generarán 1.900 empleos con una inversión de 2.600 millones de pesos. En todo el departamento, hemos aprobado un total de 119 proyectos por un valor de 8.048 millones de pesos, que generarán cerca de 4.000 nuevos empleos para los nariñenses.

    Con “Familias en Acción” estamos apoyando a las madres y las familias de menores recursos del departamento con subsidios nutricionales y escolares, que ya se están comenzando a entregar. En efecto, en 15 municipios nariñenses se han entregado subsidios por un valor de 286 millones a cerca de 4.000 familias. Adicionalmente, el próximo año esperamos beneficiar a 2.770 familias más en otros 10 municipios del departamento. En total, el programa espera invertir en Nariño, durante su tiempo de ejecución, 6.900 millones de pesos.

    Otro de nuestros grandes programas que benefician a toda la población colombiana, el cual implementamos recientemente, es el de “Obras para la Paz”, que tiene como objetivo realizar obras de infraestructura física como centros de salud, escuelas y centros recreativos en las poblaciones más afectadas por el conflicto.

    Aquí en Nariño estamos realizando 22 proyectos en 7 de sus municipios por un valor de 3.468 millones de pesos. Igualmente en todo el país estamos llevando a cabo 62 proyectos en 32 municipios por un valor de 14 mil millones de pesos.

    Esta tierra fronteriza, este nudo de gentes y regiones que es Nariño, no limita su experiencia de progreso a las fiestas del carnaval. Rodeada por todas partes de historia, de héroes y batallas, la comunidad nariñense también está en la era de las comunicaciones. El programa Compartel, parte fundamental de la Agenda de Conectividad que adelanta el Ministerio de Comunicaciones, ha realizado inversiones por más de 7.800 millones de pesos, instalando 650 puntos de telefonía comunitaria, y respondiendo a las necesidades de acceso a internet en 33 municipios del departamento. Así mismo, este programa, en conjunto con la división de radio del Ministerio de Cultura, apoya la creación de cinco emisoras indígenas entre las etnias Pasto y Awa.

    ¡Así le estamos cumpliendo a Pasto, a Nariño y a toda Colombia con obras de impacto social para los más necesitados!

    Apreciados amigos:

    Hoy, cuando estamos celebrando con justificada alegría la elevación del tradicional Carnaval de Blancos y Negros a Patrimonio Cultural Nacional, quiero reafirmar ante ustedes mi total compromiso y el de mi Gobierno con esta querida región del sur de Colombia, que nos evoca la imagen del verde paraíso perdido, de las tradiciones hispánicas, de las leyendas del coraje de los nativos americanos y de la más singular fiesta de Colombia.

    Nadie como los pastusos para saber reírse de sí mismos, una virtud que los ha convertido no sólo en los más recurridos protagonistas, sino también en los mayores exportadores de chistes. Por fortuna, la ley que hoy sancionamos no es sólo la efímera ceniza de un volcán ni tiene el contrasentido de un “cuento pastuso”. Ésta es la reafirmación que hacemos todos los colombianos, con admiración y cariño, de que los “blancos y negros” de Pasto son la representación de nuestra diversidad, de nuestra esencia y de nuestra vocación de paz.

    Gracias, Pasto, ¡y que este nuevo patrimonio cultural de Colombia extienda por todas las calles, plazas y viviendas colombianas la alegría y la esperanza nariñenses!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    San Juan de Pasto, Colombia
    26 de noviembre del 2001

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