• Banner textos

  • INTERCAMBIO DE CONDECORACIONES CON EL PRESIDENTE PERÚ, VALENTÍN PANIAGUA CORAZAO

    Señor Presidente:

    En este acto simbólico, cuando tengo la oportunidad de imponerle, en nombre del pueblo colombiano, el Gran Collar de la Orden de Boyacá, y recibo de usted, con honor y agradecimiento, la Orden “El Sol del Perú” en el grado de “Gran Cruz con Brillantes”, la más grande condecoración que otorga el pueblo peruano, siento que en nuestro afecto y reconocimiento se abrazan y entrelazan nuestras gentes: más de 65 millones de seres humanos que vibramos con un solo corazón latinoamericano y andino.

    Hoy usted y yo, señor Presidente Paniagua, representamos algo más que nuestras investiduras: representamos el afecto que une desde siempre a nuestros pueblos, que caminan de la mano hacia un futuro que queremos próspero y justo.

    Nuestro desafío como gobernantes es no perder el rumbo de ese porvenir por el que trabajamos, superando cada uno las dificultades propias de nuestro entorno, siguiendo el ideario de nuestros héroes comunes: los que levantaron el primer grito popular de rebeldía, como José Gabriel Condorcanqui y José Antonio Galán, y los que la hicieron definitiva en los campos gloriosos de Junín y el Pantano de Vargas, de Ayacucho y de Boyacá.

    Usted y yo, señor Presidente, somos hombres de leyes y comprendemos, como decía el General Francisco de Paula Santander, que si las armas nos dieron la independencia, sólo las leyes nos darán la libertad.

    Usted, señor Presidente Paniagua, que viene de Cuzco, esa ciudad que se eleva por encima de los 3.300 metros de altura, con su tesoro de tierra y piedras, y que fue la capital del más grande imperio precolombino de la América del Sur, comprende como nadie la fuerza telúrica de la raza que nos une, la vitalidad de nuestros lazos culturales, la verdadera razón de nuestra integración.

    Usted, acostumbrado a respirar el aire dulce y exigente de los Andes, a extender la vista por encima de las nubes y contemplar los vestigios maravillosos de los “Hijos del Sol” entiende y respalda, con más convicción que nadie, la lucha de un pueblo que, como el colombiano, se niega a sucumbir frente a las adversidades que le opone el destino.

    Usted, señor Presidente, reconocido por su cultura y su espíritu académico, por su pulcritud y por su respeto a los principios democráticos, ha sido el mejor líder que pudiera pedir el Perú para conducir a su pueblo en medio de tiempos confusos hacia el retorno de una democracia renovada. Su labor al frente del Gobierno de Transición será, sin duda, reconocida por la historia como una pieza fundamental para la consolidación de la democracia peruana.

    Usted, en fin, estimado Presidente Paniagua, ha sido, sobre todo, solidario con el destino de Colombia y nos ha expresado su respaldo al proceso de paz y a la estrategia de fortalecimiento institucional y desarrollo social que estamos llevando a cabo, en un gesto fraterno y comprensivo que valoramos en toda su extensión.

    Por ello, así como yo llevaré orgulloso este inmenso homenaje de la patria peruana, quiero que usted conserve junto a su corazón esta Orden de Boyacá, instituida por el mismo Libertador Simón Bolívar al día siguiente de la batalla que ganó la independencia de Colombia para enaltecer a quienes le sirvieren con gloria y honor. Éste es el símbolo sagrado de una batalla que inauguró el triunfo de la libertad en América del Sur, una epopeya que sólo habría de sellarse cinco años después en Ayacucho.

    ¡Que sea ésta un recuerdo permanente del afecto y el agradecimiento de mi país a su espíritu de hermandad!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Lima, Perú
    7 de mayo del 2001

    Destacados

    publicaciones recientes

    Relacionados

    Deja un comentario

    Copyright2021 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved