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  • ¡ENTRE TODOS VAMOS A GANAR EL REFERENDO PARA CONSTRUIR UNA NUEVA COLOMBIA!

    INTERVENCIÓN RADIO-TELEVISADA DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, DOCTOR ANDRÉS PASTRANA ARANGO

    COMPATRIOTAS:

    En mi campaña a la Presidencia de la República le propuse al país la realización de un gran Cambio. Esta alternativa fue apoyada por más de seis y medio millones de colombianos – la votación más alta de la historia- que creyeron en mí, en mi propuesta y en la necesidad urgente de corregir el rumbo del país.

    Desde el primer día, y aún antes de posesionarme, comencé a trabajar para lograr un cambio que nos permita una salida negociada al conflicto armado y en este propósito vamos avanzando, a pesar de todas las dificultades. También propusimos e implementamos trascendentales reformas en el campo económico y social, que se requerían con urgencia, aún cuando algunas fueran impopulares, pero con la conciencia de que son indispensables. ¡En éstas también estamos avanzando!

    Y como otro propósito fundamental –quizás uno de los más importantes- propuse al país un trabajo conjunto para rescatar la política, moralizar la actividad pública y castigar a los corruptos.

    Como dije en mi discurso de posesión, utilizando las palabras de Jesús: “No se puede echar vino nuevo en vasijas viejas”. Por ello convoqué a las fuerzas políticas y nacionales a un gran acuerdo para cambiarle la cara a la política y abrir las puertas del Congreso a la participación de los  más honestos representantes del pueblo.

    Todos queremos políticos que sean eficaces voceros de los intereses ciudadanos.

    En esa ocasión la Reforma Política que presentamos fue derrotada en el Congreso, ante el desinterés de un sector de aquellos mismos que queríamos reformar.

    En estos últimos días hemos visto los desastrosos resultados de no haber asumido a tiempo esta necesaria reforma. Hoy, lo que ha podido ser una medida preventiva, debe ser cirugía mayor para un enfermo grave. Siguen, lamentablemente, las prácticas deshonestas y corruptas en contra del presupuesto de todos los colombianos, como un cáncer oscuro, carcomiendo la moral del país.

    No hemos parado de luchar en contra de este flagelo ni un solo minuto. Fue la propia Presidencia de la República la que inició la investigación que destapó la olla podrida en la Cámara de Representantes, así como hemos destapado muchas otras en diferentes entidades y como lo seguiremos haciendo donde sea necesario.

    Permanentemente oigo a mis compatriotas, siento sus preocupaciones y veo sus angustias. Por eso sé que esto no puede seguir así.

    Cuando recorro este país hermoso y vital, lleno de riquezas y de oportunidades a la espera de ser aprovechadas y cuando veo el tesón del trabajo y la creatividad de nuestros compatriotas, entiendo la enorme responsabilidad de realizar el cambio que necesitamos para  responder a sus justas expectativas.

    Cuando oigo las voces de los jóvenes, de las mujeres, de los trabajadores, de los niños, de los campesinos, en fin, de todos los colombianos buenos, honestos y pacíficos que reclaman un cambio, sé que cuento con ellos para hacer las grandes reformas que todos queremos.

    Por ellos, por esa inmensa mayoría de compatriotas buenos,  esto no puede seguir así. Y no podemos esperar más para tomar medidas contundentes.

    ¡Queremos un país en donde toda la gente buena y trabajadora  tenga oportunidades para un futuro mejor!

    En mi condición de Presidente de todos los colombianos, he decidido de nuevo convocar a las diversas fuerzas políticas a definir en forma inmediata un gran acuerdo que permita impulsar y encontrar soluciones de consenso a aquellos temas de interés nacional, cuyo contenido y alcance va más allá de la coyuntura. La paz, la economía y lo social, la lucha contra el narcotráfico y la política internacional deben ser los ejes de ese nuevo compromiso con el futuro.

    Para comenzar esa discusión el Gobierno ha puesto sobre la mesa una ambiciosa agenda legislativa para este periodo de sesiones. En ella atendemos la urgente necesidad de profundizar nuestro proceso de reforma estructural en lo económico y en lo social. En cuanto a lo primero quiero decirles que debemos creer en que podemos hacer de Colombia un país que genere más empleo y riqueza para todos, un país competitivo en la economía global que amplíe el horizonte de nuestras oportunidades. En lo social, queremos que ese progreso se refleje en un sistema eficiente a la hora de distribuir equitativamente el producto del trabajo de todos y en el que los más pobres tengan más beneficios y más oportunidades.

    Adelantar esta inmensa tarea legislativa, que implica grandes cambios, requiere de un consenso mínimo que garantice el futuro del país. Esa es la labor patriótica a la que hoy convoco a las fuerzas políticas y sociales del país.

    Para hacer realidad una reforma que nos asegure el cambio de las costumbres políticas, de los partidos y del propio Congreso, voy a apelar a la decisión soberana de mis compatriotas. Voy a convocar a un referendo.

    ¡Vamos a meterle pueblo al cambio!

    De acuerdo con nuestra Constitución, para poder llevar a cabo este referendo, es necesario presentar un proyecto de ley, el cual radicaremos en el Congreso la próxima semana.

    Mediante este referendo se preguntará a los colombianos sobre las bases constitucionales de un nuevo orden político. Cada uno de ustedes podrá decidir si aprueba o no el cambio en la política, en una votación que se realizará este año, tan pronto se cumplan los trámites correspondientes.

    Invito desde ya al Congreso de la República a aprobar unánimemente esta iniciativa, para darle paso a un anhelo popular y a una necesidad ineludible de nuestra democracia.

    En estos casos, la función del Congreso consiste en aprobar o rechazar la realización del referendo. Lo toma o lo deja. Me asiste la seguridad de que el Congreso sabrá entender su responsabilidad histórica.

    Mediante este mecanismo, los colombianos podrán decidir si quieren una democracia que funcione mejor, si quieren un Estado sin corrupción, un Congreso que con transparencia y autonomía ejerza el control político, que expida leyes adecuadas y unos partidos que interpreten la voluntad popular.

    También podrán pronunciarse acerca de si desean un Congreso más pequeño y especializado. Desde luego no se pretende con ello afectar la adecuada representación, tanto regional como de las diferentes tendencias de nuestro espectro ideológico.

    Los colombianos decidirán si adoptamos un adecuado sistema de representación, no excluyente, que le abra espacios a los sectores que hoy no se sienten interpretados por los  partidos tradicionales.

    En esa misma vía, deberemos escoger si queremos que las campañas políticas cuenten con una financiación transparente, independiente y limpia.

    Siempre he creído que los hombres públicos debemos responder por nuestros actos. Por ello, así como los actos de gobierno son públicos, le preguntaremos a los colombianos si desean que el voto de los congresistas en sus actuaciones como legisladores sea público, para que respondan ante sus electores por sus actuaciones.

    Queremos a nuestro Congreso comprometido con el control político, sin ataduras del ejecutivo. Queremos que sea un foro democrático en donde la oposición tenga garantías y en donde las minorías se puedan expresar.

    Y la depuración no debe ser sólo en el Congreso. Desde el Ejecutivo reafirmo hoy el compromiso de elevar a norma constitucional que sólo los mejores accedan a los cargos públicos, tal como mi gobierno lo esta haciendo. Así acabaremos de una vez por todas con la “dedocracia” y el “amiguismo”.. Para esto, consultaremos si la recomendación política para cargos públicos debe dar lugar a la pérdida de investidura.

    También vamos a preguntarle a los colombianos si están de acuerdo con sancionar a los corruptos con la prohibición de volver a acceder a cargos de elección popular, o al ejercicio de funciones públicas.

    En el referendo, además, debemos indagar si es necesario hacer más drásticas las causales de pérdida de investidura extendiéndolas a castigar a quienes trasteen electores, a los ausentistas y a quienes violen las reglas de financiación de las campañas. ¡Nos cansamos de los corruptos!

    Quiero invitar a nuestros compatriotas a decir SÍ, acabemos con las malas prácticas políticas. SÍ, acabemos con el turismo parlamentario y el negocio de las suplencias. SÍ, acabemos  con los abusos en el régimen de pensiones y de salarios de los altos funcionarios del Estado.

    Por último, también quiero darles una buena noticia, especialmente a los más pobres de Colombia. La Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos aprobó en primer debate el paquete de ayuda con el que ese país contribuirá al Plan Colombia, gracias al cual los más necesitados del país podrán tener nuevas oportunidades de empleo y de bienestar . Esos recursos servirán para fortalecer todos los proyectos sociales que adelantaremos con dicho plan y servirán para que Colombia fortalezca la lucha que de tiempo atrás libra contra el narcotráfico.

    COMPATRIOTAS:

    Después de 10 años de vigencia de la nueva Constitución, quiero abrirle las puertas a la soberanía y a la sabiduría de nuestro pueblo, para que se pronuncie con SI rotundo para acabar con los vicios de la política y de nuestro sistema de representación. De nosotros depende la depuración que hoy se reclama a gritos.

    ¡Entre todos vamos a ganar el referendo para construir una nueva Colombia!

    ¡Este es un paso gigantesco hacia el futuro!

    Que Dios los bendiga y que Dios me bendiga.

    Muchas gracias.

    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    30 de marzo del 2000

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