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  • ENCUENTRO DE DOS PUEBLOS CON UN SÓLO PROPÓSITO DE PROGRESO Y JUSTICIA SOCIAL

    REUNIÓN OFRECIDA AL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE POLONIA, ALEKSANDER KWASNIEWSKI

     Esta noche, en esta cena de amistad, se funden en un abrazo espiritual dos pueblos lejanos en la distancia pero de muchas formas cercanos en sus circunstancias. La bandera tricolor de Colombia se entrelaza con la blanca y roja de Polonia y nuestras naciones, con un número similar de habitantes, se encuentran en un solo propósito de progreso y justicia social, enmarcado siempre por los principios de la democracia.

    Ayer tuve la feliz ocasión de dar la bienvenida al Excelentísimo señor Presidente de la Republica de Polonia, Aleksander Kwasniewski; a su apreciada esposa, doña Jolanta Kwasniewska y a su ilustre comitiva en nuestra querida y hermosa ciudad de Cartagena de Indias, cuya belleza e historia son orgullo de toda Colombia.

    Hoy nos reunimos de nuevo, en este banquete del afecto, en nuestra dinámica y vital ciudad de Bogotá, una capital encumbrada sobre la imponencia de la cordillera de los Andes, enamorada de las estrellas desde sus 2.600 metros de altura y siempre hospitalaria y grata para los buenos amigos que nos visitan.

    En esta casa, donde hace más de dos siglos nació y vivió Antonio Nariño, el precursor de nuestra independencia política, estamos haciendo realidad el encuentro entre dos culturas y tradiciones que siempre se han mirado con aprecio a través de los siglos y que han incrementado su unión en más de tres décadas de relaciones diplomáticas.

    Señor Presidente Kwasniewski, señora Kwasniewska:

    Su presencia hoy en nuestro país es motivo de regocijo para los colombianos y muy particularmente para mí, que tengo el  gusto, como dije ayer, de ser el primer Presidente de Colombia en recibir a su homólogo de Polonia.

    Por fortuna, señor Presidente, puedo decir que antes de esta visita ya nos unía la amistad que habíamos podido forjar en nuestros encuentros previos en el Foro Económico Mundial de Davos y en las Naciones Unidas. Debo anotar, además, que tenemos en común el haber ejercido el periodismo -usted como editor jefe de semanarios y diarios y yo como director de un noticiero de televisión- y, como una simpática coincidencia, el haber nacido ambos en el segundo semestre de 1954, lo que nos hace colegas no sólo de vocación sino de generación.

    ¡Qué bueno, señor Presidente Kwasniewski, que forme hoy usted parte de los orgullosos portadores de la Orden de Boyacá!

    Al exaltarlo esta noche con la máxima condecoración de mi país, la que creó el mismo Libertador Simón Bolívar al día siguiente de la Batalla de Boyacá para honrar a quienes mejor sirven a la patria colombiana, exaltamos en usted a un hombre que ha sabido llevar a su patria a una posición de liderazgo regional en la Europa central y oriental, que ha consolidado la democracia, que ha abierto las compuertas de las libertades civiles y económicas y que conduce con convicción y dinamismo a los polacos al destino europeo que les corresponde por derecho histórico.

    ¡Lleve usted, señor Presidente, el homenaje sincero de la patria colombiana!

    También quiero rendir tributo a doña Jolanta Kwasniewsca, la dinámica y emprendedora Primera Dama de Polonia, que se ha ganado con su trabajo y su carisma el aprecio sincero de su pueblo con programas como “Abramos el Mundo para los Niños”, la Fundación de Ayuda a la Juventud Talentosa y, muy especialmente, la Fundación “Comunicación sin Barreras” que busca la igualdad de oportunidades para el desarrollo intelectual, profesional y cultural. Usted también, señora Kwasniewska, reciba el afectuoso saludo del pueblo colombiano.

    Desde nuestro país hemos seguido con interés y aprecio el desarrollo de la democracia y el crecimiento económico en Polonia. Este país, como lo expresa el preámbulo de su Constitución de 1997, que usted promovió con entusiasmo, señor Presidente, “recobró, en 1989 la posibilidad de una determinación soberana y democrática sobre su destino” y ha estado a la altura de esta posibilidad.

    Como bien lo dijo Su Santidad Juan Pablo II en junio de 1999 en Gdansk -su querida tierra, señora Kwasniewska-: Ha nacido “una Polonia nueva, de la que hoy gozamos tanto y de la que nos sentimos orgullosos. Constato con alegría que ha hecho grandes progresos en el camino del desarrollo económico. Gracias al esfuerzo de todos sus ciudadanos, Polonia puede mirar con esperanza el futuro. Es un país que ha conquistado en los últimos años un reconocimiento particular y el respeto de las demás naciones del mundo”.

    Así es, apreciados amigos: ésta es la nueva Polonia que hoy nos visita, la Polonia que ha vivido un importante de transformación y que hoy se presenta al mundo sus éxitos democráticos y económicos, la Polonia cada vez más pluralista que prepara con justa expectativa su próximo ingreso a la Unión Europea y que, incluso, ha asumido un importante liderazgo en el tema de la democracia.

    Fue precisamente en Polonia donde, el 27 de junio del año 2000, 107 naciones del planeta -incluida Colombia- suscribimos la Declaración de Varsovia: “Hacia una Comunidad de Democracias, donde declaramos como primer principio democrático que “la voluntad del pueblo debe ser la base de la autoridad del gobierno” y nos comprometimos a “trabajar juntos para promover y fortalecer la democracia”.

    Como lo dijo la señora Madeleine Albright, entonces Secretaria de Estado de los Estados Unidos de América: Varsovia será conocida por algo más que el Pacto de Varsovia de 1955, que era una alianza militar de unos cuantos países: será conocida por la Declaración de Varsovia del año 2000, que es un compromiso mundial por la democracia. ¡Ahí está el símbolo de los buenos vientos que soplan en Polonia!


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    14 de abril del 2002

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