• Banner textos

  • FRENO AL DESANGRE DE LAS ARCAS DE LA NACIÓN

    COLOMBIANOS:

    Con la misma sinceridad con la que siempre les he hablado quiero decirles que las advertencias que hice durante mi campaña sobre el deterioro de la economía nacional se quedaron cortas, porque la realidad que encontramos al profundizar en el estudio de la situación del país, nos demuestra que hemos recibido una economía postrada.

    Los colombianos, y sobretodo los más pobres, se encuentran agobiados por altos intereses, desempleo y múltiples dificultades, y las finanzas oficiales están gravemente deterioradas. Solo un esfuerzo conjunto y decidido nos permitirá recuperar rápidamente a Colombia.

    Mi compromiso es con el futuro. Pero ese compromiso me exige hablarles a ustedes con toda franqueza, para que trabajemos juntos con empeño y optimismo en la solución de los graves problemas que enfrentamos

    En los últimos tres años se estancó el desarrollo del país. En ese período, el crecimiento de la economía estuvo por debajo del 3% anual, una tasa con la cual no podemos aspirar a mejorar el nivel de vida de los que tienen la fortuna de estar empleados y tampoco podremos crear nuevos puestos de trabajo.

    Hoy, de cada 100 colombianos en disposición de trabajar, 16 no han podido conseguir empleo.

    Esta es una situación dramática. Solamente en las siete principales ciudades del país hay más de un millón de compatriotas desempleados. Y con realismo, debo advertirles que en el mes de septiembre, cuando se  conozcan las últimas estadísticas del DANE, seguramente ellas registrarán un aumento del desempleo, como consecuencia de las altísimas tasas de interés y de las restricciones al crédito durante los meses de mayo y junio.

    Cada vez que una fábrica, que un almacén, que un taller, o un restaurante, por modestos que sean, se ve condenado a desaparecer, hay toda una cadena de proveedores que se afecta con ese cierre, con ineludibles repercusiones sobre el empleo. Solamente en los meses transcurridos de 1998 más de 200 grandes empresas han llegado a una situación financiera grave que las tiene al borde de su cierre.

    La situación del sector agropecuario, vital para aclimatar la paz, es francamente deplorable. Y las entidades del importante ministerio que debe velar por este sector. EL INAT Y el Incora las hemos encontrado en un alto estado de deterioro.

    Por otra parte, para mencionarles algunos otros casos de esa lamentable condición en que están las entidades del Estado, quiero contarles que, por ejemplo, Telecom, que en el pasado fuera una empresa que producía utilidades, perdió el año pasado sesenta y tres mil millones de pesos. Cajanal, por su parte, pierde, mensualmente, tres mil millones de pesos, en el SENA encontramos una nómina paralela que agotó los recursos de la entidad. Prosocial entró en estado de cesación de pagos. Y ello sin mencionar otros casos, suficientemente conocidos por la opinión pública, como los de Foncolpuertos y Caprecom.

    Le he pedido a los ministros que los indicios de corrupción y de indelicadezas administrativas que encuentren, sean puestas en conocimiento de la Procuraduría, tal como lo hicimos con el caso de Ferrovías.

    ¿Qué vamos a hacer, entonces, para empezar a poner la casa en orden y sacar al país de este atolladero?

    A nadie le cabe duda que la recuperación del país y de nuestra economía requiere de una baja permanente en las tasas de interés. Es absolutamente imposible esperar que se pueda crecer y generar empleo con esos altísimos intereses. Y en esto, gran parte de la responsabilidad recae sobre el enorme déficit fiscal que encontramos.

    El déficit fiscal, es decir, el faltante que existe entre los dineros que el Estado recibe por concepto de impuestos y lo que gasta en funcionamiento y en inversión, ha venido creciendo aceleradamente en los últimos años. Hoy ese hueco en las finanzas del Gobierno central es aproximadamente de cinco billones de pesos o de cinco millones de millones de pesos, una cifra tan grande que es difícil de entender de cualquiera de las dos maneras que uno la llame. Para cubrir este faltante, el país ha estado acudiendo al endeudamiento. Como cada vez el Estado debe pedir más créditos al sector financiero, cada vez los intereses suben más para todos los colombianos y hay menos recursos disponibles para quienes quieren comprar su propia vivienda o hacer empresa.

    Por eso, lo más urgente, es enfrentar este déficit fiscal. Con este objetivo, la primera reunión del Consejo de Ministros aprobó un recorte de gastos hasta por un billón de pesos para este año. A estas alturas, este es un esfuerzo enorme para el Estado, pero lo vamos a hacer. Y lo vamos a hacer porque solo así se logrará que el Gobierno pida menos plata prestada, logrando que las cuotas de las deudas hipotecarias bajen y que los empresarios se endeuden a menores tasas.

    En el presupuesto de 1999, también haremos un esfuerzo similar. Con esto consolidaremos tasas de interés bajas y aliviaremos a todos aquellos que tienen deudas asfixiantes. trabajaremos conjuntamente con el Banco de la República para que esto sea así.

    Para lograr estas metas, también hemos adoptado inmediatamente medidas de austeridad en el gasto, como la supresión de celulares, de carros, de viajes, de avisos y cuñas publicitarias que no sean realmente necesarias.

    Controlaremos rigurosamente las llamadas “nóminas paralelas”, a través de las cuales se ha creado una verdadera fronda burocrática que no aparece en las estadísticas de los servidores públicos, pero que constituye un auténtico desangre en las finanzas del Estado.

    Revisaremos los Fondos de Cofinanciación que han venido reemplazando alos auxilios parlamentarios, y  le pediremos al Congreso la reorientación de los recursos del Fondo de Regalías, para que se dirijan hacia el mantenimiento y construcción de carreteras del orden departamental que tanto necesitan los colombianos y especialmente los campesinos.

    También para que el fisco nacional no se desangre, combatiré de frente la corrupción. Tal y como lo dije en mi discurso de posesión, en mi administración no habrá espacio para la corrupción, y no será tolerada ni perdonada. Si entre todos luchamos contra los corruptos, mucho será el dinero que lograremos ahorrar. Si no hay robos y desfalcos en las entidades públicas, podremos  invertir más dinero en salud, educación y vías.

    Además, buscaremos aumentar los ingresos del Estado, sin aumentar los impuestos, mejorando el recaudo de los existentes. En muchos países del mundo donde se han bajado los impuestos, los ciudadanos reconociendo la justicia de la medida, han reducido la evasión y aumentado su contribución.  En Colombia ocurrirá lo mismo.

    Con esta certeza, cumpliremos la promesa de reducir gradualmente el IVA. El año entrante bajaremos un punto, y en los años siguientes lo seguiremos rebajando paulatinamente, dejando por supuesto exentos a los artículos de primera necesidad de la canasta familiar, pero simultáneamente combatiremos sin cuartel su evasión.

    Con este fin, llevaremos al Congreso un proyecto de ley para definir con más claridad y precisar los delitos de retención indebida del IVA y de contrabando, para meter a la cárcel a quienes se están quedando con la plata del IVA, que son recursos de todos los colombianos.

    La baja en este impuesto la realizaremos de la mano con el aumento en los recaudos por una mejor fiscalización y por un ajuste en el gasto del Estado.

    En todo el proceso de ajuste, hay que profundizar y mejorar la descentralización. Propondremos al Congreso que las transferencias sirvan como un estímulo a la eficiencia y para ir atendiendo el inmenso pasivo pensional que gravita sobre departamentos y municipios. Y propondremos que la distribución de las transferencias no continúen propagando las inequidades que hoy existen entre las regiones. También llevaremos al Congreso medidas para fortalecer y modernizar las finanzas de los entes territoriales. Pero la descentralización debe estar acompañada por una mayor responsabilidad de los departamentos y municipios. No podemos aceptar mas nombramientos y despilfarros  con la intención de cargarlos al presupuesto de la Nación.

    Todas estas reformas nos permitirán crear un clima propicio para que las tasas de interés bajen, para que quienes adquirieron su hogar mediante créditos no lo pierdan, y para que las actividades generadoras de empleo, especialmente las de exportación, vuelvan a producir desarrollo y prosperidad en Colombia.

    No tengo duda de que el ajuste debe preservar el gasto social, especialmente en salud y educación. Esas son las instrucciones que he dado a los ministros. De esta manera la reactivación de la economía estará  compañada por el apoyo que requieren las personas mas necesitadas. Solo con una Colombia que respete estos principios podremos lograr la justicia social en un país lleno de oportunidades para todos.

    Amigos colombianos:

    Para lograr esto, debemos tomar medidas llenas de coraje y fe. Este esfuerzo por ordenar la descuadernada economía que recibimos, tendremos que poner todos los colombianos nuestra cuota de sacrificio. Estos primeros meses seguramente serán muy duros. Pero el esfuerzo valdrá la pena, porque nos permitirá despejar el horizonte y empezar a construir la Colombia grande y próspera que alimenta nuestras ilusiones. No les estoy pidiendo aplausos por mis buenas intenciones, les estoy pidiendo que me acompañen con optimismo en este camino. Luego, llegarán los aplausos para todos los colombianos.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    14 de agosto de 1998

    Destacados

    publicaciones recientes

    Relacionados

    Deja un comentario

    Copyright2020 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved