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  • MENSAJE DEL PRESIDENTE PASTRANA, AL VOLUNTARIADO DE COLOMBIA CON MOTIVO DEL LANZAMIENTO OFICIAL DEL AÑO INTERNACIONAL DE LOS VOLUNTARIOS

    Mensaje del Presidente Pastrana, al voluntariado de Colombia con motivo del lanzamiento oficial del año internacional de los voluntarios.

    Los hombres y las mujeres de este nuevo siglo padecemos de angustia y ansiedad ante las actuales circunstancias de conflicto y guerra. Por ello, hemos cambiado nuestra forma tradicional de percibir y de entender el mundo, en una nueva inspiración que nos permita actuar con decisión y prontitud, tal como lo han demostrado las acciones emprendidas por el voluntariado colombiano durante los últimos años de nuestra historia.

    Por eso, en este día tan especial para los voluntarios del mundo entero, en nombre del Gobierno Nacional y de todos aquellos que alguna vez han recibido su cálida atención, agradecemos la entrega de quienes en el desarrollo de su labor se han convertido en la expresión más espontánea de la conciencia solidaria de la sociedad civil.

    Sabemos que la fuente de la verdadera autoridad reside en la confianza de un servicio desinteresado a la humanidad. En este sentido, el voluntariado colombiano ha surgido y evolucionado sin ningún tipo de protagonismo, pero lo ha alcanzado en la medida en que ha respondido a los problemas que la propia sociedad conoce y se siente capaz de abordar.

    El trabajo ennoblece y dignifica, pero hecho con honestidad y desinterés, lo hace mucho más. Ustedes han afrontado con dignidad y fortaleza la realidad de la marginación y han hecho de su labor todo un proyecto de vida.

    La práctica del voluntariado en Colombia ha superado las viejas concepciones que lo asimilaban con la beneficencia o con lo puramente asistencial. En la actualidad, es concebido como una forma legítima y libre de participación, asumida por los ciudadanos y las ciudadanas que tienen la voluntad de cooperar en los asuntos que más afectan a nuestro país.

    Juntos estamos tejiendo redes de ayuda mutua para que podamos disfrutar del presente y habitar en el futuro espacios de vida más sanos y dignos. Juntos estamos solucionando los problemas sociales que generan la violencia, la pobreza, la discriminación y la contaminación ambiental. En esta labor estamos todos comprometidos: El Gobierno Nacional, los voluntarios del país y Colombia entera.

    Bien saben ustedes que la alegría de dar es la manera más hermosa de recibir y que por esta razón su oficio no conoce de fronteras, ni de horarios. En últimas, el amor que se da siempre se multiplica.

    En las últimas décadas hemos aprendido a concebir al voluntario como un actor social y como un agente de cambio de nuestras problemáticas más agudas, debido a su interés personal y al espíritu cívico plasmado en el tiempo que dedica al bienestar de los más necesitados, que en cualquier momento podemos ser nosotros mismos.

    Por todas esta motivaciones, la Organización de las Naciones Unidas ha proclamado al 2001 como el Año Internacional de los Voluntarios. Su reconocimiento facilita el trabajo comunitario, el intercambio de conocimientos y experiencias entre los solidarios del mundo entero y ayuda a promocionar los beneficios sociales del servicio del voluntariado.

    Este es un servicio social basado en la bondad, tan maravilloso y universal como el lenguaje que el sordo puede oír o como la luz que el ciego puede ver. Un servicio del hombre para el hombre, lleno de humildad y de coraje.

    El Estado necesita de la responsabilidad de sus ciudadanos y éstos reclaman un papel cada vez más activo en la solución de los problemas que les afectan, porque solamente los que actúan pueden exigir de los otros una acción.

    El voluntariado así entendido ha superado el puro voluntarismo, la acción individual, aislada y esporádica, bienintencionada pero poco eficaz, y, por tanto, ha canalizado todas sus energías hacia las organizaciones, tanto privadas como públicas, con capacidad para aprovechar sinérgicamente el esfuerzo, el entusiasmo y la dedicación de los voluntarios.

    Ustedes bien saben que, al persistir en su oficio por la humanidad, la acción más pequeña vale más que la intención más grande, porque cada opción hecha supone una renuncia y un compromiso y porque sólo se llega a los grandes sucesos aceptando los más grandes riesgos.

    Ya lo decía el sociólogo francés Luis Lebret: “El verdadero secreto de la grandeza consiste en avanzar siempre en el amor y no desfallecer jamás”.

    Queridos Voluntarios de Colombia:

    Reciban, de corazón, este mensaje de aplauso y aliento. Ustedes son la mejor prueba de lo que puede lograr la voluntad del hombre cuando la inspira su propia conciencia de humanidad. Colombia, y dentro de ella sus hermanos más necesitados, les agradece hoy la mano amiga, la sonrisa oportuna y tantas horas dedicadas al amor a sus semejantes.

    Felicitaciones, ¡y que Dios los bendiga!


    Lugar y fecha

    2001

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