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  • EL PLAN COLOMBIA: UN PLAN SOCIAL PARA LA COLOMBIA DEL SIGLO XXI

    El Plan Colombia es un plan concebido con el objetivo de devolverle al país las condiciones económicas, políticas y sociales que permitan el logro de una paz perdurable, con progreso y justicia social. Pero más que todo es un plan para crear nuevas oportunidades de tener una vida digna a millones de colombianos que hoy viven en la pobreza.

    Como es bien sabido, el Plan gira alrededor de cuatro estrategias principales: la recuperación económica y social; la democratización y el desarrollo social; la lucha contra el narcotráfico y el fortalecimiento de la justicia, y el proceso de paz propiamente dicho.

    Pero debo ser absolutamente claro: El Plan Colombia no es un plan para la guerra, sino un plan para la paz. Por eso su énfasis principal se centra en la búsqueda del mejoramiento de la calidad de vida y la creación de oportunidades de empleo, capacitación y desarrollo para los colombianos más necesitados y más pobres.

    No cabe duda de que las estrategias del proceso de paz y la de lucha contra el narcotráfico son estrategias que, al atacar los dos más grandes generadores de violencia del país, redundarán en un mayor bienestar de todos los colombianos, en un retorno a la seguridad en los campos y los municipios y en un incremento de oportunidades dentro de la economía lícita. Es decir, tendrán un gran impacto social.

    Y las otras dos estrategias, la de recuperación económica y social y la de democratización y desarrollo social, sí que son eminentemente sociales, destinadas a aliviar con eficacia la situación de pobreza y marginalidad de muchos compatriotas.

    Dentro de la estrategia de recuperación económica y social, propendemos por el fortalecimiento de nuestra economía a través de un adecuado ajuste y saneamiento de las finanzas públicas, del mantenimiento de las preferencias arancelarias a favor de Colombia por parte de Europa y los Estados Unidos, y, además, mediante la puesta en marcha del Fondo de Emergencia Social.

    Este Fondo, que contará con recursos nuevos por cerca de 900 millones de dólares, está conformado por tres programas básicos, que tendrán enorme y favorable incidencia en las clases populares.

    El primer programa es el denominado “Manos a la Obra” a través del cual se construirán proyectos de infraestructura social en todo el territorio nacional. Se trata de proyectos propuestos por las propias comunidades con una elevada utilización de mano de obra no calificada. Con este programa generaremos más de 250.000 empleos directos.

    El segundo componente del Fondo de Emergencia Social es un programa de subsidios condicionados destinados a las familias más pobres, en el que tendrán prioridad las mujeres jefes de hogar. Estas familias sólo tendrán que acreditar que los hijos están asistiendo a las escuelas, y que se está cuidando de su salud, con exámenes periódicos y la correcta vacunación. En suma, se trata de un estimulo para los buenos padres de familia de menores recursos.

    Estos subsidios beneficiarán a cerca de 90.000 hogares por año y evitarán que, ante las dificultades económicas, las familias retiren a sus hijos de las escuelas o les disminuyan la dieta alimentaria.

    El tercer elemento del Fondo de Emergencia Social es el programa de capacitación para los jóvenes desempleados en condiciones de pobreza. Vamos a entrenar, con el subsidio del gobierno, a los desocupados entre los 18 y los 25 años que pertenezcan a los estratos 1 y 2, para que puedan acceder al mercado laboral. Con este programa, fundamental para la preparación de nuevas generaciones de trabajadores honestos en Colombia, confiamos en mejorar las oportunidades de trabajo de 30.000 jóvenes por año hasta el año 2002.

    Como se ve, con este gran Fondo de Emergencia Social y sus tres programas bandera, “Manos a la Obra”, “Subsidios a las Familias Pobres” y “Capacitación de Jóvenes Desempleados”, estamos generando un enorme avance en el fortalecimiento del capital social, vale decir, en el logro de una mejor vida y mayores oportunidades para los colombianos más pobres.

    La otra estrategia eminentemente social del Plan Colombia es la de Democratización y Desarrollo Social, al que destinaremos un valor superior a los 2.000 millones de dólares.

    Está estrategia está conformada por dos componentes principales: por un lado, el Desarrollo Alternativo y, por otro, los derechos humanos y la atención humanitaria.

    En cuanto a la estrategia de Desarrollo Alternativo es muy importante aclarar que no se trata, como se ha tendido a pensar, de una simple sustitución de cultivos ilícitos. Por el contrario, lo que se busca es promover un desarrollo regional integral que genere verdaderas alternativas de ingreso en el mediano y largo plazo.

    Para esto, se dará apoyo a proyectos productivos participativos, rentables y sostenibles en las regiones. Este desarrollo productivo será complementado por inversiones en infraestructura física y social dirigidas a garantizar la competitividad y el acceso a los mercados nacional e internacional. Y todo esto estará a su vez acompañado por programas para el fortalecimiento del capital social, la promoción de la sostenibilidad ambiental y el desarrollo institucional de las regiones.

    Por su parte, el componente de derechos humanos y atención humanitaria busca reconocer y atender a la población víctima de la violencia y fomentar el desarrollo de su potencial como individuos y comunidad, para estimularla económica y socialmente.

    En este sentido, los programas implican inversiones para auxiliar a la población desplazada, a los niños y a las mujeres víctimas del conflicto, a la población afectada por minas antipersonales –concentrando especial atención en la población infantil- y una campaña de difusión del Derecho Internacional Humanitario.

    Resulta claro, entonces, que un plan como el Plan Colombia, que destina cerca de 3.000 millones de dólares a temas eminentemente sociales, y que se compromete, además, con la recuperación económica del país, con la lucha contra el narcotráfico y con la búsqueda de una paz negociada, no es el plan guerrerista que algunos han querido imaginar, sin tomarse el trabajo de estudiarlo.

    El Plan Colombia implica la más grande y coordinada acción social que jamás se haya realizado en el país. Con su aplicación, los millones de colombianos que viven en condiciones de pobreza o necesidad sentirán la mano amiga del Estado y la presencia solidaria de la comunidad internacional.

    No se trata de una política asistencialista, sino de un plan para ayudar a los más pobres a convertirse ellos mismos en socios del progreso. No vamos a dar pescados, sino a enseñar a pescar, como enseña el sabio refrán. Queremos colombianos capacitados, con trabajo, con oportunidades dentro de una economía pujante y un campo renacido, dueños al fin de su futuro.

    El Plan Colombia es el Plan Social para la Colombia del Siglo XXI. Un plan para todos, pero sobre todo para nuestros compatriotas menos privilegiados.

    Tal como anuncié el mismo 7 de agosto de 1998, cuando asumí ante toda Colombia el compromiso de liderar su destino hacia el cambio, “mi Gobierno hace y reitera la opción preferencial por los pobres”.

    Ante ellos, más que a nadie, tendré que responder al finalizar mi mandato: Yo sé que con la realización de este plan tendremos una Colombia donde todos los colombianos puedan progresar y prosperar en condiciones dignas y con igualdad de oportunidades.

    Este es el Plan Colombia: el Plan de la Paz, el Plan de la Economía, el Plan de la Dignidad. Un Plan que nos ayudará a todos a construir un país justo en el que valga la pena vivir.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    2000

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