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  • EL VERDADERO CIMIENTO DE UN CENTRO CULTURAL ES LA GENTE

    Puerto López es un municipio con una inmensidad de bellezas naturales. Pero hoy me atrevo a decir que lo mejor de Puerto López no es el Alto de Menegua, ese hermoso lugar que inspiró al maestro Jorge Villamil a escribir la canción Luna Roja, ni los soles crepusculares sobre el Río Meta, ni tampoco las sabanas de jilgueros y garzas a las que tanto quiso el presidente López Pumarejo. Lo mejor de este Puerto es su futuro, representado en el gran movimiento cultural y artístico que aquí está creciendo como una semilla en tierra fértil.

    El Festival de Colonias, el del Canoero y el Reinado Departamental del Coleo y la Vaquería, los pequeños bailarines de joropo que han terminado finalistas en concursos nacionales, el grupo de Los Alcavaranes o el de los Embajadores del Llano, los niños que ejecutan con destreza los más típicos instrumentos regionales en el programa Batuta o los cantantes de voz recia que, siguiendo la tradición de Rafael Martínez, entonan con ímpetu las mejores coplas llaneras, son apenas gotas del gran océano de manifestaciones culturales de Puerto López y, por supuesto, de la vitalidad de un municipio en permanente progreso.

    Esa vitalidad del espíritu llanero es la que hemos venido a apoyar.

    Con el Centro Cultural de Puerto López, que supuso una inversión de 390 millones de pesos por parte del Gobierno Nacional, estamos dándole un fuerte impulso a ese torrente de cultura y estamos renovando nuestro propósito de hacer de ella un sinónimo de la creatividad, la identidad y la solidaridad.

    Mediante la adecuación de la antigua Casa de la Cultura para el aula múltiple y la construcción, alrededor de un patio interior, de un nuevo espacio para la biblioteca, las aulas de música y danzas y la administración, los habitantes del municipio cuentan hoy en día con una sede renovada para el despliegue de todos sus talentos.

    Este centro, como ya ocurre con los que hemos construido en Bosconia, Cartagena de Indias, Cereté, La Plata, Chaparral y tantos otros municipios colombianos a través del programa La Casa Grande, debe convertirse en un espacio de interacción entre los distintos movimientos, agrupaciones y colectivos artísticos y culturales de toda la región y en un escenario de investigación, comunicación y reflexión para los artistas y los trabajadores de la cultura.

    No debemos olvidar que el verdadero cimiento de un centro cultural es la gente. La gente, con sus búsquedas y sus tradiciones, con su capacidad de innovar y su memoria histórica, es su única base. La infraestructura no es nada si en ella no habita la vida.

    Tal como está concebido el programa La Casa Grande, podría decirse que su objetivo es darle un cuerpo al alma. Muchas veces la falta de un espacio físico ha impedido que los sentimientos colectivos, que el camino espiritual hacia las raíces y la identidad, puedan concretarse en la vida cotidiana de las comunidades. El programa Casa Grande, al dotar de infraestructura a municipios que tradicionalmente no han contado con mayor presencia estatal, está logrando que su cultura no sea una triste y vagabunda ánima en pena.

    ¡Puerto López y la Orinoquía se lo merecen!

    En relación a ésta última, y con una inversión de 1.405 millones de pesos, La Casa Grande, en concertación con las entidades territoriales de Meta, Guaviare y Arauca, adelantó la construcción del Museo Antropológico de la Orinoquía en Tame, Arauca, y de los centros culturales comunitarios de Saravena y San José de Guaviare.

    Este mismo Programa, que durante mi Gobierno ha invertido 9.000 millones de pesos en la construcción, ampliación, mejoramiento, restauración y dotación de 32 centros culturales a lo largo y el ancho de todo el territorio nacional, contribuyó a la dotación de la Biblioteca “Germán Arciniegas” de Villavicencio y, próximamente, con una inversión de 70 millones, apoyará la reconstrucción de la Casa de la Cultura de San Martín, recientemente afectada por el absurdo accionar de los violentos, que nunca podrán silenciar con sus armas el canto del alma colombiana.

    Así estamos contribuyendo a que la Orinoquía sea un espacio en el que confluyen los sueños y las identidades de colombianos de todas las regiones del país y en el que brille la esperanza de que nuestra nación logre por fin hacer de la diversidad, no un motivo de exclusión, de rechazo o de violencia, sino un punto de partida para establecer, cada vez con mayor fuerza, la democracia y la paz.

    Precisamente, con la perspectiva de reforzar ese componente esencial de la paz que es el mejoramiento de la calidad de vida de la población, también puedo anunciar hoy aquí la próxima entrada en funcionamiento de la línea de interconexión eléctrica Puerto López – Puerto Gaitán. Con ella solucionaremos las continuas interrupciones del flujo de luz de este vecino municipio y elevaremos su bienestar y su productividad.

    Surcando 109 kilómetros de llanos, y tras una inversión realizada de 9.200 millones de pesos, la línea de interconexión partirá de Puerto López hasta llegar a 3.500 hogares del casco urbano de Puerto Gaitán y, a mediano plazo, a 2.500 usuarios más de las veredas aledañas.

    Acaban de realizarse el pasado fin de semana las pruebas técnicas y comenzará a trabajarse un periodo de pruebas eléctricas con servicio de conexión limitado a unas 4 horas diarias y, si todo sale bien, esperamos que la interconexión Puerto López-Puerto Gaitán pueda estar en total funcionamiento antes de terminar el próximo mes de noviembre.

    De este modo, también con mejores servicios públicos ¡estamos acercándonos, poco a poco y con distintas estrategias, al ideal de la paz!

    En Puerto López, con la energía de la cultura, ya nos estamos aproximando a esta meta. Al ritmo de capachos y requintos, arpas y  cuatros, y, ojalá, con el exquisito acompañamiento de una buena mamona, sus habitantes verán, en menos de lo que piensan, cómo las únicas guerras que valen la pena son las del ingenio de los copleros y cómo los únicos caídos serán los becerros en las competencias de coleo.

    Entonces, en medio de esas fiestas de la cultura y la tolerancia, podremos repetir los versos de Héctor Paul a los llaneros: “Pueblo de raza noble, vivero de la bondad, sepulcro de oscuras sombras, orquídea en la claridad”.

    Felicitaciones, amigos de Puerto López. ¡Ustedes merecen esto y mucho más!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Puerto López, Meta
    13 de agosto del 2001

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