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  • EL GOBIERNO NO ARRIESGARÁ LA ESTABILIDAD ECONÓMICA

    X Congreso de Publicidad

    Quiero ante todo expresar mis agradecimientos a las directivas de ANDA,  Asomedios,  UCEP y Andiarios en especial al presidente de este Décimo Congreso de la Publicidad Carlos Delgado Pereira, por la amable invitación para participar en su sesión final. Eventos como éste son fundamentales para el progreso y la actualización de una industria que reúne a los anunciante s, los medios, las agencias, las productoras y a la academia. Una industria que se convierte, cada día más, en pieza clave del engranaje económico del país.

    Por eso la publicidad es uno de los temas que nos permiten reflexionar sobre muchos otros aspectos de la sociedad. En estos días ustedes han escuchado, por  ejemplo, a uno de nuestros grandes escritores y poetas, Alvaro Mutis. Ha traído valiosas reflexiones sobre el futuro de la humanidad, el papel de la informática y la publicidad en este mundo de fin de siglo. Reflexiones que algún medio calificó con cierto humor como un “regaño”, pero que se trata, por el contrario, del pensamiento de un verdadero humanista preocupado, con razón, por el efecto deshumanizante que puede llegar a tener la electrónica y la comunicación masiva sobre el perfil del hombre.

    Afortunadamente el ser humano sigue existiendo detrás de las frías pantallas, y mientras eso sea así el hombre, ya sea que esté delante o detrás de ellas, seguirá teniendo el santo derecho de mover un dedo y apagarlas. También depende, por supuesto, de quien esté frente a un computador pulsando las teclas. Si es alguien que esté volcando sobre una pantalla toda su vivencia personal de una vida llena de pasiones y conflictos espirituales, tendremos como resultado una singular obra cargada de belleza; de humanidad y sabiduría como es la parábola de Maqroll, el vital marino de exquisitas aventuras.

    Yo no soy ni tan apocalíptico ni tan negativo sobre la influencia que la publicidad o la informática puedan tener sobre el ser humano. Sin desconocer los riesgos que el predominio de la imagen creada e irreal puede eventualmente tener sobre una sociedad, pienso que la publicidad bien dirigida, sabiamente regulada, y con claros criterios éticos se constituye en un importante refuerzo de la libre empresa. Es además decisivo para la libertad del consumidor que puede, gracias a la publicidad veraz escoger sus productos mediante la información suministrada por ésta.

    La publicidad no es ni mala ni buena en sí misma. Su bondad o su perversidad está en función de los fines de quien la utiliza. Si de lo que se trata es de simplificar el mundo y hacer publicidad fácil, llena de mensajes sensuales, adormeciendo nuestra capacidad de juicio, entonces comparto las críticas de   quienes ven en la publicidad una amenaza para la cultura. Pero ¿qué ha contribuido más en el mundo a prevenir el SIDA sino la publicidad de los preservativos?

    Hoy en día una publicidad bien orientada, obviamente con creatividad, puede constituirse en un excelente medio de educación social. Campañas de promoción de los derechos humanos, del buen trato, de denuncia contra la corrupción, son factores esenciales en las sociedades abiertas y transparentes del mundo de hoy. Así como las empresas utilizan la publicidad para la promoción de sus bienes y servicios, las instituciones estatales la utilizan para educar a los ciudadanos en sus derechos, o para llamar la atención hacia determinados problemas.

    La oferta de medios creció recientemente con la salida al aire con nuevos canales de televisión nacionales, regionales y locales así como de nuevas emisoras de radio. A lo anterior hay que sumarle la dinámica tecnológica de los medios y su especialización. Todo esto sucede cuando la economía pasa por un momento de estrechez causado por decisiones equivocadas del pasado. Nada quisiera más que ver la economía pujante, con nuevos productos en el mercado, con inversión extranjera en los distintos sectores, con tecnología tan fascinante como la que Orlando Ayala les expuso ayer. Para esto mi gobierno trabaja sin descanso. En ese escenario ustedes tendrán más demanda por su reconocido talento y creatividad. Nacerán nuevas empresas y habrá más productos que generarán los presupuestos de  publicidad que los medios anhelan.

    Recibe mi gobierno, con beneplácito la actitud generosa de varios medios, frente al proyecto de gravámenes al sector. Son momentos, como el actual, donde se deben anteponer los intereses de la Nación a los particulares. Lo que está en discusión en estos momentos de transición y ajuste es la viabilidad económica de un país. Por eso he dicho que no vaya ceder ante las presiones de los sindicatos estatales, por importantes que ellas sean, que pretenden lo inalcanzable.

    No concibo el paro como un enfrentamiento entre el gobierno y los sindicatos estatales, sino como un problema más profundo que atañe a la sociedad entera. Si hoy accedemos a cualquiera de las injustificadas pretensiones que han planteado los sindicatos, no son sólo las finanzas públicas las que se resentirán, sino la economía en su conjunto y sus posibilidades de crear mañana más puestos de trabajo.

    Todas las medidas que hemos tomado destinadas a la estabilidad económica pudieran a simple vista parecer como regresivas, se enmarcan por el contrario, dentro del firme propósito que tenemos de restablecer la normalidad de las finanzas públicas como un requisito indispensable para la recuperación de la economía en su conjunto. Ese es un deber que como presidente cumpliré cabalmente y en el cual no puedo hacer concesiones particulares, de eso los colombianos pueden estar seguros. Siempre he dicho que en esa tarea estamos dispuestos a gastarnos todo el capital político que sea necesario, con tal de que el ganador último sean todos los colombianos.

    Así como no puede haber sectores privilegiados que gozan de especiales retribuciones por parte del Estado, tampoco debe haber discriminados. El bien común exige que todos asumamos equitativamente los sacrificios que en el día de hoy se requieren para que mañana todos podamos igualmente gozar de sus beneficios.

    Estoy seguro que ustedes entienden las exigencias y sacrificios que están al orden del día. Son tiempos difíciles los que corren, no sólo en Colombia, sino en el mundo entero. Para hacerle frente a ellos se requiere mucha templanza y una visión amplia y de largo alcance. No soy de los que piensa sólo para el día siguiente. Cuando tomo decisiones consulto el futuro del país, por ello estoy firmemente concentrado en sacarlo delante de las actuales turbulencias.

    En el empeño de sacar adelante el tema de la paz hemos logrado, como ya lo conoce la opinión pública, avances significativos. El proceso sigue su marcha. Hace algunas semanas, aquí en Cartagena, le formulé públicamente a las Farc la voluntad de mi gobierno de conocer la lista de personas pertenecientes a ese movimiento que, en la actualidad, se encuentran detenidos en las cárceles colombianas.

    Ya hemos recibido esta lista. Hoy le he dado instrucciones al Alto Comisionado para la Paz con el fin de que se dirija a las autoridades correspondientes con el fin de evaluar la situación jurídica particular de cada uno de los integrantes de esa lista. El gobierno sigue a la espera de la lista de personas nacionales y extranjeras que están secuestradas por ese movimiento.

    Recorremos el camino de la paz con seguridad. Seguimos adelante con optimismo porque la meta es grande para Colombia: una Nación progresando en paz.

    Para terminar quiero cerrar con otra seguridad: estoy convencido de que lo que nos une, en este décimo congreso de la publicidad, es una misma y central preocupación: iUy! El futuro.

    Nadie debe, pues, en estos momentos eludir las responsabilidades que tiene frente al porvenir de la Patria. Estoy convencido que ustedes las están asumiendo, por eso estamos aquí reunidos, yeso nos llena de estímulos.Estamos preocupados por el destino de la industria de la publicidad, como
    elemento decisivo, para seguir en la dura pero formidable tarea de construir una Colombia digna y orgullosa.


    Lugar y fecha

    Cartagena, Colombia
    16 de octubre de 1998

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