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  • ESTÍMULOS PARA FOMENTAR LA TELEVISIÓN EDUCATIVA

    Primer Encuentro Iberoamericano sobre Políticas Estatales Televisivas y su Incidencia en la Educación

    Quisiera, antes que todo, agradecer a los organizadores de este encuentro por la amable invitación que me cursaran para participar en el acto de instalación de sus sesiones de trabajo. Felicitarlos también por la oportuna idea de congregar a tan distinguidos especialistas en el tema en nuestro país, Colombia, donde tanto necesitamos de potenciar al máximo la capacidad educativa de los medios de comunicación, en especial la televisión.

    Me complace, además, que se den cita representantes de diferentes países de la familia iberoamericana para compartir sus experiencias y reflexiones en materia educativa. Cada vez estoy más convencido, de la necesidad de profundizar e intensificar el diálogo entre nuestras naciones y pueblos de cara a los retos ya hoy apremiantes del nuevo milenio; uno de los cuales, la globalización, implica una gran multiplicidad de desafíos a nuestra cultura común. Hablemos, escuchemos, reflexionemos más, porque es de verdad mucho lo que tenemos que aprender los unos de los otros.

    La incidencia de la televisión en la educación es uno de esos formidables retos que nos han impuesto como colectividad los tiempos que corren, tiempos de imperio de la imagen plana de las pantallas de televisión. La sociedad del mundo, que dentro de muy pronto comenzará un nuevo milenio, es ya una sociedad de la información, la comunicación. La industria de las telecomunicaciones y la computacional se va constituyendo en un sector dominante en la economía mundial.

    La televisión, en este contexto, es un medio de comunicación tan poderoso y de tanto impacto en nuestra vida cotidiana, que reflexionar sobre la función que está cumpliendo en la educación de las nuevas generaciones es una inaplazable obligación para quienes, como ustedes, definen sus políticas y trazan sus directrices.

    Cualquiera que sea el contenido de un programa de televisión, de un anuncio publicitario, o de un noticiero, es evidente que sus imágenes nos están proponiendo una visión del mundo. Nos están creando modelos de comportamiento y estilos de vida y en últimas, aún sin proponérselo, nos están educando. Vivimos por ello, unos años decisivos para la redefinición de la relación de la televisión, la familia y la escuela.

    Para empezar a entender el concepto de televisión unida a la educación, es necesario que los Estados y los gobiernos, con la participación de la sociedad civil y de la empresa privada, fijen una posición, buscando introducir los usos educativos de los medios de comunicación, y se definan políticas o reformas que permitan desarrollar procesos educativos en la televisión. Con ello se busca que la televisión se convierta en un medio eficaz que democratice el conocimiento y permita un desarrollo equitativo de todas las personas que conviven en nuestras sociedades.

    Necesitamos una nueva conciencia y una nueva actitud sobre la televisión, que esté basada en la discusión racional y crítica, liberada de prejuicios tan habituales en nuestros pueblos.

    Una conciencia innovadora que sea a la vez práctica, analítica y activa, que nos permita ver las cosas de una forma diferente. Que gane espacios de libertad para los telespectadores, que consiga que la sociedad se apropie comunitariamente de la televisión y su propio destino televisivo; son ellos los que de alguna manera van marcando nuestro destino.

    Los intentos por vincular Televisión y Educación han surgido más de las políticas gubernamentales que de las prácticas cotidianas y pedagógicas. Sin embargo, en dichas políticas ha primado hasta ahora, la idea del cubrimiento poblacional y de la cantidad de información emitida, apoyado todo esto con metodologías cuantitativas que distan de ser verdaderamente completas, por cuanto no se orientan ni apoyan en estudios cualitativos que permitan incidir en las necesidades de las audiencias en materia educativa y cultural.

    La relación Televisión Educación exige una revisión a fondo de lo que se ha venido haciendo en este campo.

    Es necesario que los Estados y gobiernos fijen una posición frente al tema buscando introducir los usos educativos de los medios de comunicación y particularmente el de la televisión, en las reformas educativas y en las políticas públicas de comunicación.

    Es urgente asumir la televisión como un espacio educativo y cultural, que usado estratégicamente, pueda contribuir al desarrollo de nuestra sociedad basado en valores como la solidaridad, la fraternidad y la igualdad. La educación es un proceso de construcción y convivencia para el crecimiento de los individuos, y la utilización de los medios de comunicación puede ser una de las herramientas para fortalecer ese desarrollo.

    La televisión se ha convertido en un espacio informal de educación a todo nivel que interviene activamente en las relaciones sociales, proponiendo pautas de comportamiento, estilos de vida, hábitos, y formas de conocimiento.

    Los nuevos estilos de producción, de circulación y de apropiación de conocimientos, dinamizados por los medios de comunicación, desbordan hoy el espacio escolar exigiendo una reubicación de las funciones tradicionales emanadas de los centros educativos.

    Es por su situación políticamente estratégica que la comunicación audiovisual contiene un alto potencial de desarrollo en los destinos de las sociedades y que, por lo mismo, los Estados tienen que tomar parte activa en el diseño de los lineamientos políticos que orienten a los medios de comunicación y en particular a la televisión.

    Muchas veces la educación no es atractiva para los intereses del mercado, ni como tema ni como espacio en los medios de comunicación. De ahí la importancia que el Estado, con la participación de la sociedad civil y la empresa privada, lideren un proceso estratégico y sectorial alrededor, de la televisión y la educación como opción para el desarrollo del ser humano y la sociedad en la cual se inscribe.

    Como un ejemplo de los esfuerzos estatales en esta materia, el Ministerio de Educación viene cumpliendo a través de Señal Colombia con su función docente llevando a cabo el Espacio Maestro, una experiencia única en materia educativa y audiovisual.

    Los propósitos educativos del Espacio Maestro consisten en movilizar la opinión pública en torno a la importancia de calidad, cobertura y eficiencia en la educación. Los programas de televisión educativa intentan posibilitar la reflexión de la sociedad sobre los usos comunicativo s propendiendo por un conocimiento cabal de sus códigos expresivos como una actitud crítica ante el sentido ideológico asociado a sus mensajes.

    De igual manera pretende fomentar la actitud crítica y creativa así como despertar la práctica investigativa en los niños y jóvenes.

    Los resultados de las diferentes iniciativas del gobierno por integrar la televisión con la educación, los podremos evaluar con el tiempo, más aún, teniendo en cuenta que la televisión propone un reto al sistema educativo que, más allá del pensamiento textual, tiene que ver con el desarrollo de un pensamiento visual.

    El Gobierno cree que es necesario comprender que no sólo la televisión informa y entretiene sino que fundamentalmente Forma. La educación como asignatura ha sido subestimada en el ámbito nacional e internacional y mientras esto siga ocurriendo la televisión educativa no podrá proyectarse ni evolucionar para contribuir al desarrollo de las naciones. Tenemos que ser conscientes, que a pesar de esfuerzos, la relación televisión-educación hasta el momento no ha encontrado el camino cierto que le permita resolver el problema de enseñar a través de una propuesta televisiva, amena y didáctica.

    Las escuelas a todo nivel deben asumir el reto y los privilegios que otorga la televisión, como un aliado en el proceso de formación de ciudadanos con criterio y libre pensamiento.

    Estoy convencido de que para transforma  a Colombia tenemos que empezar por tener una educación acorde con ese nuevo país que queremos. Sin calidad en la educación los colombianos del nuevo milenio no podrán conducir al país por la ruta del crecimiento y del bienestar. No cambiamos si no educamos mejor. La televisión debe ser un aliado en esa tarea de proveer contenidos y mensajes que formen y construyan. La tecnología se convierte en una oportunidad para multiplicar los espacios de televisión. También permite a los padres escoger y determinar qué contenidos les convienen a sus hijos. De esta manera protegerán a esos hijos de contenidos que atentan contra la educación de sus hijos.

    El tema que hoy nos convoca, es la televisión unida a la educación y cómo el Estado tiene el deber de fortalecer sus políticas, para lograr que a través de este medio masivo se logre cumplir a cabalidad con una de sus principales funciones como es la de educar, además de formar y recrear. Es por ello, absolutamente indispensable que todos los actores del tema estén integrados para lograrlo.

    Es así como los Ministerios de Educación, Cultura, y Comunicaciones, este último con sus entidades adscritas como la Compañía de Informaciones Audiovisuales e Inravisión, y la Comisión Nacional de Televisión, se hallan trabajando en propuestas que conlleven a unir los conceptos de educación y televisión bajo los criterios de eficiencia, eficacia y efectividad. En este mismo sentido se orientará la novedosa propuesta en la que vienen camellando García Márquez y el Vicepresidente: en ella el principal vehículo de educación será la
    denominada pantalla chica.

    De otro lado el Ministerio de Educación y Colciencias vienen adelantando gestiones con algunos canales de televisión educativa en Estados Unidos e Inglaterra, como Discovery e ITV; para la adquisición de material que pueda ser utilizado en nuestras escuelas y universidades con fines pedagógicos.

    Recientemente la Comisión Nacional de Televisión, la Embajada de Chile, el Convenio Andrés Bello y la Fundación Antonio Restrepo Barco, adelantaron el Foro Televisión y Educación como Opción de Desarrollo, a través del cual se empezó a gestar la iniciativa de estudiar estrategias de desarrollo que conjuguen el componente de Televisión y Educación que hoy nos vuelve a reunir en este recinto.

    Después de este interesante ejercicio, las entidades mencionadas decidieron aunar esfuerzos y emprender una línea de trabajo estratégica sobre el tema: televisión y educación como una opción de desarrollo.

    Quiero compartir con ustedes algunas de las acciones estratégicas que se plantearon en dicho foro, por considerarlas de gran interés y profundo impacto. Además porque de estas acciones depende en gran parte el éxito de la aplicación de las políticas del Estado frente a la televisión educativa.

    Una de ellas es el Estímulo a la producción de una televisión educativa basada en el reconocimiento y premio a su labor sectorial.

    Otra acción fundamental consiste en Socializar las experiencias y modelos de comunicación y educación internacionales, a través de foros y seminarios que permitan elaborar proyectos y planes en materia de televisión educativa.

    Una tercera estrategia es la invitación a la Reflexión, para que de manera  conjunta todos los sectores de la sociedad como los maestros, los estudiantes, los programadores de televisión y los líderes empresariales entre otros, conformen mesas de trabajo para planear la televisión educativa del futuro.

    Y la última acción que fue propuesta en ese momento y que hoyes una realidad consiste en Convocar un encuentro latinoamericano sobre el estado del arte de la investigación en materia de televisión y educación.

    Para eso estamos aquí. Tenemos un auditorio calificado y nos disponemos durante estos dos días a reflexionar sobre el tema. Sin duda esta experiencia será muy provechosa para nuestros países, pues tendremos la oportunidad de intercambiar experiencias de toda Iberoamérica que ampliarán nuestro universo y nos permitirán tener un concepto global de lo que significa hacer televisión con fines educativos.

    Aún queda mucho camino por recorrer, un horizonte inmenso por explorar en esta materia, porque en cada espacio de nuestro planeta existen millones de niños y jóvenes ávidos de conocimiento. Un pueblo que recibe la educación que merece, es un pueblo que se aleja de los males que afectan al mundo y nosotros como guías de nuestras naciones, estamos en la obligación de liderar la conquista de la academia y allanar así un futuro mejor para las generaciones que se preparan a enfrentar los retos del nuevo milenio.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia

    1 de diciembre de 1998

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