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  • FUERZAS MILITARES CONSCIENTES DE SU PAPEL EN EL LOGRO DE LA PAZ

    Palabras del presidente de la República, Andrés Pastrana Arango, con ocasión del cuadragésimo noveno aniversario del Comando General de las Fuerzas Militares

    Es un motivo de gran orgullo para mí celebrar hoy el cuadragésimo noveno aniversario del Comando General de las Fuerzas Militares. Cuando asumí la Presidencia de la República y como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, me comprometí a lograr un avance significativo en el papel estratégico que cumplen las Fuerzas Militares en la salvaguardia del orden de un país que enfrenta múltiples factores de violencia.

    Desde cuando propuse la reforma de las Fuerzas Militares, no sola- mente hemos logrado un mejor EJército, una mejor Armada y una mejor Fuerza Aérea, sino que hemos alcanzado un mejor nivel de coordinación y una mayor capacidad de respuesta de estas tres fuerzas. No me cabe duda de que la labor del Comando General ha sido fundamental para el proceso de reestructuración que hemos emprendido. Avanzamos en un análisis interno en cada una de las Fuerzas, arrojando importantes resultados en cuanto a su modernización y mejoramiento de su capacidad operacional.

    Hoy son una realidad nuevos batallones antinarcóticos, así como la Fuerza de Despliegue Rápido y la Brigada Fluvial, cuyos resultados son evidentes.

    Se trata de un grupo de patriotas que, siguiendo los ideales de Bolívar, están preparados para actuar en las selvas o los llanos, en el páramo o en el desierto, en cualquier condición y en cualquier momento. Son soldados que no trabajan solos, sino que están respaldados por una nueva estrategia militar operativa que conjuga de la mejor forma posible la acción de las tres fuerzas que componen las Fuerzas Militares.

    La labor del Comando General de las Fuerzas Militares ha producido hechos contundentes, resultado del trabajo conjunto y coordinado. Ese es el camino a seguir en la lucha contra todo tipo de violencia. En este sentido las metas no son pocas. Hay que buscar la excelencia en la coordinación y continuar trabajando en las reformas que nos hemos propuesto.

    Todo este proceso del que hoy somos testigos no hubiera sido posible en su diseño ni factible en su ejecución sin el importante liderazgo y entrega del General Fernando Tapias. En él se plasman todas las características que debe tener un comandante: serenidad, experiencia, coordinación estratégica y valor para enfrentar los duros mo- mentos que vivimos en este camino hacia la paz. Su acertada labor ha permitido intercambiar esfuerzos, coordinar recursos y maximizar la utilización de los medios disponibles en la tarea que el Estado adelanta para el mantenimiento del orden público y la lucha contra la guerrilla, el narcotráfico y los grupos de justicia privada.

    Hoy me siento satisfecho de recordarle al país el gran comandante que es el General Tapias. Siento un gran orgullo de contar con su amistad y su oportuno consejo en tan difíciles momentos que hemos tenido que afrontar.

    Que todos los oficiales del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea tengan en el General Tapias la figura y el ejemplo de lo que puede llegar a ser un militar en Colombia.

    Estamos encaminando a nuestras Fuerzas Militares a un mundo más integrado, no sólo en tecnología sino en la lucha contra los flagelos que nos aquejan.

    En cuanto al problema mundial de las drogas, Colombia ratifica una vez más su compromiso en la lucha contra este delito. Porque nuestro compromiso es fruto de la decisión soberana de un pueblo que ve en el narcotráfico un transgresor de nuestra Constitución, nuestras leyes y nuestros valores éticos más preciados. Tal como lo dije en mi discurso de posesión: al narcotráfico hay que pasarle la cuenta de cobro por todos los daños que nos ha causado. Y en eso estamos.

    En esta tarea no trabajamos solos: La lucha es conjunta y por eso hoy la libramos hombro a hombro con un grupo importante de países que han entendido que sólo unidos podemos vencer a este enemigo común.

    Un fiel y eficaz representante de esta visión de trabajo en cooperación ha sido el General Charles Wilhem, Comandante del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos. Por eso, hoy tengo la gran satisfacción de imponerle la Orden de Boyacá, como reconocimiento a la importante labor y apoyo que ha prestado a nuestro país y a las Fuerzas Militares. La Cruz de Boyacá representa la batalla principal de nuestra historia republicana, gracias a la cual ganamos la independencia que nos ha permitido ser la nación que hoy somos. Con este símbolo de patria hoy queremos rendirle un homenaje, General Charles Wilhem.

    También quiero felicitar a las ilustres personalidades que reciben hoy la orden al mérito militar Antonio Nariño por la invaluable contribución que han brindado a nuestras Fuerzas Militares. Ellos son la mejor prueba de que la sociedad no debe dejar solas a sus Fuerzas Militares, sino acompañarlas con convicción y decisión.

    Quiero hacer una especial mención al reconocimiento que hoy se hace a oficiales, suboficiales, soldados y miembros de la sociedad civil nacional e internacional al otorgarles la Medalla de Derechos Humanos, y felicitarlos por su justa exaltación.

    Este año lo he declarado como el año del afianzamiento y fortalecimiento de los derechos humanos en las Fuerzas Militares, dentro de la política de mi gobierno para la defensa, promoción y respeto por los derechos humanos y el acatamiento al derecho internacional humanitario. El respeto absoluto a los derechos humanos por parte de las Fuerzas Militares se está cumpliendo y hemos logrado progresos significativos. Es por esto que hoy asistimos a la entrega de este nuevo reconocimiento y al lanzamiento del Sistema de Seguimiento en Derechos Humanos y Derecho Internacional para las Fuerzas Militares.

    Los dos acontecimientos merecen una especial atención por parte de todos los colombianos y de la comunidad internacional, ya que forman parte del compromiso adquirido por nuestras fuerzas armadas de acatar, respetar y preservar los derechos fundamentales de nuestro pueblo.

    Quiero extender mi homenaje a los oficiales, suboficiales y soldados que hoy reciben la medalla por servicios distinguidos en orden pú- blico y la medalla al valor. Ustedes son el mejor ejemplo de lo que puede hacer un colombiano cuando ama a su patria desde el fondo de su corazón.

    Las Fuerzas Armadas de nuestra nación son unas fuerzas conscientes de su papel para el logro de una Colombia en paz. Éste es un propósito nacional que no es sólo del gobierno o del presidente, sino que responde al clamor de la nación entera.

    Ayer tuve oportunidad de comunicarle al país que se ha llegado con el Eln a un marco general de entendimiento, el cual, para su funcionamiento, será indispensable desarrollar por medio de agendas específicas sobre distintas materias, precisar algunos aspectos y adelantar algunas consultas.

    Hoy quiero aprovechar esta importante reunión, donde se encuentran presentes los altos mandos de las Fuerzas Armadas de Colombia, para comentar algunos aspectos de lo que ha sido dicho marco general de entendimiento.

    En primer lugar, el gobierno, obrando dentro de la Constitución y la ley, tomaría las decisiones que permitan tener una zona de encuen- tro que dé las garantías de seguridad para la realización de la Convención Nacional y el desarrollo de una Mesa de Negociación entre el gobierno y el Eln, para alcanzar acuerdos en materia de derechos humanos y derecho internacional humanitario, entre otros temas. Dicha zona tendría un término de nueve meses e incluiría las cabeceras municipales de Yondó, Cantagallo y San Pablo. No estará incluida en esta zona de encuentro el río Magdalena, el cual se mantendrá bajo el control de la fuerza pública.

    Se tendrá la presencia de una Comisión de Verificación Nacional, la cual en principio estará integrada por dos representantes del gobierno, dos del Eln y uno escogido de común acuerdo. Así mismo existirá una Comisión de Verificación Internacional, que se dará a conocer una vez se hagan las consultas que en materia internacional debemos realizar.

    Hemos sido claros en precisar que en esta zona estarán vigentes la Constitución de Colombia y las leyes de la República en su integridad y, por tanto, el respeto a las autoridades civiles será una regla de oro, como el respeto a los derechos de los habitantes de la región, su libre locomoción y sus actividades comerciales, culturales y religiosas.

    ElAlto Comisionado para la Paz será el encargado, como ha sido por disposición permanente, de coordinar todas las acciones que tienen que ver con la política de paz que estamos llevando a cabo. Asimismo, siguiendo mis instrucciones, el Ministro del Interior continuará escuchando las opiniones tanto regionales como locales, con el propósito de perfeccionar el principio de acuerdo.

    Todos sin excepción debemos entender que llegó el momento de poner todas nuestras capacidades y esfuerzos para acabar con tantos años de violencia y conflicto.

    Señores miembros de las Fuerzas Militares:

    Hoy quiero reiterarles mi apoyo y felicitación. Que el reconocimiento a su buena labor sea un nuevo impulso para seguir adelante. Ustedes cumplen con sus objetivos. Ustedes alcanzan las metas que se proponen. Ustedes responden al importante reto que les ha otorga- do la sociedad colombiana.

    Hoy, como gobernante, puedo hacer mías las palabras de agradecimiento que pronunciara en 1837 el General Francisco de Paula Santander: “Las Fuerzas Militares han sido el apoyo del orden y del sistema constitucional (…). Profunda es mi gratitud a la fuerza armada por el apoyo que ha prestado a mi administración con su disciplina, vigilancia, lealtad y patriotismo”.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    25 de abril del 2000

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