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  • ENTREGA DE LAS LLAVES DE LA CIUDAD DE GUAYAQUIL AL PRESIDENTE PASTRANA

    ¡Qué bueno estar aquí, queridos amigos, en esta bella y pujante ciudad de Guayaquil, sintiendo el fresco correr del río Guayas en busca de su destino final, impregnado por el aroma a plantas de cacao, a platanales y a trópico, y arropado por la calidez de los habitantes de esta hermosa “Perla del Pacífico”!

    En este puerto dinámico, en este centro económico, comercial e industrial de la hermana República del Ecuador, siento aún más viva mi alma americana y más cercano el espíritu festivo y laborioso de nuestra herencia común.

    Por eso hoy recibo como un inmenso honor de manos del Señor Alcalde, Jaime José Nebot Saadi, las llaves de esta ciudad y la declaración de huésped ilustre de la misma.

    No olvido –¡cómo podría!- que este mismo puerto fue la sede del único encuentro entre los más grandes titanes de la libertad de América del Sur: El Libertador Simón Bolívar y el Protector José de San Martín.

    Qué bueno poder decir que, así como aquí se encontraron dos grandes de nuestra historia, con tan buenos resultados, hoy estamos en este mismo lugar emulando su ejemplo de amistad y de respeto mutuo.

    Guayaquil, la tierra que fue cuna del poeta José Joaquín Olmedo, -de quien el mismo Bolívar dijo que poseía una “pluma tan sencilla como elevada, la bondad por carácter y lo sublime por divisa”-, hoy acoge generosa al Presidente de Colombia y, al hacerlo, acoge a todo un pueblo que quiere al Ecuador y que desea lo mejor para su destino.

    Traigo desde mi tierra un cargamento de afecto, con aroma de café y perfume de flores, para la bella Guayaquil, para su Plaza Centenario, su altiva Torre Morisca, su romántico Malecón, su evocador e histórico barrio de “Las Peñas” y su ancho y majestuoso río Guayas.

    Y me iré enaltecido por el honor de sentirme, a partir de hoy, un hijo más de esta ciudad de libertad y de progreso, que superó con valentía los embates de la naturaleza y de los piratas y que hoy recoge los frutos del trabajo honesto y creativo.

    “Santiago de Guayaquil, puerto abrigado, el fortín de ‘La Planchada’ me cuenta de tus arrojos”, dice una bella y tradicional tonada que le he escuchado cantar a Patricia González.

    Yo también, como en la canción, “quiero volver por mis pasos en tu calle florecida y subir la escalinata que trepa el cerro en ‘Las Peñas’.”.

    Gracias por todo, “Guayaquil de mis amores”, y reciban sus queridos habitantes, con la misma calidez de su clima y la exuberancia de su paisaje, el abrazo hermano y solidario de Colombia.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Guayaquil, Ecuador
    29 de septiembre del 2000

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