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  • JUNTA DE PARLAMENTARIOS DEL PARTIDO CONSERVADOR

    Apreciados amigos:

    Hemos sembrado una semilla de futuro. Con una gestión responsable y seria, pensando en aquellos más necesitados y, sobre todo, pensando en dejar un mañana viable a las próximas generaciones de colombianos, trabajamos durante mi Gobierno para que Colombia, nuestra querida nación, asegure su camino al porvenir.

    Hemos sentado los cimientos de un nuevo país, de un país que se consolida en este Siglo XXI con toda la fortaleza de su economía, con el cumplimiento estricto de sus compromisos internacionales, con su inserción adecuada en los nuevos mercados de la globalización.

    En fin, apreciados amigos parlamentarios de mi Partido, hemos cumplido a nuestra gente, a más de 40 millones de compatriotas, con la promesa de cambio que nos llevó al solio de Bolívar.

    Teníamos que rescatar la presencia internacional de nuestra Patria, para que dejáramos de ser parias ante el mundo, y lo conseguimos.

    Teníamos que reconstruir las deterioradas relaciones con nuestro mayor socio comercial, los Estados Unidos de América, y no sólo las dejamos en su mejor momento, sino que logramos la prórroga y ampliación a nuevos productos del Acuerdo de Preferencias Arancelarias Andinas –ATPA-, con todo lo que esto implica en incremento de exportaciones y, sobre todo, de empleo.

    Teníamos que lograr la recuperación de una economía que encontramos en franca caída, con tasas de interés por las nubes, inflación alta, déficit fiscal cercano al 6% y un peso artificialmente revaluado, y lo hicimos. Mediante la combinación de medidas de ajuste fiscal, una política monetaria seria, y el salvamento a la banca pública y privada, al sector cooperativo y a la vivienda de más de 800 mil deudores hipotecarios, logramos hacer que la economía recuperara la senda del crecimiento y la estabilidad.

    Fíjense en esto: mientras en el periodo anterior al mío el desempleo se duplicó, pasando de menos del 8% al 16%, durante mi Gobierno –a pesar de tener que enfrentar la más dura recesión de los últimos 70 años y múltiples dificultades de orden público, además del terremoto del Eje Cafetero- el desempleo no subió un solo punto y, por el contrario, comenzó a disminuir.

    No voy a hacer un recuento exhaustivo de los resultados de la gestión gubernamental, pues ustedes, más que nadie, los conocen muy bien. Además, ya lo hice –tema por tema, y con detalle- en mi exposición durante la ceremonia de instalación del Congreso el pasado 20 de julio.

    Pero lo que quiero enfatizar, queridos amigos del Partido Conservador, -del Partido que me entregó la candidatura en una ejemplar Convención y que luego se sumó a las fuerzas diversas, pero convergentes, de la Gran Alianza para el Cambio-, es que ustedes y yo tenemos muchos motivos para sentirnos satisfechos con la labor realizada en el pasado cuatrienio y para salir a defender sus realizaciones.

    Ahí tienen también el Plan Colombia, que es el plan social más grande en la historia del país. Ahí tienen las Fuerzas Armadas más fortalecidas y profesionales de nuestra historia. Ahí tienen la increíble y transparente recuperación del Eje Cafetero a través del Forec. Ahí tienen la reactivación de la actividad petrolera, la reactivación de la construcción, el crecimiento del agro, cerca de 380 mil subsidios de vivienda de interés social entregados, el Plan Estratégico Exportador y la Política de Competitividad y Productividad que siguen adelante, y la Agenda de Conectividad que nos está guiando al mundo de las nuevas tecnologías de la información.

    También transitamos el camino de la búsqueda de la paz a través del diálogo y la negociación, tal como lo pidieron más de 10 millones de ciudadanos en octubre de 1997, y lo hicimos con honestidad, con sinceridad y con transparencia, de frente al país y con el concurso de todos los sectores de la sociedad. La guerrilla no estuvo a la altura de la generosidad del pueblo colombiano, pero dejamos recorrido un camino que era indispensable tomar. Hoy la semilla de la paz ha quedado sembrada en los corazones de todos los colombianos; hoy la guerrilla está derrotada políticamente, nacional e internacionalmente, y, sobre todo, el nuevo Gobierno partirá en este tema de una base mucho más firme que la que tuvimos nosotros.

    Ustedes y yo, como conservadores, tenemos entonces muchos, muchísimos motivos, para estar orgullosos de ese cuatrienio cuyos esfuerzos me correspondió liderar, y cuyos resultados hoy comparto con ustedes, los parlamentarios que apoyaron y promovieron desde el Congreso Nacional y en sus regiones las reformas estructurales que realizamos, aún a costa de nuestra popularidad, para garantizar un mejor futuro para todos los colombianos.

    Por eso hoy, en este primer acto público en el que intervengo después de haber terminado mi periodo presidencial, quiero decirles a ustedes, queridos amigos, que el legado de mi Gobierno está ahí, con hechos concretos y demostrables, para que el Partido y todos los que trabajaron en su consecución, se apropie con orgullo del mismo y lo difunda, porque ahí quedaron sentadas las bases para el cambio.

    Ahora nos corresponde seguir sobre ese camino responsable que comenzamos a transitar, continuando la senda que nos marcaron Caro y Ospina –como dice nuestro himno-, acordando sobre lo fundamental, como pregonaba Álvaro Gómez, y sin olvidar jamás, como decía mi padre, el ex-Presidente Misael Pastrana Borrero, que el destino del Partido pasa y pasará siempre por lo social. Debemos ser facilitadores e impulsores de todo aquello que conduzca a una mayor justicia social, como base para la construcción de una sociedad en paz.

    Estimados amigos:

    Les agradezco, de corazón, el testimonio de amistad y respaldo que me han dado con esta grata reunión. Los próximos meses, como ustedes saben, los viviré a un ritmo mucho menos agitado que el que demandó la vida pública y la gestión presidencial durante estos últimos cuatro años, pero jamás abandonaré mi compromiso con mi país ni mucho menos con la búsqueda de la paz, en la cual tenemos que seguir trabajando todos unidos.

    Algunos hablan de un partido debilitado, pero lo que yo veo es un partido unido y, prácticamente, la bancada partidista más importante del Congreso Nacional. Debe ser un partido orgulloso y defensor de lo que hemos hecho y, al mismo tiempo, un partido constructor que acompañe con decisión toda iniciativa que surja destinada a buscar la paz, a combatir el terrorismo y su fuente financiadora, que es el narcotráfico, y a lograr una mejor calidad de vida para todos los colombianos.

    Somos un partido de construcción, una colectividad unida en torno al sueño de un país mejor, en paz y con justicia social. Desde donde esté, queridos amigos, en cualquier circunstancia, quiero que sepan, desde mi corazón agradecido, que siempre estaré con ustedes, pendiente de su suerte y del destino de esta nación que convoca todo nuestro esfuerzo y todo nuestro amor.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    14 de agosto del 2002

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