Cuestionario del Presidente Pastrana para la Revista Cambio.

1-) ¿Cuál considera usted que fue su mayor logro en estos cuatro años de gobierno?

R/ No digo uno, sino varios: la recuperación y estabilización de la economía, la diplomacia por la paz, el diseño y puesta en marcha del Plan Colombia, el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, la derrota política nacional e internacional de las FARC, la reducción significativa del EPL y el resquebrajamiento de las AUC.

2-) ¿Cuál fue su mayor fracaso o, al menos, su mayor frustración?

R/ Me llevo dos frustraciones: la primera, que las FARC nunca hubieran entendido que tenían la oportunidad histórica de avanzar en la búsqueda de la paz, y la segunda, que el Congreso no hubiera respondido a las expectativas de cambio del país en cuanto al tema de la reforma política, si bien en todos los demás temas obró con seriedad y responsabilidad, especialmente en el ajuste económico.

3-) ¿Cuál piensa usted que fue su mayor acierto, la decisión que mejor le salió?

R/ La mejor decisión fue la de recomponer, como en efecto lo hicimos, y con mucho éxito, las relaciones con nuestro principal aliado internacional, los Estados Unidos. Esto llevó al máximo nivel de cooperación bilateral en la historia de nuestras dos naciones, a un mayor comercio y a una apertura de puertas y de credibilidad ante la banca y los organismos internacionales, que se ha traducido en programas de inversión social en todo el país.

4-) ¿Cuál cree que fue su mayor equivocación?

R/ Regresando al tema de la reforma política, haber creído en la capacidad del Congreso para reformarse a sí mismo.

5-) En materia de paz, ¿por qué cree que fracasó el proceso con las FARC? Mirando por el espejo retrovisor, ¿qué haría hoy de manera diferente?

R/ Seamos claros: el proceso de paz, en su concepción integral, que fue la que siempre impulsamos desde el Gobierno, no fracasó. El proceso fue un despertar para el país. Ganamos políticamente y fueron derrotadas, como nunca antes, las FARC, quedando desenmascaradas ante la opinión pública nacional e internacional. Con la Diplomacia por la Paz, logramos un inmenso respaldo internacional. Convocamos, como nunca antes, a todo el país a participar activamente, a meterse de lleno, en el tema de la paz. Además, dejamos planteada una agenda de reformas, con el concurso de los diversos sectores de la política y de la sociedad, una agenda que tiene que seguirse trabajando, con o sin la guerrilla. Y, algo muy importante, dejamos las Fuerzas Armadas más fuertes, modernas y profesionales de nuestra historia.

Es cierto que no logramos firmar el acuerdo final de paz, pero para hablar se necesitan dos y la guerrilla no mostró verdadera voluntad de paz. Los colombianos tenían grandes expectativas frente a los resultados del proceso y quizá por esto a algunos, con una corta mirada, les es fácil tildar el proceso como un fracaso, y la verdad no lo es.

Avanzamos y quedan muchos elementos hacia el futuro. Al nuevo Gobierno no le tocará comenzar desde ceros, sino que encontrará una gran base desde donde continuar progresando hacia la paz.

6-) Muchos aseguran que el hecho de que usted hiciera desde el comienzo tantas concesiones a las FARC a cambio de nada fue un acto de ingenuidad por el que, al final, su Gobierno pagó el costo más alto. ¿Comparte esa valoración?

R/ Desde el principio no hicimos más que obrar dentro del estricto marco de la Constitución y de las leyes, sin comprometer ni la soberanía ni el territorio nacional.

No se puede confundir persistencia con debilidad; generosidad con ingenuidad. No se hicieron concesiones. No debíamos ahorrar ningún esfuerzo para abrir de nuevo un camino que se había truncado desde 7 años atrás. La sociedad colombiana, a través del mandato por la paz, con 10 millones de votos me dio el aval para emprender la consolidación de la salida política como la vía de solución al conflicto. Mi gobierno fue generoso y el Estado tuvo grandeza para aceptar el reto que imponía adelantar un proceso de paz. Lo que sí es cierto es que las FARC no respondieron con altura a ese reto y fueron menores a la confianza que les otorgaron los colombianos. A la que le faltó generosidad y sentido de patria fue a las FARC.

Pensemos en esto: según fue de grande la generosidad del Estado, fue igualmente grande la derrota política que finalmente sufrieron las FARC.

7-) ¿Qué falló en el proceso con el ELN, que tantas veces estuvo a punto de cuajar?

R/ Este grupo guerrillero tiene una actitud más abierta y sus propuestas son más ajustadas a la realidad del país. El ELN tiene una gran oportunidad para adelantar un proceso de paz. Lo que sucedió durante mi Gobierno es que, a pesar de la persistencia por concretar acuerdos, cada vez que estuvieron listos el ELN se echó para atrás. Al ELN le dimos toda la confianza, sus voceros en Itagüí salieron en varias ocasiones de la cárcel para asistir a eventos relacionados con el proceso, pero el ELN debe hacer un trabajo de cohesión y de determinación para lanzarse definitivamente a la paz.

8 -) ¿Cree que el próximo Gobierno volverá a la mesa de negociación con las FARC y el ELN? ¿Sólo con el ELN? ¿Con alguno?

R/ Ojalá que sí. Mis deseos son por que Colombia insista en la solución política al conflicto. Nosotros dejamos armado una gran parte del rompecabezas de la paz. A las guerrillas les corresponde una gran parte: deben dejar el terrorismo y mostrar con hechos su voluntad sincera de emprender una negociación irreversible hacia la paz.

9-) Hay versiones, una de ellas en el libro de Carlos Castaño, sobre frustradas conversaciones de su Gobierno con las autodefensas. ¿Cuál es la verdad de todo eso?

R/ No hubo conversaciones para un proceso con las autodefensas, pues nunca les reconocimos carácter político.

10-) ¿Cree que algún día habrá que hablar con las autodefensas?

R/ La ley sólo permite establecer contactos para avanzar en una política de sometimiento a la justicia. Esto es lo posible, pero, además, deben renunciar al terrorismo y al narcotráfico.

11-) Usted llegó a la Presidencia con la más grande votación lograda por candidato alguno, con la promesa de reformar la política. Fracasó y acabó en lo de siempre, aceitando al Congreso. ¿Acepta que esa es una de sus grandes rajadas?

R/ Yo pregunto: ¿Qué otro gobierno en la historia del país ha estado tan comprometido con una reforma política como el mío? ¿Tanto como para presentarla en tres oportunidades al Congreso?

Las tres veces el Congreso la hundió. Además, cuando acudimos al referendo, con un amplio respaldo popular a esta idea, la clase política respondió proponiendo la revocatoria del mandato del Presidente, lo cual disparó los “spreads”, es decir, la percepción del riesgo, en los mercados internacionales. Entonces tuve que escoger entre insistir en el referendo o salvar la frágil economía, y responsablemente opté por mantener el rumbo de recuperación de nuestra economía. Definitivamente, si alguien se rajó en este tema de la reforma política no fue el Gobierno, sino el Congreso.

12-) La lucha contra la corrupción fue otra de sus grandes banderas. Pero a los pocos meses de estar en el Gobierno, en febrero y marzo del 99, estallaron los primeros escándalos: el de Chambacú, que comprometía al Ministro de Desarrollo, y el de Dragacol, que suscitó proceso penal contra funcionarios del Ministerio de Transporte, y el del Banco del Estado, que enredó a amigos suyos…

R/ Primero que todo hay que aclarar algo: Chambacú no fue un escándalo originado en actos o contratos de este Gobierno, sino en el año 94, cuando en lo único en que no se pensaba era en favorecer a mis amigos; en el caso de Dragacol, se trataba de una negociación que también venía de gobiernos anteriores y que sólo fue concluida en éste mediante una conciliación en la que el Ministro Cárdenas fue asaltado en su buena fe, lo que han ratificado los diversos organismos de control, y en el caso del Banco del Estado, tan pronto se conocieron los problemas se retiró a todos los funcionarios involucrados.

En todo caso, debo resaltar que ningún funcionario de mi Gobierno, que hubiera sido investigado por cualquier aspecto, utilizó su posición para defenderse de los cargos y que salieron del Gobierno para asumir como particulares su propia defensa. Y tan sólo volvieron al mismo cuando su nombre estuvo libre de toda sospecha o cargo ante la justicia. Éste fue un compromiso de todo el equipo gubernamental, que se cumplió sin ninguna excepción. Y debería servir de ejemplo para que, en adelante, siempre los funcionarios oficiales obraran con esa transparencia y entereza frente a cualquier investigación.

Tanto ha sido lo hecho a nivel de lucha contra la corrupción que logramos pasar de ser el tercer país más corrupto, según las mediciones de Transparencia Internacional en Berlín, a un puesto 42, en la mejor parte de la tabla.

13-) Todo el mundo reconoce que la gestión internacional fue el flanco más exitoso de su mandato. ¿A qué cree que se deben estos éxitos?

R/ Cuando yo asumí la Presidencia, en 1998, Colombia era prácticamente un país paria frente a la comunidad internacional. Desde entonces diseñamos, en conjunto con el Canciller Guillermo Fernández de Soto, una estrategia de diplomacia por la paz, que implicó también la diplomacia personal del Presidente ante muchos países y organismos internacionales.

Ejecutamos esta labor sin descanso, y los resultados están a la vista: Colombia hace parte del Consejo de Seguridad de la ONU, y lo presidió en agosto del año pasado; es líder en la integración andina y en el Grupo de Río; conseguimos la prórroga de las preferencias arancelarias por la Unión Europea y avanzamos firmemente en la prórroga y extensión a otros productos del ATPA con los Estados Unidos; obtuvimos inmensos aportes y financiación de la comunidad internacional para inversión social y fortalecimiento institucional en nuestro país; promovimos con éxito el principio de la responsabilidad compartida en el tema del narcotráfico, el terrorismo y la venta ilegal de armas pequeñas y ligeras, y logramos, incluso, que la Unión Europea desmitificara a las FARC y las incluyera en su lista de organizaciones terroristas.

¿Cómo logramos todo esto? Obrando de frente y con transparencia ante el mundo, sin medias verdades ni retórica. Es la única manera.

14-) ¿Cree que obtuvo usted de los Estados Unidos todo lo que se podía conseguir?

R/ Dejamos las relaciones de Colombia con los Estados Unidos en el nivel más alto de su historia. Allí hemos contado con el apoyo y comprensión de los Presidentes Clinton y Bush, y de las mayorías de las bancadas demócrata y republicana, en un consenso sin precedentes. Su apoyo al Plan Colombia fue realmente sustancial, con un ingrediente muy especial y es que por primera vez en la historia de nuestras relaciones bilaterales Estados Unidos aportó no sólo para la lucha contra el narcotráfico, sino también para inversión en programas de impacto social. Además, como ya dije, la prórroga y extensión del ATPA está muy próxima a cumplir su última etapa. Y por si fuera poco, se estudian en el Congreso norteamericano fondos para ayudarnos en la lucha contra el terrorismo y en la protección del oleoducto. Francamente, no sé qué más se podría conseguir.

15-) ¿Por qué cree que de Europa no se consigue el mismo nivel de apoyo?

R/ Europa también está comprometida, si bien son situaciones y relaciones distintas, con distintas prioridades. Europa está más preocupada por la inversión social y el desarrollo alternativo que por las labores de persecución e interdicción del narcotráfico. Pero en el fondo, todos estos temas son complementarios y todos colaboran para alcanzar la paz en Colombia. No olvidemos que gracias a la Mesa de Aportantes que se reunió en Madrid, Bogotá y Bruselas se canalizaron ofrecimientos de apoyo al país por más de 1.300 millones de dólares.

16-) ¿Cree que se desgastó su Gobierno en las disputas con Hugo Chávez? ¿Cómo quedan las relaciones con Venezuela?

R/ No es de extrañar que a veces entre vecinos, sobre todo unos que como Venezuela y Colombia tenemos una amplia frontera viva, surjan roces o malentendidos, pero lo cierto es que siempre los superamos dialogando y obrando con absoluta franqueza. Se lograron avances, como el relanzamiento del Grupo de los Tres y la reinstalación de la Comisión Negociadora. Por lo mismo, creo que las relaciones quedan en un buen punto, con una buena dosis de respeto y cordialidad entre las dos naciones.

17-) Es curioso que en estos cuatro años de excelentes relaciones con Washington haya podido mantener en muy buen estado las relaciones con La Habana. ¿Cuál fue la clave?

R/ La clave fue una política internacional seria y coherente que se ganó el respeto de todos los países, para lo cual la mejor muestra es lo que usted señala. Tener simultáneamente las mejores relaciones con Estados Unidos y Cuba es algo que pocos países pueden exhibir.

18-) Economistas y empresarios aseguran que en materia económica usted hizo algunas cosas, pero que fueron más las que dejó de hacer. Sostienen que el gran ajuste fiscal sigue pendiente. ¿Comparte su opinión?

R/ Hoy empieza a existir un consenso sobre el manejo responsable que dio este Gobierno a la economía.

Bien lo ha dicho el próximo Ministro de Hacienda, Roberto Junguito: “Reflexionando más profundamente, se identifican algunos vacíos en los análisis críticos que se vienen presentando. Lo primero es que tienden a menospreciar los desequilibrios macroeconómicos ante los cuales veníamos enrumbados. (…) Se olvidan de analizar lo contrafactual. ¿Qué le hubiera sucedido a la economía colombiana si no se hubieran hecho los virajes económicos que se adelantaron desde 1999, y particularmente en los últimos años?”

Hicimos lo necesario, con responsabilidad. Lógicamente, hay que seguir avanzando en este camino si queremos de una vez por todas contar con una economía absolutamente saneada, para lo cual es indispensable que el próximo Gobierno continúe trabajando sobre la senda de responsabilidad que dejamos marcada.

Y no se puede decir que el ajuste fiscal haya sido pospuesto, cuando avanzamos mucho ese campo. Esto se demuestra en que bajamos el déficit fiscal consolidado, que fue del 5.6% en 1999, al 3.5% en el 2000 y al 3.3% el año pasado, con el compromiso de alcanzar un 2.6% este año.

Todo Presidente siempre tiene en mente gastar en lo social, pero a algunos nos toca además asumir, además, políticas responsables hacia el largo plazo. Yo busqué conciliar lo urgente con lo importante. Por ello, aún en medio del conflicto interno y las crisis internacionales, logramos hacer el ajuste fiscal sin sacrificar el gasto social. La verdad, la tarea fue casi milagrosa.

19-) En julio del 99 usted le dijo a la revista Cambio que en materia económica hacía falta un estartazo. ¿Por qué nunca se produjo y estuvo tan esquiva la reactivación?

R/ Nunca podemos olvidar de donde veníamos, es decir, de una inflación superior al 18%, de un desempleo duplicado en un cuatrienio, de un peso artificialmente revaluado y de unas tasas de interés por encima del 50%. Frente a eso, antes que dar el “estartazo” lo primero que había que hacer era tener motor, es decir, una economía sana y estable, que fue lo que conseguimos estabilizando las grandes variables macroeconómicas al reducir la inflación a niveles del 6%, bajar las tasas de interés en más de 30 puntos y liberar la tasa de cambio, permitiendo una devaluación real del 30%, a favor de nuestras exportaciones.

Una vez arreglado el motor, hemos dado varios “estartazos” que están produciendo resultados: el componente social del Plan Colombia, con una inversión cercana a los mil millones de dólares, está mejorando el empleo en las zonas rurales y las ciudades intermedias; el agro está creciendo por el resto de la economía, con una inyección de crédito de 4.6 billones de pesos; las exportaciones no tradicionales, sobre todo las industriales, están creciendo por encima del 10%, y la construcción de vivienda definitivamente despegó, incluida una inversión en subsidios para vivienda de interés social superior a los 2.2 billones de pesos. Ahí están los “estartazos” que están comenzando a vencer el desempleo y a consolidar la reactivación.

20-) ¿Cree, como sostienen algunos, que durante la crisis financiera del 99 el Estado gastó demasiado salvando bancos?

R/ Primero aclaremos esto: la tarea que asumimos no fue la de salvar bancos sino la de salvar los ahorros de millones de colombianos y salvar la vivienda de más de 800 mil deudores de vivienda. Lo que logramos es que jamás un colombiano fuera a un cajero automático y se encontrara con que éste no le entrega su dinero, o que fuera a un banco con un cheque y le dijeran que no le podían responder. ¡Eso sí que hubiera sido grave, y eso fue lo que evitamos!

Y tampoco se gastó demasiado. Para evitar la crisis financiera mi Gobierno invirtió 8.6 billones de pesos, discriminados así: 1.5 billones en alivios a los deudores de la banca hipotecaria, 5.7 billones para el saneamiento y reestructuración de la banca pública y 1.4 billones en créditos a los accionistas de la banca privada para el saneamiento y capitalización de sus entidades. Fíjense bien: es dinero para los deudores hipotecarios y, en cuanto a los bancos privados, fueron créditos, no regalos. Además, saneamos la banca pública con gran responsabilidad. ¿Qué otro Gobierno ha sido capaz de “darse la pela” de acabar con la Caja Agraria, el Banco Central Hipotecario y el Banco del Estado para buscar una banca más moderna y más eficiente?

En total, tuvimos un costo fiscal neto cercano al 4.2% del PIB. Si comparamos con el costo que tuvo evitar una crisis financiera en otros países, vemos que Argentina gastó más del 50% del PIB en 1980, Indonesia gastó el 50% en 1997, Chile el 40% en 1991, e incluso países como Venezuela, México, Brasil, Finlandia, Noruega y España tuvieron también costos superiores al porcentaje que tuvimos que pagar. Únicamente Suecia puede preciarse de haber gastado menos en el salvamento de su sector financiero que Colombia.

21-) Los expertos aseguran que aunque desde el punto de vista de tasa de cambio, tasa de interés, inflación, reservas, déficit fiscal, su gobierno dejó más o menos la casa en orden, según el acuerdo con el FMI, la verdad es que Colombia tiene hoy cinco millones más de pobres que hace dos años…

R/ Cualquier cifra sobre pobreza es escandalosa y muy preocupante. Pero no es cierto que haya crecido durante mi Gobierno. Una cosa es que algunas familias hayan reducido sus ingresos, que es lo que mide la encuesta, y otra que se hayan vuelto pobres. Si tomamos indicadores más verídicos como el indicador de condiciones de vida o el de necesidades básicas insatisfechas, vemos que incluso el nivel de pobreza en el país es hoy menor que hace cuatro años.

Por supuesto, no niego que la gran deuda que tiene Colombia es la deuda social y trabajamos para disminuirla a través, entre otros, del Plan Colombia que el Plan Social más grande en la historia de nuestra nación. Como Gobierno hemos hecho lo posible por construir progreso y justicia social, sobre todo en los lugares más apartados de nuestro territorio. Por ejemplo, lo hecho en el Putumayo, con una inversión de 280 mil millones de pesos, o en el Sur de Bolívar, con una inversión cercana a los 70 mil millones, tan sólo por el Plan Colombia, no tiene precedentes en el país.

Hay que tener en cuenta que para crear un pobre se requieren 4 años de mal manejo, pero para sacarlo de pobre se requieren por lo menos 8 de manejo responsable. Vale la pena que se hagan, a conciencia, la siguiente pregunta: ¿Quién creó los pobres que hoy tenemos? ¿Este gobierno que obró con responsabilidad, o gobiernos anteriores que tuvieron que gastarse la plata de los colombianos para sostenerse?

Además, yo creo que cuando se mira el fenómeno de la pobreza es importante ver también la nefasta incidencia que tiene sobre el mismo el accionar de los grupos armados ilegales que con su terrorismo generan desempleo, desplazamiento, destrucción de infraestructura y ahuyentan la inversión.

22-) ¿Fue muy angustioso vivir cuatro años con el más alto desempleo de la región?

R/ No le niego que el desempleo del país me desveló y me desvela. Pero no olvidemos de dónde veníamos: en el periodo anterior, el desempleo se había duplicado en cuatro años pasando del menos del 8% en 1994 al 16% en 1998.

En este periodo rompimos la tendencia creciente que traía el desempleo. Ahora, después de haber alcanzado un máximo del 17.9% en enero de este año, está comenzando a bajar y en mayo se encontraba en el 15.3%. No es fácil reducir el desempleo, pero lo estamos logrando y confiamos en dejarlo en la actual tendencia decreciente, opuesta a la que encontramos.

Y miren una cosa paradójica: En el 2000 se generaron más de un millón de empleos, el año pasado más de 900 mil y en los cuatro primeros meses de este año más de 200 mil, y sin embargo no se ve un gran descenso en la curva de desempleo. Ello se debe a que cada vez hay más personas, sobre todos jóvenes y mujeres, que están saliendo a buscar trabajo.

23-) Lo bueno y lo malo del Plan Colombia, que ha sido tan controvertido.

R/ Lo bueno: 7.500 millones de dólares, de los cuales casi el 75% se destinaron a programas de impacto social como el desarrollo alternativo, la atención humanitaria, el fortalecimiento de la justicia y los programas de la Red de Apoyo Social, tales como Familias en Acción, Vías para la Paz, Jóvenes en Acción, Empleo en Acción, Obras para la Paz y Campo en Acción.

Buena también fue la comprensión y cooperación internacional en el marco del principio de la responsabilidad compartida. Bueno saber, además, que hay tantas madres cabeza de familia que ahora reciben subsidios para la nutrición y educación de sus hijos menores; tantos campesinos que ahora siembran palma, caucho o cacao en lugar de coca; tantos jóvenes que antes estaban desempleados y ahora se están capacitando en los oficios que necesita el país; tantos pueblos comunicados por buenas vías; tantos obreros que encontraron trabajo, ingresos y calidad de vida para sus familias.

Lo malo: la distorsión que se hizo del Plan Colombia en sus inicios, mostrándolo como un plan impuesto por los Estados Unidos y de carácter guerrerista. Por suerte, su aplicación y el tiempo han mostrado su verdadera cara positiva al país y al mundo, además de que seguirá siendo pilar de progreso y justicia social en el próximo gobierno.

24-) Lo bueno y lo malo de ser Presidente.

R/ Bueno: poder trabajar por la gente más pobre.

Malo: que se vuelve uno el culpable de todos los males de la nación, desde el clima hasta los secuestros y las bombas que ponen los terroristas.

25-) Si fuera posible la reelección ¿repetiría? ¿Por qué sí o por qué no?

R/ La Constitución prohíbe la reelección.

26-) ¿Cuál es la lección más importante que le dejó su paso por la Presidencia?

R/ Uno tiene que saber para dónde va, porque si no se pierde.

27) El futuro… ¿qué piensa hacer en el futuro?

R/ Seguir trabajando por la paz de Colombia

Lugar y Fecha

19 de julio de 2002