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  • EL CAMPO, SECTOR ESTRATÉGICO DE LA ECONOMÍA NACIONAL

    INAUGURACIÓN DE LA XIII AGROEXPO

    ¡Aleluya! Así comienza el coro de bovinos, caprinos, ovinos y porcinos que invita sugestivamente, con diferentes tonos y una hermosa música “ghospel”, a venir a Agroexpo. Y el texto que acompaña a la presentación musical no puede ser más atrayente: “Pronto usted podrá pasar unos días de campo en la ciudad”.

    Eso es Agroexpo, la Décimo Tercera Feria del campo colombiano que hoy nos convoca a vivirla y conocerla: Es sentir la pujanza del campo en la ciudad. Es la mejor oportunidad para que los agricultores, los ganaderos, los agroindustriales de Colombia y de América Latina se junten en un escenario propicio, -un escenario que Corferias viene promoviendo desde hace ya 26 años-, para compartir y aprovechar los últimos desarrollos de la actividad agropecuaria y convertirlos en negocios dinámicos y bien enfocados.

    Es preciso hacer un especial reconocimiento a los organizadores de este trascendental certamen internacional, vitrina del sector agroindustrial colombiano ante el mundo. En particular, quiero agradecer la labor del presidente de Corferias, doctor Hernán Restrepo Londoño, quien, con dedicación y esfuerzo, entrega hoy esta nueva versión de Agroexpo. También este reconocimiento va para cada uno de los expositores nacionales y extranjeros que creen en el agro de Colombia y que lo engrandecen con su participación.

    Agroexpo, esta cita con el campo que cumplimos cada dos años desde hace más de un cuarto de siglo, congrega a más de 180 mil personas, a 14 países y más de 750 expositores que ven en este evento la oportunidad de contribuir en el desarrollo agroindustrial de Colombia y de la región latinoamericana.

    Debo decirles, además, que me siento hoy particularmente satisfecho al instalar esta feria agroindustrial porque pocos temas presentan tantos progresos y tan buenas expectativas como ocurre con el sector agropecuario.

    El campo -todos lo sabemos- es un sector estratégico de la economía nacional. Basta entender que la producción agrícola y pecuaria del país contribuye con más del 14% del Producto Interno Bruto y que cerca del 30% de los ingresos por divisas de Colombia están representados en el intercambio agropecuario.

    Por ello, desde el inicio de mi gobierno lo hemos incentivado con decisión. Bien sabemos que trabajar por el campo y por los campesinos es también trabajar por la vigencia de la democracia y por la legitimidad del Estado, allá en los confines de la patria, en donde los campesinos realizan sus faenas cotidianas, construyendo un mejor porvenir para el país y para sus gentes. Ellos labran con tesón la tierra para brindar frutos a quienes vivimos en la ciudad y les debemos toda nuestra gratitud y nuestros esfuerzos por su bienestar.

    Nuestro país, queridos amigos, es un país verde, lleno de campo y de tierras fértiles. Pero el campo estaba en un estado crítico, así que nuestra tarea fue devolverle su vocación de progreso y producción.

    Para ello diseñamos y pusimos en práctica una política activa que permita transformar las condiciones de producción del campo que estaba en decadencia; una política dotada de instrumentos idóneos para incentivar a los agricultores y empresarios agroindustriales a volver a invertir en el sector rural.

    para la recuperación del sector rural, fundadaEstos instrumentos los hemos integrado en el Programa de Oferta Agropecuaria-PROAGRO-. Con este programa -que ha servido de alguna manera como estrategia integradora de la política agropecuaria–PROAGRO-., a través del cual estamos fomentando las llamadas cadenas productivas, que involucran desde la producción de los alimentos o las materias primas hasta su compra por la industria nacional, y estamos logrando que cada eslabón de la cadena maximice sus beneficios.

    Las cifras que miden el desempeño productivo sectorial nos indican que escogimos el camino adecuado y que, en medio de las dificultades fiscales, el sector agropecuario está dando muestras evidentes de recuperación, tal vez como ningún otro sector de la economía.

    Después de un crecimiento negativo sectorial en los años anteriores, en el 2000 el sector agropecuario creció un 5.2%, en tanto la economía general creció un 2.8%. Este comportamiento se ha mantenido durante el primer trimestre del 2001, cuando el PIB agropecuario presentó un crecimiento del 5%,cercano al 4 por ciento, mientras la economía creció en 1.75%.1.7%. Estas cifras alentadoras confirman que la reactivación del sector agropecuario corresponde a un proceso sostenido y no a simples fenómenos de coyuntura.

    Hoy el campo está sirviendo de ejemplo a todo el país: a pesar de las dificultades, ¡está saliendo adelante!

    Hemos avanzado un buen trecho y, por fortuna, no son sólo los indicadores del DANE los que confirman esta tendencia. Es el mismo sector privado el que reconoce la bondad de la política agropecuaria para salir de la crisis.

    Ahí están también las parcelas de Colombia para demostrarlo. Las áreas sembradas del país aumentaron en los últimos dos años en cerca de 230.000 hectáreas. Por consiguiente, la producción agrícola se incrementó en 2 millones 300 mil toneladas. Esto significa más alimentos y más baratos para todos los colombianos. Además, se crearon, en estos dos últimos años, cerca de 217.000 nuevos empleos en el campo.

    El objetivo, que estamos en buen camino de cumplir, es que, al terminar mi Gobierno, hayamos logrado sembrar cerca de 630.000 hectáreas adicionales, producir casi 3 millones de toneladas más de alimentos y materias primas, y generado 314.000 nuevos empleos.

    Pero, ¿cómo hemos logrado lo que hoy tenemos? ¿Y cómo lograremos llevar a cabo lo que queda por hacer?

    Mi Gobierno ha hecho grandes esfuerzos para fortalecer presupuestalmente al sector agropecuario y por ampliar el potencial de instrumentos para la reactivación sectorial.

    Hemos fortalecido el Incentivo a la Capitalización Rural –ICR- para promover la modernización de la maquinaria y equipo agropecuaria; el Certificado de Incentivo Forestal –CIF-;agropecuaria que estaba obsoleta y que generaba pérdidas cuantiosas en todo el proceso productivo; para el establecimiento de cultivos de tardío rendimiento con potencialidad exportadora; para la corrección de suelos ácidos en la altillanura colombiana, región promisoria para el crecimiento y mejoramiento de la competitividad agroindustrial del país, y para el repoblamiento ganadero y mejoramiento de las razas bovinas que apoye la dinámica positiva que muestra hoy la ganadería colombiana. En general, hemos adecuado el instrumento para promover el retorno de la inversión rural.

    Se amplió, además, la cobertura del Fondo Agropecuario de Garantías– –FAG- para facilitar el acceso al crédito de los productores que estaban secos de recursos y sin poder aumentar sus áreas sembradas por la falta de garantías reales y por los intereses especulativos.

    Bajo el convencimiento de que la mayor fortaleza de las naciones es la capacidad de sus gentes para transformar las condiciones de producción, hemos dado un nuevo impulso a la investigación y transferencia de tecnología.

    El crédito al campo ha sido, sin duda, un factor fundamental para generar los resultados que hoy presentamos con orgullo. Además, el incremento en la demanda del mismo es otro excelente indicador de su recuperación. El año anterior se cumplieron las metas de colocación de crédito con una cifra record de un billón doscientos mil millones de pesos y en el primer semestre del año ya se colocaron otros 600.000 millones de pesos. Vale decir: ¡ hemos colocado 1 billón 800 mil millones de pesos en cartera agropecuaria en sólo año y medio!
    En el año 2000 a los pequeños productores se les otorgaron créditos por más de 76 mil millones de pesos, monto que superó los de 1999 en un 278%. Por otra parte, el crédito para inversión tuvo un aumento significativo de 86.5%, lo cual es muy importante porque indica que la gente está creyendo en el campo y está volviendo a invertir en él.

    Para promover mecanismos asociativos de producción asignamos, a través de FINAGRO, más de 148 mil millones de pesos y se financiaron más de 11.700 usuarios, a quienes les hubiera sido difícil acceder al crédito de manera individual. Además, en desarrollo del Proyecto de Apoyo al Desarrollo de la Microempresa Rural PADEMER, se ha apoyado a 707 microempresas asociativas, en las que participa un alto porcentaje de mujeres campesinas; se beneficiaron 2.844 microempresarios y se generaron 4.300 nuevos empleos.

    También estamos prestando a los microempresarios rurales, y beneficiamos el año pasado a más de 3.500 de ellos. Pero más importante aún: el Gobierno, por primera vez en la historia, se ha convertido en el fiador de las mujeres campesinas, para que éstas puedan solicitar créditos para proyectos productivos únicamente con su firma y su proyecto. De esta manera -con el Programa de Apoyo a la Mujer Rural- vamos a atender a cerca de 27.000 mujeres para que accedan a recursos por 2.800 millones de pesos.

    También hemos desarrollado programas para garantizar precios mínimos a losNo hemos dudado, por otra parte, en recurrir  a los subsidios y apoyos directos a los productores cuando losellos se han requerido para crear condiciones adecuadas para la producción. Ellos no son instrumentos perversos si van orientados a mejorar la competitividad sectorial.

    precios internacionales están deprimidos, tal como el que protocolicé hace menos de un mes en Codazzi (Cesar) para los cultivadores de algodón. De esta forma, el Gobierno Nacional, en conjunto con los empresarios del campo y los industriales de la cadena, estamos creando soluciones oportunas e imaginativas para seguir repoblando de cultivos nuestro territorio.

    Y no nos hemos olvidado de los cafeteros de Colombia, ese gremio esforzado y pionero que por tantos años ha sido el sustento de la economía nacional. Para ellos hemos diseñado un mecanismo similar al Programa Nacional de Reactivaciòn Agropecuaria -PRAN- para posibilitar su reactivación en momentos en que los precios del grano atraviesan por una de sus más agudas crisis. Con este objetivo, para rehabilitar a los productores cafeteros financieramente con un esquema de crédito blando y flexible, el Gobierno destinará alrededor de 210.000 millones de pesos a la compra de su cartera a través de FINAGRO. Este mecanismo será ampliado a los productores bananeros y a los campesinos, pequeños y medianos productores agropecuarios del Departamento del Cauca, los cuales no se habían podido beneficiar del programa original.

    En materia de sanidad agropecuaria, como todos saben, a través del Instituto Colombiano Agropecuario –ICA- hemos obtenido, con los ganaderos de Colombia, un inmenso triunfo para la economía nacional como lo es la certificación por parte de la Oficina Internacional de Epizootias del territorio de la Costa Atlántica y de Antioquia como libre de fiebre aftosa. Este reconocimiento convierte a Colombia, en momentos en que otros países de Europa y América Latina sufren por la aparición de enfermedades en su ganado, en un potencial exportador de carne y leche hacia otros países. Gracias a ello, esperamos iniciar las exportaciones este año con 12.000 toneladas para llegar en el año 2003 a unas 40.000 toneladas de carne de Colombia hacia el mundo.

    Como puede verse, la recuperación del sector agropecuario es un hecho cada vez más palpable, lo cual nos impulsa aún más a continuar en el empeño de mejorar los ingresos y el bienestar de los productores del campo. En este sentido, estamos desarrollando un Programa de Vivienda de Interés Social Rural, cuyo objetivo es el mejoramiento de la calidad de vida de los hogares rurales de bajos ingresos y facilitar el acceso de los servicios básicos. En el año 2000 se invirtieron 32.178 millones en 8.112 soluciones de vivienda, con un número de 40.560 beneficiarios. Para el presente año se otorgarán 8.500 soluciones de vivienda, las cuales cuentan con un presupuesto de 30.000 millones de pesos.

    Igualmente, a través de los programas que adelanta el Instituto Colombiano de Reforma Agraria -INCORA- se han beneficiado desde el inicio de mi gobierno más de 80.000 familias entre indígenas, campesinos y afrocolombianos, a quienes se les han entregado cerca de 5 millones de hectáreas. ¡Son más de 80.000 familias que antes trabajaban la tierra de otros y que ahora, por fortuna, son dueños de su tierra!

    También estamos adelantando los estudios técnicos para la ampliación del seguro agrícola a cultivos como el algodón, papa, arroz, caña de azúcar, maíz y sorgo, para proteger a los agricultores de las eventuales pérdidas y deterioro de sus cultivos por factores hidroclimáticos. Nuestro objetivo es que este seguro sea una realidad antes de terminar el presente año.

    Por último, estamos realizando importantes inversiones en riego y drenaje de tierras para incorporarlas al área productiva del país. Hemos priorizado ya la rehabilitación y terminación de 120 proyectos de pequeña irrigación en 9.734 hectáreas, que beneficiarán a 6.500 familias, con una inversión de 10.000 millones de pesos. Así mismo, hemos destinado más de 9.200 millones de pesos para la adecuación de proyectos de mediana y gran escala en cerca de 80.000 hectáreas, beneficiando a más de 10.000 familias. Adicionalmente, se han aprobado recursos por 54.000 millones de pesos para que en los próximos tres años se diseñe y construya el importante Distrito de Riego de Santo Tomás- el Uvito que abarcará 4.200 hectáreas y beneficiará a una a una población superior a 17.500 personas en la zona Atlántica del país.

    Apreciados amigos:

    Después de una década perdida para el agro nacional, la evidente reactivación sectorial en un periodo tan breve de tiempo debe servirnos de aliciente para proseguir, de la mano de nuestros campesinos y productores agropecuarios, trabajando por el agro colombiano.

    Ahora sí tenemos nuevos y bien sustentados motivos de fe y esperanza en un mejor porvenir, verde y productivo para el campo de Colombia.

    Ahora sí podemos decir, como el simpático coro de animales que hace la propaganda de esta feria de Agroexpo: ¡Aleluya! ¡El campo ya no es la cenicienta de Colombia! ¡El campo le está dando la mano, como nunca, a la economía nacional!

    Muchas gracias

    Recientemente destinamos valiosos recursos para garantizar precios mínimos a los cultivadores de algodón como consecuencia de los bajos precios internacionales de la fibra, una buena noticia para los algodoneros que protocolicé hace menos de un mes en Codazzi (Cesar). De esta forma, el Gobierno Nacional, en conjunto con los empresarios del campo y los industriales de la cadena, está creando soluciones oportunas e imaginativas para seguir repoblando de cultivos nuestro territorio.

    La ganadería colombiana también ha vuelto a ser negocio como lo era para nuestros antepasados, y ha tomado una nueva dinámica que es imparable, la cual abre inmensas posibilidades de conquistar nuevos mercados para la carne y la leche, más ahora cuando hemos logrado un inmenso triunfo para la economía nacional, como lo es la certificación por parte de la Oficina Internacional de Epizootias del territorio de la Costa Atlántica y de Antioquia como libre de fiebre aftosa. Este reconocimiento convierte a Colombia, en momentos en que otros países de Europa y América Latina sufren por la aparición de enfermedades en su ganado, en un potencial exportador de carne y leche. Gracias a ello, esperamos iniciar las exportaciones este año con 12.000 toneladas para llegar en el año 2003 a unas 40.000 toneladas de carne de Colombia hacia el mundo.

    Como puede verse, la recuperación del sector agropecuario es un hecho cada vez más palpable, lo cual nos impulsa aún más a continuar en el empeño de mejorar los ingresos y el bienestar de los productores del campo.

    Estamos saliendo del fondo de una de las crisis más profundas de que se tenga conocimiento, con unos indicadores positivos, con un entorno favorable para los productores, con una buena oferta de alimentos, con mejores precios agrícolas que redundan en mayores ingresos para el productor, y con instrumentos claros de apoyo a la comercialización.

    Igualmente, mi Gobierno no ha escatimado esfuerzo alguno por crear un ambiente macroeconómico favorable para la actividad productiva y para sanear las finanzas públicas con el propósito de generar las condiciones propicias a la inversión privada. Para ello hemos tenido que actuar con responsabilidad, obligados incluso a tomar medidas impopulares, pero estamos seguros de que así estamos construyendo las bases sólidas de un país con un futuro viable.

    También estamos construyendo un clima de seguridad para la inversión nacional y extranjera a través del fortalecimiento y modernización de nuestras fuerzas del orden y mediante la más grande ampliación del pie de fuerza de los últimos tiempos. Los ciudadanos de bien están sintiendo cada día más la protección del Estado y de sus fuerzas legítimas, en cumplimiento de su obligación de garantizar la tranquilidad y el trabajo productivo de los colombianos.

    Pero queremos seguir avanzando con el concurso de todos. Para ello, estamos concretando acciones en varios frentes que permitan entregar nuevas herramientas a los agricultores para el desarrollo de su gestión productiva.

    Estamos próximos a ampliar el seguro agrícola a varios cultivos con el fin de proteger a los agricultores contra la pérdida y el deterioro de sus sembrados por efectos hidroclimáticos.

    De otra parte, estamos creando un Fondo de Inversiones que promueva la inversión rural con vocación exportadora. Este Fondo se constituirá en un instrumento fundamental para mejorar las condiciones de financiación de grandes proyectos agroindustriales que tengan gran impacto en la creación de riqueza, generación de divisas y de empleo.

    En el último año de mi Gobierno vamos a continuar fortaleciendo el apoyo a la modernización y a la vinculación activa de los pequeños productores en los encadenamientos productivos, facilitando aún más el acceso a cada uno de los instrumentos con que cuenta la política agropecuaria. Tenemos que compensar con empeño la deuda social que tenemos con nuestros campesinos. Por eso, también, buena parte de los recursos del Plan Colombia se están invirtiendo en el campo.

    La semilla de la paz está en el campo y nadie sabe mejor que ustedes que para que esta semilla de sus frutos hay que arar el terreno, abonarlo, regar y cuidar esa semilla mientras crece.

    Todos ustedes saben bien que mientras ese árbol crece, tendrá que sufrir tormentas, heladas y también buenas épocas pero siempre que se le cuide bien, superará los momentos difíciles y dará sus frutos.

    Eso es lo que hemos hecho en este proceso de paz. Primero arar, luego sembrar, abonar, cuidar para que pronto empiece a dar frutos sólidos y fuertes para toda nuestra nación.

    Hay razones para ser optimista, en medio de las dificultades y de los retos que propone un conflicto y una violencia de cerca de 40 años.

    Por ejemplo, lo digo porque además del profundo significado humanitario que para muchos colombianos significó la liberación de soldados y policías, el Acuerdo firmado ha mostrado también la posibilidad de llegar a resultados tangibles en el proceso de negociación y ha señalado que el derrotero de la paz pasa necesariamente por la aplicación del derecho internacional humanitario y la disminución de la intensidad del uso de la violencia.

    Hace varios meses que dije frente al país que la guerrilla no le debía tener miedo a hacer política, que es finalmente la actividad humana en  la cual se imponen los que discuten y razonan y no los que disparan. Que la guerrilla no le debía tener miedo a pisar el cuadrilátero de la política, porque aquí la pelea es pensando. Y por eso creo que el país no debe temerle a que las Farc se interesen en  hacer política, a verse también al final de este túnel largo, como una organización política, sin armas,  en medio de la democracia. Ahí es que los quiero yo ver: aportando ideas y soluciones a los grandes problemas del país, y no ahondándolos con violencia como lo vienen haciendo.

    Colombia ya ha tenido a exguerrilleros presidiendo una Constituyente, co-gobernando y asumiendo responsabilidades de Estado. Con esto el país y la democracia han ganado. Desde luego, este debe ser el fin de un proceso de paz y no su inicio.

    Pero la paz es demasiado importante como para conducir a la opinión a punta de consejas de reuniones sociales o de historias sin fundamento que confunden a los ciudadanos. La paz es demasiado importante como para que quienes tenemos la responsabilidad de liderar a una sociedad hastiada por la violencia, caigamos en la ingenuidad de la trampa de nuestro adversario, de ponernos a discutir entre nosotros para debilitarnos.

    No podemos caer en esos errores. Este es el momento para estar unidos en torno a una política de estado, con grandeza y con generosidad con el país. Hay que dejar de lado la mezquindad de la política chiquita para estar en la grandeza de la política de estado. Así lo han hecho muchas veces quienes están hoy en el Frente Común por la Paz contribuyendo con ánimo constructivo. El fortalecimiento de este instrumento para la política de Estado será sin duda un elemento dinamizador del futuro del proceso de paz.

    Estoy convencido de que hemos llegado a una nueve etapa en las negociaciones: la de los Acuerdos. El trabajo del equipo de negociadores ha sido parte muy importante para llegar hasta este punto. Estamos haciendo los ajustes para que la negociación, directamente en cabeza del gobierno, logre concretar resultados rápidos, en un proceso que está lo suficientemente maduro para lograrlos.

    El país sabe que se han venido acumulando hechos positivos en el proceso de paz que comprueban la formación de una nueva dinámica que nos conduce a la toma de decisiones. El gobierno está preparado para tomarlas. Invito a las FARC a que asuman la misma actitud y comencemos a entregar a los colombianos acuerdos y hechos de paz que nos renueven la esperanza.

    Apreciados amigos:

    Encontramos un campo en decadencia, producto de una década perdida para el agro nacional, y vamos a dejar un campo en plena reactivación y con vocación de crecimiento y progreso. ¡Ese será nuestro mayor legado a la Colombia del futuro!

    Ahora sí tenemos nuevos y bien sustentados motivos de fe y esperanza en un mejor porvenir, verde y productivo para el campo de nuestro país. Ahora sí podemos decir, como el simpático coro de animales que hace la propaganda de esta feria de Agroexpo: ¡Aleluya! ¡El campo ya no es la cenicienta de Colombia! ¡El campo le está dando la mano, como nunca, a la economía nacional!

    Muchas gracias.


    Fecha

    13 de julio del 2001

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