• Banner textos

  • ¡MÁS LIDERAZGO, INTELIGENCIA Y CAPACIDAD AL SERVICIO DE COLOMBIA!

    CEREMONIA DE ASCENSO DEL CURSO HÉROES DE COREA Y DEL CURSO BRIGADIER GENERAL HONORARIO CAPELLÁN FRANCISCO RENGIFO DEL EJÉRCITO NACIONAL

    El Ejército de Colombia cambia y se renueva cada día. La semana pasada, cuando vine a este mismo campo de paradas a presenciar la ceremonia de ascensos de otra promoción de oficiales del Ejército, mencioné que teníamos, para operar contra la delincuencia, una Fuerza de Despliegue Rápido y una Brigada contra el Narcotráfico.

    Pues bien: hoy, sólo seis días después, podemos contar que, dentro de esta última Brigada, se inauguró el viernes pasado en Larandia (Caquetá) un nuevo frente de acción militar, un nuevo batallón para luchar contra el flagelo mundial de las drogas, que destruye la vida y la salud de los jóvenes de todo el planeta, que compra y corrompe conciencias, y que financia a los violentos que se empeñan en destruir el país y su futuro.

    Por otra parte, el lunes en la noche tuve el privilegio de presenciar en la base de Tolemaida los impactantes actos de demostración militar de la Fuerza de Despliegue Rápido, cuyos éxitos inciden cada vez más en la mejoría de los resultados operacionales del Ejército contra la insurgencia y los grupos ilegales de autodefensa.

    Lo que constatamos día a día es que éste es un Ejército dinámico y en acción, que ha pasado a la ofensiva por Colombia, y que enorgullece a sus compatriotas, que lo respaldamos con entusiasmo.

    Señores nuevos oficiales del Ejército Nacional:

    La profunda transformación que está teniendo nuestro Ejército la han vivido ustedes personalmente y la seguirán atestiguando en el curso de su carrera militar. Si hacen  memoria, cuando muchos de ustedes ingresaron al curso de cadetes el Ejército de Colombia era un ejército en buena parte insuficiente y sin herramientas adecuadas para defender a los colombianos de los ataques de los delincuentes.

    En efecto, en 1998 nuestras Fuerzas Militares contaban escasamente con 53.000 soldados regulares y 21.000 soldados profesionales, una cifra prácticamente irrisoria para enfrentar la arremetida demencial de los violentos en un país de la extensión y las características geográficas de Colombia..

    Hoy, dos años después, las cosas han cambiado: tenemos más de 62.000 soldados regulares y hemos duplicado nuestro cuerpo de soldados profesionales, llegando a un número de 43.000. Como ustedes saben, la meta próxima es que el próximo año alcancemos un número de 55.000 soldados profesionales y que antes de tres años nuestras Fuerzas Militares cuenten con un gran total de soldados profesionales y regulares cercano a los 140.000 hombres, debidamente preparados para el combate, pero también preparados para garantizar la paz.

    Sí señores: El Ejército al que ustedes se incorporan hoy como oficiales es un ejército distinto: Dotado de unas normas legales que enmarcan su actividad, su carrera profesional, su régimen de salud e indemnizaciones, y su régimen disciplinario; comprometido como nunca antes en la defensa de los derechos humanos y la aplicación del derecho internacional humanitario; con modernos elementos de operación y una capacidad de aerotransportación que se está duplicando; con un respaldo creciente por parte de toda la población colombiana.

    Son tiempos de cambio, pero cambios favorables para nuestro Ejército, que merece y está recibiendo todo el apoyo del gobierno y de la nación.

    Señores nuevos Subtenientes del Curso Héroes de Corea:

    Cuando decimos que estamos fortaleciendo el Ejército Nacional, esto no son sólo promesas o intenciones, sino verdaderos hechos cumplidos: hechos firmes y concretos, porque a las Fuerzas Armadas de Colombia le cumplimos nuestra palabra con el mismo honor y el compromiso que implica el sagrado juramento militar.

    Hemos hablado ya sobre el incremento del número de soldados profesionales y regulares, pero también necesitamos, correlativamente, incrementar los cuadros de oficiales. Por eso, esta Promoción de Subtenientes “Héroes de Corea” es una promoción extraordinaria, que se suma a la promoción ordinaria cuyo ascenso presenciamos la semana pasada, y que viene a fortalecer la capacidad operativa de nuestras tropas. ¡Más oficiales para el Ejército: Más liderazgo, inteligencia y capacidad al servicio de Colombia!

    A ustedes, señores subtenientes, les corresponde el honor de continuar la saga de valentía y entrega de los héroes colombianos que lucharon las duras batallas de la Península de Corea, hace ya medio siglo. Fueron un poco más de mil hombres y una fragata los que dejaron la tierra colombiana para cumplir una misión internacional dentro de una fuerza multilateral de pacificación, bajo la bandera común de las Naciones Unidas, una historia legendaria cuyo recuerdo hoy nos emociona y nos congrega.

    Como dijo en su tiempo Gilberto Alzate Avendaño: “La fragata Almirante Padilla y el batallón Colombia luchan con coraje en los frentes de Corea, por una noción cristiana de la vida”. A ustedes, nuevos oficiales del Ejército, la patria les ha asignado el honroso deber de continuar esta misión.

    Ustedes  deben llevar el uniforme de Colombia con dignidad y con orgullo. A partir de hoy serán líderes, portadores del estandarte de la patria, guías y conductores de sus soldados, orientadores de la comunidad. A ustedes les corresponde asumir la responsabilidad de llevar al Ejército Nacional, a los hombres y mujeres que hoy lo componen, a un destino de compromiso indeclinable con Colombia.

    Hoy, infortunadamente, estamos absortos en un escenario de conflicto armado que sacrifica las vidas y el futuro de demasiados compatriotas. La carrera de la muerte y la destrucción, en la que insisten equivocadamente la guerrilla y los grupos de autodefensa, y que en los últimos dos años nos ha dejado el dolor de cerca de 3.300 compatriotas, civiles inocentes, asesinados por estos grupos, es el más grande desafío que hoy tienen que enfrentar con decisión y valor.

    Pero ustedes son jóvenes, queridos subtenientes, y yo aspiro a que en el desarrollo de su carrera militar conozcan también los tiempos de paz, que hemos extrañado por cerca de 40 años. Yo aspiro a que cuando muchos de ustedes lleguen, con conciencia de patria y responsabilidad social, a los altos grados del Ejército que hoy ocupan colombianos ejemplares como el General Fernando Tapias y el General Jorge Enrique Mora, no tengan que dolerse, como ellos, por la suerte de nuestros niños, inútilmente masacrados y enviados a la guerra por los intolerantes.

    ¡Para eso trabajamos! ¡Para eso son ya oficiales de la Patria! Para que algún día brille el sol de la paz no sólo sobre sus hombros de Generales, sino también sobre nuestros campos y ciudades. Para que cada vez más el Ejército sea un factor de progreso tecnológico y desarrollo social, y no un protagonista obligado de una guerra sin sentido.

    Hay que trabajar por Colombia, por sus soldados y por sus compatriotas. Éste es el mensaje que les quiero transmitir, con el afecto de un padre de familia, que ve en ustedes la imagen de sus propios hijos. Sean buenos, sean justos, sean valientes; jamás se rebajen a utilizar la violencia por la violencia; crean en sus propias capacidades, en su inteligencia, en su corazón y en el futuro de su patria.

    Al subteniente Ramón Andrés Ramírez Uribe, que ocupó el primer puesto en la promoción y se hizo acreedor a la medalla militar “Francisco José de Caldas”, lo felicito por su disciplina y su empeño por hacer las cosas bien. Quiera Dios que usted, subteniente Ramírez; que los subtenientes Fernando Bedoya y Genaro Castaño, quienes también, por promedio académico, ganaron con usted la medalla “Andrés Rosillo”, y que todos sus compañeros de la histórica promoción “Héroes de Corea”, tengan una vida profesional llena de éxitos y de crecimiento como seres humanos, por el bien de Colombia.

    Señores nuevos tenientes del cuerpo administrativo del Ejército Nacional

    Ustedes han decidido, en un acto de patriotismo sin igual, combinar su vida profesional en los más diversos campos del ejercicio laboral con su vinculación como oficiales activos, con funciones administrativas, del Ejército Nacional.

    Yo estoy seguro de que su compromiso, vigente en cada uno de ustedes como una llama inextinguible, nace del más profundo amor por las Fuerzas Militares, por lo que ellas significan en la defensa de la institucionalidad y la legitimidad del país, y también surge de un arraigado sentimiento de solidaridad con todos sus compatriotas, a quienes se han comprometido a servir y auxiliar siempre que sea necesario.

    Precisamente, la vocación de servicio de esta nueva promoción de tenientes se ve más realzada por cuanto lleva el nombre del recordado Brigadier General Honorario Francisco Rengifo Garcés, más conocido por todos como el padre “Pachito”.

    Pachito, quien hoy descansa, como estamos seguros todos los que lo conocimos, en la paz del Señor, debe estar hoy orgulloso y feliz al contemplar desde el cielo los ascensos de un nuevo grupo de oficiales en su querida Escuela Militar de Cadetes, donde sirvió por más de tres décadas como Director Espiritual.

    Hablar de los últimos 30 años de la Escuela Militar es también hablar de este jesuita solidario y alegre, quien siempre estuvo cercano a los miles de alumnos que pasaron por este campo, acompañándolos en las aulas, en la enfermería, en las campañas y en cualquier lugar donde un alumno necesitara su consejo sabio, oportuno y amoroso.

    En memoria del buen Pachito y de sus enseñanzas, hoy felicito muy cordialmente a los nuevos tenientes de la reserva Jaime Aguilera Quintero, Miguel Angel Mahecha Gutiérrez y Roberto Ramírez García, quienes ocuparon los tres primeros puestos de la promoción que lleva su nombre, e igualmente a todos sus compañeros del curso administrativo que hoy dan un paso trascendental en su carrera militar. Su compromiso desinteresado con Colombia merece el aplauso y el homenaje de todos sus compatriotas.

    Apreciados amigos:

    En pocos momentos entregaré al subteniente Ramón Andrés Ramírez, primer puesto del curso “Héroes de Corea”, el pabellón nacional que simboliza lo más caro y preciado de nuestra querida patria colombiana.

    Al hacerlo, les estoy entregando a todos ustedes, a los nuevos oficiales del Ejército más batallador y más digno del mundo, el emblema del coraje.

    Sigan adelante con la frente en alto, pensando siempre en el mejor futuro de 40 millones de colombianos que creen en su ejército y que confían en su profesionalismo y entrega.

    El padre Pachito nos acompaña y con él la bendición del Dios de Colombia. ¡Qué éste sea el inicio de una carrera de amor y de servicio a los más sagrados valores de la Patria!!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia

    13 de diciembre del 2000

    Destacados

    publicaciones recientes

    Relacionados

    Deja un comentario

    Copyright2020 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved