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  • GOBIERNO DESTACA EQUIDAD DEL AJUSTE ECONÓMICO

    Colombianos:

    Hoy, cuando se ha cumplido un mes de mi Administración, quiero hablar con ustedes sobre las muchas cosas que hemos hecho en estos breves 30 días de Gobierno. Las noticias en el campo económico, en el político y, muy importante, en el tema de la paz han adquirido una dinámica que hablan a las claras de la ejecución responsable del mandato que recibí de ustedes.

    A pesar de las dificultades, yo, como muchos de ustedes, soy optimista. Lo soy porque creo que Colombia es una Nación rica, con abundancia de recursos y con gente dedicada y responsable. Por eso miro el futuro con esperanza y fe.

    Antes de hablar sobre la diversidad de medidas que hemos tomado y propuesto en el terreno económico, me gustaría contarles de las experiencias que hemos adquirido en las visitas al Brasil, Sudáfrica y nuestra hermana Panamá.

    En Sudáfrica, estuvimos entregando la presidencia del Movimiento de No Alineados. Tuvimos oportunidad de compartir entre otros mandatarios amigos con Nelson Mandela, con Fidel Castro, con Yasser Arafat. Las conversaciones e ideas que intercambiarnos, nos permitieron recibir enriquecedores análisis para mejorar nuestras relaciones internacionales. De la misma manera ocurrió en mi visita al Presidente del Brasil y a Panamá, con motivo de la reunión del Grupo de Río encargado de promover la concertación política en nuestro continente. Me sentí orgulloso, como siempre, de ser colombiano y demócrata.

    Esas reuniones tenían también por objeto recuperar la buena imagen de Colombia en el exterior que trae beneficios palpables a la economía. En la Cumbre de los No Alineados aprovechamos la oportunidad para presentar la que hemos denominado Diplomacia por la Paz, con la cual buscamos la solidaridad internacional para el proceso de paz colombiano. En la reunión del Grupo de Río, analizamos las delicadas circunstancias de la economía mundial ante las crisis de los países del Asia y de Rusia. Allí se solicitaron medidas urgentes a los países desarrollados y a los organismos financieros multilaterales. Pero también existió el momento para exponer las reformas que vamos a introducir a nuestra economía.

    La primera conclusión que traigo de este viaje es que la opinión internacional comprende nuestras iniciativas de manera muy favorable. Somos una Nación a la que se le reconoce el tamaño de sus problemas pero a la que se le reconocen sus virtudes de austeridad, dignidad y valor.

    y es que hoy más que nunca estoy convencido de que el mundo entero, en particular en lo económico, es una gran aldea. Lo que sucede fuera de nuestra casa nos afecta a todos. En esa aldea a nuestra economía le irá mucho mejor si es más competitiva. Queremos hacer de esa idea el eje de nuestro desarrollo. Necesitamos mirar hacia fuera. Ser un país exportador. Ello resultará en más empleo, más ingreso para los colombianos, más plata en sus bolsillos para gastar y para ahorrar.

    De otro lado: una parte muy importante del crecimiento es alcanzar un equilibrio entre lo que el Estado recibey lo que gasta. En el pasado, se decidió gastar mucho más de lo que teníamos. Por eso estamos en las que estamos. Pero nuestro propósito es bajar ese exceso a la mitad en el año entrante y desaparecerla por completo al final de mi Gobierno. Para ello el Ministro de Hacienda ha presentado al Congreso de la República un paquete de medidas económicas que busca reducir los gastos del Gobierno y aumentar sus ingresos. Estas medidas no dependen sólo del Gobierno. El Congreso tiene una corresponsabilidad al discutirlas y aprobarlas. Por eso invito a los congresistas a aportar, a debatir y a comprometerse con este conjunto de medidas para bien de toda Colombia.

    Así estamos cumpliendo nuestras promesas de campaña. Con la rebaja del IVA, ponemos cuidado en proteger la canasta familiar. Sería muy tonto de nuestra parte borrar con el codo lo que escribimos con la mano. Más de dos terceras partes de los productos de la canasta familiar siguen sin IVA. Mientras tanto aquellos gravados recibirán una reducción del impuesto. Pueden estar tranquilos: el costo de vida no va a subir por cuenta de la reforma. Por el contrario, anhelo poder seguir dándoles buenas noticias sobre la inflación que, en este mes de agosto, fue casi cero. No va a haber pues IVA ni a los cereales, ni a la carne, ni a la leche, ni a los arriendos, ni a las hortalizas en vaina como los frijoles, las arvejas y las habichuelas.

    Sigo convencido de que hay que repartir el esfuerzo del ajuste. Pero he dado instrucciones precisas para proteger al sector social, en especial la salud y la educación y a la gente más pobre de este país.

    Soy consciente de que el desempleo que nos aqueja a los colombianos es agobiante. Cada vez más aparece cerca de ustedes un hijo, un hermano, un pariente cercano o un amigo que está sin trabajo. Eso no puede seguir siendo así. La mayoría de las medidas que estamos tomando buscan luchar contra el desempleo recuperando sectores que están vinculados con la creación de puestos de trabajo.

    Reactivaremos la construcción. Para esto, vamos a inyectar cerca de 80 mil millones de pesos en nuevos subsidios de vivienda. Estamos trabajando además con alcaldes ciudades grandes y pequeñas para que aporten tierras para la vivienda social.

    Para crear más empleos, también, propusimos la eliminación del NA para el turismo, un sector económico que es muy fuerte en generación de trabajos. Ayudados por la devaluación, los turistas, nacionales y extranjeros, verán más atractivo viajar a Colombia.

    Y es que a pesar del ruido que se hizo con motivo de la modificación en la banda cambiaria, hay que reconocer, como lo hacen los analistas financieros, que la devaluación vuelve más competitiva a nuestra industria, la protege y ayuda a crear más empleos.

    En el tema de paz hemos avanzado parte del camino. Desde mi visita a los jefes guerrilleros de las Farc, hemos desarrollado la propuesta del despeje a la que nos comprometimos.

    El proceso es complejo y dispendioso. Hay que oír las muchas voces que tienen derecho a hablar sobre el pero, a medida que lo vamos haciendo, reafirmamos nuestra voluntad de seguir el camino que hemos escogido.

    Nuestro propósito consiste en sentarnos en la mesa de negociaciones con la guerrilla. Una vez definida una agenda vamos a empezar la búsqueda de acuerdos que tanto anhela el país.

    Pero en la búsqueda de la paz, hemos avanzado también, en el objetivo de que el Estado se haga presente en las zonas más pobres y marginadas del país. Vamos a llevar inversión social a esas zonas de conflicto. Vamos a llevar educación, justicia, empleo, sustitución de cultivos, vías y seguridad a esos lugares.

    Sabemos que ese camino hacia la paz es largo y tortuoso. Como me lo dijo el presidente Fidel Castro la semana pasada, en el tema de la paz hay que tener paciencia.

    Los problemas de la paz tienen que ver con el valor del trabajo honrado, la legitimidad de la ley y la justicia y el encuentro con la diversidad de nuestro territorio en un contexto que asuma lo global y lo local manteniendo la unidad de la Nación.

    He dicho reiteradamente que llegó la hora de analizar en serio la agenda de la guerrilla. No podemos perpetuar un régimen de exclusión que tantos problemas le ha traído a la sociedad colombiana.

    Igualmente, en el marco de estos esfuerzos, se encuentra la propuesta de avanzar en un plan que, a semejanza del Plan Marshall que erradicó para siempre a la sociedad nazi elimine la influencia del narcotráfico en la sociedad colombiana.

    El país está maduro para la paz. Convoco a los ciudadanos a participar en la creación de una sociedad democrática, pacífica y amable para quienes habitamos esta hermosa tierra.

    Durante la campaña presidencial dije: “Que no habrá paz sin una Reforma Política de Fondo”. Para aclimatar la paz necesitamos abrir nuevos espacios en la democracia colombiana.

    Necesitamos erradicar la corrupción política y el clientelismo, que terminaron por afectar sensiblemente nuestra democracia, al establecer un divorcio entre la dirigencia política y el sentimiento nacional. La reconciliación con la ética pública con los supremos valores de la democracia, constituye hoy un imperativo para alcanzar la convivencia pacífica entre los colombianos.

    Por todo ello, mi Gobierno se dispone a proponer una reforma para renovar la política y así lograr que:

    • Las minorías tengan voz propia en el Congreso de la República para que allí no solo tenga representación el bipartidismo histórico.

    • Combatir de una vez por todas las viejas prácticas que falsean la democracia,como la compra de votos o el trasteo de electores, que en lo sucesivo deben dar lugar a la pérdida de la investidura.

    • Recobrar el valor de la discusión ideológica entre las distintas vertientes del pensamiento político, a través de un régimen de partidos eficaz, que no exista simplemente en función de lealtades burocráticas como ocurre en la actualidad.

    • Asegurar la efectividad de la protesta política, de manera que el voto en blanco, en caso de ser mayoritario, obligue a nuevas elecciones.

    La reforma nos llevará a crear condiciones de equidad y de independencia que permitan a todos los partidos y movimientos sociales competir por el poder en condiciones de igualdad. Losaportes públicos constituirán el soporte esencial del financiamiento de las campañas electorales, preservando nuestra democracia de intereses distintos a los del supremo interés de la Nación.

    Para hacer realidad estos propósitos inaplazables, que se nutren de reflexiones muy profundas, me propongo adelantar a partir de la presente semana un gran Acuerdo Nacional con los distintos sectores políticos, sociales e institucionales del país.

    Apelaremos al Congreso y al voto popular, mediante un Referendo, para que el pueblo de Colombia decida si quiere o no dejar atrás, y para siempre un sistema político excluyente.

    Con el apoyo del Congreso y de todos los colombianos, estoy seguro que en lo sucesivo la forma de hacer política en Colombia será distinta.

    Comparto con ustedes la tristeza y el dolor de encontrar a Colombia en el estado en que está. Pero también comparto el optimismo. Tenemos frente a nosotros tiempos difíciles que van a necesitar de sacrificios, esfuerzos y de tenacidad. Pero los enfrentaremos con la certeza de que traerán bienestar y progreso a Colombia entera, la de ahora y la de mañana.

    Hasta ahora estamos sentando las bases de una transición definitiva hacia un país mejor. Para eso ustedes me eligieron como Presidente. Con la ayuda de nuestro buen Dios, que no se ha olvidado de nosotros, y con todos ustedes vamos a cumplir.

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    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    8 de septiembre de 1998

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