• Banner textos

  • EN BREVES PINCELADAS, EL ESTADO DE LA NACIÓN Y DE SU ECONOMÍA

    CONGRESO NACIONAL DE LA FEDERACIÓN NACIONAL DE COMERCIANTES -FENALCO-

    ¿Han escuchado alguna vez hablar de los mundos paralelos o de los universos alternativos? Seguramente muchos de ustedes sí. Tal vez en libros científicos, como en la “Historia del Tiempo” de Stephen Hawking o “El Colapso del Universo” de Isaac Asimov; tal vez en otros más esotéricos, como “Uno” de Richard Bach; tal vez simplemente gracias a la imaginación febril de los guionistas de series como “Dimensión Desconocida” o de películas taquilleras como “Volver al Futuro”.

    La teoría, en los términos más simples, es ésta: ¿Qué pasaría si por cada opción o encrucijada que tenemos en la vida se desarrollaran diversos caminos, según sea la decisión tomada, que jamás vuelven a encontrarse? Esas otras vidas, las vidas posibles, tal vez existen y siguen su curso en dimensiones paralelas que forman una red infinita más allá del espacio y el tiempo, al otro lado de los agujeros negros del infinito.

    A veces, para entender la dimensión de un acontecimiento o la importancia del camino tomado, todos quisiéramos tener acceso a esa hipotética máquina del tiempo que nos permitiera saber qué habría pasado si hubiéramos caminado en otra dirección: qué habría pasado si me hubiera casado con aquella novia… qué habría pasado si hubiera aceptado ese cargo… qué habría pasado si hubiera hecho ese viaje… o estudiado esa otra carrera… o apostado al caballo ganador…

    Pues bien: eso que nos ocurre a nivel individual también puede ser aplicable para un país como Colombia, que vive día tras día la incertidumbre de nuevas encrucijadas. Si nos colocamos en un momento dado del tiempo, hoy 24 de octubre de 2001, por ejemplo, es fácil criticar o agitar las banderas del escepticismo.

    Porque la reactivación económica no marcha tan rápido como quisiéramos. Porque la guerrilla no responde con hechos de paz a la firme voluntad del Gobierno y de la sociedad colombiana. Porque el mundo mismo se asoma a las puertas de lo incierto, en medio de una lucha contra el terrorismo que no sabemos dónde puede acabar.

    ¡Claro que es fácil pontificar después de haber conocido los resultados! Pero, si supiéramos lo qué habría pasado en caso de haber tomado otro camino… ¿sería distinta nuestra percepción? Seguramente sí. Tal vez en un sentido o en otro, pero sería distinta.

    Fenalco, en este nuevo Congreso Nacional de Comerciantes, ha puesto a mi discurso un título que siempre impresiona por su ambiciosa denominación: “El estado de la Nación”.

    Hoy los invito, siguiendo con este juego de la imaginación, pero también de la ciencia, que nos habla de los mundos alternativos, del doble negativo que habita al otro lado del universo, de la no-luz, del no-tiempo, del no-ser, a que hagamos por esta vez un experimento distinto: Hablemos del “estado de la Nación”, pero hablemos también del “estado de la No-Nación”.

    ¿Cuál es la No-Nación? Es esa que hoy tendríamos -y que tal vez existe en un mundo alternativo- si hubiéramos tomado otras decisiones y otro rumbo. Digamos, por ejemplo, si no hubiéramos empeñado nuestros esfuerzos en el diseño y la puesta en marcha de un proceso de paz con la guerrilla. Digamos, por ejemplo, si no hubiéramos tomado las difíciles medidas económicas y de ajuste que tuvimos que tomar.

    Esa es la “No-Nación”, la que habita en la galaxia de las posibilidades. Como en una película de ficción, los invito a recorrerla por unos minutos:

    Comencemos por el tema crucial de la Paz.

    Hoy las opiniones se dividen y los ánimos se exacerban con cientos de cábalas: Que si se debió crear la Zona de Distensión; que si se debió prorrogar; que hasta cuándo; que la guerrilla no responde con gestos de paz… sólo por citar algunos de los comentarios más frecuentes.

    Miremos la “No-Nación”. ¿Qué habría ocurrido si en Colombia no hubiera llegado un gobierno, como el mío, con la firme decisión de adelantar los caminos de la paz por la vía del diálogo político? ¿Habría menos violencia? Lo dudo. Seguramente la guerrilla y las autodefensas seguirían empeñadas en su baño de sangre contra los colombianos en una lucha sin cuartel.

    ¿Habría algún compás de esperanza? No lo creo. ¿Cuántos años duramos desde el levantamiento de la mesa de diálogo con las FARC en Caracas hasta mi llegada al Gobierno sin que existiera una negociación política, con sólo confrontación militar, sin que se le abriera una ventana a la paz? Dicen que cuando, en aquella ocasión, se rompieron los diálogos, un guerrillero le dijo a un negociador del Gobierno: “Nos vemos dentro de 10.000 muertos”. ¡Qué dura y qué certera profecía!

    Esa No-Nación de la No-Paz, sin perspectivas ni futuro, es la que no queremos volver a vivir ni hoy ni nunca.

    ¿Qué tenemos ahora? ¿Cuál es el “estado de la Nación” en cuanto a la paz? No es óptimo, por supuesto, pero tal vez es mejor que el que hubiéramos alcanzado por el otro camino.

    Por una parte, hemos creado una interlocución necesaria con la principal guerrilla del país, dentro de la cual avanzamos en definición de agendas y procedimientos, con participación abierta de la sociedad colombiana en todos sus estamentos. Logramos firmar y aplicar el “Acuerdo Humanitario” que posibilitó la liberación de 360 uniformados. Suscribimos el “Acuerdo de los Pozos” y de “San Francisco de la Sombra” para dar operatividad al proceso. Tenemos documentos sobre tregua y cese del fuego y de hostilidades para el estudio y debate entre las partes.

    Es cierto que hoy pasamos por un momento difícil debido a la terquedad de la guerrilla, que está en mora de responder con hechos y voluntad de paz a las expectativas que el proceso generó en la sociedad colombiana. Pero no podemos desconocer lo avanzado.

    Hoy la guerrilla está siendo examinada por la opinión internacional de una forma mucho más abierta, objetiva e informada. Hoy es toda la comunidad internacional la que le está exigiendo -a diferencia de lo que ocurría en años pasados, cuando mantenía una falsa imagen romántica de la subversión- que deje de atacar a la población civil y que aplique las normas y principios del Derecho Internacional Humanitario.

    Antes la sociedad colombiana estaba de espaldas a la paz. Ahora todos percibimos que la paz nos compete, que la paz no es asunto únicamente del Gobierno y los subversivos, sino que es de todos, y participamos en las audiencias públicas, en el Consejo Nacional de Paz, en el Frente Común por la Paz y contra la Violencia, en marchas y proclamas, en oraciones colectivas.

    Antes nuestra Fuerza Pública era vulnerable e insuficiente para las necesidades de nuestro territorio, lo que ocasionó que fuera víctima de varios atentados exitosos de la subversión. Hoy, gracias al decidido esfuerzo de fortalecimiento y modernización de las Fuerzas Armadas que hemos realizado, tenemos unas Fuerzas con vocación de éxito y a la ofensiva. Estamos en vías de duplicar el número de soldados -de hecho ya incrementamos en un 150% el número de soldados profesionales-, de cuadruplicar el número de helicópteros artillados y de duplicar el número total de la flota de helicópteros.

    Antes, apreciados amigos comerciantes, cuando no había proceso de paz, la comunidad internacional miraba con cierta desconfianza la posición del Estado en el conflicto interno. Hoy el mundo es consciente de nuestra voluntad decidida de paz y esa conciencia se ha convertido en aportes concretos para mejorar las condiciones sociales de los colombianos en las zonas más apartadas del país a través del Plan Colombia.

    ¡Más de 3.600 millones de dólares en aportes y créditos blandos del exterior para la consolidación de las instituciones colombianas y para nuestro desarrollo social son palabras mayores, son cifras de cooperación nunca antes vistas en nuestro país!

    ¿Habríamos tenido esta cooperación en el escenario alternativo del No-Proceso en la No-Nación? ¡Muy seguramente no!

    Así que, si comparamos, si hacemos el ejercicio mental, tal vez no hemos errado al escoger el camino. Por supuesto que quisiéramos, como todos, que este camino fuera mucho más rápido y produjera resultados más concretos. Y en eso estamos trabajando.

    Sea éste el momento para reafirmar, como lo hice ayer, que la Zona de Distensión subsiste como un espacio destinado únicamente para dialogar y negociar y que sobre ella no habrá modificación alguna. Todas las medidas que tomé sobre ella y sobre su control se mantienen vigentes y activas. Igualmente, todas las garantías siguen dadas y sin variación. ¡El Gobierno ha empeñado su palabra y su compromiso en la paz, y será firme y constante! Seguimos creyendo en el diálogo y mantenemos las puertas abiertas para él. A la guerrilla le corresponde ahora honrar su palabra y demostrar que la suya también vale.

    Apreciados amigos comerciantes:

    Sigamos con el experimento de la No-Nación, pero hagámoslo esta vez en el campo de la economía.

    Hoy nos quejamos por los niveles de desempleo, por la baja demanda interna, por la lentitud de la reactivación, por las modestas perspectivas de crecimiento. Pero tal vez no lo haríamos si nos ponemos los lentes del universo alternativo.

    ¿Dónde estábamos hace tres años? Teníamos un desempleo que se había duplicado en un cuatrienio, pasando del 7.5% a cerca del 16% entre 1994 y 1998. Teníamos índices de inflación del 17.8% en 1997 y del 16.7% en 1998. Teníamos unas tasas de interés que superaban el 50% efectivo anual y que hacían inviable cualquier negocio e impagable cualquier deuda. Teníamos un sistema de vivienda que estaba a punto del colapso. Teníamos un peso artificialmente revaluado que hacía más atractivo importar bienes extranjeros que comprar productos nacionales. Teníamos un sector financiero al borde una crisis sistémica. Teníamos un sector agrario en franco retroceso. Teníamos una credibilidad financiera internacional resquebrajada y débil.

    ¿Qué hubiera pasado si hubiéramos seguido por ese camino del gasto descontrolado? ¿Si hubiéramos dejado seguir su curso a las tendencias de la inercia económica? ¿Si nos hubiéramos abstenido de tomar medidas dolorosas y antipopulares, pero indispensables?

    Estaríamos viviendo la No-Economía de la No-Nación. Cualquiera puede imaginar como desee el escenario de pesadilla que estaríamos viviendo, tal vez igual o peor que el de algunas naciones cuyos gobernantes no asumieron la tarea de hacer las reformas necesarias en el tiempo oportuno. Lo cierto es que no ha sido así. Hemos asumido riesgos y costos políticos, pero hemos preferido obrar con responsabilidad hacia el futuro que con popularidad en el presente. Ustedes y la historia habrán de darnos la razón. Miremos por qué:

    Rompimos la inercia creciente del desempleo que heredamos. Las últimas cifras reveladas por el Dane demuestran que, gracias a programas de alto impacto social y regional como los que componen el Plan Colombia, estamos logrando el objetivo fundamental de crear empleos en las pequeñas ciudades y en las zonas rurales del país. Ésta es la razón por la cual la tasa de desempleo nacional bajó entre julio y agosto de este año del 15.2% al 14.6%, alcanzando la segunda cifra más baja del año. Además, también disminuyó el porcentaje del subempleo nacional.

    En total, en el último bimestre se han creado 223.000 nuevos empleos en el sector rural y 150.000 nuevos empleos en cabeceras municipales pequeñas e intermedias, para un total de 373.000. ¡Éstas son palabras mayores! No hay duda de que nos queda mucho por hacer en este campo, pero estamos dedicados a hacerlo.

    ¡Se acabaron las inflaciones cercanas al 20%! Hoy vamos para el tercer año consecutivo con una inflación de un solo dígito, confiando en que la de este año esté alrededor del 8%. ¡Hemos derrotado la inflación y con ella el impuesto más costoso para los más pobres de Colombia¡

    En cuanto a los intereses, los hemos bajado en más de 30 puntos y se han mantenido estables. Además, gracias a una política cambiaria y monetaria seria y coherente, hoy tenemos una tasa de cambio libre y competitiva que fluctúa sin sobresaltos, aún en medio de crisis internacionales.

    Por otro lado, gracias a los mecanismos de ajuste fiscal que, con responsabilidad, hemos puesto en práctica, el déficit del sector público consolidado, que fue del 6.4% en 1999, bajó al 3.6% el año pasado y no pasará del 3.3% este año.

    Con medidas de emergencia y un enérgico tratamiento evitamos que el sector financiero en Colombia cayera en una crisis sistémica, gracias a lo cual hoy está firme, fuerte, consolidado, presentando importantes utilidades. Para impedir esta crisis posible tuvimos que invertir unos 7.6 billones de pesos –de los cuales 5 billones se destinaron a proteger el ahorro de la gente en la banca pública, 1.8 billones a aliviar la situación de los deudores del antiguo UPAC, 0.4 billones a la situación de la banca privada y 0.4 billones al sector cooperativo-. Sin embargo, el costo de impedir dicha crisis fue del 4.1% del PIB, sustancialmente menor que el que tuvieron que pagar otras economías en similares circunstancias, que oscila entre el 10 y el 11%. Así impedimos el No-Futuro de la Banca colombiana.

    Ayer estuve en la Asamblea de la Cámara Colombiana de la Construcción. ¡Y qué bueno haber constatado que con todas las medidas tomadas por el Gobierno, este sector está consolidando una reactivación suave pero sostenida! El incremento de los créditos aprobados a los constructores, si comparamos los primeros nueve meses del año pasado con el mismo periodo del año actual, ha sido del 168%, y, si comparamos el mes de septiembre de 2000 con el mismo mes de 2001, tenemos un incremento de nada menos que el 355%. Además, -para ratificar estas tendencias positivas-, el acumulado anual de las licencias de construcción aprobadas a agosto de 2001 presentó un incremento del 12.4% sobre el acumulado anual de licencias aprobadas al mismo mes del año anterior.

    El campo, el olvidado campo colombiano, está saliendo de su abandono y crece a tasas superiores al resto de la economía. Mientras el agro decreció en 1998 en un 0.87%, el año pasado creció en un 5.2% y se espera que este año crezca alrededor del 4%. En 1997 la balanza comercial agropecuaria, sin café, era negativa en 25 millones de dólares, y el año pasado la misma balanza, sin café, fue positiva ¡en 500 millones de dólares!

    También la industria y el comercio continúan creciendo, tal vez no a las tasas que quisiéramos, ni comparables con las del año pasado cuando el parámetro era un año de recesión como fue el de 1999, pero siguen creciendo, y eso es lo importante.

    Según el Dane, la industria manufacturera creció en un 1.92%, comparando los primeros ocho meses del año pasado con los del actual. Y hay sectores que presentan un crecimiento anual destacado, como el de equipo y material de transporte, que creció un 34.1%; el de productos de caucho, que creció un 18.6%; el de maquinaria y aparatos eléctricos, que creció un 11%, y el de alimentos, sin trilla de café, que está creciendo al 8.3%.

    En cuanto al comercio podemos destacar, según las últimas cifras reveladas por el Dane, que las ventas reales del comercio al por menor, sin incluir combustibles, se incrementaron en un 4% respecto al mismo mes del año pasado. Si tenemos en cuenta los últimos 12 meses, de agosto a agosto, sin incluir combustibles ni vehículos automotores, las ventas minoristas se han incrementado en más del 3%.

    Fenalco, por su parte, en las consultas entre sus afiliados, ha determinado un comportamiento “ligeramente positivo” en la actividad comercial, teniendo en cuenta que, en agosto, el 42% de los comerciantes consultados manifestaron que sus ventas mejoraron frente a las obtenidas hace un año en tanto un 36% dijo que sus ventas disminuyeron. El balance entre aumento o disminución de ventas es el más positivo alcanzado en lo que va del año.

    Hablaba usted, doctor Pretelt, por otro lado, sobre los trámites engorrosos que asfixian a los comerciantes e incrementan sus costos. Pues bien: hoy puedo contarles que el Ministerio de Desarrollo está preparando una reglamentación para crear el Registro Único Empresarial (RUE) que facilitará la vida de los empresarios. Con este sistema se unificarán en uno solo los registros mercantil y de proponentes, se permitirá el registro y la inscripción de documentos desde cualquier cámara de comercio, se ofrecerán los servicios de todas la cámaras en cada regional y se creará una ventanilla única, de forma que los trámites de registro y de constitución de empresas se centralicen en un solo lugar. ¡De esta forma seguimos combatiendo la tramitomanía que tanto perjuicio causa al país!

    Así que, señores comerciantes: ¡también ustedes, con prudente optimismo, tienen razones para seguirle apostando a la reactivación!

    Por si fuera poco, gracias a las políticas mencionadas, -reforzadas por ajustes estructurales responsables como los presupuestos austeros, la reforma al régimen de transferencias, la ley de ajuste fiscal territorial, la reforma tributaria, la ley de juegos de suerte y azar, la creación de las zonas económicas especiales de exportación y la ley de Mipymes- Colombia hoy ha consolidado una gran credibilidad financiera a nivel internacional que nos ha permitido, no sólo haber completado ya todo el financiamiento externo para este año, sino también haber comenzado a cubrir el del año próximo.

    ¡Éste es, amigos comerciantes, en unas breves pinceladas, el estado de la Nación y de la economía de la Nación! No tengo duda de que es uno de los mejores posibles, dentro del abanico de opciones al que nos enfrentamos.

    La sabiduría no está solamente en analizar los escenarios pasados, presentes y futuros. La verdadera sabiduría, la que nos deja ver la realidad en perspectiva, también implica saber analizar los escenarios alternativos, los mundos de lo posible, los No-Presentes que tal vez existan en algún lugar del universo.

    Estimados amigos:

    “Quien obra puede equivocarse. Pero quien no hace nada ya está equivocado”. Este adagio cae como anillo al dedo para hablar de un hombre excepcional, que prefiere equivocarse antes que dejar de producir obras e ideas, que ha luchado toda su vida por su país y que hoy recibe el reconocimiento emocionado de su patria y de sus colegas comerciantes. Me refiero a nuestro querido amigo Alfonso Senior Quevedo.

    Alfonso Senior, este barranquillero de cuerpo entero, tiene muchos logros en su hoja de vida que lo hacen merecedor de este homenaje, pero hoy quiero llamar la atención, antes que nada, sobre dos que, a mi manera de ver, lo honran muy especialmente: por un lado, haber sido uno de los fundadores, en 1945, de la Federación Nacional de Comerciantes, de cuya Junta Directiva aún forma parte, y por otro lado, -por lo menos en mi sentir de aficionado, y sin perjuicio de las preferencias del auditorio- haber sido también el afortunado fundador de esa gloria del fútbol colombiano que es el equipo de “Millonarios”.

    Bueno, por supuesto, -y hablando en serio- Alfonso Senior es un prototipo del colombiano emprendedor que ha hecho mucho por su patria desde los más diversos campos. Desde su primer trabajo en Roldán Calle & Cía. Ltda. hasta su exitoso desempeño en la intermediación aduanera, en el que incluso llegó a presidir por dos décadas la Federación Nacional de Agentes de Aduana, Alfonso ha sido un empresario de empuje, comprometido con el desarrollo de los gremios en los que ha participado.

    Igualmente, su paso por el mundo del fútbol ha dejado huella imperecedera en Colombia. Cofundador de la Dimayor y actual Presidente Honorario de la misma, Presidente de la Federación Colombiana de Fútbol durante 8 años y Miembro Honorario de la FIFA, son sólo algunos de los títulos que ha acumulado en toda una vida de amor y trabajo por el deporte.

    Por todo lo anterior, con inmenso placer, hoy estamos otorgando a Alfonso Senior, comerciante, intermediario de aduanas, dirigente gremial, dirigente deportivo y, antes que nada, un gran hombre, la Gran Cruz de la Orden Nacional al Mérito, como un reconocimiento de Colombia a su vida y obra. ¡Felicitaciones, Alfonso, y gracias por su aporte al país!

    Apreciados amigos:

    Quiero, para terminar, retomar unas frases que leí el mes pasado en la editorial del Correo de Fenalco: “Los colombianos lo que necesitamos es generar una visión de futuro. Creer que puede haber porvenir para el país y, sobre todo, contribuir a crearlo”.

    Lo que pase de ahora en adelante, la Nación que levantemos sobre el camino ya recorrido, determinará el rumbo de nuestro mañana. Cada decisión que tomamos produce un mundo alternativo. Escojamos la mejor opción para no perdernos en los agujeros negros de la desesperanza. Escojamos la opción del trabajo y el pensamiento positivo.

    ¡Sólo así seguiremos esquivando el oscuro escenario de la No-Nación! ¡Sólo así seremos dignos de llamarnos dirigentes de un país que tiene muchas razones para creer en su futuro!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    24 de octubre del 2001

    Relacionados

    Deja un comentario

    Copyright2020 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved