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  • FORO “ESPACIO 2008: LA OPORTUNIDAD CIUDADANA” ORGANIZADO POR TELEVISA

    AMÉRICA LATINA Y LA PARÁBOLA DE LOS TALENTOS.

    La Parábola de los Talentos.

    • Quiero en primer lugar agradecer a Televisa, y a mi buen amigo Emilio Azcárraga Jean, la grata oportunidad de participar en este “Espacio 2008: La Oportunidad Ciudadana”, y de poder compartir algunas ideas con la vibrante juventud de México y de América Latina.

    • Una de las historias que más me gusta y que más recuerdo de la Biblia es la “Parábola de los Talentos”, que muchos de ustedes conocen, y que hoy quisiera traer a cuento, no en el sentido religioso, sino filosófico de la misma.

    • Dice esta parábola que el dueño de una hacienda viajó por unos días y, durante su ausencia, le dio a uno de sus empleados cinco talentos (que era la moneda de la época), a otro dos talentos, y a otro uno.

    • Los que recibieron cinco y dos talentos, los pusieron a trabajar y, para cuando volvió su jefe, habían duplicado su valor.

    • En cambio, el que recibió un talento, temeroso de perderlo, lo escondió bajo tierra, de tal forma que, a la vuelta de su señor, sólo tenía el mismo talento que había recibido.

    • Como podrán imaginarse, el dueño de la hacienda recompensó grandemente a los dos empleados que habían duplicado su riqueza, y castigó al tercero, por perezoso.

    • De los dos empleados diligentes, no importó que uno hubiera ganado cinco talentos y el otro dos, pues cada uno había obrado según sus capacidades, y eso era lo importante.

    • Pues bien: esta parábola de los talentos me hace pensar en nuestra querida América Latina.

    • Nuestros países han recibido en custodia muchos talentos, representados en nuestras riquezas naturales y nuestro recurso humano.

    • Depende de nuestros pueblos y de nuestros gobiernos hacer fructificar dichos talentos y ganar el progreso, o quedarnos estancados en el río de la historia, mientras otras naciones y otras regiones del planeta avanzan rápidamente con los talentos que les fueron confiados.

    Igualdad de oportunidades.

    • Es cierto que, en las últimas décadas, hemos avanzado mucho -aunque aún no lo suficiente- en materia de calidad de vida y en los servicios básicos de educación y salud.

    • Sin embargo, los desafíos y el frenesí tecnológico del siglo XXI nos exigen mucho más, a riesgo de perder la carrera del progreso.

    • Permítanme ilustrar este desafío con un ejemplo:

    • Imaginemos dos niños que nacen en algún país de América Latina: uno en una familia con buenos recursos económicos y otro en un ambiente de limitaciones y pobreza.

    • Por fortuna, gracias a los avances a que me he referido, hoy por hoy es posible que ambos niños tengan igual acceso a la educación, y culminen sus estudios secundarios.

    • Hasta aquí tenemos un caso positivo de igualdad de oportunidades.

    • Sin embargo, cuando el niño de bajos recursos llega a su hogar, con tantos conocimientos en su mente, no encuentra la forma de ponerlos en práctica en un computador o de enriquecerlos navegando por internet, pues estas tecnologías no forman parte de su vida cotidiana.

    • En cambio el otro niño, con todas estas ventajas tecnológicas, tiene el mundo a su alcance, y esa igualdad de oportunidades que da la educación se pierde por la brecha tecnológica que existe entre los dos.

    • Volviendo a la parábola del comienzo: ¿Cuántos frutos podemos pedir al primer niño si no le entregamos los “talentos” suficientes para que los produzca?

    • Esto nos lleva a una primera conclusión: En este siglo XXI, cuando la educación y la salud comienzan a estar al alcance de la mayoría, no habrá verdadera igualdad de oportunidades en tanto la tecnología no esté al alcance de todos.

    América Latina y la sociedad del conocimiento.

    • Lo que se aplica para las personas se aplica en mayor escala para las naciones.

    • En un reciente artículo del columnista Andrés Oppenheimer, éste llamó la atención sobre el último estudio del Foro Económico Mundial sobre acceso a internet, que incluyó a 127 naciones.

    • Según este estudio, prácticamente todos los países de América Latina están perdiendo lugares en este ranking frente a los países del Medio Oriente, Asia y Europa del Este.

    • Chile, el país mejor clasificado de nuestra región, cayó del puesto 31, que ocupaba el año pasado, al 34.

    • México bajó del puesto 49 al 58. Brasil, del puesto 53 al 59. Argentina, del puesto 63 al 77.

    • También bajaron Colombia, Perú y Venezuela.

    • Otros países del mundo, en cambio, avanzaron en el listado.

    • Corea del Sur quedó ubicado dentro de los 10 primeros países. Estonia, Eslovenia, Qatar y Lituania están todos clasificados mejor que cualquier país de América Latina.

    • No es que no estemos invirtiendo en tecnología en nuestra región. Lo que pasa es que otras regiones están avanzando a un paso mucho más rápido, ¡y nos están dejando atrás!

    • Esto tiene un peso más grande en nuestro futuro que el que podemos imaginar.

    • Como dicen los autores del estudio, el acceso a internet es, actualmente, la llave para el desarrollo en el largo plazo.

    • Así como antes el desarrollo se basaba en construcción de carreteras, puentes y puertos para exportar, hoy las vías que exige la economía global son las autopistas de la informática.

    • La infraestructura tecnológica es, actualmente, la base de todas las demás industrias.

    El reto de la educación.

    • Pensando en esto, si queremos que nuestros jóvenes produzcan más “talentos” tenemos que entregarles, desde el principio, “talentos” suficientes para que trabajen con ellos.

    • Esos talentos hoy se llaman: educación, ciencia y tecnología.

    • El científico colombiano Rodolfo Llinás, director y profesor del Departamento de Fisiología y Neurociencia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, lo explica con sabias palabras:

    • “La riqueza de un país se mide por el valor del capital humano. Las riquezas naturales (como el petróleo, por ejemplo) se pueden ganar o perder. La riqueza básica de un país está dada por el nivel intelectual de su población”.

    • El mismo doctor Llinás enfatiza que “los países a los que les va bien son los que están tecnológicamente desarrollados. Y no estamos hablando de países históricamente desarrollados, sino de países que hace 40 años estaban muy mal, pero que en este momento tienen un nivel perfectamente increíble”.

    • Aquí tenemos un reto inmenso, queridos jóvenes y queridos amigos de México y el continente: nuestras sociedades tienen que entender que la única forma de evitar quedarnos rezagados del tren de la historia es invertir, con decisión inquebrantable, en educación, ciencia y tecnología.

    • Que cada niño, que cada joven, sin importar su estrato social, tenga un computador y acceso a internet disponible en su escuela, y ojalá en su misma casa.

    • Programas como el de “Un Computador Portátil por Niño” (One laptop per Child) que promueve Nicholas Negroponte desde el Laboratorio de Multimedia del Instituto Tecnológico de Massachusetts, deben ser impulsados por organismos multilaterales y promovidos por nuestros gobiernos.

    Experiencias para compartir.

    • Hoy hablo ante ustedes en mi calidad de ex Presidente de Colombia y quisiera compartir, muy brevemente, algunos programas bandera que pusimos en marcha en el periodo 1998-2002, cuando cruzamos el umbral del tercer milenio, que aún hoy están ayudando a “hacer la diferencia”.

    • Antes que nada teníamos que garantizar que todos nuestros niños tuvieran acceso a la educación.

    • Abrimos más de 700 mil nuevos cupos en las instituciones educativas oficiales, pero fuimos aún más allá, al obrar sobre el tema de la deserción escolar.

    • En efecto, detectamos que, a pesar de tener acceso gratuito a la educación básica, muchas familias pobres no enviaban a sus hijos a la escuela, y los obligaban a trabajar.

    • Para contrarrestar esta tendencia, creamos el programa “Familias en Acción”, a través del cual se entrega un estímulo en efectivo a los padres -sobre todo a las madres cabeza de hogar- de familias de escasos recursos, si comprueban que sus hijos están asistiendo a la escuela y que los llevan, además, a controles de salud y nutrición.

    • Este programa fue tan exitoso que el presidente Uribe, mi sucesor, lo tomó como base de su política social y lo ha ampliado a tal punto que hoy llega a un millón de familias colombianas y se espera que el próximo año alcance a dos millones de familias.

    • En el campo de la tecnología, durante mi Gobierno entregamos 650 aulas de informática que beneficiaron a una población de más de 400 mil estudiantes.

    • Además, creamos el programa “Computadores para Educar”, que aún sigue vigente, a través del cual las empresas entregan los computadores que dejan de usar para que sean reacondicionados y se asignen a escuelas públicas.

    • En cuanto a la penetración de la internet, pusimos en marcha la Agenda de Conectividad denominada “El Salto a Internet”, que generó un incremento del 66% en usuarios de la red y dejó a todas las entidades estatales del orden nacional con presencia en la internet.

    • Esto ha sido un avance fundamental, no sólo para facilitar las gestiones y consultas de los ciudadanos, sino en el campo de la transparencia.

    • Hoy por hoy, todas las licitaciones y las convocatorias para ocupar cargos públicos están disponibles al público en la internet, lo que constituye un dique inmenso contra la corrupción, que siempre prospera en la oscuridad.

    Un nuevo desafío.

    • Hemos avanzado mucho, sin duda, pero hoy quiero llamar la atención sobre el hecho incuestionable de que otras regiones del planeta lo están haciendo a un ritmo mucho más rápido.

    • Tenemos que cambiar de enfoque: No podemos seguir siendo sólo economías centradas en la explotación y comercialización de productos básicos y materias primas.

    • Mientras seguimos pensando únicamente en términos de petróleo, productos agrícolas o, incluso, confecciones, otros países como India y China, o Irlanda, o los que mencioné al comienzo, llevan la delantera en la carrera tecnológica.

    • Es urgente que cerremos esta brecha tecnológica, en dos sentidos:

     Frente a las otras naciones y regiones del mundo

     Y entre los mismos habitantes de nuestras naciones.

    • Confucio decía que “donde hay educación no hay distinciones de clases”.

    • Nuestra obligación hoy, nuestro desafío como pueblos y como gobiernos, es que todos nuestros niños y jóvenes no sólo tengan derecho a la educación sino, también, acceso efectivo a la tecnología.

    • Sólo entonces, si damos a todos la misma cantidad de “talentos”, podemos esperar que los multipliquen en beneficio de sus familias, de sus países y del mundo entero.

    • Ésta es la equidad social que exigen nuestros tiempos y por la que debemos seguir trabajando.

    • Desde este hermoso puerto de Tampico, frente a este joven auditorio, hoy quiero dejarles estas reflexiones y esta invitación.

    • Con el inmenso talento humano de los latinoamericanos, ¡pongamos todo de nuestra parte para que nuestra región supere su rezago y ocupe el lugar que le corresponde en la nueva economía del conocimiento!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Tampico, México
    6 de junio del 2008

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