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  • ECUADOR Y COLOMBIA TIENEN TODO EL POTENCIAL PARA HACER DE SUS ECONOMÍAS DOS ALIADAS PARA EL PROGRESO

    REUNIÓN CON EL ALCALDE DE GUAYAQUIL, JAIME JOSÉ NEBOT SAADI

    Para mí ha sido especialmente grato culminar estos dos días de visita a la querida República del Ecuador en esta entrañable y hermosa ciudad de Guayaquil, con justicia llamada la “Perla del Pacífico”, valiente y audaz desde los tiempos de la colonia, cuando repelía una y otra vez los ataques de los corsarios, y hoy convertida en el corazón económico de esta nación hermana.

    Guayaquil, la tierra que fue cuna del poeta José Joaquín Olmedo, -de quien el mismo Bolívar dijo que poseía una “pluma tan sencilla como elevada, la bondad por carácter y lo sublime por divisa”-, hoy acoge generosa al Presidente de Colombia y, al hacerlo, acoge a todo un pueblo que quiere al Ecuador y que desea lo mejor para su destino.

    Traigo desde mi tierra un cargamento de afecto, con aroma de café y perfume de flores, para la bella Guayaquil, para su Plaza Centenario, su altiva Torre Morisca, su romántico Malecón, su evocador e histórico barrio de “Las Peñas” y su ancho y majestuoso río Guayas.

    Señor Alcalde Jaime José Nebot y señora de Nebot Saadi:

    La oportunidad que hoy me brindan de compartir con ustedes unos amables momentos, así como con los dirigentes y empresarios de Guayaquil, es un tiempo propicio para que hablemos de los lazos que nos unen, de los proyectos que nos vinculan y del vital comercio que circula entre nuestros pueblos.

    Yo sé que aquí en Guayaquil muchos empresarios colombianos han encontrado un lugar para prosperar y crecer, de la mano de socios ecuatorianos, porque ésta es una tierra abierta para todo aquel que ofrezca su trabajo y su talento.

    38.6 millones de dólares de inversión colombiana en el Ecuador durante el año pasado, particularmente en las industrias manufactureras y en el comercio, son prueba de la confianza y el dinamismo que existe entre nuestras economías. A su vez, Ecuador invirtió en nuestro país, también el año pasado, cerca de 18 millones de dólares.

    Y en el comercio no nos hemos quedado atrás. De un intercambio global entre nuestros países de 590 millones de dólares en 1994 pasamos a una cifra de 900 millones en 1998, un incremento de más del 50% en sólo cuatro años, buena parte del cual podemos atribuirlo a los beneficios de nuestra integración andina y, muy particularmente, a la Zona de Libre Comercio y el Arancel Externo Común que hemos pactado en el seno de la Comunidad.

    Nuestras economías, gracias a esta integración, son cada día más interdependientes y comunicadas, lo que permite realizar proyectos de economía de escala a nivel binacional y aprovechar las ventajas comparativas que ofrece cada país, para lograr un resultado conjunto mucho mejor.

    El año pasado, circunstancias de crisis económica internacional y circunstancias de índole interna tanto de Ecuador como de Colombia, se vieron reflejadas en una disminución de nuestro comercio bilateral. Sin embargo, hoy es muy satisfactorio constatar cómo estamos recuperando esos niveles de intercambio que habían venido creciendo en toda la década del noventa.

    En los primeros siete meses de este año, comparados con el mismo periodo del año anterior, las exportaciones colombianas al Ecuador han crecido en un 22.8%, en tanto las exportaciones ecuatorianas a Colombia, comparando las cifras del primer semestre de este año con las del mismo semestre del año pasado, se han incrementado en un 28.5%.

    De nosotros depende, como líderes políticos y dirigentes empresariales, fomentar y hacer crecer aún más este comercio bilateral, aprovechando los beneficios dentro de la misma Comunidad Andina, pero también aquellos que nos proporciona el ATPA en los Estados Unidos y el acuerdo SGP Andino en la Unión Europea, dos sistemas de preferencias arancelarias que vencerán a finales del próximo año y por cuya extensión y ampliación estamos trabajando conjuntamente los gobiernos y empresarios de Ecuador y de Colombia.

    En este visita a la querida nación ecuatoriana he querido enfatizar en la importancia de la integración andina, como un paso adelante hacia la integración suramericana y hemisférica.

    Todos sabemos que en este mundo interdependiente y globalizado de hoy sólo tendrán un buen futuro aquellos que le apuesten con decisión a las alianzas estratégicas, la ampliación de los mercados y la competitividad. ¡Ecuador y Colombia tienen todo el potencial para hacer de sus economías dos aliadas para el progreso!

    Y parte de este potencial deberíamos utilizarlo también en el importante tema bananero, que enfrenta por estos días decisiones fundamentales, y cuyo buen desarrollo es crucial para los dos países, no sólo por la importancia económica de nuestras exportaciones de banano, sino también por el alto impacto social que tiene la producción y comercialización del banano en muchas de nuestras regiones.

    Lograr una posición unificada de los países de América Latina frente a la inminente implementación de un nuevo régimen de importación de banano en la Unión Europea, -tal como se planteó el mes pasado en la reunión viceministerial de Ciudad de Panamá-, que preserve los precios del producto, tendría excelentes repercusiones en la calidad de vida de tantos ecuatorianos y colombianos que viven de este fruto.

    El tiempo apremia, pero todavía es oportuno que continuemos realizando las consultas necesarias entre nosotros y con otros países bananeros como Costa Rica y los otros seis que firmaron la declaración de Panamá, para convenir una propuesta alternativa a la de la Unión Europea, de beneficio mutuo para las partes. Una propuesta que proteja, obviamente, los derechos multilaterales adquiridos, incluyendo aquellos originados en los fallos del Órgano de Solución de Diferencias de la Organización Mundial del Comercio, como aquel que benefició al Ecuador y por el cual nos congratulamos.

    Sin lugar a dudas, en este tema, como en tantos otros, la unión concertada de nuestros esfuerzos puede hacer la diferencia y obtener los mejores resultados para todos.

    Señor Alcalde y queridos amigos de Guayaquil:

    Colombia, como Ecuador, quiere también abrir su comercio hacia el Pacífico y optimizar el uso de sus puertos sobre este océano, tales como Buenaventura y Tumaco, siguiendo el ejemplo de esta promisoria ciudad.

    Nuestras Cancillerías, por ello, han acordado obrar en cooperación en el tema de la Cuenca del Pacífico, y nuestros empresarios están atentos a los estímulos normativos, los desarrollos industriales y la mejoría de la infraestructura de transporte que estamos empeñados en realizar en la región pacífica de Colombia, para invertir cada vez más en esta área, llamada a ser el punto de contacto con el nuevo centro del comercio mundial.

    Con Ecuador, y con Guayaquil muy particularmente, tenemos mucho que avanzar en este campo. Qué bueno, por eso, poder contarles que nuestras entidades de promoción de exportaciones firmaron el mes pasado un Convenio de Cooperación y que, también en Bogotá, dimos reactivación al Consejo Empresarial Binacional, que dará un importante soporte al proceso de integración bilateral y comercial.

    Hoy, con ustedes, cuando ya pongo término a esta agradable visita al Ecuador, un país que siempre será como una segunda casa para los colombianos, -así como esperamos que Colombia lo sea para ustedes-, quiero dejar junto al río Guayas mi testimonio de afecto y de solidaridad con el destino del pueblo ecuatoriano.

    “Santiago de Guayaquil, puerto abrigado, el fortín de ‘La Planchada’ me cuenta de tus arrojos”, dice una bella y tradicional tonada que le he escuchado cantar a Patricia González.

    Yo también, como en la canción, “quiero volver por mis pasos en tu calle florecida y subir la escalinata que trepa el cerro en ‘Las Peñas’.”.

    Gracias por todo, “Guayaquil de mis amores”, y reciban sus queridos habitantes, con la misma calidez de su clima y la exuberancia de su paisaje, el abrazo hermano y solidario de Colombia.

    ¡Dios bendiga al Ecuador! ¡Dios bendiga a la bella Guayaquil! ¡Y que sea siempre estrecha y fraternal la relación entre nuestros pueblos!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Guayaquil, Ecuador

    29 de septiembre del 2000

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