Señor Director:

María Jimena Duzán, en su columna del 8 de agosto, hace unas preguntas que no pueden quedar en el aire, por las sugerencias implícitas en las mismas. Además de insinuar que no ejerzo la política por convicción, se inquieta la columnista respecto a si mi designación como Embajador ante el gobierno de Estados Unidos implicará el cambio de opinión de algunos magistrados sobre el tema de la reelección, si esto pone en duda la integridad de la Corte Constitucional y si el Estado de Derecho queda comprometido.

No son justas las dudas ni con la Corte, ni con el Gobierno, ni conmigo. Precisamente, porque existe un Estado de Derecho vigente y operante, con separación y autonomía de los poderes públicos, sabemos que la Corte fallará en derecho y todos los colombianos -incluidos quienes defienden la reelección y quienes, durante su debate, manifestamos discrepancias sobre su aplicación inmediata- sólo tendremos un camino a seguir: respetar el fallo y seguir adelante, dentro de los cauces institucionales.

Mi aceptación de una posición de representación del país en el exterior está determinada por mi lealtad hacia el país y la búsqueda de su mejor futuro, pero no sacrifica mis principios ni mis ideas. Tampoco los de la Corte o los del Gobierno, pues cada cual obra dentro del ámbito de sus deberes constitucionales. Cualquier otra interpretación sería hilar demasiado fino, y el país está para causas más nobles e importantes.

ANDRÉS PASTRANA ARANGO

Lugar y Fecha

Bogotá, Colombia
2005