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  • EL CHOCO, HOY Y SIEMPRE, NECESITA DE OBRAS, NO DE PROMESAS

    FIRMA DEL DECRETO QUE ORDENA EL GIRO DE 80.000 MILLONES DE PESOS PARA EL PAGO DE PENSIONES TERRITORIALES

    Hace 27 años, un febrero como éste de 1973, mi padre, el entonces presidente Misael Pastrana, vino al Chocó y estuvo aquí en Quibdó, y estuvo en Tadó, y estuvo en Condoto. Y ese fue un hecho memorable, porque desde la constitución del Chocó en departamento en 1947 ningún presidente en ejercicio había visitado esta tierra amable, rica en recursos naturales pero también en necesidades. Con razón los chocoanos han reclamado por décadas una mayor atención del gobierno central para con esta tierra cansada de promesas y ávida de realizaciones.

    Mi padre me enseñó a querer al Chocó, la tierra del presidente Carlos Holguín y del poeta Ricardo Carrasquilla, como lo que es: un tesoro de biodiversidad y de riqueza hídrica que todos los colombianos estamos en mora de apreciar, de conocer y de apoyar en su verdadera dimensión.

    El Chocó no puede seguir siendo un departamento pobre y olvidado que descansa sobre un lecho de oro y platino. El gran reto de los gobernantes nacionales y departamentales es dejar atrás esta triste paradoja y asumir de una vez por todas el desafío de progreso que nos presenta la región.

    Yo sé que el departamento está pasando por una difícil situación fiscal, nacida de un consecutivo déficit en sus finanzas públicas, donde los ingresos son significativamente inferiores a los gastos y donde los gastos de funcionamiento absorben casi la totalidad del presupuesto.

    La situación de los pensionados, a quienes se les ha llegado a adeudar hasta 52 mesadas y de los docentes departamentales, a quienes también se les deben varios meses de salarios atrasados, es insostenible, y es una carga muy pesada en las finanzas departamentales.

    En efecto,  el departamento tiene una carga pensional de poco más de 300 millones de pesos al mes y una deuda pensional acumulada de alrededor de 12.000 millones. Con este lastre pendiente, la gestión fiscal se hace extremadamente difícil.

    Por eso he querido venir al Chocó, a este departamento que no olvidó mi padre y que jamás olvidaré yo, a hablar sobre hechos concretos y ayuda contante y sonante para los chocoanos y para todas las regiones del país.

    Nuestro compromiso tiene que ser, primero que todo, con quienes han entregado su vida y su trabajo al servicio de la nación. Con los pensionados de Colombia: nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros hermanos, que tienen todo el derecho de cosechar lo que por tantos años sembraron. A ellos tenemos la obligación de garantizarles el pago oportuno de sus mesadas.

    El pasivo pensional de las entidades territoriales asciende a 64 billones de pesos, vale decir, a 40 puntos del Producto Interno Bruto, y afecta a más de 500.000 colombianos, entre pensionados y trabajadores activos que se pensionarán en los años venideros. No sólo Chocó, sino también otros departamentos como Magdalena, Bolívar y Córdoba afrontan una difícil situación de atraso en los pagos pensionales. Por eso no hemos exagerado al calificar a este problema como una “bomba de tiempo fiscal” que estamos decididos a desactivar.

    Para resolver definitivamente el grave dilema social que implica el elevado pasivo de las entidades territoriales, promoví y sancioné a finales del año pasado la Ley 549 que creó el Fondo Nacional de Pensiones de las Entidades Territoriales, para que con él se asegure en el futuro el adecuado financiamiento y pago de las pensiones.

    Este Fondo recibirá mensualmente recursos de las entidades territoriales, a los cuales se sumarán importantes recursos del nivel nacional, hasta lograr aprovisionar el valor necesario para cubrir todas las obligaciones pensionales. Así, con un esfuerzo conjunto, estamos garantizando el futuro de las entidades territoriales, los derechos de los pensionados y la estabilidad misma de la nación.

    En la misma Ley 549 se dispuso que el Gobierno Nacional anticipará a los departamentos, distritos y municipios que tengan pendientes de pago mesadas al 30 de octubre de 1999, el valor correspondiente para cubrir dicha deuda pensional.

    Y hoy desde Quibdó tengo el gusto de decirles a todos los pensionados del país que no han recibido sus mesadas, que hoy estamos firmando el decreto que ordena anticipar 80.000 millones de pesos, destinados exclusivamente a poner al día el pago de estas pensiones atrasadas. No más aquí, en el Chocó, giraremos al departamento cerca de 11.000 millones de pesos para pagarle a los pensionados del Chocó una deuda que avergonzaba a toda la nación.

    Como en el célebre relato de Gabo, no queremos más pensionados diseminados por nuestra geografía esperando el cheque que nunca llega. A partir de hoy, para usar las palabras de nuestro premio nobel, “el coronel sí tiene quien le escriba”. ¡Este es mi compromiso con los pensionados del país y lo estoy cumpliendo!

    Pero vamos a ser extremadamente cuidadosos en la ejecución de estos 80.000 millones de pesos para los colombianos, de forma que el dinero llegue exclusivamente a aquellos que tienen el derecho. He dado instrucciones para que sean revisadas y auditadas una por una todas las hojas de vida de los pensionados. Y desde aquí les pido a todos los gobernadores y alcaldes del país, a las empresas administradoras de pensiones e incluso a las asociaciones de pensionados, que sean ellos mismos quienes vigilen que estos recursos lleguen a sus legítimos destinatarios. ¡No puede desviarse ni un solo peso de nuestros trabajadores hacia las manos manchadas de los corruptos!

    Con esta medida de altísimo impacto social estamos, además, generando las condiciones para un fortalecimiento de las finanzas territoriales, al aliviarles la carga de un pasivo que gravita sobre su funcionamiento. Estamos encaminando a todos los departamentos y municipios del país hacia una pronta recuperación fiscal que permita una mayor inversión social a favor de los sectores más necesitados.

    Pero con el Chocó nuestro compromiso va mucho más allá del trascendental tema de las pensiones. Desde el mismo momento de mi posesión hemos venido adelantando con el departamento un ambicioso programa de saneamiento fiscal y fortalecimiento institucional, para el cual ya hemos girado 5.000 millones de pesos. El único compromiso del departamento para que la nación le girara estos recursos ha sido adelantar procesos de ajuste mediante el reconocimiento de pasivos laborales y la reducción de gastos corrientes.

    Y no olvidemos a los maestros, que son el sustento de la educación y, por lo tanto, del futuro del Chocó. La deuda con los docentes es una deuda de toda la sociedad para con los forjadores de los niños y los jóvenes, que queremos cubrir con creces. Por ello, en las últimas tres semanas hemos girado al departamento la suma total de 14.000 millones de pesos para financiar el pasivo con los docentes departamentales que no se cubre con recursos del situado fiscal. ¡Para pagarle a los maestros esta deuda impostergable!

    Con sólo las tres medidas mencionadas –el pago a pensionados, los recursos de saneamiento fiscal y el pago a docentes- estamos girando ya más de 30.000 millones de pesos, destinados a resolver los problemas sociales más sentidos del Chocó. ¡Ningún gobierno en la historia del país ha dedicado tanta atención y destinado tantos recursos a esta región, que, si fue olvidada por gobiernos precedentes, no lo será por mi gobierno!

    Pero sigamos hablando de más hechos tangibles y de proyectos concretos para el departamento:

    Para la Universidad Tecnológica del Chocó “Diego Luis Córdoba”, forjadora de maestros, el año pasado se logró una adición presupuestal de 1.400 millones de pesos para gastos de funcionamiento y este año se tiene previsto un aporte para inversión por 342 millones.

    La situación educativa del departamento requiere de todo nuestro empeño y del de las diversas autoridades territoriales. Todavía el 30% de la población en edad escolar está por fuera del sistema. Les propongo el reto a todos los alcaldes chocoanos de apuntarle a la meta alcanzada ya por varios municipios caminantes que hemos venido graduando por todo el país, con una escolaridad del 100%.

    También hay mucho que hacer –y lo estamos haciendo- en el importante tema de la salud. Actualmente contamos con 165.000 afiliados al régimen subsidiado de salud en el Chocó, a un costo de 25.715 millones de pesos. Desde el inicio de mi gobierno hemos invertido 2.850 millones de pesos en la salud de los municipios chocoanos, de los cuales casi 1.900 millones fueron destinados a la atención de la población más pobre, que aún no está afiliada al régimen subsidiado. Junto con Bogotá, el Chocó recibió la mayor cantidad de los consultorios de urgencias que tuve oportunidad de entregar el pasado mes de octubre: en total 19 consultorios para sendos municipios chocoanos, por un valor total de 70 millones de pesos. Además, hemos destinado 150 millones de pesos en convenios exclusivos para atender población desplazada.

    Somos también conscientes de la crítica situación financiera que vive el Hospital San Francisco de Asís. Por ello, hemos destinado recursos para su programa de reestructuración hasta por 3.400 millones de pesos, cuyo desembolso está sujeto al cumplimiento del acuerdo al que se llegue con las autoridades del Departamento y del Hospital. Pero el propósito indeclinable de mi gobierno es hacer viable esta institución indispensable para la salud de los habitantes de Quibdó.

    Y como un complemento a la salud, estamos trabajando con las autoridades municipales y las empresas de servicios públicos en programas de acueducto y alcantarillado para los chocoanos.

    Para el programa de Agua Potable y Saneamiento Básico de Quibdó la nación destinará 580 millones de pesos que serán desembolsados este mismo año, aparte de otros 463 millones que fueron aprobados en diciembre del año pasado por la Comisión Nacional de Regalías.

    Esta misma Comisión aprobó también el año pasado recursos por 386 millones para trabajos de acueducto en la comunidad indígena de Santa Cecilia, en  Nóvita y en Tadó.

    Igualmente, la Comisión aprobó recursos por 1.163 millones de pesos para 11 proyectos de suministro de energía eléctrica, algunos mediante la entrega e instalación de plantas diesel y redes y otros mediante interconexión, en Bahía Solano, Bajo Baudó, Istmina, San José del Palmar, Sipí y el Litoral del Bajo San Juan.

    Y sigamos hablando de obras. Porque el Chocó –hoy y siempre- necesita de obras, no de promesas.

    Vamos a invertir este año 2.000 millones de pesos en el dragado de la Boca Coquito en el río Atrato, para recuperar la navegabilidad en la principal arteria fluvial del departamento.

    En cuanto a vías terrestres, destinaremos 1.430 millones de pesos a la ampliación, rectificación y pavimentación de un tramo de 3 kilómetros en la carretera Ánimas-Condoto-Istmina, y 2.000 millones a la terminación del acceso a Quibdó, en la vía a Yuto, en el sector urbano. El año pasado se destinaron 2.122 millones a programas de conservación de vías en el departamento y este año se invertirán otros 2.500 millones.

    Asimismo, el Fondo Nacional de Caminos Vecinales ha asignado 130 millones de pesos de las vigencias fiscales del 99 y del 2000 a la terminación de 4.5 kilómetros de afirmado de la vía Pie de Pepe -Puerto Meluk en Bajo Baudó. En total, el Fondo cuenta con 310 millones de pesos para atender vías rurales del departamento en este año.

    En cuanto a la infraestructura aeroportuaria, hemos invertido hasta ahora 400 millones de pesos en mantenimiento y obras en el aeropuerto de Quibdó y tenemos proyectado invertir este año 200 millones más. Asimismo, en los aeropuertos de Nuquí y de Condoto hemos invertido hasta ahora 60 y 19 millones de pesos, respectivamente, y tenemos proyectado invertir este año 160 y 20 millones, también respectivamente, incluyendo la ampliación y reparcheo de la pista de Nuquí.

    En materia ambiental, -tan importante en una tierra tan rica en biodiversidad como lo es el Chocó, donde quedan el bellísimo Parque Nacional Natural de los Katíos, declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, y el complejo ecosistema que conforman las selvas del Darién y los valles del río Atrato y del río San Juan-, hemos trabajado también sin descanso.

    La Comisión Nacional de Regalías ha destinado recursos por 430 millones de pesos a proyectos de recuperación de suelos en Istmina y Bahía Solano. Además, asignó 156 millones para el establecimiento de plantaciones forestales protectoras en ocho zonas del Chocó, en desarrollo del Plan Verde que viene coordinando el Ministerio del Medio Ambiente. También para este Plan, que impide la degradación ambiental y al tiempo genera empleo, el gobierno transferirá a Codechocó cerca de 438 millones de pesos.

    El Gobierno se encuentra comprometido en la Agenda Pacífico XXI, que es el proyecto ambiental más importante en la zona, y cuya coordinación se ha dejado en manos del Instituto de Investigaciones del Pacífico. En la formulación de esta Agenda es fundamental contar con el concurso de la región y de sus gentes, para convertirla en un verdadero mapa orientador de la inversión en la región.

    El Estado, a través del Ministerio del Medio Ambiente, en coordinación con el Incora y la Red de Solidaridad, también ha venido apoyando la consolidación de los derechos territoriales de las comunidades negras y pueblos indígenas, y hoy se cuenta con 1.4 millones de hectáreas tituladas a favor de los afrocolombianos del Pacífico y 32 nuevos resguardos constituidos. Al finalizar la presente vigencia se espera alcanzar la cifra de 3.1 millones de hectáreas tituladas a las comunidades negras y más de 40 nuevos resguardos. La inversión total en este rubro, desde cuando inició mi gobierno, ha sido de 3.400 millones de pesos.

    También en el tema de la vivienda, podemos anotar que entre 1998 y 1999 se han asignado en el Chocó, por parte del Inurbe, 409 subsidios familiares de vivienda por un valor cercano a los 1.000 millones de pesos.

    La Red de Solidaridad, por su parte, ha jugado un papel fundamental en el alivio de la dramática situación de las poblaciones desplazadas por la violencia o por desastres naturales en el departamento, con una inversión de casi 2.600 millones de pesos en los últimos dos años. Asimismo, ha destinado en el mismo periodo 1.665 millones a la atención de los adultos mayores y la construcción de obras de protección.

    Finalmente, quiero referirme a un tema que sé que está en el centro de las preocupaciones de los chocoanos: el tema del orden público. Quiero ser enfático en que esta responsabilidad estatal la seguiremos ejerciendo en todo el territorio del Chocó, una tierra de la cual Colombia tiene por qué sentirse orgullosa y que debe sentir a su vez todo el apoyo institucional del Estado.

    Destinaremos 400 millones de pesos de recursos de la Policía Nacional, del Ministerio del Interior y del municipio de Juradó, para reconstruir el puesto de policía alevemente destruido por los subversivos y devolver la presencia policial a la región.

    Al mismo tiempo, la Armada Nacional viene conduciendo patrullajes de área en las zonas afectadas por la falta de fuerza pública, con más de 300 hombres, con el fin de brindar seguridad a la región, y proteger las importantes zonas turísticas.

    Cualquier otra medida que sea necesaria para devolver la tranquilidad y el turismo al Chocó la tomaremos de común acuerdo con las autoridades regionales y las fuerzas vivas del departamento.

    Amigos chocoanos:

    Quería hablar con ustedes de hechos y no de promesas, porque ustedes y yo estamos cansados de escuchar siempre las mismas palabras vacías sobre este departamento, sin que se produzcan resultados concretos.

    Por mis actos pueden juzgarme. Con el Chocó y con el desarrollo integral de todas las regiones de Colombia estoy comprometido hasta el fondo. Y espero que ustedes mismos, los chocoanos, ayuden con su actitud constructiva y con la continua fiscalización a los corruptos a derrotar para siempre el síndrome de la pobreza y la marginalidad. ¡Si entre todos empujamos la locomotora del progreso, llegaremos a buen puerto! No lo duden.

    Como dijo mi padre, hace exactamente 27 años, yo también “sé que este pueblo del Chocó va a ser uno de los factores de equilibrio en esas perspectivas que comienzan a despejarse en el mañana de Colombia”.

    ¡Que así sea! ¡Que se despeje al fin el horizonte de esta tierra de oro y esplendor!

    Muchas gracias

    Lugar y fecha

    Choco, Colombia
    15 de febrero del 2000

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