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  • LA PAZ REQUIERE EL APOYO Y EL IMPULSO DE TODAS LAS FUERZAS VIVAS DE LA NACIÓN

    El 30 de enero pasado, hace 4 meses y 20 días, cuando se reunió por última vez el Consejo Nacional de Paz, el panorama del proceso de paz con las FARC era complejo y ciertamente no muy alentador. Este grupo tenía congeladas las negociaciones desde noviembre del año anterior y nuestra discusión se centraba entonces sobre la conveniencia de la prórroga de la zona de distensión.

    Hoy, por fortuna, podemos decir que, desde entonces hasta ahora, hemos dado pasos muy importantes en la dirección correcta y que nos estamos alejando de la amenaza del estancamiento para pasar a la realidad de los acuerdos.

    Después de la sesión con ustedes, le propuse una reunión a Manuel Marulanda Vélez con el fin de que decidiéramos de una vez por todas si la íbamos a continuar el proceso de paz que habíamos iniciado. En esta reunión que tuvo lugar los días 8 y 9 de febrero se firmó el conocido “Acuerdo de Los Pozos”.

    En dicho Acuerdo establecimos unos compromisos y procedimientos concretos, los cuales se han ido cumpliendo uno a uno, tal como tendrá oportunidad de exponerlo con detalle el Alto Comisionado para la Paz, allanando el camino de la negociación y contribuyendo a que la confianza necesaria para el diálogo se incremente, con la participación de la sociedad civil, de las fuerzas políticas y de la comunidad internacional.

    Entre lo acordado quiero resaltar la constitución de la comisión de personalidades que le formulará recomendaciones a la Mesa de Negociación en torno a los posibles mecanismos para la reducción del conflicto y acerca de la lucha en contra del paramilitarismo. Esta comisión tiene una enorme responsabilidad y tengo la confianza que de sus recomendaciones obtendremos avances concretos que permitan consolidar el anhelo de los colombianos en temas como el secuestro, la extorsión y todos los actos que afectan a la población civil.

    Es hora ya de empezar a sacar a la población civil del conflicto. Este proceso ya ha avanzado lo suficiente y es necesario concretar acuerdos en torno a este tema. Los colombianos y el mundo entero están esperando esto.

    Otro logro ha sido también la firma el pasado 2 de junio del llamado Acuerdo Humanitario. Gracias a éste, Colombia entera ha presenciado con inmensa alegría el retorno a sus hogares de, hasta ahora, 55 soldados y policías que se encontraban en poder de las FARC. Se espera, tal y como este grupo lo ha manifestado públicamente, la liberación de por lo menos 250 más la semana entrante. ¡Serán más de 300 liberaciones! ¡Más de 300 nuevas razones para la esperanza!

    Éste es un primer y fundamental hecho de paz, producto de un proceso que iniciamos hace dos años y medio y que hemos ido construyendo entre todos, en medio de las dificultades propias de este tipo de negociaciones. Estamos probando que sí es posible llegar a acuerdos y cumplirlos. ¡Que la palabra empeñada tiene valor!

    Ciertamente, nuestra reunión de hoy tiene un horizonte mucho más positivo que el que vislumbrábamos hace unos meses. El proceso de paz con las FARC, gracias al Acuerdo de los Pozos, a su estricto cumplimiento y a la suscripción y ejecución del Acuerdo Humanitario, está hoy más vivo y operante que nunca. La Mesa Nacional de Diálogo y Negociación está discutiendo los temas sustantivos de la agenda y avanzando en el tema del Cese del Fuego y las Hostilidades.

    En cuanto al proceso con el ELN, el Gobierno insiste en la viabilidad del mismo y en la posibilidad de alcanzar una solución política con esta agrupación. A pesar de que el proceso se encuentra suspendido unilateralmente por este grupo insurgente, hemos seguido avanzando en los diálogos con las comunidades del sur de Bolívar, analizando fórmulas con los países que acompañan el proceso y trabajando de la mano con la comisión facilitadora nacional.

    Igualmente, el Fondo de Inversiones para la Paz ha aprobado 17.200 millones de pesos para el desarrollo de un Plan de Inversión para el Sur de Bolívar. Además, estamos mejorando las condiciones humanitarias de la población dedicada a los cultivos de coca y logrando importantes avances en la lucha contra los autodefensas, no sólo en dicha zona, sino en todo el país.

    También he dicho y quiero reiterarlo ante ustedes que como Presidente de la República estoy dispuesto a reunirme con los dirigentes del ELN para dar inicio al proceso, porque creo en las posibilidades ciertas de paz con ese grupo. Los opositores a este proceso no pueden quitarle una oportunidad de paz a Colombia.

    Con todas estas condiciones, esperamos que muy pronto estemos avanzando en firme en el proceso con el ELN.

    La paz requiere del apoyo y el impulso de todas las fuerzas vivas de la nación, porque, como lo he repetido varias veces, la paz no es una política de gobierno sino una política de Estado.

    Por eso, así como nos hemos reunido con las fuerzas políticas en el Frente Común por la Paz y contra la Violencia y como nos hemos reunido con los representantes de la Comunidad Internacional que hacen parte del Grupo de Países Amigos y del Comité de Países Facilitadores, hemos querido volver a convocar hoy el Consejo Nacional de Paz, donde tienen asiento los más caracterizados voceros de la sociedad civil, para comunicarles y consultarles acerca de los avances del proceso de paz.

    Su participación, sus opiniones y sus sugerencias, son de especial importancia para la definición de los pasos a seguir en este camino hacia nuestro mayor propósito común: la paz.

    Los invito, queridos amigos, a que le sigamos inyectando entre todos fe y trabajo a un proceso que comienza a producir resultados y de cuyo éxito depende, sin duda, el mejor futuro de Colombia.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    20 de junio del 2001

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