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  • DESFILE MILITAR DE CONMEMORACIÓN DE LOS 190 AÑOS DE LA INDEPENDENCIA DE COLOMBIA

    Hoy hace exactamente 190 años, a pocos pasos de acá, en esa casa esquinera colonial que todos conocemos como la “Casa del Florero” se lanzó la chispa que habría de incendiar el corazón de los colombianos con el calor de una palabra gigante y poderosa: ¡Libertad!

    Son 19 décadas desde cuando el avaro y cascarrabias José Llorente se negó a prestar su preciado florero a los hermanos Morales, y sirvió de pretexto para la más importante revolución de nuestra historia.

    Aquí corrieron, por esta misma plaza que hoy contemplamos con los ojos reposados de la historia, los criollos de nuestra independencia, invitando al pueblo, llamando de casa en casa a los bogotanos, para que se unieran a la causa de la libertad contra la tiranía.

    José Acevedo y Gómez, Camilo Torres, José María Carbonell y tantos otros, son nombres que se nos quedaron grabados en la memoria desde las aulas de la escuela, y que representan lo más hondo de nuestro sentimiento patrio, los valores de la rebeldía contra la injusticia y de la audacia en favor del pueblo.

    Ese 20 de julio, el pueblo asumió la soberanía que le corresponde y desde entonces la detenta con sabiduría. Nuestra actual Constitución lo dice con claridad, cuando afirma que “la soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público”.

    Con la fuerza moral de los comuneros de Galán y con el espíritu libertario de estos criollos que redactaron el “Acta de la Revolución del 20 de Julio de 1810”, los ejércitos de Bolívar y Santander habrían de terminar la tarea de independencia nueve años después en los campos gloriosos de Boyacá.

    Hoy nuestros héroes nos acompañan, nos vigilan y nos inspiran. Presenciando este imponente desfile militar, en el que se conjugan los representantes de nuestras fuerzas armadas, activos y en retiro, los veteranos y los reclutas, las mujeres y los hombres que portan con orgullo patrio el uniforme de Colombia, no podemos dejar de pensar en aquellas tropas primeras que nos regalaron el don de la libertad.

    Ese “ejército de pordioseros”, como llamó despectivamente el general Barreiro a los héroes del páramo de Pisba que acabarían por derrotarlo, fue la base fundadora de unas fuerzas armadas modernas, tecnificadas, valientes y cumplidoras de los derechos humanos, como las que hoy tenemos. Y vino a demostrar que, más que recursos físicos o económicos, lo que realmente hace la diferencia es el honor militar, la vocación de patria y de servicio.

    Ustedes, miembros del Ejército, de la Armada, de la Fuerza Aérea y de la Policía, son un orgullo para Colombia. Ustedes son los hijos de la patria que han decidido ofrendar todo por sus hermanos, que entregan día a día lo mejor de sí, que están dispuestos al sacrificio y la inmolación por defender a sus compatriotas y por preservar la democracia. Ustedes son los seguidores de los principios del Libertador, quien dijo que “el que abandona todo por ser útil a su país, no pierde nada, y gana cuanto le consagra”.

    ¡Hoy es un día de patria! Y tenemos que pensar en ella. Porque el legado de los próceres no ha terminado. Todavía nos interroga y nos cuestiona sobre nuestra actitud frente a Colombia. ¿Qué estamos haciendo por Colombia? ¿Cuál es nuestro aporte a la paz? ¿Qué oportunidades de trabajo estamos generando? ¿Estamos ayudando en la lucha contra la corrupción y el delito mediante la denuncia oportuna? ¿Estamos apoyando el trabajo de los nuestros, dejando de comprar contrabando? ¿De qué manera somos constructores de hechos positivos y no sólo propagadores de malas noticias?

    La tarea es de todos. Este día de patria, cuando recordamos los hechos históricos de nuestra independencia, es el momento para que todos los colombianos entendamos que Colombia es una empresa común, que es nuestra Empresa Colombia, y que su destino no depende únicamente del gobierno, sino también y sobre todo de la actitud y el trabajo de cada uno de nosotros.

    Es el momento de pensar en grande, de pensar en Colombia, de pensar en nuestros hijos y en los hijos de nuestros hijos. Es el momento de trabajar con valentía por el porvenir.

    ¡Que ese sea nuestro regalo de cumpleaños a nuestro país!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    20 de julio del 2000

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