MEMORIAS OLVIDADAS

Por: RAMÓN PÉREZ-MAURA

«Pastrana dio al Ejército una potencia que nunca antes tuvo y al Estado legitimidad para combatir a la guerrilla sin cuartel»

COLOMBIA vive momentos de incertidumbre. El 25 de mayo celebrará elecciones presidenciales. Las encuestas nos dicen que el presidente Santos parte en cabeza en los sondeos, pero su índice de rechazo es todavía superior al apoyo que registra. Y ese índice de repulsa, todavía no concretado en voto, es señal de que se está buscando una alternativa (desconocida) al presidente que todos conocen.

Colombia es un país en el que la condición humana se ha manifestado de forma excelsa, pero también de manera infame. Hoy se pone a la venta en España «Memorias olvidadas», de Andrés Pastrana (Debate), un libro que es una buena manifestación de ambos extremos. En Colombia, donde me encuentro, sigue causando polémica cuatro meses después de publicarse. Ha encabezado ventas durante cinco semanas. El expresidente recuenta aquí algunos pasajes de su vida pública cuya constancia era una necesidad, no ya para los colombianos, sino para el mundo entero.

Por enunciar solo algunos, Pastrana narra los secretos del «escándalo de los narcocasetes», las cintas con las que se probaba que su rival, Ernesto Samper Pizano, le ganó las presidenciales de 1994 con 10 millones de dólares de financiación del narcotráfico. Y lo que es peor, que el presidente en ejercicio, César Gaviria Trujillo, conocía la existencia de las cintas meses antes de que llegaran a poder de Pastrana, pero no quiso que perjudicaran a Samper. Samper y Gaviria se siguen paseando por el mundo con la cara alta.

Pastrana narra también de forma escalofriante su secuestro por Pablo Escobar en 1988 y la conversación que tuvo con el gran capo de la droga cuando lo tenía en su poder. (ABC ofrecerá esta conversación el próximo domingo como prepublicación del libro). Escobar ingresaría después de eso en una «prisión» bautizada como «La Catedral» al cuidado de un ministro de Justicia que hoy se desempeña en Madrid. Y cuando quiso, Escobar se fue.

El libro tiene también pasajes más constructivos. La descripción de cómo se llegó a negociar con las FARC y cómo era un «Tirofijo» que carecía del aplomo necesario para comparecer ante las cámaras en el arranque del proceso de paz. En él Pastrana dio a las Fuerzas Armadas una potencia que nunca antes habían tenido y al Estado la legitimidad necesaria para combatir a la guerrilla sin cuartel. Sin todo eso, ninguna victoria en tiempos de Uribe hubiera sido posible.

El libro aborda otros episodios con detalles poco conocidos, como los de Alberto Fujimori, aquel campeón de la derecha más dura, que traficó con Kalashnikov para las FARC colombianas. O el de Bill Clinton reunido en Cartagena de Indias con el canciller cubano, Felipe Pérez Roque. Pero lo que a mí me parece más importante de este libro es cómo pone en evidencia la catadura moral de unos y otros. Por mencionar los casos más extremos, el narcotráfico secuestró a Pastrana por plantarle cara, mientras que Ernesto Samper se vendió a ese mismo narcotráfico para ser presidente. Son las diferentes caras de un país poliédrico.

Fuente: http://www.abcdesevilla.es/cordoba/20140320/sevp-memorias-olvidadas-20140320.html

 

Lugar y Fecha

Sevilla, España
20 de marzo del 2014