• Banner textos

  • INAUGURACIÓN DE LA SEMANA DEL MAR

    “Bogotá se baña de mar”. ¡Qué bella imagen y qué sonora fantasía la que se plasma en esta frase! Con sólo decirla, la imaginación se colma de sueños y los bogotanos de siempre nos transportamos en las alas del deseo hacia las costas de Colombia, hacia las aguas amistosas del Caribe y hacia las olas imponentes del Pacífico.

    De pronto el césped se ha convertido en arena y los vigilantes y vendedores de este tradicional centro comercial nos parecen hombres-rana o buzos profesionales. Durante una semana respiraremos, en lugar de la atmósfera fría de la sabana, un aire salino y cálido, y nos toparemos en los corredores con buques y submarinos, con fragatas, lanchas y naves nodriza. Por ocho días, como en un encantamiento, los hombres y mujeres uniformados de nuestra Armada Nacional estarán aquí, con los habitantes de este altiplano, buscando la Osa Mayor en sus cuadrantes y astrolabios, con la ventaja de estar 2.600 metros más cerca de las estrellas.

    Muchos bogotanos, y muchos colombianos que habitan en este país condensado que es nuestra capital, no tenemos la suerte de vivir cerca del mar ni de los ríos de nuestra patria y a veces no conocemos mucho sobre el inmenso potencial hídrico de nuestra nación. Pero lo cierto es que Colombia es también un país privilegiado por el agua: Más de 3.000 kilómetros de costas en los océanos Atlántico y Pacífico, cerca de un millón de kilómetros cuadrados de áreas marítimas y más de 8.000 kilómetros de ríos navegables son la mejor demostración de ese tesoro líquido que poseemos.

    Por eso esta semana del mar resulta tan propicia para que todos reflexionemos sobre la necesidad de explotar, con criterios ambientales, nuestros recursos marítimos y fluviales, que son la mejor fuente de alimentos y de productos minerales, y que son un importante medio de comunicación, a veces el único, para muchas poblaciones del país.

    La Armada Nacional, una fuerza que siempre ha sido admirada y querida por todos los colombianos, es una institución cada vez más moderna, más profesional y más comprometida con el mejor futuro de sus compatriotas. Lucha por nosotros contra el narcotráfico, protege a las poblaciones más apartadas del país de los ataques insensatos de los violentos y cumple una importante labor en el combate contra el contrabando que llega clandestinamente a las costas colombianas. Con sus actos diarios, la Armada Nacional se ha convertido en una abanderada de la paz y también del empleo de los colombianos.

    Además, es una gran aliada del medio ambiente y de la investigación científica en nuestros mares y ríos. Por eso resulta tan interesante contemplar en esta muestra, no sólo las características del trabajo militar de la Armada, sino también su capacidad tecnológica y su cooperación con la comunidad científica, como es el caso del proyecto del cohete colombiano, que se adelanta con la importante participación del científico Jorge Reynolds, el mismo visionario que ha asombrado al mundo con su estudio sobre el corazón de las ballenas.

    Con este acto simbólico que se realiza hoy en Unicentro, estamos dando continuidad a una semana en la cual la Armada Nacional tuvo principal protagonismo en la vida del país.

    El jueves pasado, en el tradicional desfile del día de la independencia, pudimos presenciar el paso orgulloso de sus miembros, en sus componentes naval, de infantería de marina, aeronaval y de guardacostas. El viernes, en Cartagena, asistí como testigo a la constitución de la Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval Marítima y Fluvial –Tecmar-, que garantiza la incorporación de los últimos adelantos técnicos y científicos a la floreciente industria naval colombiana, y presencié la botadura del buque ARC Isla Palma. El sábado celebramos el bautizo del buque ARC Cabo Corrientes, y en la mañana de hoy lunes, en el Parque Jaime Duque, conmemoramos con emoción patriótica los 177 años de la Armada Nacional de Colombia, recordando la épica batalla del Lago de Maracaibo que se libró el 24 de julio de 1823, en la que salieron triunfantes los hombres comandados por el Almirante José Prudencia Padilla. Además, inauguramos un hermoso monumento que construyó la Armada en homenaje a sus integrantes caídos en acción, en cumplimiento de su sagrado deber de proteger las vidas de los colombianos y la soberanía de Colombia.

    Como culminación de esta semana naval, ahora estamos dejando una estela de mar en Unicentro, para que los habitantes de la capital puedan familiarizarse aún más con el trabajo fundamental de nuestra Armada Nacional y con la belleza y riqueza de nuestros mares y ríos.

    Para que los bogotanos no tengamos nunca más la queja que plasmó en bellos versos el maestro León de Greiff: “Mis ojos vagabundos, mis ojos infecundos… no han visto el mar mis ojos, ¡no he visto el mar!”.

    Por lo menos por hoy y por el resto de la semana juguemos a ver el mar en Bogotá, ¡y comprendamos su inmensa maravilla!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    4 de julio del 2000

    Destacados

    publicaciones recientes

    Relacionados

    Deja un comentario

    Copyright2020 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved