Desde cuando era joven me llamaban la atención los certámenes de belleza y siempre que podía me escapaba para seguirlos de cerca, admirar la armonía y la simpatía de las concursantes, y disfrutar de unas fiestas inolvidables. Debo confesar que con gusto hubiera aceptado el cargo de “edecán honorario”. Por supuesto, con el tiempo, sentada ya cabeza, vine a apreciar otros aspectos que hacen del Reinado Nacional de Belleza una parte esencial de nuestro patrimonio cultural. El Concurso no sólo exalta la belleza y el talento de la mujer colombiana, sino que respalda durante todo el año las más dignas causas sociales.

Además, ¡cuántas mujeres hermosas e importantes para el país han desfilado por las pasarelas de Cartagena! Hoy son periodistas, presentadoras, actrices, empresarias, modelos, profesionales y amas de casa, símbolo del esfuerzo y la dedicación de nuestra gente. Catalina Acosta, por ejemplo, que fue una de las cuatro soberanas que me visitaron en Palacio durante mi periodo presidencial -junto con Marianela Maal, Andrea Noceti y Vanesa Mendoza- es hoy la Presidenta de la Asamblea de Cundinamarca. Incluso yo tuve la suerte de contar con una ex-reina como destacada Ministra de Cultura en mi Gabinete: mi buena amiga Araceli Morales, señorita Bolívar 1977.

Sin duda, todo lo que realce la belleza y el talento debe ser promovido. Como dijo Bécquer: “El espectáculo de lo bello, en cualquier forma que se presente, levanta la mente a nobles aspiraciones”.

Lugar y Fecha

Cartagena, Colombia
2004