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  • GOBIERNO ANUNCIA TRANSFORMACIÓN ESTRATÉGICA DE LA FUERZA AÉREA

    Discurso del presidente  en el acto de conmemoración de los 79 años de la Fuerza Aérea Colombiana.

    Este no es un día cualquiera. A la vez que estamos conmemorando los 79  años de creación de la Fuerza Aérea Colombiana, estamos saliendo del asombro causado por la sangrienta toma de Mitú por parte de los alzados en armas.

    Hace 79 años el presidente Marco Fidel Suárez creó de manera formal la Fuerza Aérea Colombiana como quinta arma del Ejército Nacional. Después de recibir el apoyo de distintas misiones extranjeras, en 1966, en atención a los grados de madurez y desarrollo alcanzados, fueron reestructuradas todas las bases aéreas mayores alcanzando la categoría de Comandos Aéreos, en las modalidades de combate, apoyo táctico, transporte y mantenimiento, principalmente.

    En 1992 se puso en servicio el Centro Nacional de Vigilancia Aérea integrado por una cadena de radares tridimensionales que cubren todo el país, para optimizar la permanente lucha contra el narcotráfico, el contrabando, el tráfico de armas y la subversión.

    A partir de 1995 se inició un plan de descentralización con el propósito de  lograr una mayor efectividad del potencial humano y tecnológico de la Fuerza.

    Esto representa una filosofía operacional basada en la economía de esfuerzos y recursos, y complementada con una amplia autonomía de los Comandantes comprometidos en las acciones.

    Sin embargo, ya pesar de los importantes logros operativos, logísticos y tecnológicos adelantados, liderados por el Ministro de Defensa, tenemos el compromiso de profundizar la transformación estratégica de la Fuerza Aérea.

    Para ello, se está haciendo una revisión de la estructura jerárquica con el propósito de vigorizarla en las áreas de planeamiento, dirección y control. Se están disminuyendo las funciones administrativas del Comandante, se centralizarán los aspectos relativos a la inteligencia y se organizarán todos los controles operativos y administrativos de la inspección general.

    Con relación a los Comandos Aéreos, el Grupo Aéreo del Sur, situado en Tres Esquinas, Caquetá, se convertirá en el Comando Aéreo de Combate No. 4, que será de importancia sin igual en los próximos años, en especial como centro de operaciones conjuntas de las Fuerzas Militares. Se hará una inversión cercana a cinco millones de dólares destinados a la pavimentación de su pista en 1.410 metros adicionales para quedar de 2.060 metros a finales del año próximo. Así mismo, se está construyendo una rampa para operaciones helicoportadas de la Policía Nacional para la lucha contra el narcotráfico, y se hará el mantenimiento y adecuación de las instalaciones de la Base Aérea.

    Por otra parte se están adelantando importantes procesos de educación, capacitación y entrenamiento, con énfasis en el aspecto práctico, orientados hacia elliderazgo aeronáutica, el pensamiento sistémico y estratégico y entrenamiento para operación permanente. La defensa de las bases será totalmente tecnificada en su personal y equipos para que el hombre vigile los sistemas e instalaciones a fin de minimizar riesgos, optimizar recursos y mejorar la efectividad.

    La Fuerza Aérea está empeñada en lograr una operación permanente las 24 horas, para lo cual se ha implementado una estrategia técnica de adaptación tanto de aeronaves como de pilotos, mediante el entrenamiento de tripulaciones y la adquisición de equipo de tal forma que se puedan realizar operaciones nocturnas en un 90% cuando menos.

    Se está adelantando un programa de adquisición y modernización del sistema de inteligencia aérea que proporcionará la capacidad de adquirir información real y confiable para el desarrollo de las operaciones contra el narcotráfico y las actividades subversivas. Los programas de modernización y blindaje de los helicópteros proveerán una mayor capacidad de apoyo de la FAC a las demás Fuerzas.

    La renovación de los aviones de apoyo aerotáctico incrementarán sustancialmente el alistamiento de las aeronaves para estas operaciones. La adquisición de helicópteros de ataque proporcionará un incremento sustancial en la capacidad disuasiva y operativa de la Fuerza contra las amenazas a la seguridad nacional.

    Todo lo anterior forma parte de la nueva política diseñada por el Gobierno para que las Fuerzas Militares puedan cumplir cabalmente con la defensa de la integridad nacional y el mantenimiento de la soberanía nacional. Estamos pensando en una Fuerza Aérea preparada y capacitada en forma estratégica y táctica con recursos técnicos, tecnológicos y científicos, con una fuerza humana altamente formada, eficiente, práctica, operativa y motivada.

    Hoy, en este acto de conmemoración de un aniversario más de la Fuerza Aérea Colombiana, deseo felicitar especialmente al grupo de Oficiales, Suboficiales y Personal Civil de la Fuerza por la entrega de las condecoraciones Antonio Nariño, Cruz de la Fuerza Aérea Colombiana y, distinción José Fernández Madrid, con las que serán condecorados hoy.

    Quiero decirles a los colombianos que como Presidente, estoy orgulloso de nuestras Fuerzas Armadas. Los hechos recientes acontecidos en Mitú dan prueba de la valentía y entrega que siempre han caracterizado a las Fuerzas Militares. Ayer tuve oportunidad de conversar en Mitú con los primeros soldados que iniciaron la ofensiva contra la guerrilla. Me emocionó el coraje y la mística con que me narraron el operativo militar en el que participaron. Tuve la oportunidad de conocer de primera mano la forma como los pilotos de la Fuerza Aérea realizaron un verdadero acto de heroísmo durante el traslado de tropas a esta golpeada población del país. Su coraje, aún a riesgo de sus propias vidas, constituye un verdadero ejemplo de amor patrio.

    La Fuerza Pública realizó una operación sin precedentes con una estrategia de ataque nocturno en medio de la selva, a una gran distancia y con grandes dificultades climáticas. Esta operación es digna de ejemplo a nivel mundial. Los oficiales y soldados del Ejército, de la Fuerza Aérea y de la Policía pusieron cuerpo y alma para cumplir la orden de recuperar a Mitú.

    Por sobre todo, deseo destacar la cautela utilizada por las Fuerzas Armadas para proteger a la población civil, evitando cualquier riesgo que pudiera afectarla aún más después del atroz ataque guerrillero. La acción  militar se cumplió con el más estricto respeto de los derechos humanos y respeto a la población.

    Que lamentable fue ver el escenario de crueldad y muerte que había en el cuartel de la Policía en donde miembros de la institución defendieron a la población hasta entregar sus vidas. Que triste fue ver las escuelas de Mitú destruidas y parte de su hospital incendiado. Rechazo enérgicamente la utilización, por parte de la guerrilla, de la población civil y en especial de los niños a manera de escudos humanos, así como el uso de armas no convencionales y el ataque a instalaciones protegidas por las normas humanitarias que de ninguna manera pueden ser consideradas como objetivos militares.

    Quiero hacerle llegar mi condolencia a los familiares de las víctimas del ataque guerrillero. El Gobierno siente como suyo el dolor de las madres, esposas y huérfanos, por la pérdida de sus familiares y el destrozo de tantos bienes.

    Como bien lo dije ayer en Mitú, mi gobierno adoptará las medidas que  sean necesarias para la recuperación de la población. Asumiremos de inmediato las acciones que permitan volver a hacer de Mitú ese lugar tranquilo y pacífico siempre ha sido. Por ahora, las medidas adoptadas tienen el propósito de mantener el orden público y garantizar la seguridad de sus habitantes.

    La toma de Mitú es aún más grave si se tiene en cuenta que esta región del  país concentra la más rica y variada diversidad de etnia s y lenguas. Cuenta por lo menos con 27 comunidades indígenas diferentes en los alrededores del río Vaupés. No podemos consentir que esta riqueza pluricultural se destruya y se convierta en escenario de guerra.

    Ayer también tuve la oportunidad de visitar a Machuca en el municipio de Segovia. Allí, un niño de menos de 10 años tomó la palabra y con voz temblorosa dijo «la guerrilla nos quemó todo menos la pobreza». Que dolor fue oír de los labios de un niño una verdad como estas. Cada ataque guerrillero, sólo logra causar más pobreza en la población al destruir los recursos de infraestructura y causar enormes daños ecológicos. Deseo reiterar que esta voladura del oleoducto constituye también una clara infracción de las normas humanitarias. Es urgente que la guerrilla asuma un compromiso serio de respeto a las normas humanitarias. La población civil no puede continuar siendo la principal perjudicada en esta guerra.

    Juan Pablo II decía, «el desarrollo es el nuevo nombre de la paz». No hay paz sin desarrollo como tampoco hay desarrollo sin paz. Es por eso que el Gobierno Nacional está comprometido con el desarrollo de programas que ofrezcan verdaderas oportunidades de progreso a los colombianos, en especial a los sectores más marginados. Es necesaria la construcción de más escuelas, más hospitales, más puestos de salud que garanticen una adecuada calidad de vida a los colombianos. Como dije en mi discurso de posesión, «sin paz no hay pan». Por eso ante todo, quiero la paz, que es paz y pan. Esa es la tierra prometida que todos anhelamos.

    No queremos que una sola gota más de sangre de un colombiano, derramada por cuenta de otro colombiano, manche nuestros ríos. No queremos que una sola lágrima más de madres y huérfanos causadas por el dolor, por la pérdida de los suyos, haga crecer el mar de desolación provocado por la guerra. No queremos que un arma más sea utilizada contra víctimas inocentes, ni que más escuelas o puestos de salud sean destruidos por la acción de la violencia.

    Vamos a encontrar la Paz. Estoy seguro que con el esfuerzo conjunto de todos los colombianos de bien, vamos a hacer de nuestro país un lugar donde reine el respeto y la tranquilidad.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    6 de noviembre de 1998

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