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  • “EMPRESA COLOMBIA” ES LA EMPRESA DE VIDA DE TODOS LOS COLOMBIANOS

    COLOMBIANOS:

    Hoy quiero hablarles de cosas diferentes a las que han sido habituales durante mi mandato; llamarles la atención sobre la nueva Colombia que veo en el horizonte y en la que he venido trabajando después de dedicarle un tiempo a organizar la casa, a iniciar este difícil pero esperanzador proceso de paz que comienza a florecer, y a reconstruir en el plano internacional la imagen de nuestro país. Quiero hablarles del día a día, porque, tengo que confesarles que a mí, como a nadie, me duelen las malas noticias que nos invaden, pero no sólo me duelen, sino que me cansé de ellas.

    Me cansé de que las malas noticias, que por desgracia son muchas y reales, no nos dejen ver y construir un mejor país para todos, un país con el que todos soñamos y que necesitamos. Me cansé de que el pesimismo siempre le gane a la esperanza; de que lo negativo le gane a lo positivo; de que lo malo le gane a lo bueno; de que lo individual le gane a lo colectivo.

    Mejor dicho: creo que comparto con ustedes el cansancio de ver cómo la indiferencia de todos y el egoísmo de unos pocos, -que pensando en sus intereses políticos y económicos se empeñan en no dejarnos gobernar para pescar en río revuelto-, nos quieren hacer perder el rumbo hacia el crecimiento productivo de nuestra empresa común: Colombia.

    Y es por eso que hoy quiero invitarlos para que, entre todos, bajo la dirección que ustedes me entregaron con sus votos, y de la mano de Dios, volquemos nuestras energías y nuestra actitud en una lucha común por Colombia.

    Sé que el campesino necesita conocer mejor los programas agrícolas que lo benefician; que el obrero necesita saber hoy más de los programas sociales para sus familias; que el desempleado necesita enterarse sobre lo que se está haciendo día a día para combatir el desempleo y para crearle nuevas oportunidades de trabajo; que el empresario quiere tener claridad sobre las reglas y condiciones de trabajo, en los que se va a mover la economía, sin tantos altibajos; que los inversionistas internacionales necesitan un clima de paz y un escenario hacia donde puedan orientar tranquilamente sus recursos para crear empresas y dar más puestos de trabajo a tantos de ustedes que no sólo los necesitan, sino que están plenamente calificados para ganárselos; que todos quieren saber cómo estamos combatiendo el secuestro o la corrupción o cómo va el proceso de paz.

    En otras palabras, todos ustedes necesitan saber cómo va el país y qué está haciendo su Presidente por esta EMPRESA COLOMBIA que es, sin lugar a dudas, la empresa de la vida para todos nosotros.

    Es por esto que he decidido que a partir de hoy, cada semana tomaré un poco de su tiempo para conversar más familiarmente con ustedes y contarles sobre cómo van las cosas cotidianas, de lo que hemos hecho, de lo que estamos haciendo y de qué podemos esperar del futuro. Espero contar con su compañía, porque sólo estando bien informados podremos compartir esfuerzos con claridad y sin malos entendidos. Solamente así podremos -y quiero hacer énfasis en esto-, mejorar nuestra actitud frente a los retos nacionales y mirar con otra cara el futuro del país, que no es otro que el futuro de todos.

    La nueva Colombia es hoy una realidad palpable. Sin embargo, las buenas noticias quedan sepultadas por el sensacionalismo que se ha multiplicado como la peste de mano de la violencia o de la corrupción o por la mala o poca información que se da sobre los cambios positivos, que, -tengan la certeza-, son muchos y se producen día a día.

    Esas buenas noticias hoy por hoy no son titulares, sino apenas una mención en los medios de comunicación y se ahogan por falta de acogida en ellos.

    La semana pasada, para no ir muy lejos, visitaron nuestro país 15 presidentes de América Latina y el Caribe, para participar, bajo el liderazgo de Colombia, en la más amplia Cumbre Presidencial del Grupo de Río que se haya realizado jamás. Y éste es un hecho trascendental sobre todo porque se trata del reconocimiento generalizado de la comunidad internacional a los esfuerzos que estamos haciendo en Colombia por recuperar la paz, luchar contra el problema mundial de las drogas, fortalecer la democracia, proteger los derechos humanos y mejorar nuestra economía.

    Colombia, como resultado de los esfuerzos que mi gobierno se fijó como prioridad en sus inicios, y que hoy seguimos y seguiremos adelantando, ha dejado de ser un país paria, que pasaba agachado frente a los grandes temas de la agenda internacional, para convertirse en un país con un liderazgo reconocido en la Comunidad Andina, en el área de América y el Caribe, en la comunidad europea y en el mundo entero.

    Hoy no sólo presidimos el Grupo de Río, que unifica las posiciones de toda el área latinoamericana frente al mundo, sino que también presidimos la Comisión de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que lucha por la defensa del medio ambiente. También presidimos de nuevo la OEA, la Organización de los Estados Americanos, y acabamos de ser admitidos al Grupo de los 15, que reúne las principales economías emergentes del mundo. Además, asumiremos en el año 2001 la vocería de toda América Latina en el más importante organismo de las Naciones Unidas: el Consejo de Seguridad.

    Con todos los estados de América y del planeta manejamos relaciones inmejorables, que se han reflejado en el apoyo que quiere prestar la comunidad internacional a nuestro llamado, hecho con autoridad moral y con razones justas. Es así como países de la Unión Europea y de América Latina, Japón y Canadá, se suman a la importante ayuda económica propuesta por los Estados Unidos, y se están haciendo presentes en la mesa de aportantes para brindar apoyo concreto a los más cruciales programas de inversión social de Colombia. Porque hemos logrado hacer entender al mundo la gravedad del problema de las drogas ilícitas y la necesidad de que no sea Colombia la única que ponga el sacrificio y los recursos, sino de que ayudemos entre todos los países consumidores y productores a eliminar este flagelo mundial.

    Esta es una muestra de la nueva cara internacional de Colombia, que hemos reconstruido desde el 7 de agosto de 1998, y del nuevo liderazgo que hemos asumido ante el mundo.

    En el campo económico también se ven los resultados. A mí me duele y comprendo, más que nadie, porque todos los problemas del país llegan diariamente hasta mi despacho, la situación de los miles de desempleados que todavía ven con desconfianza el futuro, o de los desplazados por la violencia, o de los empresarios o constructores que ven desfallecer sus negocios. Yo les he pedido paciencia para ordenar una casa que encontramos en ruinas, ¡y la paciencia está comenzando a rendir frutos!

    Desafortunadamente no existen fórmulas mágicas ni instantáneas para salir de una recesión económica como la que había, y de la que todos ustedes fueron víctimas y son testigos. Pero he obrado con diligencia y eficiencia. Sin embargo, el silencio que ha rodeado muchas de estas buenas noticias pareciera hacer ver que no hemos avanzado en temas de la mayor importancia para todos ustedes.

    Miren: hoy tenemos un país donde la inflación –que es el impuesto peor y más duro para los pobres- está controlada y no supera el 10%; donde las tasas de interés –que tanto daño causaban al bolsillo de los deudores- han bajado de niveles de casi el 50% a tasas justas, cercanas al 10%;  donde el precio del dólar –que tanto afectaba a exportadores y a quienes tienen deudas en divisas- fluctúa libre y sin sobresaltos.

    Esta es la nueva EMPRESA COLOMBIA: una Colombia donde mi gobierno destinó, tan sólo en este año, y así lo hará en los años siguientes, más de 150.000 millones de pesos a dar subsidios de vivienda de interés social y otra cantidad similar se entrega eficientemente y con equidad a través de la invaluable labor y aportes de las Cajas de Compensación Familiar. Una Colombia donde hoy más de 2 millones de niños reciben diariamente desayunos balanceados en sus escuelas, lo que les garantiza una mejor nutrición, educación y calidad de vida. Una Colombia donde el gobierno nacional destinó una inmensa cantidad de fondos para aliviar directamente la situación de casi un millón de deudores de vivienda que vieron como sus cuotas mensuales bajaron y los montos de sus deudas disminuyeron de manera sustancial. Una Colombia en la que el campo comienza a sembrar y cosechar gracias a los apoyos crediticios a los campesinos para reestructurarles sus deudas por medio del Banco Agrario, y que seguirá ameritando toda mi atención como un punto vital de gobierno. Una Colombia que acaba de descubrir una nueva y promisoria reserva petrolera que traerá nuevas divisas, generará más empleo y desarrollo y mejorará el abastecimiento para los años próximos.

    Una Colombia, en fin, donde las exportaciones han aumentado hasta en un 30%, la industria en un 8% y las ventas en un 7%, en lo que va corrido del año, y tienen tendencia a continuar mejorando; donde el comercio ve otra vez llegar regularmente compradores, la cultura recupera un lugar en las calles, en los museos y en los teatros, y donde los deportistas, como nunca antes, ponen en alto el nombre de nuestra nación, dándonos una lección de que, gracias a la disciplina, el esfuerzo, el trabajo duro y unas metas altas, se pueden conseguir grandes triunfos.

    ¡Esta es una mínima parte de las buenas noticias que casi no se mencionan acerca de la EMPRESA COLOMBIA! No cerremos los ojos ante una realidad que ya está frente a nosotros. No nos quedemos únicamente en los titulares sangrientos o escandalosos, ni nos concentremos en el pesimismo y en la crítica. Más bien, comencemos a preguntarnos cómo podemos contribuir también a generar empleo, a invertir, a consumir, a ahorrar, a producir hechos de progreso y de justicia social, poco a poco, pero con tenacidad y persistencia. Una nueva visión, una nueva actitud, una nueva forma de mirar y comprometernos con el país, será combustible fresco para el desarrollo de la nación.

    Frente a estos avances incuestionables, algunas personas han querido sembrar dudas sobre mi campaña a la presidencia, que fue respaldada por la más alta votación de la historia de Colombia.

    Con la certeza de que no se encontrará nada, ¡no voy a detenerme ni a darle más espacio ni a dedicarle mas tiempo a la infamia!. Por el contrario, y como nunca, continuaré trabajando sin desmayo, y los invito también hoy a ellos, a quienes prefieren sembrar la incertidumbre, a que dejen atrás los ataques políticos sin fundamento y se unan a esta cruzada, para seguir el camino hacia la recuperación y el progreso del país: de nuestra Colombia. ¡Porque sólo así se construye futuro! ¡Con decisión, con honestidad y con trabajo duro!

    Colombianos:

    A partir de hoy me comprometo con todos y cada uno de ustedes a que, semana tras semana y sin descanso, sin pausa, les estaré contando los avances de esta empresa que es Colombia, una empresa en la que todos contamos y para cuyo éxito necesitamos la participación decidida y el aporte de cada uno de ustedes.

    Actuaré como guía, un líder de acción en acción, su líder, el que ustedes eligieron y que está decidido a cambiar el panorama oscuro y pesimista. ¡Nos queda mucho por hacer y lo vamos a hacer! Recorreré el país entregando buenas obras que se convertirán en buenas noticias; apoyando sus iniciativas con recursos y hechos tangibles, impulsando el optimismo y construyendo una nueva actitud, un nuevo país, una nueva empresa, la EMPRESA COLOMBIA, la empresa de todos.

    Hoy, de la mano de todos y cada uno de ustedes, de Paula, de Ricardo, de Yadir, de Esteban, de Sofía; de los privilegiados y de los menos favorecidos, de la gente del norte, del centro y del sur del país, con su ayuda y la de Dios, y la certeza de que en mí tendrán ese líder visible y en acción por el que votaron y que el país requiere en estos momentos, ha llegado el momento de mirar con optimismo el porvenir.

    Por ahora me despido con la seguridad de que dejo sembrado en todos ustedes, sin distingo de partidos, sin egoísmo ni rencores, la semilla de la fe y la actitud positiva gracias a la cual, y sin duda, nuestro país será un nuevo país.

    Los espero la próxima semana y les deseo muy buenas noches.[fusion_separator style_type=”none” top_margin=”10px” bottom_margin=”” sep_color=”” icon=”” width=”10px” class=”” id=””/][/fusion_builder_column][fusion_builder_column type=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_size=”” border_color=”” border_style=”solid” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”no” center_content=”no” min_height=”none”][fusion_title size=”2″ content_align=”left” style_type=”single solid” sep_color=”” class=”” id=””]

    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    21 de junio del 2001

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