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  • EL RESPETO AL DERECHO INTERNACIONAL Y EL CUMPLIMIENTO DE BUENA FÉ DE LOS TRATADOS CARACTERIZAN LA RELACIÓN ENTRE COSTA RICA Y COLOMBIA

    REUNIÓN CON EL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA, MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ ECHEVERRÍA

    Todavía recuerdo, Señor Presidente, la alegría y el honor de poder brindar en su aniversario de bodas, el 14 de diciembre pasado, en Bogotá, por su felicidad y la de Doña Lorena.  Esa noche nos reunimos como Jefes de Estado y como amigos, exactamente como lo hacemos hoy, para ratificar una vez más el afecto que une a nuestros pueblos, la amistad que nos hace mirar unidos el futuro y la compartida certeza de estar convocados a ser custodios y actores de la realización de un proyecto latinoamericano de democracia surgido de la paz, de la solidaridad y de la convivencia.

    Con frecuencia cuando conversaba con mi Padre –el Presidente Misael Pastrana- sobre los líderes de esa América nuestra, única e inconfundible, la de Bolívar, la de José María Castro, la del Benemérito Juárez, la de San Martín y O’Higgins, la de Martí, siempre lo mencionaba a usted junto a la figura de Aristides Calvani como amigo leal, y como futuro presidente de Costa Rica.  Esta nación estuvo siempre en sus afectos porque tenía Señorío, capacidad de soñar y esa personalidad que la lleva a ser diferente, aún conservando todo lo que en Latinoamérica nos es común y propio.

    Qué bueno es, además, saber que la semilla de “los Rodríguez” se acuñó en sus abuelos colombianos, Don Hermógenes Rodríguez y Doña Anita Támara, que soñaron y vivieron amores en la vecindad del Golfo de Morrosquillo, en tierra del departamento del Sucre, y qué bueno es comprobar cuánto espíritu colombiano pasa por las venas de tanto costarricense de bien que honra a unos y a otros y nos hace hermanos en la verdad.

    Los 4 Puntos Cardinales de la Democracia

    Señor Presidente: 

    Venir a esta casa privilegiada de la convivencia que es Costa Rica es encontrarse con los 4 puntos cardinales de la democracia:

    La paz, el respeto de los derechos humanos, la defensa de la ecología y la participación ciudadana.

    Mi país está construyendo bajo mi gobierno- con una gran paciencia- estos cuatro cimientos, y debo confesar que la mirada intelectual y espiritual se dirigen siempre aquí, no para repetir la frase de que “Costa Rica es la Suiza de América”, sino para reconocer que va más allá de esa comparación  posible, porque Costa Rica es paradigma de humanidad.

    Esta tierra impulsora en las Naciones Unidas de la Semana Mundial de la Paz nos ha dado siempre su apoyo y ha liderado el generoso respaldo centroamericano.  En el ayer cumplimos hombro a hombro con la acción de Contadora liderada por Colombia, que forjó la realidad política de Esquipulas y abrió caminos a la reconciliación en una Centroamérica que se aleja de la violencia bajo la mirada agradecida de quienes no deberán morir en el absurdo de la guerra sino que están convocados a la vida.

    Hablo ante usted, Señor Presidente, que lidera al país que hospeda la Corte Interamericana de Derechos Humanos para reafirmar -como lo hice ante la Asamblea Legislativa- que sólo el cumplimiento integral de los derechos civiles y políticos, como también de los económicos, sociales y culturales, puede dar vida a la paz y al desarrollo integral.

    Mi decisión ha sido la de acompañar el liderazgo costarricense como lo hicimos en el pasado cuando en 1948 Bogotá hospedó la “Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre“ en tanto que Costa Rica vio nacer a la vida, en 1969, la “Convención Americana sobre los derechos Humanos “ ó “Pacto de San José,”

    Es por esa identificación ideológica insustituible que hago siempre mías sus palabras pronunciadas ante las Naciones  Unidas en su Asamblea General, al afirmar que “el siglo XXl debe ser el siglo de los derechos humanos y el siglo del desarrollo humano”.

    Y qué no decir de la preocupación activa por el medio ambiente en una tierra que por sus esfuerzos de conservación ha recibido el premio Príncipe de Asturias y que se hermana con una Colombia líder en protección ambiental, poseedora de uno de los mayores tesoros de biodiversidad. Es mi preocupación lograr prontamente la aprobación del “Protocolo de Kioto” sobre cambio climático para continuar marchando juntos en estos esfuerzos, en aquellos del eco-turismo y en los no menos apasionantes del cuidado de nuestra “tierra prometida” que desde lo ambiental puede regir una de las facetas más apasionantes de la globalización.

    Y finalmente poder medir esa certeza de la participación ciudadana que se cumple en paz y en armonía para darle rostro definido a esta democracia que convierte la convivencia en el fundamento de su historia.

    Señor Presidente: 

    Cuando asistimos juntos a la entrega formal del Canal de Panamá por parte de los Estados Unidos de América, resaltamos que este acto solemne era un ejemplo concreto de la aplicación de buena fe de los tratados, expresada en el principio sagrado del Pacta Sunt Servanda.  Precisamente, la relación entre Costa Rica y Colombia se ha caracterizado por el respeto al Derecho Internacional y el cumplimiento de buena fe de los tratados concertados entre nuestros dos países.

    Tenemos también, Costa Rica y Colombia, y toda la comunidad internacional, un enemigo común, como lo es el comercio de drogas ilícitas, cuyas nefastas consecuencias pesan sobre la juventud de todo el mundo.

    En este punto, nuestros países deben seguir aunando esfuerzos para combatir este flagelo en nuestras respectivas jurisdicciones y cooperar en el manejo de la información y en la lucha coordinada contra este delito transnacional en todas sus etapas:  el tráfico de insumos, la producción y el tráfico de estupefacientes y el lavado financiero de los activos.

    Nuestras relaciones comerciales y de inversiones son también fundamentales y promisorias, tal como tuve oportunidad de exponerlo hoy ante los empresarios de nuestros dos países.  Un comercio sostenido por más de un lustro por encima de los 100 millones de dólares y un conjunto de actividades económicas identificadas para la inversión recíproca, son las piedras angulares para la construcción de una alianza comercial cada vez más sólida y diversificada.

    Señor Presidente:

    Costa Rica y Colombia forman parte de importantes procesos de integración regional, como el Sistema de Integración Centroamericana y la Comunidad Andina de Naciones, dentro de los cuales practicamos un regionalismo abierto al mundo. Estoy convencido de que nuestros procesos de integración deben fortalecerse individualmente y complementarse mutuamente.

    Y en el campo de la acción multilateral son muchos más nuestros puntos de encuentro. Participamos con la misma vocación democrática y pacifista en la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos. Tenemos posiciones coincidentes en las Cumbres Iberoamericanas y Hemisféricas, y hemos encontrado un fértil campo de cooperación en el Grupo de los 77, en la recientemente formada Asociación de Estados del Caribe, y en el Grupo de Río.

    Colombia, como Secretaria Pro-témpore de este Grupo, que es el Mecanismo de Consulta y Concertación Política más importante de América Latina y el Caribe, está buscando que nuestra región gane cada vez mayor protagonismo e incidencia en los distintos foros internacionales. Por eso estamos realmente felices por la reciente incorporación, en forma individual y como miembros de pleno derecho, al Grupo de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana. Con su ingreso, el Grupo se ha enriquecido y ha ampliado su representatividad ante el resto de la comunidad internacional.

    Cuento desde siempre, señor Presidente, con su importante presencia y con las luces de su criterio, en la próxima cumbre de mandatarios del Grupo de Río que se celebrará el próximo mes en nuestra bella Cartagena de Indias.

    Costa Rica y Colombia han defendido siempre las ventajas del multilateralismo, como el mecanismo más idóneo para el manejo de las relaciones entre las naciones y la garantía de la paz y la seguridad mundiales. Esta premisa será la que Colombia defenderá en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, en el que aspiramos a participar como voceros del área de América Latina y el Caribe a partir del próximo 1º. de enero del año 2001, gracias al apoyo decidido de Costa Rica y de los demás países de la región. ¡Tenga la seguridad de que no seremos inferiores a tan alto compromiso!

    Querido  Presidente y amigo:

    Dentro de las siempre cordiales relaciones entre nuestros Estados, yo creo que éstas nunca habían sido tan estrechas, tan frecuentes y tan productivas como las que ahora nos vinculan, y que hoy estamos afianzando con este grato encuentro.

    En los primeros días de julio de este año está prevista la reunión de la Comisión Mixta, en desarrollo del Convenio de Cooperación Técnica y Científica entre nuestros países. También en el segundo semestre, se reunirá aquí, en Costa Rica, la Comisión Binacional, como el espacio de discusión, por excelencia, de los temas de mayor interés entre nuestras naciones, incluyendo las posibilidades de intercambio técnico, científico y cultural.

    Los acuerdos que hemos suscritos en este día, por otra parte, sobre cooperación cultural e informativa entre el Sinart e Inravisión, sobre el tema de la vivienda de interés social, sobre  cooperación técnica en materia de medio ambiente y el plan de acción para la cooperación técnica en materia educativa, son pasos en firme en el horizonte de la provechosa amistad entre nuestras naciones.
    Señor Presidente:

    Agradezco a la Providencia y a usted el privilegio de esta visita.

    Yo estoy convencido –y al verlo a usted me ratifico en ese convencimiento- de que sólo creyendo en el país se puede diseñar y construir el futuro; yo estoy convencido de que junto a los desarrollos de la paz hay que reconstruir la clase dirigente que debe sostenerla y dimensionarla; yo estoy convencido de que a una apasionante visión del futuro debe corresponder una ética pública que permita la credibilidad y que enseñe a distinguir entre lo público y lo privado; yo estoy convencido de que es preciso que la sociedad tenga la certeza de ser gobernada por los mejores; yo estoy convencido de que el día que se firme la paz nos va a doler la inutilidad de nuestros muertos; yo sigo creyendo y soñando en la “utopía de los fines” y voy ajustando las impaciencias de la buena voluntad al “realismo de los medios”.

    Estar aquí, Señor Presidente y querida primera dama de esta nación privilegiada de siempre, me ratifica en mi voluntad de seguir adelante, de fortalecer los consensos y las audacias de quienes entienden y entendemos la política como el arte de hacer posible lo deseable.

    Lo hago invocando la memoria de un poeta nuestro, Julio Flores, que amó a este país acogedor que le profundizó su amor por Colombia y que al brindar decía con el afecto inteligente de los sentimientos honrados lo que repito para agradecer este homenaje:

    Señor Presidente, Señoras y Señores, “alzo mi copa por esta patria y por la patria mía”.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    San José, Costa Rica
    29 de mayo de 2000

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