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  • EL SECTOR EXPORTADOR, FUNDAMENTO DE UNA ECONOMÍA EN CLARO ASCENSO

    CLAUSURA DEL XIII CONGRESO DE ANALDEX

    “Es una grandiosa idea pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo…..una sola debe ser la patria de todos los americanos ya que en todo hemos tenido… perfecta unidad”.

    Con estas palabras del Libertador, hoy más que nunca quiero reiterar que estoy comprometido a cumplir con esta visión bolivariana.

    La nueva unidad de nuestros tiempos está signada por la internacionalización que se viene dando en la mayoría de las naciones, y que ha demandado una actitud proactiva que les permita ser parte protagónica e inteligente del proceso de globalización, un proceso que, si bien es irreversible, no debe verse como algo fatal en lo que no tengamos capacidad de influir, sino como un movimiento mundial hacia una opción de mayor bienestar para los ciudadanos del mundo.

    Felicito a Analdex y a sus directivas por el tema escogido para este XIII Congreso, que nos ha permitido reflexionar a empresarios, académicos y gobierno sobre el balance y sobre las perspectivas del sector exportador en Colombia, no como un fin en sí mismo, sino como un instrumento para acelerar el crecimiento económico, generar empleo, bienestar y el mayor desarrollo de nuestro país.

    Durante los dos años de mi gobierno, he venido desarrollando una política que permita esa participación más activa e inteligente de Colombia en los grandes temas de la agenda global y para lograr que nuestro país, a pesar de sus dificultades, vuelva a ser considerado como un actor importante, tanto a nivel regional como internacional.

    En nuestros encuentros de competitividad he compartido con ustedes, señores exportadores, mi visión de largo plazo de Colombia, como un país desarrollado en el cual convivamos todos en paz y en el que nuestra población tenga los niveles de bienestar reservados hoy tan sólo para las naciones más desarrolladas.

    Pero, para lograr que dicha misión se convierta en realidad, es indispensable entender que nuestra política comercial es una política de desarrollo productivo, es una política de generación de empleos, es una política de modernización e innovación del aparato productivo, a través, todo ello, de la generación de exportaciones y de la ampliación de mercados para nuestros productores.

    Son ellos, son ustedes, la razón de nuestros esfuerzos, porque con sus productos, que cada vez encontramos con mayor frecuencia en el mercado internacional, están generando los nuevos empleos que Colombia tanto necesita para lograr su viabilidad de largo plazo como nación democrática, pacífica y desarrollada.

    Con orgullo, hoy podemos afirmar que, gracias al arduo trabajo de nuestros empresarios y a las condiciones favorables que hemos generado en el entorno internacional,  estamos haciendo del sector exportador el fundamento de una economía en claro ascenso. Colombia puede asegurar hoy que, más que desarrollar un sector exportador, el país ha venido construyendo unas bases sólidas para convertirse en una verdadera economía de exportación.

    Estamos cumpliendo nuestras metas: con un crecimiento del 21% de las exportaciones en el primer semestre del año, vemos los resultados de las políticas sectoriales implementadas desde agosto de 1998, las cuales se han constituido en el motor de la generación de empleo y de la reactivación económica.

    Hoy por hoy, el sector exportador es el principal generador de empleo en Colombia. Durante junio del presente año, las exportaciones industriales concentraron el 57% de la generación de empleo total.

    ¡Por cada punto porcentual de incremento en las exportaciones industriales estamos creando 7.124 de nuevos empleos para los colombianos más pobres y los colombianos más necesitados!

    A través de nuestro Plan Estratégico Exportador, de nuestra Política de Productividad y de Competitividad a 10 años, de nuestra Política Industrial, y de la Política Agrícola –a través de Proagro-, estamos apoyando a nuestros exportadores para que penetren los diversos mercados a nivel mundial con productos de excelente calidad que atiendan a la demanda de los consumidores más exigentes.

    De acuerdo con el  Reporte Global de Competitividad para el año 2000 del Foro Económico Mundial, somos el tercer país en el mundo después de Singapur e Irlanda, en la calidad de sus políticas gubernamentales de apoyo a sus exportadores.

    Este resultado es el producto de una estrategia coherente en materia de exportaciones, la cual debemos preservar y consolidar con una visión de largo plazo y con el apoyo de los empresarios.

    Apreciados amigos:

    Con la participación de ustedes se diseñó el  Plan Estratégico Exportador, que coordina el Ministerio de  Comercio Exterior.  Esta es nuestra carta de navegación para lograr el fortalecimiento del sector productivo colombiano y su orientación hacia el mercado internacional.

    He venido liderando personalmente el diseño de la implementación de dichas políticas porque estoy convencido de que la mayor productividad y competitividad de Colombia y sus productos dependen en buena parte del compromiso y la coherencia de las políticas del gobierno y no solamente de los esfuerzos aislados de los empresarios.

    Entiendo la responsabilidad que cabe al gobierno de lograr que la inversión y el esfuerzo de los empresarios no se vean a la deriva de las vacilaciones y de las señales contradictorias de los gobiernos y, por ello, me he impuesto, y les he pedido que me acompañen en ese empeño, la construcción de estas políticas con un horizonte a 10 años que trascenderá la duración de mi mandato.

    Es por esto que he señalado compromisos concretos a las diferentes dependencias de mi gobierno y hemos venido haciendo seguimiento semestral a la ejecución de dicha política mediante las reuniones semestrales celebradas hasta la fecha en las ciudades de Cartagena, Cali y San Andrés, y que haremos próximamente en Pereira.

    Es necesario fijarnos metas ambiciosas en este tema, tal como lo hicimos al inicio del Gobierno con el claro objetivo de incrementar las exportaciones, para que en los próximos 5 años Colombia ocupe uno de los tres primeros lugares en el ranking mundial de competitividad en América Latina.

    Todos los empresarios aquí presentes saben que, además de conquistar nuevos mercados, es necesario preservar y defender los intereses nacionales en los ámbitos bilateral, regional y multilateral, y asegurar el reconocimiento de nuestro nivel de desarrollo y de nuestra situación estructural y social, mediante la negociación de compromisos que puedan ser realmente efectivos.

    En este sentido, el mercado andino se ha constituido en parte fundamental de nuestra estrategia de integración al mercado mundial, especialmente en bienes y servicios con alto valor agregado nacional, pues, como lo hemos venido afirmando, bienvenida la bonanza petrolera, como antes lo fueron las bonanzas cafeteras, pero lo que nuestros países requieren, para el largo plazo, es depender cada vez menos de los commodities y de sus bonanzas efímeras, para concentrar sus expectativas en el crecimiento más dinámico que nos brindará una economía más fundamentada en los productos y servicios exportables con alto valor agregado colombiano.

    Las exportaciones a los países de la Comunidad Andina han crecido significativamente, a pesar de la recesión de estas economías durante 1998 y 1999. Para el primer semestre de este año nuestras exportaciones a  Venezuela crecieron en un 34%; 23% hacia Ecuador; 26% aquellas dirigidas al Perú y 3.5% en el caso boliviano. Cabe resaltar que más del 85% son productos industriales, lo que convierte a la CAN en el principal escenario para especializar a los exportadores colombianos.

    Así mismo, las economías latinoamericanas y del Caribe conforman un mercado definitivo para nuestra economía.  En 1998, América Latina importó 310.623 millones de dólares del mundo, mientras que las exportaciones totales de Colombia fueron apenas 10.865 millones de dólares, lo cual muestra un inmenso potencial en ese mercado.

    Por lo anterior, los Presidentes de los países andinos nos hemos hecho responsables de dirigir el proceso de integración al más alto nivel. En el último año se convinieron acuerdos de alcance parcial entre la Comunidad Andina y Brasil y Argentina. Así mismo, se iniciaron las negociaciones entre la Comunidad Andina con el Triángulo del Norte de Centroamérica, el cual está conformado por El Salvador, Honduras y Guatemala.

    En esta titánica labor, vale la pena resaltar que las exportaciones a Brasil han crecido en un 182%, para el primer semestre del presente año con respecto al mismo periodo del año anterior, demostrando las bondades del Acuerdo de Alcance Parcial que negociamos el año pasado y que entró en vigencia en septiembre de 1999.

    Paralelamente al proceso de modernización e internacionalización de la economía colombiana, el gobierno se ha comprometido en un amplio programa de negociaciones internacionales con el fin de lograr un mayor acceso de los productos colombianos en el concierto mundial

    Junto con Venezuela, estamos negociando una Preferencia Arancelaria para el Caribe, en la cual participarán, entre otros, República Dominicana, CARICOM, Cuba, Aruba y las Antillas Holandesas.  El mercado del Gran Caribe conformado por 25 países, constituye escenario de mas de 236 millones de habitantes. Esta región, excluido el G3,  importó el  32% de su consumo en 1998 por una cifra equivalente a 51.000 millones de dólares, de los cuales Colombia tan solo vendió 664 millones, lo cual indica que existe un enorme potencial y un enorme reto para conquistar estos mercados.

    Hoy, toda América se encuentra involucrada en importantes procesos de integración regional para fortalecer su posición en el entorno económico mundial, lo cual le permitirá asumir con prontitud los retos inminentes de la globalización y de la interdependencia económica del comercio.

    Por esta razón, en la reciente reunión de Presidentes de América del Sur, reiteramos la voluntad de iniciar negociaciones para establecer una zona de libre comercio entre la Comunidad Andina y el Mercosur, como complemento a los acuerdos de alcance parcial negociados con Brasil y Argentina.

    A este alentador panorama se suman el Acuerdo de Complementación Económica suscrito con Chile; el Tratado de Libre Comercio del Grupo de los 3, con México y Venezuela, y el Acuerdo de Alcance Parcial con CARICOM, el cual amerita una revisión por su limitado ámbito.

    Favoreciendo el acceso a mercados, los procesos de cooperación y las alianzas estratégicas con los países de América, podremos avanzar en este milenio hacia el desarrollo estructural de nuestro país, basado en una economía sólida.

    Por ello, la semana entrante me reuniré con el Presidente Lagos de Chile, con quien tenemos previsto convenir la apertura de negociaciones para la ampliación del Acuerdo de Complementación Económica actualmente existente y convertirlo en un Tratado de Libre Comercio que incluya temas que hoy no hacen parte de nuestro acuerdo, tales como las inversiones y la liberalización de los servicios.  Con ello, nos seguiremos preparando para la negociación hemisférica – ALCA-, e inclusive para un acceso temprano al NAFTA.

    Sin embargo, para que este proceso continúe dinámicamente, es necesario incrementar nuestros flujos comerciales e integrarnos con economías cada vez más avanzadas y estables, así como con niveles de ingreso superiores al nuestro.

    En consecuencia, la política comercial de Colombia hacia Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, se ha propuesto aumentar y diversificar la oferta exportable, mejorar el acceso a dicho mercado e incentivar la inversión norteamericana en nuestro país. Y aunque algunos de estos objetivos se han venido cumpliendo, nuestro verdadero desafío será trabajar, tanto con el Congreso como con la nueva administración norteamericana, para obtener unas mejores condiciones de acceso para la totalidad de nuestros productos de exportación.

    En esa medida, obtener un Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos, bien mediante nuestro ingreso al NAFTA o mediante un acuerdo bilateral, resulta prioritario para Colombia por cuanto es el mejor vehículo para garantizar acceso preferencial permanente para la totalidad de nuestros productos al mercado norteamericano.

    La experiencia mexicana con el NAFTA muestra las bondades de integrarse con economías desarrolladas para diversificar las exportaciones, promover la inversión extranjera y, por ende, la modernización del aparato productivo nacional. Tal como lo oímos en las presentaciones de esta mañana, el acceso de México al NAFTA ha capacitado a ese país para animarse a negociar acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, Israel y, posiblemente, luego con algunos de los países asiáticos.

    En esta dinámica, el Sistema Generalizado de Preferencias y, en particular, el ATPA de Estados Unidos y el SGPA de la Unión Europea han cumplido un papel muy significativo, pero, por su carácter unilateral y voluntario, son susceptibles de desmontarse en el tiempo, por lo cual conviene trabajar simultáneamente en dos estrategias complementarias: extender dichas preferencias en el tiempo, ampliar su cobertura a nuestra cadena de fibras, textiles y confecciones, y, a la vez, negociar un acuerdo comercial que implique el otorgamiento de preferencias de parte nuestra, pero con la estabilidad que significa tener un acuerdo de carácter permanente.

    De hecho, los acuerdos recíprocos aportan una institucionalidad y una garantía para los negocios en el largo plazo y, en esta dirección, es importante fortalecer la integración hemisférica a través de la conformación del Area de Libre Comercio de las Américas, a partir del año 2005, la cual constituirá una oportunidad cuyo aprovechamiento dependerá de la capacidad que tengamos de trabajar conjuntamente el gobierno y los empresarios para construir nuestra estrategia negociadora frente a cada uno de los otros 33 países de este hemisferio.

    Por eso, cuando se plantea un Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos, como preludio a nuestra adhesión al NAFTA, estoy reiterando la necesidad de hacer la tarea y de prepararnos adecuadamente como país para el escenario NAFTA y para el escenario ALCA, entendiendo que son ambos esfuerzos complementarios, pero, además, son ambos necesarios.

    Es por ello que he dispuesto la creación de un equipo de negociaciones comerciales de Colombia, del cual harán parte los funcionarios técnicos del gobierno, los empresarios, y, además, el sector académico, para que sobre este trípode se construya la mayor confianza y continuidad en nuestra estrategia negociadora.

    Para este fin hemos obtenido unos recursos de financiación del BID y corresponderá a ustedes, los empresarios, aportar el costo económico de asignar 6 o 7 personas del sector privado, con las más altas calidades y, ojalá, con dedicación exclusiva, para que hagan parte de la inmensa responsabilidad de definir mediante estas negociaciones la que será, para bien o para mal, la estructura productiva de Colombia para el presente siglo.

    Señores empresarios:

    Con las decisiones del Gobierno Nacional y la dinámica de sus empresas, estamos dibujando nuevas fronteras –las fronteras del encuentro y no de la división-. Estamos convirtiendo los límites en umbrales, para poder conquistar al mundo entero con nuestro talento, el cual permitirá consolidar una economía diversificada y pujante, visionaria y dinámica.

    Ya hemos oído cómo los negociadores del ALCA tendrán un borrador de acuerdo para una reunión ministerial el primer trimestre del año 2001. También hemos conocido en la tarde de hoy las conclusiones de los talleres organizados por Analdex durante este foro, las que, sin duda, constituirán un valioso aporte para el trabajo que hasta ahora han venido desarrollando los funcionarios de mi gobierno.

    Cae el telón de este nuevo y productivo encuentro, y nosotros –empresarios y gobierno-, junto con los trabajadores, seguiremos poniendo el pecho y apostándole a esa visión de una Colombia a la que queremos, no sólo aportarle nuestra capacidad de trabajo en la edad madura, sino vivir en ella hasta el ocaso de nuestra existencia y proyectarnos a través de nuestros hijos.

    En este esfuerzo por la ilusión de un país de grandeza que se llama Colombia, estamos cumpliendo también con el sueño integracionista del Libertador, para quien “en la marcha de los siglos podría encontrarse quizá una sola Nación, cubriendo el universo”.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Medellin, Colombia

    6 de octubre del 2000

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