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  • HECHOS CONCRETOS QUE PERMITEN VER EL FUTURO CON OPTIMISMO

    Logros del sector agropecuario.

    Bogotá, 24 de mayo de 2001.

    Colombianas y colombianos:

    Durante mi campaña presidencial me comprometí con ustedes en luchar de frente contra el desempleo. Soy consciente de que este es el problema que más afecta hoya mis compatriotas, y por eso siento hoy una profunda satisfacción al poder darles una buena noticia sobre este tema.

    En el mes de enero de este año la tasa de desempleo urbana se situaba por encima del 20 por ciento. Hoy, según las estadísticas que acaba de anunciar el DANEpara el mes de abril, este porcentaje se sitúa en el 17,8 por ciento, casi 3 puntos por debajo.

    La cifra de desempleo nacional, por otra parte, es decir la que mide el desempleo en el país completo, es hoy del 14,6 por ciento, cerca de 2 puntos por debajo de la misma medición en el mes de enero.

    ¡Colombia es hoy un país que tiene una cifra global de desempleo del 14,6 por ciento y mi gobierno no desfallecerá en su empeño por reducirla aún más!

    Esta tendencia decreciente del desempleo durante cuatro meses consecutivos nos permite ver el futuro con un optimismo basado en hechos concretos, en miles y miles de colombianos que hoy están encontrando nuevos y mejores empleos.

    El optimismo se fundamenta en hechos reales. Por ejemplo, el programa Empleo en Acción, que hace parte del componente social del Plan Colombia, aprobará la próxima semana 925 proyectos por un valor total de 110.000 millones de pesos, en donde el aporte del Gobierno Nacional es de cerca de 47.000 millones, generándose 32.500 nuevos empleos a todo lo largo del territorio nacional.

    Pero las noticias buenas no paran ahí, porque estamos decididosa construir entre todos y con trabajo positivo nuestra Empresa Colombia.

    En mi gobierno, el agro ha tenido un gran impulso y nos hemos preocupado por dar más y mejores beneficios a nuestros campesinos y a los empresarios del sector, en busca de la recuperación de nuestras tierras para las gentes y para los cultivos lícitos. Este impulso se vio reflejado en que en el año 2000 el agro creció en un 5,22 por ciento.

    Este es un dato muy alentador, sobre todo si tenemos en cuenta que en 1998 el agro había tenido un comportamiento negativo. Pero lo mejor es que esta tendencia de crecimiento del sector agropecuario se mantiene. En el primer trimestre de este año mostró un crecimiento de 4,99 por ciento con respecto al mismo periodo del 2000.

    Esta indiscutible reactivación del campo colombiano está acompañada de excelentes resultados internacionales que hoy también quiero compartir con ustedes. La próxima semana recibiré en Francia, a nombre de nuestro país, el certificado que declara a la Costa Norte de Colombia y Antioquia como zona libre de aftosa. Estamos ha- blando de una región que cuenta con cerca del 40 por ciento de la población bovina del país, que equivale a aproximadamente 8 millones de cabezas, y que posee además la infraestructura adecuada para el procesamiento y la exportación de carnes.

    Esta certificación se convierte en la llave para abrir las puertas del mundo para el ganado colombiano, la leche y sus derivados. Nuestro ganado podrá ahora llegar a los mercados de la Unión Europea, de Norte y Centro América, de Venezuela, Irán, China y Chile, entre otros países, sin tener la mínima sospecha de encontrarse afectado por esta terrible enfermedad.

    Gracias a esto, esperamos iniciar las exportaciones este año con 12.000 toneladas para llegar en el año 2003 a unas 40.000 toneladas de Colombia hacia el mundo.

    Ustedes saben que países de Europa y de América Latina, entre otros, hoy están en entredicho por la famosa enfermedad de las vacas locas y por los brotes de aftosa. Pues bien: ¡Colombia puede decir al mundo con la frente en alto que tenemos, sin lugar a dudas, el mejor ganado, sano y fuerte, para exportar!

    Esta certificación de una zona libre de aftosa es un ejemplo más de cómo el esfuerzo conjunto y sostenido de ganaderos, sector privado y sector público produce resultados de gran impacto para el desarrollo de nuestro país.

    Definitivamente, si trabajamos unidos logramos cosas buenas para el país. Esta es una lección que, aunque resulta paradójico, no han asimilado todavía algunos educadores de nuestra patria, quienes se empeñan en obstaculizar la educación de nuestros jóvenes, en desinformarlos y, lo que es aún peor, en utilizarlos en sus manifes- taciones, diciéndoles cosas que no son o verdades a medias.

    En efecto, algunos educadores están diciendo que vamos a privatizar la educación, que estamos recortando las transferencias a los territorios para salud y educación, y que los padres de familia tendrán que meterse la mano al bolsillo para financiar la educación de sus hijos.

    Estas tres afirmaciones son totalmente falsas.

    En mi Gobierno no se privatizará la educación. Este no es, no ha sido ni será jamás nuestro propósito, ni tampoco ese es el fin del acto legislativo que cursa en el Congreso.

    Este proyecto tampoco va a significar una disminución de las transferencias de los ingresos de la Nación a los departamentos y municipios. Por el contrario, este proyecto garantiza, ¡ óigase bien: garantiza!, que en los próximos años las transferencias siempre van a crecer, por encima de la inflación, aun si la economía no creciera.

    Por ejemplo, el año pasado, por causa de la recesión económica que vivió el país en 1999, las transferencias a los territorios para educación y salud tuvieron una importante disminución. Con el proyecto que ahora se debate en el Congreso, esto no pasaría. Por el contrario, seguirían creciendo a pesar de que los ingresos de la Nación bajen. De esta forma, la labor de planeación de los entes territoriales podrá ser mucho más eficiente.

    En cuanto a la falsa información de que los padres de familia tendrán que pagar más por la educación de sus hijos, esto también lo quiero negar con contundencia. ElEstado seguirá sufragando el grueso de la educación preescolar básica y media. iLos padres de familia no verán afectados sus ingresos familiares!

    Así pues, señores educadores, les pido, con el respeto y la admira- ción que me merecen su profesión, que hagan honor a ella, que no desinformen a sus alumnos y al país, y nos ayuden, más bien, a construir entre todos una Colombia más justa y con mejor educación.

    Todos unidos, así como lo estamos haciendo en la lucha contra el desempleo que comenzamos a ganar, así como lo estamos haciendo en el sector agropecuario, que hoy vuelve a ser uno de los sectores que con más fuerza jalona el crecimiento de nuestra economía, vamos a lograr los niveles de prosperidad que todos nos merecemos.

    iTodos unidos! Todos unidos también vamos a vencer la amenaza y el temor que quieren sembrar los terroristas. Por eso hemos toma- do medidas para las cuales necesitamos la colaboración y comprensión de todos.

    He dado instrucciones precisas a la Fuerza Pública para que realice requisas y retenes en todo el territorio nacional, y sé que ustedes sabrán disculpar la incomodidad que esto signifique. ¡Pero no vamos a dejar que unos pocos violentos sigan sembrando muerte y angustia en nuestro país!

    Todos tenemos que convertirnos en los ojos y los oídos de la gente buena contra los delincuentes. Las denuncias de los ciudadanos son la mejor herramienta para evitar que tengan éxito en sus propósitos. No duden en denunciar cualquier situación sospechosa al teléfono 153 del DAS o a las líneas 112 y 9800-910600 de la Policía Nacional. Las autoridades están listas y alerta para atender su denuncia y para proteger a todos los colombianos.

    Ahora es el momento para unir nuestros espíritus y nuestros esfuerzos. Soy consciente y comparto la preocupación por la baja cifra de crecimiento económico en el primer trimestre del año. La entendemos como un campanazo de alerta que nos obliga a redoblar nuestro compromiso con la reactivación de la economía. Ya salimos de la más difícil crisis económica. Ahora tenemos la responsabilidad de evitar caer en una crisis anímica.

    Como se los dije, los hechos positivos, como la reducción del desempleo o la recuperación del campo, nos dan nuevas razones para la esperanza. iDe todos depende salir adelante!

    Que Dios los bendiga. Y que Dios me bendiga.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    24 de mayo del 2001

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