• Banner textos

  • ESTAMOS PONIENDO EL HOMBRO CON DECISIÓN Y COMPROMISO POR EL CAMPO COLOMBIANO

    El campo de Colombia está renaciendo. Y si he venido hoy a Codazzi, a este querido municipio del Cesar, es para compartir con ustedes, con los agricultores de esta tierra vallenata, los programas y las medidas que estamos adelantando para que esta buena noticia se siga regando por todo el país.

    No hemos dudado en mi Gobierno a la hora de recurrir a los incentivos, subsidios y apoyos al sector agropecuario, pues sabemos que la forma de recuperar el campo es hacer que éste sea nuevamente rentable para los productores. Queremos y estamos trabajando por un campo que sea un buen negocio para los agricultores y ganaderos, y, por supuesto, un buen negocio para las regiones y para Colombia.

    Venimos ejecutando una política activa, dotada de instrumentos idóneos para incentivar a nuestros agricultores a invertir. Para ellos hemos diseñado y puesto en práctica el Programa de Oferta Agropecuario -PROAGRO- con el fin de garantizar la competitividad de sus productos en el mundo a través de las cadenas productivas. El trabajo mancomunado de todos los actores de las distintas cadenas está permitiendo sortear las dificultades de mercado, de precios, de atraso tecnológico o de financiamiento que antes parecían imposibles de resolver.

    Gracias a esta política, hoy vemos un panorama distinto al que existía al inicio de mi gestión. Durante el año 2000 el PIB agropecuario creció en un 5.22%, en tanto que la economía en su conjunto lo hizo en un 3%. Este comportamiento se ha mantenido durante el primer trimestre de 2001, cuando el PIB agropecuario presentó un crecimiento del 5%, mientras la economía creció en 1.75%, lo cual confirma que la reactivación del sector agropecuario corresponde a un proceso sostenido, y no a simples fenómenos de coyuntura.

    Quizás la cadena más representativa y significativa de estos esfuerzos gubernamentales ha sido la cadena algodón-textiles-confecciones, que lanzamos hace más de año y medio, en diciembre de 1999, en Espinal, Tolima.

    En el marco del “Plan Nacional para Mejorar la Competitividad y Sostenibilidad del Sistema de Algodón en Colombia” formulado por la cadena a nivel nacional, el Ministerio de Agricultura asignó, el año pasado, 1.650 millones de pesos y, en el 2001, 1.000 millones, para estimular la mejor producción de esta fibra. Así mismo, a través del Fondo de Inversiones para la Paz -FIP- se asignaron 300 millones de pesos adicionales para adelantar las actividades concertadas con los agricultores y los gremios, dirigidas al manejo de suelos y aguas, fitomejoramiento, manejo integrado de plagas, manejo integrado del cultivo, transferencia de tecnología y capacitación a los productores y técnicos. Como resultado de este esfuerzo se han obtenido variedades de algodón adaptadas para cada zona, fibra de algodón a un costo de 0.52 centavos de dólar por libra y un mejoramiento en la calidad de  la misma.

    En procura  de atender los diversos riesgos de la producción, como los climáticos, que conlleva el cultivo del algodón, el Ministerio de Agricultura viene liderando un equipo de trabajo, para desarrollar el seguro de cosecha para el algodón. Confiamos en que antes de finalizar el año este seguro será una realidad.

    Adicionalmente, como ustedes saben, estamos gestionando la inclusión de los textiles y confecciones colombianas -que hacen parte de la cadena del algodón- al Acuerdo de Preferencias Arancelarias con Estados Unidos, para que puedan competir en igualdad de condiciones con los productos provenientes de Centroamérica y del Caribe.

    Todos estos son esfuerzos importantes. Pero el principal motivo de mi visita hoy a Codazzi, una de las regiones de Colombia con mayor vocación para el cultivo del algodón, es hablar con ustedes, los algodoneros del Cesar, para darles personalmente la buena noticia de la puesta en marcha de una nueva fase del programa de reactivación de este renglón productivo en la cosecha Costa – Meta que inicia siembras en el mes de julio.

    Con este programa -que he anunciado al país la semana pasada en mi alocución por televisión y radio- buscamos impulsar la siembra de 45.000 hectáreas de algodón, que deben producir unas 37.000 toneladas de fibra. De esta forma estaremos generando alrededor de tres millones y medio de jornales y, de paso, sustituyendo la importación de esta materia prima que requiere la industria de hilados, textiles y confecciones.

    El día 12 de junio ultimamos el acuerdo según el cual la industria nacional se compromete a comprar la totalidad de la producción a un precio equivalente al costo de importación para la época en que se recolecta la cosecha.

    Todos sabemos que los precios internacionales están bajos. Por lo mismo, hemos determinado, para la cosecha Costa-Meta que se comienza a sembrar en pocos días, garantizar un precio mínimo al agricultor de tres millones trescientos mil pesos por tonelada de fibra de algodón, el cual le permitirá recuperar la inversión y obtener unas utilidades razonables. Igualmente, estamos garantizando un precio mínimo de tres millones cincuenta mil pesos por tonelada de fibra de algodón a los productores del  interior, para la cosecha que ahora comienza a recogerse.

    Para apalancar el precio mínimo al agricultor en la cosecha Costa-Meta el FIP destinó 12.000 millones de pesos, los cuales serán manejados por la Bolsa Nacional Agropecuaria y permitirán pagar al agricultor la diferencia entre el valor que pague la industria y el precio garantizado por el gobierno, si es que para la época de recolección de la cosecha los precios internacionales continúan bajos.

    ¡Esta es una medida que garantizará que los campos de Colombia, que las sabanas del Cesar, vuelvan a vestirse de blanco! Y si se requiere aportar mas recursos, desde aquí lo digo, ante mis amigos de Codazzi: ¡Vamos a hacerlo! ¡Pero no vamos a descansar hasta que el algodón recupere su lugar principal en las cosechas de Colombia!

    Adicionalmente, estamos tomando las medidas pertinentes para que el crédito pueda llegar de manera oportuna y suficiente a los productores. Finagro redescontará el 100% de los créditos que otorgue el sistema bancario para este programa y el Fondo Agropecuario de Garantías cubrirá hasta el 80% del monto prestado. El Banco Agrario, además, dará preferencia al estudio y aprobación de los créditos para algodón.

    Por otro lado, bajo la figura de programas especiales de crédito asociativo y de agricultura por contrato estamos buscando que los productores agropecuarios con deudas vencidas recuperen su acceso al sistema financiero, sin que ello implique patrocinar la llamada cultura del no pago entre deudores incumplidos.

    Para el efecto, el Ministerio de Agricultura, en conjunto con el Banco Agrario, Finagro y la Bolsa Nacional Agropecuaria, diseñó un esquema de financiación, el cual, con base en una serie de controles, permitirá garantizar un comportamiento serio tanto de productores como de asociaciones, logrando el objetivo de utilizar el crédito con el propósito de reactivar el sector algodonero.

    Se trata de generar un mecanismo que permita otorgar crédito en forma ágil y oportuna, pero que a su vez asegure para el Banco el debido pago de los recursos prestados. Para ello trabajaremos en conjunto con Conalgodón para identificar aquellos gremios que por su seriedad, antigüedad, trayectoria y experiencia pudieran servir como integradores de los productores individuales, así como para ubicar las principales desmotadoras que estarían en capacidad de procesar el algodón semilla que se produzca en la zona.

    Estas agremiaciones serán las responsables de la identificación plena de sus potenciales usuarios, en términos de su moralidad comercial, de su experiencia en el cultivo y la ubicación de las áreas a sembrar. Con base en su información el Banco Agrario otorgará los créditos de manera asociativa.

    Así pues, queridos amigos algodoneros: Con el esquema de precio mínimo garantizado, con el compromiso de los industriales, con las facilidades de crédito, con una tasa de cambio competitiva como la que hoy tenemos, no me cabe duda de que la historia del algodón volverá a ser, en adelante, parte fundamental de la historia del Cesar y del progreso económico del país.

    Pero no nos hemos quedado sólo en el algodón, sino que estamos buscando la forma de apoyar otros productos en este querido departamento vallenato.

    En cuanto a los cereales, es bueno observar que, a pesar de las condiciones climáticas poco favorables de los últimos años, dichos productos vienen mostrando incrementos en cuanto a área sembrada y rendimientos.

    Dentro del programa de fomento al cultivo de maíz amarillo que se viene desarrollando desde 1998, se han  beneficiado a los agricultores del departamento en 2.219 hectáreas con asistencia técnica integral por parte de ingenieros agrónomos con experiencia en el manejo del cultivo, mejoramiento de los conocimientos de los agricultores y técnicos, análisis de suelos, manejo integrado de plagas y entrega de semillas certificadas de maíz amarillo para pequeños y medianos productores.

    Mediante el desarrollo del proyecto de Organización de Grupos de Rendimiento Económico Máximo se viene demostrando que es posible producir maíz amarillo en el Cesar de manera eficiente. Los resultados mostraron que se puede producir maíz a razón de 281.000 pesos la tonelada (a valores del año 2000) con rentabilidades del 37,5%.

    Por su parte  el cultivo del sorgo, pasó en el Cesar de 2.500 hectáreas en 1999 a 6.500 hectáreas actualmente.

    Para seguir mejorando la productividad y competitividad de los cultivos de maíz amarillo y sorgo, vamos a iniciar el proyecto de Asistencia Técnica Integral con aportes del Fondo Parafiscal de Importaciones de Cereales, Fenalce y el apoyo del Ministerio de Agricultura.

    Lo anterior contribuirá de manera efectiva a la recuperación del área agrícola del departamento, a mejorar la confianza de los agricultores hacia los cereales, a hacer más dinámica la Cadena Avícola y, en definitiva, a reactivar la actividad económica en la región.

    En lo referente a la importante cadena Cacao-Chocolate, quiero resaltar que viene trabajándose en un proyecto muy ambicioso, tanto en siembras como en rehabilitación de los cultivos existentes, utilizando variedades de alto rendimiento.

    Mediante alianzas entre entidades del orden nacional -como el Ministerio de Agricultura y Corpoica-, departamental y municipal,  Fedecacao, la Fundación Animar, Coingro,  los productores y las compañías de chocolates, se adelantó la  siembra de 1.000 hectáreas de cacao en municipios del Sur de la Guajira y Norte del Cesar.

    Con el propósito de modernizar las plantaciones de cacao del departamento, el Fondo DRI destinó cerca de 1.000 millones de pesos, gracias a los cuales se están rehabilitando y renovando 1.400 hectáreas con este cultivo básico

    No puedo venir al Cesar sin referirme también a la cadena de la Palma. En una primera etapa, y con el apoyo del Fondo DRI y Funalcesar, se ejecutaron acciones dirigidas al logro de la alianza productiva para la siembra de palma en los municipios de Pailitas, Becerril, Curumaní, La Jagua y Codazzi. Se consolidaron, igualmente, dos cooperativas y se capacitó a los agricultores en aspectos productivos, de organización y de gestión empresarial. Nuestro objetivo es alcanzar la siembra de 6.500 hectáreas de palma en el departamento.

    En Malasia realizamos contactos importantes para asimilar la experiencia de este país, primer productor de palma en el mundo, en nuestra tierra. Lo que ha venido haciendo Indupalma en el Cesar con sus programas de capacitación y la participación conjunta de los pequeños productores en las metas de calidad y productividad es un ejemplo digno a seguir en otros sectores de la agroindustria.

    Por último, quiero referirme a los avances del sector lácteo que tanto pueden beneficiar a los ganaderos de la región. Hoy este sector cuenta, gracias a la labor del Consejo Nacional Lácteo, en conjunto con la Vicepresidencia de la República, con un Plan Estratégico de Exportación de la Lácteos de la Costa Atlántica, cuyo cumplimiento garantizará su crecimiento y consolidación.

    El sector ganadero en la región caribe de Colombia -y del Cesar particularmente- tiene hoy, además, gracias a la certificación expedida por la Organización Internacional de Epizootias -OIE- como zona libre de aftosa, todas las posibilidades para crecer y expandirse en el comercio exterior. Cesar, como departamento ganadero de frontera, debe aprovechar esta coyuntura y ponerse en la primera fila de las exportaciones que esperamos iniciar este año con 12.000 toneladas para llegar en el año 2003 a unas 40.000 toneladas de Colombia hacia el mundo.

    Además, en el campo de la rehabilitación, complementación y ampliación de proyectos de pequeña irrigación en el Cesar, quiero contarles que el INAT iniciará en el segundo semestre de este año 8 proyectos en el Cesar, que cubrirán un total de 462 hectáreas y beneficiarán a cerca de 400 familias, con una inversión de 445 millones de pesos. Uno de los proyectos principales será el proyecto de “La Iberia” aquí en Codazzi, que abarcará 70 hectáreas.

    Con avances como estos mencionados, en el algodón, los cereales, el cacao, la palma, los lácteos, la ganadería y los proyectos de irrigación, podemos hablar de un nuevo futuro verde -o mejor- de un nuevo presente verde para el Cesar.

    Estamos poniendo el hombro por el campo colombiano, y lo estamos haciendo con decisión y compromiso. Ahora les toca a ustedes, señores agricultores del Cesar, aprovechar estos programas y este inmenso esfuerzo que está haciendo el Gobierno por ustedes y por su bienestar.

    ¡Hoy, desde Codazzi, queridos amigos se reafirma una nueva etapa del cultivo del algodón en Colombia! ¡Hoy, desde Codazzi, siguen naciendo como copos blancos las mejores noticias para el campo de nuestro país!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Codazzi, Cesar

    22 de junio del 2001

    Destacados

    publicaciones recientes

    Relacionados

    Deja un comentario

    Copyright2020 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved