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  • IMPOSICIÓN DEL GRAN COLLAR DE LA ORDEN DE BOYACÁ AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DOMINICANA, LEONEL FERNÁNDEZ REYNA

    Señor Presidente:

    Hace 180 años, en el Puente de Boyacá, las valientes tropas comandadas por los generales Bolívar y Santander derrotaron en una acción fulminante a los ejércitos realistas, consolidando así la libertad de Colombia y marcando el hito inicial para la independencia de otros países de la región.

    Con ocasión de dicho momento histórico, el Libertador Simón Bolívar instituyó la Orden de Boyacá, para honrar a aquellos que por sus méritos personales y políticos se hicieran merecedores a ella.

    Con la responsabilidad que implica este legado de nuestros héroes, nos complace hacerle entrega, Señor Presidente Fernández, del Gran Collar de la Orden de Boyacá. Recíbalo como un reconocimiento del pueblo colombiano a su incansable lucha por la consolidación de la democracia y el respeto de los derechos humanos en su país y a su liderazgo en el área del Caribe, para vincular esta región al resto de América y al mundo, dentro de procesos de cooperación e integración.

    Nuestros vínculos con los países  del  Caribe tienen una larga tradición, dado que comienzan con el mismo Libertador Simón Bolívar. Recordemos su célebre Carta de Jamaica, de 1815, en la que postula su idea de una confederación integrada por todas las naciones libres de América. Desarrollo parcial de esa iniciativa fue la creación de la República de Colombia, conocida como la “Gran Colombia”, la cual gozó sin duda  de prestigio y  resonancia en el Continente. Así, por ejemplo, una vez declarada la emancipación de Santo Domingo, en 1.821, con el nombre de Estado Independiente de Haití Español, el Acta Constitutiva estableció que la nueva nación haría parte de la República de Colombia. No obstante, las insuficiencias de la  marina y en general las limitaciones del momento impidieron que la nación de Bolívar contribuyera a hacer efectiva la independencia de la República Dominicana en esa oportunidad, y de esta manera  concluyó este interesante y primer intento de aproximación entre el pueblo dominicano y Colombia.

    Desde entonces, nuestras naciones han librado –unidas, más que separadas, por el azul mar Caribe- una lucha continua por preservar su soberanía y fortalecer sus instituciones democráticas, en el entendido de que el destino de países amigos y cercanos como los nuestros es un destino común, en las adversidades y en la prosperidad también.

    Como dijo ese gran dominicano que es el Profesor Juan Bosch: “América es múltiple y es, sin embargo, una, y todo cuanto ha sucedido en un país americano ha sucedido luego en otros. Por lo menos, eso enseña la historia, y la historia no es sólo un relato de lo que ya pasó, sino, también y sobre todo, un espejo de lo que va a pasar”.

    Hoy, Señor Presidente Fernández, que se juntan en esta sala las espadas libertarias del General Gregorio Luperón y del General Simón Bolívar, las voces del coraje del Grito de Capotillo con las que anunciaron victoria en el Puente de Boyacá, las plumas lúcidas de Henríquez Ureña y Juan Bosch con la realidad fantástica de ese caribeño universal que es Gabriel García Márquez, es un honor para mí incorporarlo a usted, como representante de una nación hermana y valerosa, a los miembros de la Orden de Boyacá.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    30 de agosto de 1999

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