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  • PALABRAS DEL VICEPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA Y MINISTRO DE DEFENSA NACIONAL, CON OCASIÓN DEL ARRIBO DEL BUQUE ESCUELA ARC GLORIA A CARTAGENA

    ¡El “Gloria” regresa a su hogar trayendo dormido en sus velas el viento del mundo! Es un evento memorable para todos los que tenemos la feliz oportunidad de presenciarlo. Un evento que, como pocos, convoca la emoción en mi corazón. ¡Cómo no emocionarse al contemplar su presencia magnífica, al ver a los marinos subidos en los palos como estandartes del honor nacional, al escuchar los himnos marciales y poéticos, al observar el flamear del inmenso pabellón tricolor que ha surcado los mares del mundo y que vuelve a su patria, así como los buenos hijos regresan siempre al amparo de los suyos!

    Aquí los despidió el señor Presidente de la República hace ya más de cinco meses y entonces evocó la epopeya del viaje del navegante portugués Fernando de Magallanes, pues el recorrido que iba a realizar El Gloria, -y que hoy termina con éxito-, era en parte similar al que efectuó Magallanes en 1520, sólo que en sentido contrario.

    Entonces ustedes preguntaban, con la misma ansiedad del gran Neruda, del poeta nacido en esa Chile delgada y mineral que habrían de visitar:

    “¿Quién eres, noche de los mares?
    Dime quién eres, llena de navíos,
    llena de lunas que tritura el viento,
    dueña de todos los metales,
    rosa de la profundidad,
    rosa mojada por la intemperie
    del amor desnudo.”

    ¡Y aquí están de regreso para contarlo! 174 hombres y mujeres -entre oficiales, cadetes, civiles y tripulantes- que compartieron un destino maravilloso en el interior de este buque-escuela, a través de un recorrido memorable que los llevó a 14 puertos de 11 países en Centroamérica, América del Sur, las Antillas y Norteamérica.

    Es un viaje alucinante que partió de esta misma Ciudad Heroica, que continuó hacia el sur por el Canal de Panamá, que tocó en el Pacífico nuestra base naval de Bahía Málaga y los territorios hermanos de Ecuador, Perú y Chile, hasta alcanzar la Patagonia, para volver al norte por el Atlántico, acariciando las costas de Argentina y Brasil, y entonces enfilar al mar Caribe hacia Puerto Rico, de ahí a Miami, de ésta a Veracruz, de Veracruz a La Habana, y, finalmente, regresar a Santa Marta y Cartagena, dos perlas colombianas que recibieron regocijadas a sus hijos.

    ¡Cuántas historias! ¡Cuántas costumbres! ¡Cuántas anécdotas! ¡Cuánto no habrán visto y aprendido los cadetes y sus acompañantes en este periplo maravilloso!

    Sabemos que visitaron paisajes y lugares de ensueño, como el Parque Nacional Torres del Paine, en la región de Magallanes, en Chile, al extremo sur del continente, donde se deleitaron con la visión grandiosa de los picos cubiertos de hielo y los innumerables lagos, torrentes y cascadas. Sabemos que recorrieron 1.031 millas de canales chilenos durante once días hasta llegar a Puerto Arenas, apoyados por la experta asesoría de dos oficiales de la nación austral. Sabemos que cruzaron dos veces la línea del Ecuador y que lo celebraron a lo grande, con representaciones simbólicas del dios Neptuno y el tradicional bautizo de los neófitos, quienes brindaron con empanadas picantes y agua de mar antes de ser zambullidos en una piscina sobre la cubierta.

    También recibieron visitas importantes que les permitieron dejar en alto la mejor imagen de Colombia en los puertos anfitriones, donde los turistas aprovechaban para conocer a través del buque y su tripulación la esencia misma de nuestra nacionalidad. Allí estuvo, en el “Gloria”, con ustedes, nuestro admirado Premio Nóbel Gabriel García Márquez, quien seguramente se habrá inspirado en su visita para deleitarnos próximamente con otro genial cuento sobre el mar. Allí estuvieron, agasajados por la hospitalidad de la Armada Nacional, el Vicepresidente, los ministros y los altos mandos militares de Cuba, además de las autoridades locales y el cuerpo diplomático acreditado en cada puerto visitado. Y tuvieron, por otra parte, la oportunidad de celebrar con el alegre y creativo pueblo cubano el día de su independencia en la hermosa e histórica ciudad de La Habana.

    Pero hubo más que diplomacia y buenas relaciones. Porque quienes se embarcan en El Gloria lo hacen, sobre todo, para aprender a navegar como los mejores marinos y a sortear las dificultades y los riesgos de la naturaleza, que también hizo presencia con su fuerza inclemente y majestuosa. Así que les correspondió experimentar durante dos días -en el trayecto entre Punta Arenas y Buenos Aires- los temibles vientos conocidos como “los cuarenta bramadores”, que llegaban hasta los 50 nudos en contra. También tuvieron corrientes que los impulsaban, como la de 7 nudos que incrementó la velocidad del buque al entrar a los canales patagónicos en Chiloé, al sur de Chile, y corrientes en contra que los detenían, como la de 5 nudos que encontraron al salir del Estrecho de Magallanes hacia el Atlántico.

    Pero un marino no teme al bravo amor del mar y, como el poeta, aún le pide más:

    “Túnica de la tierra, estatua verde,
    dame una ola como una campana,
    dame una ola de azahar furioso,
    la multitud de hogueras,
    los navíos del cielo capital,
    el agua en que navego…”

    Y aquí están al fin, como surgidos de un sueño que no termina, en la misma Cartagena que los despidió con aires de fiesta y que hoy les brinda el abrazo de su tierra.

    ¡Bienvenidos, privilegiados participantes de este trigésimo séptimo crucero del Buque “Gloria”! ¡Bienvenidas las cadetes que por tercera vez en la historia de la Armada se embarcan con sus compañeros hombres en esta travesía de aprendizaje! Todos traen un equipaje de experiencia para ponerlo al servicio de su país. Incluso Morgan, la mascota del Buque, que ya cumple su octavo crucero, pareciera tener mucho que contarnos.

    Aquí los recibe Colombia, engalanada con la alegría de ser la flamante campeona de la Copa América, y los recibe su Armada Nacional, una fuerza comprometida como nunca con el país y por la paz.

    Hace poco más de una semana se celebró en Bahía Málaga, “el faro del Pacífico colombiano para el siglo XXI”, el Día de la Armada y fue el mismo Presidente de la República quien destacó cómo ésta se ha convertido en una fuerza operativa contundente y eficaz en la lucha contra quienes se empeñan en el camino de la violencia y la ilegalidad.

    Operaciones exitosas como la “Dignidad”. contra las autodefensas ilegales; la “Tsunami”, que dio un golpe fuerte al aparato de producción de drogas ilícitas en el sur del país, y la “Cabrito” en la zona Caribe, que terminó con la captura de varios miembros de las milicias de la guerrilla dedicados a la extorsión y el secuestro, además de logros importantes, como la incautación de más de 17 toneladas de cocaína y cerca de 100 kilos de heroína en el primer semestre del año, son muestras de la efectividad de esta Armada cada día más profesional y mejor dotada con la que estamos enfrentando los retos del siglo XXI.

    Apreciados amigos:

    Ha vuelto el “Gloria” y desde ya comienzan a prepararse los nuevos escogidos que tomarán parte en el próximo crucero para seguir llevando la mejor imagen de Colombia por los puertos y los mares del mundo.

    Hoy las jóvenes y los jóvenes cadetes que zarparon el pasado 24 de febrero han traído consigo, no sólo una experiencia inolvidable, sino también la respuesta a esa pregunta que formulábamos con Neruda: “¿Quién eres, noche de los mares?”.

    En sus ojos brillantes, en sus rostros marcados por el sol, en sus sonrisas que abrazan a sus seres queridos, sabemos que hoy cada uno de ellos le puede decir al océano y a la noche marina estas palabras:

    Ahora iré por la vida
    “con todos los secretos respirados,
    con tus oscuras líneas resguardadas en mí
    como la sangre o las banderas,
    llevando estas secretas proporciones
    al mar de cada día,
    a los combates que en cada puerta
    -amores y amenazas”
    viven dormidos”.

    ¡Bienvenidos sean entonces,  hijas e hijos del mar y de la tierra colombiana!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Cartagena, Colombia
    4 de agosto del 2001

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