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  • NUESTRA VISIÓN DE LA PAZ SE CONSTRUYE TAMBIEN CON EL PLAN COLOMBIA

    Colombianas y colombianos:

    Hemos hablado del proceso de paz como un proceso amplio e integral, fundamentado en seis pilares sólidos e inseparables. Por eso la evaluación de cómo vamos debe superar la visión que muchos han tenido hasta ahora de que la construcción de la paz se reduce únicamente a las negociaciones con los subversivos en la zona de despeje del Caguán. ¡La paz es mucho más!

    Nuestra visión de la paz se construye también con el Plan Colombia, que es el Plan de transformación social más ambicioso e integral en la historia del país.

    Como ustedes saben, el Plan Colombia es una estrategia integral para el fortalecimiento del Estado y sus instituciones y para la inversión social que implica una inversión de 7.500 millones de dólares, de los cuales más de 3.500 millones corresponden a aportes o a créditos blandos de la comunidad internacional.

    De esos 7.500 millones de dólares que financian el Plan Colombia, cerca del 80% estará destinado exclusivamente a programas de impacto social, como los de desarrollo alternativo, que buscan ofrecer alternativas a los campesinos que tienen pequeños cultivos de coca para que puedan sembrar y comercializar cultivos lícitos; como los de atención humanitaria y de derechos humanos, y como aquellos que hemos llamado “Las Herramientas para la Paz”, a los cuales destinaremos más de 900 millones de dólares, es decir, más de 2 billones de pesos.

    Ustedes ya conocen cuáles son los programas banderas del componente social del Plan Colombia, pero vale la pena que hagamos un corto resumen:

    Mediante “Familias Acción” estamos llegando con subsidios directos para alimentación y educación a las madres de estrato 1 de las pequeñas poblaciones de Colombia. Las familias con niños menores de 7 años reciben 40.000 pesos mensuales para ayudar a su mejor nutrición, y para los niños entre 7 y 18 años hay subsidios de 12.000 y de 24.000 pesos mensuales, según si están en primaria o en bachillerato, para colaborar con sus gastos escolares. Con una inversión de 400 mil millones de pesos ¡beneficiaremos a más de un millón de niños en 330.000 familias!

    Con “Empleo en Acción” estamos apoyando proyectos comunitarios, como construcción de redes de acueducto y alcantarillado, parques, canchas deportivas o vías peatonales, en todo el país, generando más de 300.000 empleos temporales en las mismas comunidades beneficiarias, con una inversión de 400 mil millones de pesos.

    A través del programa “Jóvenes en Acción”, con una inversión de 140 mil millones de pesos, brindaremos capacitación y oportunidad de empleo en las principales ciudades del país a 100.000 jóvenes de pocos recursos económicos, y se les proporcionará, además, un subsidio diario para refrigerio y transporte.

    Con el programa “Vías para la Paz”, por último, estamos pavimentando y mejorando más de 2.000 kilómetros de carreteras en las zonas más críticas del conflicto, con una inversión de más de 1.1 billones de pesos, incluyendo una mejora sustancial en las rutas fluviales

    Ésta es una cifra de inversión sin precedentes en el país, que se ejecutará en los próximos 3 años y que sobrepasa, en más de cuatro veces, las inversiones que en este tipo de obras de infraestructura vital se han realizado en los últimos 20 años.

    Aquí están presupuestadas las carreteras que unirán al Putumayo con el interior del país y con la vecina Ecuador, el Anillo Vial del Macizo Colombiano, la Junín-Barbacoas, la Espriella-río Mataje, el Puente fronterizo con Ecuador sobre el río Mataje, el desarrollo vial del Sur de Bolívar, la carretera Puerto Berrío-Caucasia, la Transversal del Carare, las vías entre Quibdó y Santa Cecilia, entre Tibú y La Gabarra, entre Montería y Valencia, la carretera Turbo-Necoclí-Arboletes, y la muy importante Hato Corozal-Arauca.

    Como ven, el Plan Colombia trabaja por los más débiles. Tal vez ellos, los colombianos humildes de los confines de la patria, no son noticia. Tal vez por eso los medios no están presentando ni ustedes se enteran de cuántos están hoy trabajando en obras comunitarias y caminos vecinales para su propio beneficio, de cuántas madres de estrato uno están comenzando a recibir subsidios directos para la nutrición y la educación de sus hijos, ni de los miles de jóvenes que están estudiando y preparándose en oficios semi-calificados.

    Tal vez no parezca noticia lo que hacemos en el Putumayo, en la Orinoquia, en el Sur de Bolívar, y en tantas zonas apartadas y olvidadas del país donde prácticamente nunca había llegado el Estado, pero lo cierto es que el Plan Colombia está en acción y está beneficiando a muchos compatriotas desvalidos. Sin bombos ni platillos, pero con la mayor determinación, estamos iniciando una revolución social positiva cuyos frutos ya se comienzan a recoger.

    Esas noticias no brillan, ni forman parte de los titulares de prensa, pero son las mejores noticias de y para esa “otra” Colombia que para muchos no existe porque no es la de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y las otras capitales importantes.

    Y eso, compatriotas, ¡eso… también es paz!

    Por eso lo digo lleno de satisfacción y orgullo: el Plan Colombia es el plan de inversión social más ambicioso y revolucionario que se ha emprendido en la historia de nuestro país y es otro de los seis pilares del proceso de paz visto como un todo indivisible.

    Cómo me gustaría que todos pudieran acompañarme en las giras que hacemos a lo largo y ancho de nuestro territorio, entregando los recursos y las obras del Plan, unas más grandes, otras medianas, otras más pequeñas, pero todas sin excepción destinadas a mejorar las condiciones y calidad de vida de los colombianos menos favorecidos.

    He estado en Natagaima, Ortega y Saldaña, en el Tolima; en Caparrapí, en Cundinamarca; en Sutamarchán y Chiquinquirá, en Boyacá; en Villa Garzón y Puerto Asís, en el Putumayo, entre tantos municipios diversos de Colombia, y en todos ellos he podido vivir la alegría de las madres y los niños que reciben los recursos de “Familias en Acción”, así como de las comunidades que comienzan a construir ellas mismas sus obras prioritarias gracias a “Empleo en Acción”.

    No más hace unos días estuve en el Minuto de Dios y en el barrio Juan Rey, en la zona de Simón Bolívar, aquí en Bogotá, y pude constatar cómo cientos de muchachos y muchachas de bajos recursos, gracias al programa “Jóvenes en Acción”, se están comenzando a preparar en temas tales como la mecánica, las confecciones, la contabilidad, la cocina, almacén y bodegaje, y muchos otros que tienen demanda laboral, y están construyendo su futuro, en lugar de engrosar las filas de jóvenes desempleados.

    Ver los rostros optimistas de esas promesas de Colombia; compartir la alegría de esas madres, padres, niños; recibir las voces de aliento y apoyo de todos; disfrutar de su emoción, su hospitalidad y sus sonrisas, es algo que fortalece mi decisión y ratifica mi certeza de que el único camino posible de desarrollo y progreso de nuestra Empresa Colombia es el camino de la paz que emprendí.

    Colombianas y colombianos:

    Mi Gobierno ha logrado que la comunidad internacional acepte al fin el principio de la responsabilidad compartida en el tema del problema mundial de las drogas ilícitas, un principio cuya puesta en práctica ha derivado precisamente en el Plan Colombia. En este sentido he propuesto al Gobierno de los Estados Unidos realizar una nueva reunión entre los países afectados por el tema de las drogas para evaluar la Estrategia contra las Drogas que en febrero de 1990 diseñamos en Cartagena y analizar de manera franca los logros y frustraciones de esta década de aplicación, con el propósito de hacerla aún más efectiva hacia el futuro.

    Con ese mismo liderazgo hoy estamos buscando que el principio de responsabilidad compartida sea aplicado también a la acción contra el terrorismo internacional, lo cual estamos haciendo con el respaldo de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores con la cual me reuní el lunes pasado.

    En efecto, si algo podemos resaltar frente a los terribles hechos ocurridos el martes de la semana pasada es que nuestro país ha obrado con el mayor sentido de responsabilidad, solidaridad y liderazgo frente a esta grave situación.

    Colombia fue el primer país que propuso en el marco de la Asamblea Extraordinaria de la Organización de Estados Americanos -OEA- reunida en Lima, a pocos minutos de los atentados, una declaración de repudio a estos infames actos y de solidaridad con el pueblo norteamericano, la cual fue aprobada por unanimidad por los demás países del continente.

    Ese mismo día produje un comunicado y envié una carta personal al Presidente Bush ratificando nuestro sentimiento de dolor y nuestra decisión de colaborar decididamente en la lucha contra el terrorismo internacional. Además, tuve oportunidad de hablar telefónicamente con el Secretario de Estado, Colin Powell, a quien le ratifique la solidaridad de nuestro país y nuestro irrestricto apoyo en estas difíciles circunstancias. Él a su vez reiteró el respaldo del gobierno norteamericano a mi Gobierno y al pueblo colombiano en la lucha por alcanzar la paz.

    En el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del que formamos parte, apoyamos igualmente una resolución de condena a los hechos del 11 de septiembre y a todas las formas de terrorismo. Además, dentro del Comité de Sanciones a Afganistán, el cual presidimos, autorizamos el viaje de una delegación pakistaní a dicho país para buscar una pronta solución a la crisis. En el máximo órgano de la seguridad mundial estamos y estaremos atentos a impulsar todas las medidas que sean necesarias para que no se repitan actos contra la humanidad.

    Adicionalmente, Colombia está impulsando reuniones de los cancilleres de América en el marco de la Organización de Estados Americanos -OEA- y del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca -TIAR-, así como una reflexión conjunta al interior del Grupo de Río, para enfrentar con inteligencia y firmeza el inmenso desafío que representan para el mundo entero los terribles hechos de barbarie perpetrados la semana pasada.

    Que no quepa duda: ¡Nuestro compromiso, como gobierno y como país, es con la vida y contra el terrorismo!

    Que Dios los bendiga y que Dios me bendiga.

    Buenas noches


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    20 de septiembre de 2001

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