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  • LA PALABRA EMPEÑADA DE LAS MUJERES, UNICO REQUISITO PARA OBTENER EL FINANCIAMIENTO DE SUS EMPRESAS

    LANZAMIENTO DEL PROGRAMA PARA MUJERES MICROEMPRESARIAS CABEZA DE FAMILIA

    Hoy es un día muy especial para la mujer colombiana. Nos hemos reunido en esta hermosa ciudad de acacias frondosas,   bañada por las aguas del Magdalena, para inaugurar el Programa “Mujeres Cabeza de Familia y Microempresarias, Urbanas y Rurales”. Hoy he venido a Girardot para hacer realidad lo que les había prometido a ustedes en mi campaña presidencial:  Que la mujer cabeza de familia pueda acceder a un sistema de crédito solamente con su firma y con la presentación de un proyecto productivo viable.

    Para lograr este cometido esencial de la política social del gobierno, se han aunado los esfuerzos del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, del Banco Agrario, de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer y del Despacho de la Primera Dama, en una tarea conjunta y coordinada para entregar beneficios concretos a las mujeres de nuestro país que más los necesitan.

    Actualmente, en Colombia, el 24% de los hogares están encabezados por mujeres, lo cual quiere decir que el mantenimiento de sus familias  depende  únicamente de ellas. De este grupo de hogares, el 7% vive en la miseria, lo que significa que sus miembros no cuentan con servicios públicos, que sus ingresos mensuales no alcanzan a un salario mínimo y que sus hijos, por lo general, no asisten a la escuela.

    Desde el comienzo de mi administración nos propusimos diseñar y poner en marcha mecanismos sencillos y perdurables para compensar la tenacidad de la mujer colombiana, especialmente de aquellas que por diferentes circunstancias tienen que asumir la responsabilidad afectiva y económica de sus familias.

    Estas mujeres que cada día tienen frente a ellas largas jornadas de trabajo que las obligan a sacrificar valiosas horas con sus hijos para garantizarles una vida digna son y serán siempre una preocupación y una prioridad para Nohra y para mí. Por eso hoy queremos brindarles una nueva herramienta para que en el futuro esas largas ausencias del hogar lejos de sus hijos se vean reducidas gracias a su empuje y la colaboración y confianza que el  Estado les deposita hoy.

    No es para nadie un secreto que, a pesar de los avances en materia de igualdad de género, las mujeres colombianas aún no tienen las mismas oportunidades para acceder a líneas de crédito, capacitación y asistencia técnica de acuerdo con sus condiciones de vida, necesidades y actividades productivas.

    Con el objetivo de contribuir a un desarrollo integral de las mujeres rurales y urbanas en situación de pobreza, y reconociendo sus condiciones específicas, hemos decidido poner en marcha este programa para apoyarlas a través de  tres estrategias: Organización para la participación social y económica; asesoría y capacitación técnica-empresarial, y financiamiento de sus ideas de negocios a través de créditos.

    Tal vez este último aspecto sea el más interesante de las acciones que pretende desarrollar el Programa.

    Conocedor del obstáculo que significa para las mujeres solicitar créditos cuando se carece de garantías reales para respaldarlos, el Gobierno Nacional ha suscrito un Convenio con el Banco Agrario de Colombia, a través del cual el Estado será el garante de las mujeres que soliciten crédito para sus pequeños negocios.

    Desde luego que ser fiador de las mujeres más pobres significa un gran compromiso para el Gobierno, pero creemos que el valor de la palabra debe volver a tener la importancia que tuvo para nuestros abuelos. La palabra empeñada de las mujeres debe ser el único requisito que les permita obtener el financiamiento de sus empresas.

    Este es un voto de confianza de Colombia en sus mujeres, un voto de confianza que pretende responder al compromiso que siempre han tenido las colombianas en la lucha contra la pobreza, porque es gracias a los esfuerzos que día a día realizan las mujeres que miles de hogares han logrado sobrevivir en medio de las condiciones más adversas.

    Pueden tener la seguridad de que como Presidente de la República estaré atento al desarrollo de este Programa, porque tengo muy claro que la paz no se construirá únicamente por el camino del dialogo, sino también por el impulso de una verdadera justicia social.

    Tan importante como lograr el entendimiento entre los actores en conflicto, es lograr el desarrollo de programas e iniciativas que, como la que hoy estamos lanzando, contribuyan a la superación de la pobreza, especialmente la que día a día enfrentan los grupos más vulnerables. Confío en que, con las acciones que emprenderá este programa, miles de mujeres microempresarias y cabeza de familia contribuirán a salvar a sus hijos de los peligros de la mala nutrición, de la ignorancia, de la delincuencia, de las drogas o de las filas de la guerra.

    Mujeres colombianas jefes de hogar:

    El tener que velar ustedes por el bienestar de sus familias es un acto de valentía inspirado por esa entrega incondicional que sólo saben brindar las madres a sus hijos. Hoy queremos contribuir con el mejoramiento de sus niveles de ingreso, pero no sólo por un par de meses para aliviar temporalmente sus necesidades. ¡No señoras!

    Como dice el viejo proverbio del filósofo chino Lao-Tsé, “si se da un pescado a alguien hambriento, se le alimenta por un día; pero si se le enseña a pescar, se le nutrirá para toda la vida”.

    Por eso hoy estamos entregando una iniciativa pensada para que ustedes puedan gradualmente darle continuidad a sus ideas, de tal forma que se conviertan en proyectos productivos viables y no se queden en iniciativas para subsistir por un corto tiempo. Nuestra meta es que ustedes accedan a cadenas productivas que les permitan atender las necesidades de mercados locales, nacionales y, por qué no, internacionales, con productos de alta calidad hechos con cariño y a la vez con espíritu empresarial.

    ¡Qué bueno saber que con este programa que hoy lanzamos se atenderán aproximadamente 18.000 mujeres entre microempresarias y mujeres cabeza de familia rurales durante los primeros tres años del Proyecto! De hecho, tenemos presupuestado para este programa recursos por un total de 16.300 millones de pesos para los próximos tres años, entre capacitación, crédito y garantías, de los cuales ya están disponibles 3.800 millones correspondientes al año 2000.

    Y para apuntalar aún más este importante programa de apoyo a la mujer campesina, estamos radicando hoy mismo en el Congreso de la República un proyecto de ley que contempla y regula los mecanismos para garantizar el acceso de estas colombianas al crédito fácil y oportuno para sus proyectos de vida.

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Cundinamarca, Colombia
    14 de diciembre del 2000

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