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  • ENTREVISTA DE LA REVISTA CAMBIO AL PRESIDENTE ANDRÉS PASTRANA

    1- Presidente, al cumplir dos años, la mitad de su gobierno, se impone un balance. ¿Por qué no nos ayuda con una evaluación suya de lo bueno, lo malo y lo feo de los primeros 24 meses?

    R/ En pocas palabras: Lo bueno ha sido, ante todo, que, a pesar del enorme costo político y la impopularidad que implicaban algunas decisiones en materia económica, el gobierno se “dio la pela” para poner la casa en orden y hoy tenemos al fin una economía en franca recuperación. Además, y esto es muy importante, hemos recuperado la credibilidad internacional del país y hoy las relaciones exteriores de Colombia están en el mejor momento de su historia. Y no hay que olvidar que hemos puesto en marcha un proceso de paz que estaba completamente estancado.

    Lo malo ha sido que, a pesar de los pasos dados hacia la reactivación, el empleo reacciona con mayor lentitud, razón por la cual el desempleo sigue estando en niveles demasiado altos. Por eso toda la estrategia económica en adelante estará dirigida a combatir el desempleo.

    Y lo feo, claro está, es la violencia. Son las masacres, los asesinatos y los secuestros que siguen cometiendo la guerrilla, los autodefensas y la delincuencia común, a pesar de la voluntad de diálogo del gobierno. Pero es una violencia que también estamos combatiendo con decisión.

    2- En general, existe la impresión de que hay cosas en las que el gobierno improvisa, de que no actúa en desarrollo de una estrategia coherente y planificada, sino de impulso emotivo, de momento. Sin duda, el caso del referendo fortalece esa impresión.

    R/ Mire, si algo ha habido en este gobierno es una estrategia y un plan, que hemos venido siguiendo fielmente, aunque, claro, las circunstancias también obligan a realizar modificaciones sobre la marcha.

    Pero si ustedes leen las 10 propuestas que yo hice al país en mi campaña y las contrastan con las políticas que hemos llevado a cabo durante estos dos años de gobierno, se van a dar cuenta de la gran coherencia que hay entre unas y otras. Propuestas como la rebaja de impuestos a las empresas que generen empleo, la disminución gradual del IVA, la necesidad de bajar las tasas de interés y de alcanzar una inflación de un solo dígito, el estímulo a las exportaciones, el control de la revaluación del peso, los subsidios directos de vivienda, los desayunos escolares y el mismo proceso de paz, entre muchas otras, las estamos cumpliendo tal y como las presentamos a los colombianos.

    Y lo del referendo tampoco fue una respuesta emotiva o una improvisación. Todos recuerdan que una propuesta de campaña mía fue, claramente, la de realizar una reforma política y electoral. La presentamos al Congreso y no pasó. Y por eso insistimos en llevarla a cabo a través de un referendo que consultara la voluntad del pueblo. Pero la propuesta ya estaba, no nos la inventamos de repente.

    3- ¿Se arrepiente usted de haber propuesto con el referendo la revocatoria del mandato del Congreso? ¿Siente que se equivocó por no haber calculado la contraofensiva del Congreso y el deterioro de las expectativas económicas por cuenta de la crisis de gobernabilidad que se generó?

    R/ Cuando propuse al país la convocatoria de un referendo contra la corrupción y para sanear las costumbres políticas, que implicaba la reducción del Congreso y un cambio en su forma de elección y funcionamiento, me di cuenta de que era ilógico proponer una reforma tan grande y decir que sólo entraría a regir más de dos años después. Eso la gente no lo hubiera entendido. Por eso propusimos que fuera el mismo pueblo el que decidiera si quería que la reforma entrara a regir inmediatamente, mediante la elección de un nuevo congreso, o si prefería esperar a las elecciones del año 2002. Esa pregunta había que hacerla.

    Y por supuesto que sabía que iba a pisar muchos callos, a herir muchas susceptibilidades y a incomodar a muchos intereses políticos, pero mi decisión estaba tomada pensando en la gente y no en los políticos. Lo que sí excedió mis expectativas es que algunos congresistas, en lugar de acoger la voluntad popular que les exigía un cambio de actitud, le pusieran el freno a las reformas económicas que necesitábamos con urgencia. Yo sí esperaba una actitud más patriótica de su parte.

    4 y 5- ¿Qué suerte le espera al referendo? ¿Cree que aún es viable? ¿Habrá
    finalmente una reforma política de fondo durante su gobierno?

    R/ Yo creo que sí. Con el retiro de los temas de la revocatoria del Congreso y de la eliminación de las Asambleas y la reducción de los Concejos, entre otros puntos, el meollo del referendo, que es la lucha contra la corrupción y la construcción de un sistema democrático y electoral más transparente y representativo, sigue vivo, y hay un gran consenso sobre el mismo. Ésta es una gran oportunidad para que el Congreso recupere la confianza de sus electores y pruebe que sí tiene la capacidad y la voluntad para reformarse a sí mismo y para tomar medidas que permitan al pueblo decidir sobre la democracia que quiere tener.

    6- De forma directa o indirecta, algunos altos funcionarios de su administración han salido de sus cargos después de enfrentar debates en el Congreso o en los medios de comunicación. ¿En qué medida eso ha sido el resultado de un problema de corrupción y en qué medida de la intensidad del debate político?

    R/ Los funcionarios de mi gobierno que han sido cuestionados en cualquier sentido han respondido por sus acciones ante las autoridades competentes, cuando ha sido el caso, sin prevalerse de su cargo para ello, y hemos sido muy cuidadosos en eso. Pero tampoco podemos obrar con la irresponsabilidad de prescindir de una persona valiosa de su cargo por las solas acusaciones o investigaciones, de las cuales puede ser objeto cualquier ciudadano colombiano, sea culpable o inocente.

    Ciertamente, los medios de comunicación y el duro debate político a menudo pueden enrarecer el ambiente para la labor de un funcionario, lo cual es muchas veces injusto, pero siempre que he tomado las decisiones de vincular o de desvincular a alguien, lo hago únicamente pensando en Colombia y pensando en que pueda realizar eficazmente su trabajo.

    7- ¿Se imaginaba que el potro de la Presidencia era tan bravo?

    R/ La verdad, sí. No se le olvide que yo ya viví a través de mi padre la experiencia de lo que puede ser presidir un país, aunque a él le tocó un entorno menos difícil que el que tenemos ahora. Y también aspiré en dos oportunidades a la Presidencia, y si uno se mete a este trabajo es porque, primero, sabe la dimensión del reto al que se le va a medir, y, segundo, tiene la convicción de contar con las capacidades y con la voluntad suficientes para domarlo. ¡Pero es un potro bravo, no le quepa duda!

    8- ¿Cuál cree que ha sido su mayor equivocación en estos dos años?

    R/ Hace poco lo dije a los colombianos y a los congresistas. Dije que he cometido equivocaciones y que, seguramente, las seguiré cometiendo, pero que espero que ojalá algún día se celebren mis aciertos con el mismo entusiasmo que utilizan algunos para criticar mis errores. Pero no puedo quejarme. La vida de gobernante es decidir, jugarse su popularidad y tomar riesgos calculados, y yo prefiero pecar por acción que por omisión. Ahora bien, si vamos a hablar de una equivocación, tal vez yo sí me equivoqué cuando creí que, a pesar del tema del referendo, el Congreso iba a tener la vocación patriótica para seguir adelante con los proyectos de ley que se necesitaban con más urgencia para la reactivación de la economía. No fue así y perdimos un tiempo precioso, que, gracias a Dios, ya se está recuperando.

    9- ¿Y cuál es su mayor acierto?

    R/ Ciertamente, no debería ser yo el llamado a calificar mis aciertos, pero hoy estoy convencido de que el mayor acierto, no sólo mío, sino de cualquier gobernante, es asumir el desafío de gobernar con la gente y para la gente, pasando por encima de las maquinarias políticas. Yo quiero que mi gobierno se recuerde en la historia como un gobierno social, y mi acierto será toda decisión y toda acción que le sirva a los más necesitados del país.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    2000

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