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  • ENTREVISTA PARA LA REVISTA DE LA FUNDACIÓN LUIS VIVES

    1) ¿Cuáles son los beneficios que reciben las empresas cuando adoptan un programa de responsabilidad social?

    R/ La responsabilidad social empresarial debe entenderse como un imperativo moral para las empresas, que las lleva a aportar, a través de diversos programas sociales o ambientales, su grano de arena en la construcción de un mundo mejor y más justo. En ese sentido, nace de una concepción humanista, de un respeto intrínseco de la empresa por la comunidad y por las personas individualmente consideradas, más que de consideraciones de imagen o prestigio.

    Ahora bien, lo anterior no significa que no reconozcamos que existen beneficios colaterales que obtienen las empresas que se comprometen activamente con su entorno y la comunidad en la que trabajan, los cuales pueden estimular la responsabilidad social empresarial.

    En primer lugar, al ejecutar acciones socialmente responsables, las empresas envían un mensaje positivo a sus clientes, a sus empleados y a sus potenciales inversionistas sobre un enfoque más humano de sus actividades.

    De hecho, los consumidores e inversionistas son cada vez más sofisticados y demandan que la compañía cuyos productos adquieren o en la cual invierten desarrolle sus negocios en forma socialmente responsable.

    Cada día más vemos que los inversionistas tienden a comprar o vender acciones basados en el compromiso social de una empresa, el cual llega a incidir, incluso, en el precio de las mismas.

    También hay estudios que han demostrado que la imagen que el público tiene de una empresa se encuentra ligada más a la adopción de prácticas socialmente responsables que a la calidad de su marca o a la percepción de la gestión de su negocio. Los consumidores, por ejemplo, adquieren con más gusto los productos de una empresa que realiza campañas sociales o ambientales que los de cualquier otra que no asume este tipo de roles.

    En el fondo, entonces, se trata de ligar filantropía con estrategia. Son dos tópicos en los que deberían reflexionar los empresarios que aún no se deciden a invertir parte de su patrimonio o utilidades en el apoyo de las capas más débiles de la sociedad.

    2) ¿Qué características propias o peculiaridades presenta la acción social de las empresas en los países iberoamericanos?

    R/ Nuestros países tienen una amplia lista de carencias sociales que demanda, más que en otras partes del planeta, acciones concretas de solidaridad y de compromiso por parte del empresariado propio y de los inversionistas extranjeros.

    Yo creo que, en el ámbito iberoamericano, tenemos la ventaja de presentar muchos rasgos culturales en común, comenzando por el mismo idioma y la tradición histórica compartida, que nos permiten enfocar de una manera global, con mayor objetividad y eficacia los programas hacia la población más vulnerable.

    En el caso colombiano, que es el que, por razones obvias, más conozco, la empresa privada ha estado tradicionalmente comprometida con el país y con las clases más necesitadas, obrando muchas veces con un criterio más nacional que gremial. Existen desde hace décadas fundaciones apoyadas por las principales empresas, -que son, igualmente, las más admiradas-, las cuales son ejemplo del apoyo prestado por el sector privado a la población más vulnerable del país, en temas como la creación de microempresas, capacitación y programas de vivienda y salud.

    Incluso en desarrollo del proceso de paz que llevamos a cabo con las FARC, encontré el mayor de los respaldos en el empresariado y los gremios nacionales, dispuestos a realizar grandes sacrificios en aras de recuperar la paz nacional.

    También empresas españolas con importante presencia en Colombia, particularmente en las áreas financiera, de comunicaciones y energética, realizan continuamente aportes de carácter social o ambiental, lo cual es fundamental cuando se trabaja e invierte en un país con tantas necesidades como el nuestro.

    En la medida en que la economía de mercado llega a este estadio de responsabilidad social empresarial puede decirse que se alcanza una condición de madurez en el capitalismo. Yo creo que en Iberoamérica estamos avanzando firmemente hacia esta meta deseable.

    3) ¿Qué estímulos debe poner en marcha la administración pública para favorecer la Responsabilidad Social Empresarial?

    R/  No cabe duda de que la Responsabilidad Social Empresarial, que beneficia a la comunidad mediante la inversión en el capital humano y la protección del ambiente, debe darse dentro de un marco de cooperación activa con los gobiernos e instituciones de fin social.

    Los llamados tres sectores: el privado, el estatal y el de la sociedad civil, tienen que conjugar sus tareas, en sus respectivos campos de acción, para lograr objetivos que son comunes a toda la comunidad.

    No se trata de que las empresas reemplacen al Estado en sus tareas básicas de proveer seguridad y justicia, o de amparar a la población más vulnerable, pero sí pueden ser socias activas en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. Los gobiernos deben entenderlas como aliadas estratégicas, no sólo en el tema del crecimiento económico, sino también en el tema crucial del desarrollo social.

    Por eso mismo, debe impulsarse desde la administración pública la acción social por parte del empresariado, facilitando, primero que todo, su puesta en práctica, a través de normas legales que sean promotoras y no obstáculos de este tipo de gestión. Resulta increíble, pero a veces los requisitos legales y burocráticos pueden hacer tan engorroso o costoso el trámite de una donación, que muchas empresas desisten del empeño. En este sentido, es tarea de los gobiernos facilitar los trámites, reduciéndolos o eliminándolos.

    También desde el punto de vista tributario debe considerarse dar tratamiento de deducciones del impuesto de renta a aquellas sumas que se inviertan en programas de acción social o ambiental, debidamente acreditadas. Muchas veces son las empresas, gracias a estímulos tributarios adecuados, las que ayudan a generar empleo en una difícil coyuntura económica o a rescatar zonas deprimidas después de alguna catástrofe natural.

    4) ¿Cómo valora usted la II Feria de Acción Social de Valencia en la que ha participado?

    R/ Me parece un evento muy importante, del cual me llevé la mejor impresión. Ver a tantos empresarios, académicos y público en general, interesados en el tema de la acción social empresarial, promocionando sus programas, conociendo casos, compartiendo sus experiencias, es algo sorprendente, que no había visto en otra parte.

    También resulta ejemplar que dos empresas del tamaño y la trascendencia de Unión Fenosa y Telefónica de España estuvieran dentro de los organizadores, como parte de su compromiso social y ambiental con la sociedad, no sólo española, sino iberoamericana.

    La responsabilidad social empresarial es un concepto que está tomando una importancia creciente y que, día tras día, produce más y mejores resultados. Entre más nos dediquemos a estudiarla, a fomentarla, a promoverla, como se hizo en la II Feria de Acción Social de Valencia, más estaremos abonando la semilla de nuestro futuro.


    Lugar y fecha

    Valencia, España
    2004

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