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    Inauguración del Instituto Técnico Misael Pastrana Barrero y la Escuela Nuevo Milenio, y de la entrega de títulos a beneficiarios del Programa para la Formalización de la Propiedad y Modernización de la Titulación Predial.

    Cúcuta, Norte de Santander, 21 de diciembre de 2000.

    Hoy me siento especialmente honrado y feliz de inaugurar las ins- talaciones del Instituto Técnico Misael Pastrana Borrero de la ciudad de Cúcuta, un instituto donde se rinde tributo a la memoria de un hombre que, como mi padre, siempre concibió la educación, no sólo como un medio para mejorar la capacidad de trabajo de las personas en la sociedad o como un instrumento para adquirir una mejor posición social o económica, sino como el instrumento más importante para dignificar al ser humano, dotándolo de la capacidad de comprender su realidad, para poder precisamente transformarla.

    Sólo el hombre y la mujer que tienen la posibilidad de educarse, tienen también la posibilidad de superarse, y esa debe ser una finalidad de todos en esta vida. Superación, trabajo, responsabilidad, perseverancia, rectitud, fraternidad, deben ser los valores que inculque una educación que esté al servicio de los niños, y no los niños al servicio de la educación.

    Esa es la educación que quiero ver hecha realidad y la que no me cabe duda será la brújula de la pedagogía formativa de este claustro que hoy inauguramos.

    La educación, decía mi padre, es la gran puerta de la igualdad social, pero yo agregaría que es también la puerta de acceso a un nuevo relacionamiento con la realidad. Después de abierta, nada es igual. Vendrán los conocimientos, vendrá la tecnología, y caerán en un campo abonado: en la tierra fértil de un espíritu cultivado.

    Por eso hoy es para mí tan especial presenciar la inauguración de este instituto técnico, en el que se formarán nuevas generaciones de cucuteños y nortesantandereanos, que contribuirán con su bagaje de sueños y su voluntad de hacedores a construir un mejor futuro para su tierra.

    El Gobierno Nacional, en desarrollo de un convenio interadministrativo firmado con la Gobernación de Norte de Santander, se ha comprometido a entregar 600 millones de pesos para la dotación de este instituto que hoy se levanta sobre los cimientos de lo que alguna vez fueron instalaciones del Ministerio de Transporte.

    Hoy estoy aquí para decirles que ese aporte es una realidad, y que con él estamos dotando este centro educativo, donde a partir del próximo año estudiarán unos 720 alumnos, de muebles y de todo lo necesario para el funcionamiento de la biblioteca y de las áreas de informática, de laboratorios, de mercadeo, de hotelería y turismo, de salud, de audiovisuales y de mecánica industrial.

    Pero queremos ir más allá por la educación de Norte de Santander, y por eso estamos también entregando 200 millones de pesos para la financiación de una plataforma tecnológica con el fin de crear una red departamental de bibliotecas de colegios de educación media. El objetivo de este proyecto es lograr que los estudiantes de Norte de Santander puedan acceder desde las aulas informáticas de sus bibliotecas de sus colegios o institutos a la red de bibliotecas de Colombia y el mundo, y potenciar así su acceso a la información, uniéndose a las redes virtuales del conocimiento.

    Con los recursos entregados por el Ministerio podrán comprarse el servidor necesario, la licencia del sistema de información para acceso a la red, 40 módems y 40 infraestructura s de conexión a la red.

    ¡Así estamos conectando a los estudiantes de Norte de Santander al conocimiento que circula por el ciberespacio!

    Pero no paran ahí las buenas obras y otra de ellas que nos congrega hoy nos hace recordar que estamos en la tierra de un hombre bueno y justo como pocos colombianos: el Padre Rafael García Herreros, que nos legó con El Minuto de Dios todo un ejemplo de solidaridad y entrega a los pobres.

    Él debe sonreír desde el cielo de los santos al contemplar que estamos dando a funcionamiento el Centro Docente Nuevo Milenio, creado por el departamento, bajo la iniciativa de su primera dama, doña María Eugenia Duplat de García-Herreros, el cual contará con la administración, orientación pedagógica y apoyo en elementos de estudio de la Corporación Minuto de Dios; la supervisión del programa por parte de la Corporación Social y Educativa Paz y Futuro, y el aporte de otras entidades como la Cámara de Comercio de Cúcuta y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

    Aquí tendrán posibilidad de realizar sus estudios de primaria, a partir del año que entra, 142 niños de la calle, que continuarán recibiendo el legado amoroso del espíritu del inolvidable padre Rafael García Herreros.

    Estamos comprometidos con la educación en el país y, por supuesto, en el Norte de Santander. En desarrollo de este compromiso destinaremos 4.371 millones de pesos para continuar implantando el programa de inglés y nuevas tecnologías en su Fase Dos en el Departamento. Ya en la primera fase se instalaron 49 aulas de informática en distintos centros educativos y ahora, con los recursos de la segunda fase, insta- laremos, durante el año 2001,33 nuevas aulas de 11, 16 o 21 computadores cada una, con software para aprender inglés.

    Igualmente, en desarrollo de programas de la Ley 21, para apoyar la educación media técnica, además de los 800 millones que estamos desembolsando en desarrollo del Convenio Interadministrativo con la Gobernación, se han entregado 1.578 millones de pesos en los últimos dos años, para distintos institutos y centros de educación media técnica del Departamento.

    Además, quiero resaltar la importancia de la puesta en práctica del proyecto de educación para el sector rural en el Norte de Santander.

    Gracias a la alianza estratégica firmada con la Secretaría Departamental de Educación, Ecopetrol, Termotasajero y el Comité de Cafeteros de Norte de Santander, estamos mejorando la calidad de educación en municipios como Ábrego, Cáchira, Cucutilla, El Zulia, Sardinata, Tibú y Toledo.

    Y quiero invitar, por último, a los alcaldes de Cúcuta, de Chinácota y de Villa del Rosario, muy especialmente, pero también a los de los demás municipios del Norte de Santander, para que redoblen sus esfuerzos para llegar a ser postulados como nuevos municipios caminantes de Colombia, con una cobertura escolar superior al 90 por ciento. La meta es que el año entrante graduemos por lo menos 3 municipios en el departamento, ¡ y tenemos que lograrla!

    Apreciados amigos de Cúcuta:

    Hoy también es motivo de regocijo porque estamos entregando en este mismo Instituto los títulos de propiedad sobre sus inmuebles a 2.562 familias que venían ocupando sin soporte legal predios que eran de propiedad de entidades públicas y que han cumplido con los requisitos establecidos por la Ley 9a de 1989.

    iQué alegría sentimos hoy al saber que estas familias, de los distintos barrios de Cúcuta, hoy son propietarias con todas las de la ley, inscritas en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos!

    Ahora ellos podrán sentirse dueños y señores de sus casas, cuidarlas con el esmero con que se cuida lo propio, disponer de ellas, ofrecerlas en garantía para tener acceso en créditos, en fin, disfrutar de todos los privilegios de los propietarios de vivienda.

    Esta entrega que hoy hacemos en Cúcuta forma parte de la acción del Programa Presidencial para la Formalización de la Propiedad y Modernización de la Titulación Predial que se está poniendo en práctica por todo el país a través del Ministerio de Desarrollo Económico. Esperamos que cada día más y más colombianos tengan asegu- rado su techo, y para eso estamos trabajando sin descanso.

    Soy un convencido de que nuestros países no son subdesarrollados, sino subutilizados. Tenemos la creatividad, tenemos la capacidad, pero carecemos de un sistema de derechos de propiedad que permita movilizar activos que multipliquen la riqueza de nuestra nación. Lo que necesitamos es un ejército de propietarios, que puedan utilizar sus bienes y activos como vehículos de apalancamiento para com- prar, vender, en fin, emprender todo el talento natural que tenemos los colombianos hacia la creación de riqueza.

    Eso es precisamente lo que hemos hecho hoy: sacar del inmovilismo de la ilegalidad a muchos colombianos e insertarlos en el circuito de las oportunidades, las oportunidades de un mejor futuro y una mejor Colombia.

    A los nuevos propietarios hoy los quiero felicitar y recomendar que cuiden sus casas, que las pongan bonitas, que hagan de ellas remansos de amor y de paz, para que entre todos forjemos el mejor destino de nuestra Empresa Colombia, de la que todos somos accionistas y propietarios.

    Hoy es un día feliz para ustedes y para nosotros, ¡ porque hay 2.562 nuevos propietarios en Colombia!

    Oueridos amigos:

    La casta de los pueblos se mide por la magnitud de los retos que se impone y por la capacidad de llevarlos a cabo. Esa es la función de los líderes: señalar la ruta, perseverar en medio de la adversidad y dejar despejado el camino para que por ahí transiten miles y miles de compatriotas hasta que se vuelvan viejos y sean nuevas generaciones las que pueden recorrer esos senderos de paz y de progreso. Por eso quiero dejar aquí mi testimonio de gratitud, pero especialmente de admiración, a ese gran hombre y ese gran gobernante que ha sido Jorge García-Herreros. Norte de Santander se siente hoy orgulloso de uno de sus hijos predilectos, que obró con grandeza y ha dejado señalado el camino. Puede irse Jorge con la tranquilidad del deber cumplido con su país y con su pueblo.

    Descanse con la tranquilidad de haber obrado con pulcritud y destreza, como hoy lo estamos atestiguando, porque la patria le tiene reservado más altos menesteres que necesitarán que usted esté fresco y renovado.

    Apreciados amigos:

    En este Instituto del saber, que lleva el nombre de mi padre y emociona mi corazón de hijo y de colombiano, hemos hablado de la educación y de la formalización de la vivienda de las gentes de Norte de Santander.

    Cada día trabajamos por traerles siempre estas buenas noticias. Quiera Dios que el día de mañana nos dé la oportunidad de seguir haciendo obras de progreso para Cúcuta y los nortesantandereanos. ¡Nada menos puede esperar la tierra gloriosa del General Santander!


    Lugar y fecha

    Cúcuta, Colombia
    21 de diciembre del 2000

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