ALOCUCIÓN DEL PRESIDENTE PASTRANA, CON OCASIÓN DEL LANZAMIENTO DE LA CAMPAÑA DE UNIDAD NACIONAL ALREDEDOR DE LA BANDERA 2017-12-18T11:45:54+00:00

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Alocución del Presidente Pastrana, con ocasión del lanzamiento de la campaña de Unidad Nacional Alrededor de la Bandera.

Colombianas y colombianos:

Colombia tiene mil razones para creer. Nuestro pueblo tiene mil razones para la esperanza. Nuestros hijos tienen muchos motivos para tener fe en su futuro.

Lo digo con certeza, con convicción, con la absoluta certidumbre del alma de alguien que conoce su país, que ha luchado por él, que cree en él y sabe de sus enormes posibilidades.

Lo digo ante ustedes, los socios de nuestra querida Empresa Colombia, porque son precisamente ustedes los que en gran parte motivan mi fe, mi optimismo y mi visión positiva de nuestro porvenir.

Hoy, gracias al trabajo que hemos realizado, en conjunto, gobierno y empresarios, tenemos a las exportaciones no tradicionales creciendo por encima del 10%. Además, la economía nacional superó un año de recesión con dos años seguidos de crecimiento, un crecimiento que el año anterior fue el triple del promedio de las demás economías de América Latina y muy superior al de muchos de los países más desarrollados del mundo.

¡Cómo no va a haber motivos para creer si hemos logrado, aún en medio de las más grandes dificultades, en tres años y medio transformar un panorama económico complejo y difícil en una situación de estabilidad y reactivación!

Cuando asumí la Presidencia los colombianos pagaban intereses superiores al 50% anual efectivo, que hacían imposible cualquier inversión y que hacía más rentable dejar la plata quieta que crear empresa. Hoy tenemos los intereses más bajos -en términos reales- de toda nuestra historia, unos intereses que han vuelto a hacer posible el crédito, la inversión y el pago cumplido de las deudas.

En 1997 y 1998 tuvimos inflaciones del 18 y el 17 por ciento, respectivamente, que quitaban su capacidad adquisitiva a los colombianos, sobre todo a los más pobres, y dificultaban la planeación de los negocios. Hoy llevamos ya tres años con una inflación de un solo dígito, que está por debajo del 7%, con tendencia a seguir bajando.

El país sufrió las consecuencias de una tasa de cambio inestable y fijada artificialmente. Hoy tenemos una tasa de cambio libre que, a pesar de ello, se ha mantenido estable en medio de los más cambiantes escenarios nacionales e internacionales.

También rescatamos al sector financiero de una crisis que se veía venir. Destinamos 7.6 billones de pesos a este esfuerzo, y gracias a esto hoy contamos con una banca pública y privada sana, produciendo utilidades y recuperando su función de intermediaria de recursos.

Como resultado de estas acciones, no sólo salvamos los bancos y las cooperativas, lo cual de por sí ya es muy importante. ¡Salvamos el ahorro de millones de colombianos! ¡Salvamos la vivienda de cerca de 800 mil familias deudoras hipotecarias!

Yo les pregunto: ¿no son éstas más y más razones para creer, para tener fe en nuestro país?

Cuando un Gobierno, a pesar de las dificultades fiscales, puede entregar más de 350 mil subsidios de vivienda para las personas más pobres y necesitadas del país, como lo ha hecho el mío, convirtiéndolas en propietarias, ¿no es éste otro motivo para creer?

Cuando, en medio de las dificultades de orden público, hemos recuperado la producción de alimentos en más de 2 millones 600 mil toneladas y hemos entregado, a través del Incora, más de 5 millones de hectáreas a 78 mil familias campesinas, indígenas y de comunidades negras, ¿no es esto otro motivo para creer?

Hoy prácticamente, como lo prometí en mi campaña, podemos volver a comer bandeja paisa, ajiaco, sancocho y todas las delicias de nuestras diversas regiones, como debe ser: ¡con productos de Colombia cosechados por colombianos!

Cuando, a través del Plan Colombia, destinamos más de un billón de pesos a crear empleo, a construir obras comunitarias, a construir miles de kilómetros de carreteras en zonas de conflicto y olvidadas, ¿no es este otro motivo para creer?

Cuando hoy puedo decirles con la frente en alto, que gran parte de mis compromisos electorales los he podido cumplir, pese al escepticismo y pesimismo de muchos; cuando podemos afirmar que las promesas en Colombia sí se cumplen, ¿no nos llenamos otra vez de razones para creer?

Yo creo en Colombia y en su futuro. Yo creo en su hermoso y generoso mundo de infinitas posibilidades y oportunidades.

El capital más precioso de nuestra patria es su gente: ¡la gente de acción que está dispuesta a seguir trabajando por su Empresa Colombia!

Con tanto valor civil, con tanto coraje, con tanto positivismo, ¿todavía alguien piensa que los terroristas van a poder doblegarnos? Yo no lo creo, y estoy seguro de que ninguno de ustedes lo cree.

Lo he dicho muchas veces: tarde o temprano los violentos van a entender y van a darse cuenta de que nunca, ¡nunca por la violencia!, podrán entrar al corazón del pueblo.

Mucho menos al corazón de un pueblo unido en torno a su democracia, a su Gobierno y sus instituciones, como lo ha estado Colombia después de que el pasado 20 de febrero los guerreristas dentro de las FARC se propinaron el más duro autogolpe, la más grande derrota política de su historia.

Los colombianos, todos, derrotamos a los violentos en el corazón y en la mente, porque no los queremos y porque no estamos de acuerdo con ellos. Sin embargo, a pesar de que rechazamos sus acciones, no dejamos de llamarlos, ni dejaremos nunca de hacerlo, como colombianos, a sumarse al progreso y a la paz.

Yo he sido, soy y seguiré siendo ante todo un hombre de paz, y en nada ha cambiado mi empeño y lucha por seguir el camino de la solución negociada.

Pero mientras las FARC o cualquier otro grupo al margen de la ley insistan en atacar a nuestro pueblo, allí estaremos todos, en la línea de defensa, al lado de nuestras Fuerzas Armadas, para decirles ¡NO PASARÁN!

Los violentos se encontraron con un arma secreta, la más poderosa, que tenemos todos los colombianos: ¡LA FUERZA DE NUESTRA UNIÓN!

Hoy todos hemos comprendido, y el mundo ha comprendido también, que en Colombia no vivimos una guerra civil, sino la guerra de unos pocos violentos CONTRA LA SOCIEDAD CIVIL. Y si la sociedad civil es vulnerada, somos todos los miembros de la sociedad quienes vamos a unirnos para defender la democracia y el progreso que tanto nos ha costado alcanzar.

Hasta hoy, los violentos han jugado a sembrar la desconfianza y la desunión entre nosotros. Por eso tenemos que dejar de echarle la culpa a los demás y tomar conciencia de que todos tenemos un papel por jugar en las soluciones.

Tenemos que pasar de la indiferencia a la comprensión de que ningún tiempo como éste es mejor para mostrarle a los terroristas, a los violentos y al mundo entero nuestra grandeza para superarnos y, entre todos, salir adelante.

Colombianas y colombianos:

Seamos conscientes de esto: ¡nuestra unión es su división!

En estos días, con el apoyo del sector privado, estamos lanzando una campaña de unión alrededor de nuestra bandera como un símbolo de nuestra fuerza y el poder de nuestra unión en la lucha por alcanzar la paz y el progreso para todos.

Vamos a invitarlos a unirse y multiplicar esta campaña que nos convoca a todos a tener la presencia permanente de la bandera en nuestras casas, nuestros carros, nuestros puestos de trabajo, en los productos, en las papelerías y comunicaciones de las empresas, en las calles. Será el símbolo de la unión de los millones de colombianos que decidimos luchar y mostrarle a los violentos que nuestra decisión de alcanzar la paz y el progreso con justicia social es inquebrantable.

Con la bandera representando la unidad y la fuerza de todos los colombianos, y bajo el lema de ¡SIENTE TU BANDERA, CREE EN TU PAÍS!, mostraremos a Colombia y al mundo el poder de una nación cerrando filas alrededor de esa paz y ese progreso por el que no vamos a dejar de trabajar.

La bandera es un símbolo y los símbolos congregan los valores, los sentimientos y las emociones que nos deben llevar a la acción. Si la gente de bien, si los que creemos en la paz y la democracia no nos apropiamos de nuestros símbolos, no tengan la menor duda de que otros lo harán por nosotros.

Tenemos que ir mas allá de las simples palabras. La bandera, como símbolo de unión, debe ser, tiene que ser, un compromiso de todos. Un compromiso con su familia, con sus hijos, con sus empresas, con sus instituciones, con sus Fuerzas Armadas, con su país, pero, sobre todo y lo que es más importante, con ustedes mismos.

La bandera significa que nos hemos apropiado de Colombia. Somos colombianos. Creemos en nuestro país. Si estamos todos juntos, ¡vamos a ganar!

Cuenten con Colombia. ¡Colombia cuenta con ustedes!

Que Dios los bendiga. Y que Dios me bendiga.

Buenas noches.

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
4 de abril de 2002